Versión Libre

Sobre lo público y los cuidados

Amparo Domínguez

San Lorenzo del Escorial, Madrid

No soy profesional ni experta en nada. En nada que no sea vivir. Vivir durante bastantes años, y en lucha siempre.

Estos días estoy oyendo, leyendo, que debemos cerrar las quejas anteriores, y las actuales, y centrarnos en el futuro. Es una manera de querer que olvidemos lo que nos ha traído hasta aquí. No. No es bueno olvidar, ni aparcar los problemas para reclamar más tarde.  Hay que tener siempre, siempre, bien presente en qué sociedad nos movemos. Vivimos en un sistema capitalista, una sociedad de mercado. No caigamos en la estupidez de creer que el capitalismo se va a reestructurar, porque, en caso de hacerlo, será a peor. Y este sistema tiene su legalidad, en la que se ampara.

Por eso el Estado debe protegernos de sus abusos, de sus excesos, mediante leyes que debe vigilar y hacer cumplir. Es vital contar con un sistema público que nos abarque a todos, y en todas nuestras necesidades. Si hubiésemos tenido un sistema público fuerte no habríamos llegado a este extremo. La pandemia nos hubiese encontrado con una sanidad más capaz de atendernos, con personal y material suficiente. Con camas, instalaciones, medios...

Hemos visto durante años cómo se construían hospitales con dinero público y se entregaban a gestiones privadas. Que, como es natural, buscan su beneficio. Y esto mismo ha ocurrido con nuestras residencias de mayores. Todos, todos, sabíamos de la situación de muchas residencias. Hoy he oído en la radio de una en la que cuatro personas atienden a cincuenta y cinco residentes... ¡Sin palabras! Yo, que he cuidado a mis padres, grandes dependientes, en mi casa, sé lo que son los ancianos. Sé lo que significa moverlos, cargar su peso, controlar su medicación, atender su alimentación, cuidar su higiene... Los empleados de las residencias no son superseres. Tiene que haber una gestión pública garantizada por inspectores. Sin amiguismos. Por supuesto que debe haber sistema privado en todo, para quien lo quiera, para quien lo pueda pagar. Somos libres. Pero es imprescindible hacer de lo público algo transparente, fuerte, dotado los mejores medios. Que no dependa de conciertos ni subvenciones espectaculares. Salud pública, escuela pública, educación pública... (lo separoo porque la escuela para mí es la raíz, luego viene todo lo demás: cultura, civismo...). Y necesitamos urgentemente protección para los débiles: sueldos dignos, viviendas dignas, muertes dignas..

Y ellos, los de siempre, que sigan con sus vídeos de grandes mansiones y vida espectacular...mente frívola. A la gente de a pie  le pido que abra los ojos y no se deje deslumbrar tontamente. Que tenga criterio para discernir.

Defendamos lo publico, siempre y una vez más. Por favor, seamos coherentes con nosotros, nuestras ideas, y demos un porvenir mejor y más serio a los que nos sigan.
Y meditando un poco, si hubiese familias con buenos sueldos, buenas casas, buenos horarios... quizás pudiesen atender a sus hijos y a sus mayores,  y no tuvieran que enviarlos a esos aparcamientos humanos.

Un saludo, muchas gracias por dejarnos espacio para hablar a los curritos de a pie.

¡Salud!