Todo vale en la ofensiva contra Zapatero

Todo parece valer para el Partido Popular en su campaña de acoso contra el Gobierno. Incluso la utilización descarnada de unos presos que fueron liberados recientemente por el Gobierno cubano tras unas arduas gestiones del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la Iglesia cubana. Este diario ha sido testigo directo de cómo un diputado del PP ha animado a los ex reclusos a revolverse contra el Ejecutivo de Zapatero por supuestos incumplimientos del acuerdo que permitió su excarcelación y traslado a España. Dos de ellos, sin embargo, se han desmarcado del grupo y han expresado su agradecimiento a la actuación del Ejecutivo español.

Con independencia de la estrategia política que se defienda respecto al régimen de La Habana, hay circunstancias excepcionales en las que no viene mal un mínimo de sensatez. Después de acusar sin tregua a Zapatero de desentenderse de la suerte de los presos cubanos, la formación de Mariano Rajoy hubiera podido felicitar o dedicar alguna frase de agradecimiento a Moratinos por haber conseguido la liberación de un primer grupo de reclusos. En otros países, la contienda política no impide que, en ocasiones, el principal partido de la oposición tenga una muestra de cortesía con el Gobierno. Pero el PP ha demostrado, una vez más, que ese tipo de comportamiento le es ajeno.

Lo mejor que puede hacer el Ejecutivo ante la ofensiva conservadora es perseverar en su política hacia Cuba: intentar derogar la denominada Posición Común de la UE impulsada por José María Aznar, mantener canales de diálogo con La Habana y desarrollar, sin aspavientos, gestiones humanitarias como la que ha conducido a la liberación de presos.