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Todo vale para el PP en la guerra por el poder

El Partido Popular parece dispuesto a cruzar todas las líneas rojas de la responsabilidad en su afán por desprestigiar a Zapatero y llegar a la Moncloa. En medio de los ataques más feroces que se recuerden contra los intereses económicos españoles, la formación que preside Mariano Rajoy no ha cesado de enviar mensajes catastrofistas a los mercados, sin reparar ni un instante en el daño que su estrategia puede ocasionar, no al presidente del Gobierno, sino al conjunto de la sociedad. Ayer, en pleno acoso de los especuladores internacionales contra la banca española, el secretario de Economía de los conservadores, Álvaro Nadal, consideró oportuno poner en duda la solvencia de las entidades financieras. Alegó que las pruebas de estrés a que se sometieron bancos y cajas en junio, y que los primeros pasaron con notas relativamente altas, no reflejan con certeza la salud de los balances.

Con independencia de cuál sea la situación real del sistema financiero español, existe en este momento cierto consenso acerca de la fortaleza de la banca que de alguna manera contribuye a resistir los embates especulativos contra España. Ayer mismo, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, sostuvo que los mercados "subestiman la estabilidad de España" y destacó la "solidez" de sus bancos. En su última edición, The Economist, biblia del liberalismo, sostiene que los bancos españoles "se ven fuertes y bien capitalizados". Pero el PP prefiere seguir adelante, contra viento y marea, con su argumentario del desastre total. Todo vale en la carrera desenfrenada por el poder.