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Un ejemplo colosal de incoherencia

De los partidos políticos se espera en general que tengan un discurso coherente, sobre todo en los asuntos de alta sensibilidad que puedan condicionar el futuro del Estado. En uno de esos grandes temas –el del modelo territorial–, el Partido Popular demostró ayer que es una jaula de grillos colosal, adjetivo este muy querido por el líder de la formación, Mariano Rajoy. En la presentación de un estudio sobre el sistema autonómico de la FAES, el presidente de la fundación ideológica conservadora y presidente de honor del PP, José María Aznar, dibujó un escenario apocalíptico y advirtió de que, si no se procede a una reforma a fondo del modelo territorial, se corre el riesgo de la fragmentación en "mini Estados". Al mismo tiempo, en una entrevista en El Mundo, Rajoy afirmaba que cuestionar el Estado de las autonomías es "un disparate". Navegando en medio de aguas tan procelosas, la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, ofreció su propia versión de los hechos, y es que se debe someter a revisión la "racionalidad" del sistema. Criticó, por ejemplo, la duplicidad de funciones que provocan 17 Tribunales de Cuentas o 17 Defensores del Pueblo. Como se aprecia, este partido con aspiraciones de llegar a la Moncloa es un paradigma de coherencia.

A propósito, si de racionalizar el sistema se trata, el PP podría obrar en consecuencia suprimiendo los gastos supuestamente superfluos en las comunidades donde gobierna. Podría empezar por Madrid, Valencia o Murcia a impartir sus lecciones ejemplares sobre cómo administrar con eficacia el bien público.