Revuelta en Occidente

Con la atención informativa volcada en las revueltas árabes, muchos ciudadanos apenas están al corriente de otra rebelión que tiene lugar estos días en las entrañas mismas del mundo desarrollado, en concreto en el estado de Wisconsin (EEUU), donde más de 70.000 trabajadores intentan impedir la aprobación de una ley estatal que supondría la muerte de los sindicatos del sector público y la consolidación del poder de los grandes capitales.

Lo que ocurre en Wisconsin no constituye un hecho aislado, sino que se inscribe en una feroz ofensiva del ultraliberalismo para imponer definitivamente su modelo de sociedad aprovechando el clima de zozobra generado por la crisis económica. La ofensiva pasa por aniquilar el sindicalismo (tan alabado por Reagan y Thatcher cuando se enfrentaba a los regímenes comunistas del Este), demonizar a los empleados públicos y a los inmigrantes, desmantelar el Estado, minar la sanidad pública y las pensiones y asaltar el sistema electoral mediante la supresión de todo límite a la financiación de las campañas políticas por parte de las grandes corporaciones, como ha sentenciado ya la Corte Suprema. Tal como señala George Lakoff en The Huffington Post, lo que se juega en Wisconsin no es sólo un asunto de presupuestos y sindicatos, sino la esencia misma de la democracia.

El gobernador Scott Walker justifica su proyecto legislativo en la necesidad de reducir el déficit. ¿Les suena? Aunque los siete parlamentarios demócratas de Wisconsin intentan evitar la tramitación de la iniciativa exiliándose temporalmente en el estado vecino de Illinois, Lakoff alega que el partido de Obama tiene parte de responsabilidad en el avance de la cruzada republicana al asumir pasivamente sus “marcos” de debate.

A su juicio, en lugar de discutir con los conservadores sobre dónde practicar “recortes”, los demócratas deberían “señalar que en EEUU hay mucho dinero concentrado en las capas más altas” y “gritar alto una y otra vez que la crisis no fue provocada por los trabajadores, sino por los valores conservadores”. Los socialistas españoles, que con tanta fruición leían tiempo atrás a Lakoff (No pienses en un elefante), deberían recuperar para sus reflexiones a este agudo lingüista: aquí también se ha impuesto el “marco” discursivo ultraliberal y actúan fuerzas que buscan aplastar a los sindicatos. Y, como en Wisconsin, lo que está en juego es mucho más.