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¿Una sucesión "ordenada"?

Desde que Zapatero anunciara su decisión de no optar a un nuevo mandato, se escuchan sin cesar las voces de conspicuos analistas políticos que recomiendan, por el bien del PSOE, una "sucesión ordenada". Algunos explican en qué consiste tal doctrina: en que el actual vicepresidente Rubalcaba sea propuesto como candidato a la Moncloa y que el partido lo "arrope". O sea, que no se presenten rivales para unas primarias. En este momento crucial, los socialistas deben estar unidos en torno a su figura más potente, arguyen esos analistas, de quienes hay que presumir que actúan con independencia intelectual.

España tiene una larga experiencia en "sucesiones ordenadas": ahí están el "atado y bien atado" de Franco y los sucesivos dedazos en el PP. Pero esa cultura no debería tener cabida en la izquierda. De hecho, no la tiene. Baste recordar cómo terminó aquel dedazo de Almunia por parte de Felipe González. Más que una "sucesión ordenada", lo que se necesita es una sucesión democrática mediante elecciones primarias, como lo recogen los propios estatutos del PSOE. Y lo deseable es que se presenten dos o más candidatos y se produzca un debate serio, apasionado, de ideas, que es justo lo que hace falta ahora al partido y lo que echan de menos muchos de sus simpatizantes. Hay que vencer el "miedo a la libertad" que con tanta lucidez describió Erich Fromm. Rubalcaba es un político de raza, brillante, curtido, y las encuestas le otorgan ventaja sobre Rajoy; si finalmente gana unas primarias, añadirá a esas virtudes una mayor legitimidad.

Resulta llamativo que algunos de los analistas que abogan por la "sucesión ordenada" intenten al mismo tiempo, mediante el mecanismo de la reiteración, convertir en dogma una supuesta "falta de experiencia" de Carme Chacón. La realidad demuestra justo lo contrario: con independencia de que concurra o no a las primarias, la ministra de Defensa tiene más experiencia de la que han tenido los tres últimos presidentes al llegar a la Moncloa. Y las encuestas también le otorgan ventaja sobre Rajoy.

Al PSOE le urge un debate de ideas. Y quienes pretendan presentarse a las primarias deben ser muy conscientes de que lo que está en juego es mucho más que unos resultados electorales en 2012, por muy importantes que estos, sin duda, sean.