Ajedrez

Viswanathan Anand, el pentacampeón quiere más

Leontxo García, jefe de prensa de la Final de Maestros de Bilbao

Ya hay argumentos irrefutables para afirmar que Viswanathan Anand es uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos: cinco veces campeón del mundo, en todos los formatos posibles (eliminatorias cortas, torneo y duelos largos). Y su carrera aún no ha terminado: a los 42 años (y tras ser padre primerizo en 2011) acaba de renovar la propiedad del trono y busca más triunfos. Uno de los pocos que le falta es ganar la Final de Maestros.
Anand trabaja muy duro en los aspectos técnicos, entre seis y nueve horas diarias. Probablemente carece del ‘instinto asesino’ que distinguía a Fischer, Kárpov y Kaspárov, pero cuida tanto o más que ellos el fondo físico: "Sí, hace años me di cuenta de que era imprescindible. Estoy convencido de que mis dos horas diarias de gimnasio cuando estoy en casa son esenciales para soportar el desgaste de los torneos", explica en perfecto español. Y el equilibrio psicológico: aparte de su familia y el ajedrez, le apasionan la astronomía y la economía.
Su asombrosa rapidez de reflejos, que le permite ver jugadas geniales en décimas de segundo, agobió a sus rivales desde su primera aparición en Linares, en 1991, donde apenas consumía media hora en toda la partida: "Es que, si pienso, juego mal", era su peculiar explicación. Anand conserva hoy la humildad de entonces, muy apreciada en India, donde en 2000 fue nombrado deportista del milenio por votación popular y paseado en una carroza de caballos con el tráfico de Chennai (nombre actual de Madrás) cortado mientras una multitud le agasajaba con pasión. Una vez le hicieron un test para demostrar que su hemisferio cerebral derecho, el que rige la intuición, es el de un superdotado, y su reacción fue: "Mi potencia mental me importa un bledo".

Tras los grandes éxitos, su primer agradecimiento va siempre hacia su esposa, Aruna, "que siempre se ocupa perfectamente de mil detalles", y el segundo para su principal entrenador, el danés Peter Heine Nielsen: "Muchas de mis victorias en los Campeonatos del Mundo se deben en gran parte a su magnífico trabajo". Kárpov y Kaspárov nunca fueron tan generosos con sus ayudantes.
Tras derrotar a Topálov en el Mundial de Sofía de 2010, Anand dejó claro que aún tenía hambre de triunfos: "El día que te acostumbras a los éxitos, es el fin. Estoy tan contento como la primera vez, sobre todo porque éste ha sido el triunfo más difícil, sufriendo hasta el último minuto. Me queda ambición y, sobre todo, ganas de seguir disfrutando del ajedrez. Lógicamente, los triunfos contribuyen mucho a eso, y también asumo que algún día terminarán. En todo caso, 40 años no es para mí un número especial sino, simplemente, el que viene después del 39. Mi actitud profesional para los próximos dos años es la misma que tenía antes del duelo con Topálov".
Los hechos posteriores han sido coherentes con esas palabras, aunque no sin sufrimiento. Anand tuvo que llegar al desempate de partidas rápidas (tras el 6-6 de los doce asaltos a ritmo normal) para defender su título ante el durísimo israelí Borís Guélfand en el museo Tretiákov de Moscú esta primavera. Ya tiene 42 años, pero su opinión no ha cambiado: "No veo ninguna razón para retirarme ahora".
Anand seguirá levantando pasiones en un país de 1.100 millones de habitantes: "Ya hay 700.000 niños indios recibiendo clases de ajedrez; de ellos, 200.000 están adscritos a mi World Champion’s Academy. Espero contribuir a que sean muchos más".
Viswanathan Anand ganó una plaza automática en la Final de Maestros del Grand Slam al proclamarse campeón del mundo por quinta vez este año.