Opinion · Dominio público

Libertad de conciencia frente al adoctrinamiento en la escuela

Enrique Javier Díez Gutiérrez

Profesor de la Universidad de León. Coordinador del Área Federal de Educación de Izquierda Unida. Miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado también por Nazanín Armanian, María José Fariñas Dulce, Pedro López López, Rosa Regás Pagés, Javier Sádaba Garay y Waleed aleh Alkhalifa.

Crucifijo en un aula.
Crucifijo en un aula.

Europa Laica ha creado y difundido en estos días un vídeo que se ha hecho viral exigiendo que “gobierne quien gobierne” la religión confesional tiene que salir de la escuela.

Por eso proponen una educación laica que respete la libertad de conciencia del alumnado, eduque sin dogmas obsoletos, muchos de ellos contrarios a la ciencia y a los derechos humanos, y se elimine toda forma de adoctrinamiento religioso en los contenidos escolares.

Esto supone en la práctica derogar los acuerdos preconstitucionales con el Vaticano y con otras confesiones religiosas, que cualquier religión de carácter confesional quede fuera del currículo y del ámbito escolar; la desaparición de todos los actos y la simbología religiosa de los centros escolares y de los espacios públicos educativos; la eliminación de todo procedimiento administrativo (por ejemplo, la matriculación) que obligue a manifestar las creencias o no creencias, en cumplimiento del artículo 16 de la Constitución; no someter el calendario escolar al calendario litúrgico, tendiendo a una distribución más equilibrada de los tiempos y descansos escolares; y la eliminación de la asignatura de Religión en las Facultades de Educación, en la formación inicial y permanente del profesorado.

Este vídeo animado responde a una demanda social de la comunidad educativa, que ni el PSOE ni el PP han plasmado en ninguna de sus etapas de gobierno. A pesar de las continuas y reiteradas promesas de Sánchez en el gobierno, no ha tenido voluntad política para derogar ni siquiera los acuerdos con el Vaticano y con otras confesiones religiosas para que cualquier religión de carácter confesional quede fuera del currículo y del ámbito escolar.

Porque, como se dice en el vídeo, solo es necesaria la voluntad política. Y está claro que el PSOE no la ha tenido. Por supuesto, el PP o cualquier otro partido de derechas, como Cs, o de ultraderecha, tampoco, pues sus programas lo que reflejan es justamente lo contrario: un relanzamiento de la reconquista nacionalcatólica en las aulas. A pesar de que, hipócritamente, denuncian el supuesto adoctrinamiento del profesorado o de las comunidades educativas, cuando no son los contenidos suyos, miran para otro lado ante este adoctrinamiento ideológico que tantos años lleva asentado en la educación del Estado.

Está claro que cada persona es libre de ser o no religiosa, pero las políticas e instituciones públicas deben mantenerse al margen de creencias y prácticas personales. Es imprescindible separar el saber de la fe, la política de la religión, el estado de las iglesias, para poder garantizar la libertad de conciencia y posibilitar la convivencia entre quienes no tienen las mismas convicciones religiosas. No podemos imponer, a través de una institución pública, asignaturas dedicadas a la ideología y las creencias particulares de un grupo social y religioso determinado, con el agravante de que muchas de estas creencias son cuestiones de fe que incluso son contrarias a los derechos humanos y a los valores de la sociedad actual.

Todas las religiones, incluida la católica, deben ocupar el lugar que les corresponde en democracia: la sociedad civil, no la escuela.  El espacio adecuado para cultivar y expresar la fe son los lugares de culto: parroquias, mezquitas, sinagogas u otros.

El art. 27.3 de nuestra Constitución recoge el derecho de las familias a que sus hijas e hijos «reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Pero no a que ésta formación sea impartida mediante asignaturas específicas en los centros educativos, y menos financiada por el Estado. Las familias que quieran que sus hijas e hijos reciban formación de religiosa pueden recurrir a parroquias, mezquitas, sinagogas…

Este vídeo de Europa Laica reclama que la religión no forme parte del currículo, no por motivos antirreligiosos, sino desde un planteamiento pedagógico y social beneficioso para el desarrollo de la racionalidad del menor de edad, de su independencia, libertad y autonomía personal. Lo que se necesita es una ética cívica mínima, común para todos y todas, basada en los Derechos Humanos, que recoja todo aquello que une a la ciudadanía y desarrolle principios y valores de respeto y tolerancia que hacen posible la convivencia en la diferencia y también garantice el respeto y la pluralidad con las personas que no tienen religión, que no creen en ningún Dios.

Solo en una escuela laica se pueden sentir cómodas tanto las personas no creyentes como las creyentes. Los centros de enseñanza deben de servir para aprender y no para creer. Por eso, la Escuela Pública ha de ser laica para ser de todos y todas, para que en ella todas las personas nos reconozcamos al margen de cuáles sean nuestras creencias, que han de ser un asunto privado.

Es más necesario que nunca difundir este mensaje a través del vídeo que ha realizado Europa Laica y exigir al nuevo gobierno su aplicación de forma inmediata y urgente: https://laicismo.org/gobierne-quien-gobierne-europa-laica-propone-una-escuela-publica-y-laica-la-religion-confesional-fuera-de-la-escuela/