Dominio público

Por una nueva gobernanza (I). Se ha acabado la confianza: cooperación o barbarie

Por una nueva gobernanza
Por una nueva gobernanza

Protocolo entregable de buenos modales [*] para políticos e instituciones para con la sociedad civil activa [**]

Este texto es un entregable al servicio de todo el mundo para que se pueda enviar a las o los políticos con los que se está teniendo negociaciones dificultosas.

Lo que contamos aquí no son opiniones. Es lo que hemos comprobado personalmente durante nuestros años de activismo que son, a día de hoy, 40.

Lo que queremos explicar con esta serie es que no podremos salir de la catastrófica e inhumana situación en la que nos encontramos si no se reforma el sistema de partidos. Queremos explicar cómo deberíamos hacerlo y dar herramientas con las que exigírselo a los propios partidos.

Hemos consentido incompetencia por encima de nuestras posibilidades y ya no podemos permitirnos que todo siga igual.

Los científicos se esfuerzan en hacer posible lo imposible. Los políticos en hacer lo posible imposible.
Bertrand Russell
La solemnidad y la vanidad de las instituciones destruyen la democracia.
Parafraseando a Michel Piccoli
Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.
Bertrand Russell

Y una más: "La evolución castiga a los egoístas" [1].

Pero si no hacemos algo, su castigo lo pagaremos todxs.

La legislación y las políticas institucionales son - salvo contadas excepciones - la cristalización de luchas de la sociedad civil organizada. El voto a las mujeres, el fin de la esclavitud, la jornada de 8 horas… nada de esto se tiene porque una mañana un legislador, un político o un partido se despertara diciendo "Venga, va, vamos a darle el voto a las mujeres". Todas son dolorosas conquistas, frutos de años de lucha de la sociedad civil organizada o sea de personas afectadas junto con personas expertas o empáticas que se unen para solucionar un problema.

La política institucional no es, pues, vanguardia de nada; siempre llega rezagada.

De ellas solo podemos esperar que entiendan pronto el futuro que ya marca la sociedad civil activa para que los daños producidos por su lentitud sean los menores posibles.

Por lo menos en el momento actual, los partidos e instituciones son en gran medida parte del problema, no de la solución.

La sociedad civil activa, desde su contacto con las necesidades cotidianas, es la que marca  el camino. Y el esfuerzo es colosal.

En primer lugar ha de conseguir cambiar la narrativa entorno a un problema: tener esclavos, considerar las mujeres como simples apéndices, obligar a trabajar hasta reventar a quien no tiene , han sido y son cosas consideradas absolutamente normales hasta que quienes las sufren y las y los capaces de sentido crítico y empatía no consiguen que sean vistas al fin como aberraciones por parte de cada vez más personas.

Solo en un segundo momento, una vez alcanzada la hegemonía narrativa, son cooptados por un partido o tendencia política, a veces por ideales sinceros, otras -la mayoría- porque en esta hegemonía narrativa los partidos ven una posibilidad de rédito para mantener o disputar el poder. Por esto nunca debemos olvidar que lo que están abrazando es una narrativa, un discurso, y que su interés en primer lugar es la hegemonía, no las soluciones.

Este liderazgo civil sucede todavía más con la era digital, una nueva fase de desintermediación en la que el "demo" (de "democracia"), la gente, puede tener -o debería poder tener- acceso de forma más directa, autónoma, adulta y sin intermediarios a muchos ámbitos, la administración de la cosa pública entre ellos. En este contexto, los partidos han visto reducida su utilidad, pero en nada su poder, algo que conduce a un deterioro evidente de la gobernanza. Mandan mucho, pero sirven poco.

Mandar mucho, servir poco

Un partido ya es solo una empresa privada. Su fin es crecer en un nicho de mercado. No por nada no les guía la innovación -ámbito siempre minoritario- sino las encuestas, o sea lo que ya existe y piensa la gente. Lo que hace el marketing es averiguar o fabricar lo que la gente cree que quiere para luego dárselo. Lo que hace la innovación es descubrir con la gente lo que no consigue solucionar con lo que ya tiene e inventar algo nuevo para resolverlo. Los partidos, tal y como los conocemos ontológicamente, ya no pueden abrir caminos nuevos. Y si queremos hacer caso a la famosa máxima de Einstein sobre que si queremos un resultado diferente debemos hacer algo diferente, pues, hemos duramente comprobado en nuestras andanzas activistas que los partidos son actualmente la cosa más distante de poder tener voluntad de ello.

Solo cuando la sociedad civil activa ha conseguido crear un nicho en la opinión pública sobre un tema, este resulta interesante para "la política" que manejan los partidos y solo mucho más tarde, el cambio puede llegar a tener lugar y a cristalizar en una legislación más o menos tergiversada mediante los intereses clientelares de cada partido.

El desprecio de los cargos ungidos - confundiendo lealtad con servilismo

Siendo que el mundo avanza por los esfuerzos de la sociedad civil activa, el ninguneo y desprecio que partidos e instituciones le tienen es una disonancia cognitiva, una negación de la realidad, altamente destructiva y digna de estudio psiquiátrico.

Además, en países como España donde las listas electorales las crea el jefe del partido y quienes las componen no se deben a sus electores sino a ese jefe, las calidades más buscadas son en primer lugar la fidelidad absoluta, la obediencia y no hacer sombra al superior, confundiendo sistemáticamente lealtad con servilismo. Las competencias solo son tenidas en cuenta después de todas estas otras "cualidades". Discrepar se considera inmediatamente como un ataque y una traición, no como una aportación.

Por otra parte, los partidos crean sus estructuras todavía basándose en la idea predigital de hay que ser muchos, creando así gigantescas estructuras clientelares -el propio partido- en las que cabe cualquiera dispuesto a aportar las anteriormente indicadas "cualidades". El resultado es que los partidos son estructuras farragosas basadas en la clientela y el fanatismo. Qué podría ir mal.

Todas estas personas deben ser remuneradas figurada y literalmente cuando se gana y muchos pasan a engrosar las filas de cargos que llevan las instituciones y que deciden sobre la vida de todos nosotros. Una vez más no por sus competencias** en los temas que deben tratar, sino con el único mérito de los servicios prestados al partido. A esto se suman otras redes de apoyo que hay que mantener, produciendo una infinita y devastadora cadena de externalización de incompetencias.

[A este respecto no dejes de escuchar a Adrián Díaz Marro].

Cuando a Einstein le propusieron ser jefe de estado, él contestó: "En la vida me he ocupado de otro tipo de cosas, no tengo las competencias". No pedimos tal exceso de integridad, solo una inmediata purga de incompetentes evidentes por parte de cada partido responsable de su nombramiento [2].

La externalización de la incompetencia

Debido a estas características los partidos y, en la mayoría de los casos, sus cargos en el poder** y sus redes clientelares, son la cosa más lejana de la capacidad de solucionar problemas que haya. El nivel de mediocridad y amateurismo espanta: desconocimiento, ingenuidad, falta de rigor y polarización ideológica que nada tiene que ver con solucionar las cosas desde la práctica. Querer saber se confunde con saber, dice el activista A. Vea. Lo que estamos viendo en nuestro ámbito de competencia que es el digital, es aterrador y más en este momento de digitalización acelerada por las circunstancias de la pandemia. En este momento en algún lado hay un cargo hablando y legislando sobre digital sin tener ni idea. Da igual cuando leas esto.

En plena crisis hemos visto una y otra vez la incapacidad de los altos cargos; una y otra vez como lxs mismxs que critican la población son lxs que son incapaces de respectar sus propias reglas, instaladxs en una idea de privilegio por encima del bien y del mal, una idea medioeval que pervive y de la que esperamos en el futuro lxs arqueólogxs hablen como de una aberración del pasado.

No pueden soportar que algunas competencias sean superiores en la sociedad civil organizada, olvidando que, hasta ayer, ellxs también lo eran; hay una hostilidad patológica y gremial, como si en el momento de recibir un cargo se quedara ungido por un conocimiento divino y total, de forma automática; acompañado de un desprecio elitista francamente insufrible, igualmente marcado en los grandes partidos de derechas o de izquierdas.

La sociedad civil activa demuestra una y otra vez su trabajo y su solvencia en sus ámbitos de competencia; de los cargos colocados por los partidos casi nunca se puede decir lo mismo. Aún así, cuando la gente encuentra una solución, para que esta vea la luz de forma sistémica, debe "convencer" a esos cargos que se permiten desaprovechar talento por pura arrogancia de poder y porque, casi siempre, tienen algo que esconder, empezando por su propia incompetencia.

El Covid ha demostrado una vez más que sin aprovechar todo lo que puede aportar la sociedad civil preparada y activa, toda solución será un desastre.

Así, ajenos a la realidad, incluso durante una pandemia, mientras la gente en primera línea lo da todo y otros aportan lo que saben y sin los cuales no hubiese habido ni tan solo suficientes respiradores (Lee la increíble historia de lxs amigxs que han traído a España los robots anticovid:  o cómo la organización ciudadana sustituye la dejadez de funciones de las instituciones en el Raval de Barcelona- la Administración debería estar a su servicio y no al revés), los cargos están cerrados en cortejos endogámicos y consideran a la sociedad civil como un estorbo. Muy rara vez haya otras fórmulas que no sean  cooptación o saqueo para aprovechar las fuerzas de quienes están dispuestos a aportar trabajo para ayudar.

Saqueo y cooptación - La incompetencia como una forma de corrupción

¿Qué pasa cuando la gente que lleva años preocupándose por un problema desde la lucha cotidiana o desde el estudio y la ciencia se acerca a los cargos políticos para proponer políticas que solucionen los problemas a los que se están enfrentando?

Normalmente no es fácil acceder. Cuando se accede, el modus operandi es muy parecido en todos lados -salvo las mencionadas loables excepciones, un 10% hemos calculado-, solo cambia la habilidad en disimular.

En sus miradas puedes ver el ninguneo y el desprecio, pero también corre por debajo una mirada lúbrica: es el afán de saqueo. Están entrenados para despojarte de lo que pueda interesarles sin entenderlo para nada y cerrarte la puerta en la cara lo antes posible. Los más astutos, si tienes un apoyo amplio que de algún modo puede transformarse en votos, intentarán tenerte de su lado, para que no molestes o critiques. Te querrán comprar con actividades inútiles y remuneradas: "Podéis hacernos un informe", "unas jornadas". Pobres. Tenéis que saber que ellos también la mayoría de las veces básicamente hacen solo informes y jornadas. De todas formas, solo en casos muy contados dirán un no rotundo. La técnica es marear la perdiz; puede durar años.

La verdad sea dicha, muchos grupos de la sociedad civil pican de inmediato. Son fácilmente cooptables y contribuyen por interés o ingenuidad al lavado de cara institucional. Esto es tan habitual que cuando no lo haces puedes leer en la cara del cargo que te lo está proponiendo un gigantesco punto de interrogación: "¿¿Esta no quiere hacer un informe por  10 000 euros?? Pero, entonces, ¿¿qué quiere??" Solo en casos contados imaginan que lo que quieres es que se haga lo que estás proponiendo, sin más.

Es importante decir que no tenemos problemas con que los grupos que saben de un tema cobren para que lo lleven a cabo. De hecho, esto debería ser lo normal.

Pero lo que pasa en la mayoría de los casos es que se les paga para desviarles de lo que quieren hacer o incluso se compran a sus líderes para absorberlos y desactivarlos. La mayoría de partidos solo aceptan interlocución con personas de la sociedad civil si estas pasan a ser de sus filas y les ríen las gracias. Y casi siempre lo consiguen sea porque la gente es sensible a las adulaciones del poder, sea porque pasa dificultades y es difícil renunciar a un poco de holgura y mucho menos a privilegios.

Un círculo virtuoso de reconocimiento mutuo

Pero, francamente, ¿podemos seguir permitiéndonos una estructura de gobernanza basada en amiguismo y privilegios como en los tiempos de los faraones?

Todavía más con la crisis que nos viene encima, el futuro de la democracia, para que no se desarrolle una democracia autoritaria, dictatorial y simplista, depende de que forcemos a los partidos a reformarse y a que los gobiernos no se permitan ni un solo cargo que no esté a la altura de las circunstancias. No se puede obviar más que las soluciones residen en una sociedad civil activa y que la gobernanza se debe basar en un círculo virtuoso de cooperación y reconocimiento mutuo entre esta y las instituciones.

Se está elogiando como las dirigentes mujeres han reaccionado mejor a la crisis del Covid . Una de la característica a destacar de las mujeres es que las niñas aprendemos de pequeñas que nada de lo que hacemos se tomará en serio, por lo que no nos da miedo pedir y escuchar opiniones ajenas para luego forjar la nuestra y  defenderla a pesar de que todos la criticarán sin apenas escucharla.

Así pues, a los partidos e instituciones que en este momento han demostrado ser parte del problema y no de la solución, les pedimos que no se sientan menos viriles y fuertes por escuchar y que empiecen a cooperar sin pedir nada a cambio más que el mérito de crear una mejor democracia y calidad de vida para todos.

Protocolo - 8 puntos prescriptivos

1 - Corregir la asimetría

Cargo: "Uff…estoy agotadx y trabajo en condiciones dificilísimas". Tu interlocutor/a está seguramente peor que tú, más ocupada y trabajando más, con menos dinero y vacaciones. Hacerse la víctima frente a la sociedad civil en lucha teniendo 14 pagas, secretaria y presupuesto para trabajar, no es un problema político sino psiquiátrico del ámbito del egocentrismo y del escaso contacto con la realidad. Háztelo mirar o dedícate a otra cosa. Todxs te lo agradeceremos.

2 - Interés mutuo, beneficio general

"Debéis agradecer que os recibamos". No, la utilidad es mutua. Uno no puede hacer lo que es útil sin el otro. Recibir a la sociedad civil que tiene soluciones que tú no tienes se ha de agradecer. Si no lo crees y lo haces solo para hacerte la foto del demócrata, pierdes la ocasión de aprender algo. Si la pierdes tú, en realidad es la ciudadanía que pierde algo que nos beneficia y tú haces dejadez de funciones. No eres un demócrata y tienes delirio de omnipotencia. Háztelo mirar.

3 - Escuchar, aprender, reconocer, apreciar

Está bien que el cargo se presente explicando lo que está haciendo desde su puesto (En la medida de lo posible se debe intentar distinguir lo que se está haciendo de verdad y obviar lo que se dice que se está haciendo sin (¿todavía?) haberlo hecho realmente. La presentación quedará más escueta de un 70% y se ahorrará tiempo). Lo que no está bien es lo que pasa normalmente: en lugar de escuchar la propuesta de solución de la sociedad civil activa y competente tomando apuntes y haciendo preguntas para entenderlo mejor, la única respuesta es la de defenderse en plan "Esto ya lo estamos haciendo"; una y otra vez. Si te han venido a ver es porque no lo estás haciendo y si lo estás haciendo será poco y mal porque no se nota. Estar siempre a la defensiva es una excusatio non petita y denota gato encerrado y/o que no estás entendiendo lo que te están diciendo.

Si este punto no resulta claro, hacérselo mirar.

4 - Reconocimiento

Si incorporas a tus políticas algo de lo que se te explica, es importante que haya reconocimiento y que el trabajo siga en cooperación: seguir trabajando con las personas que ofrecen soluciones es gratificante para ellas e indispensable para el éxito ya que es imposible que puedas manejar todo el conocimiento de personas que llevan tiempo forjando y experimentando soluciones sin contar con ellas. No te preocupes, no quiere decir que tú no estés a la altura. No puedes saberlo todo. Las personas seguras de sí mismas no temen reconocer lo que no saben. Es la ignorancia que cree saberlo todo.

5 - Reconocimiento 2

El reconocimiento es algo esencial, no solo para la dignidad humana sino para la trazabilidad de las fuentes y la comprensión de cómo se construye la gobernanza.

La cooptación constante, la extracción de conocimiento de la sociedad civil como saqueo y no como cooperación, produce un imaginario colectivo por el que todo lo que se hace lo hace una élite. Como hemos visto es exactamente lo contario.

A este sesgo narrativo contribuyen ampliamente los medios que son también parte de este mecanismo de exclusión de la sociedad civil como fuente de acontecimientos constructivos, transformándose demasiado a menudo en altavoces del poder en lugar de fiscalizadores del mismo y de traceadores de las reales fuentes de transformación (véase nuestro trabajo #FakeYou

Fake News y Desinformación. Gobiernos, partidos políticos, mass media, corporaciones, grandes fortunas: monopolios de la manipulación informativa y recortes de la libertad de expresión).

El reconocimiento debe ser mutuo: la sociedad civil organizada aporta soluciones,  las administraciones el conocimiento de la arquitectura de gobernanza. La cooperación entre ambas es el círculo virtuoso de la gobernanza democrática que proponemos.

Cuando hablamos de reconocimiento no nos referimos solo al que deben brindar lxs cargos a los grupos civiles activos y no sumisos a lógicas de sus partidos, sino también a funcionarias y funcionarios válidos que merecen que su trabajo sea conocido y reconocido entre otras cosas porque tú, cargo, eres efímero, y ellos permanecen. Así se fortalece la administración de la democracia en el sentido literal del término "administración".

Muchas trabajadoras y trabajadores, incluso cargos, organismos enteros, están haciendo las cosas bien. Mucho esfuerzo que acaba bloqueado cuando topa con el nivel político o el eslabón clientelar. Debemos empezar a denunciar cada uno de estos casos.

Que no se desperdicie todo este esfuerzo civil, dentro y fuera de las instituciones.

6 - Asesores

No más gabinetes asesores mediatizados como lavados de cara. Sí a equipos de sociedad civil realmente enmendando y validando políticas.

(Transparencia. Gracias a Civio, sociedad civil, sabemos que el comité de expertos de desescalada…nunca existió).

7 - La piel fina

Cuando decimos que lucharemos para que las cosas se hagan como es debido no estamos amenazando. Hacerse los ofendiditos no tiene sentido alguno. Solo enunciamos nuestra función y deber como sociedad civil activa. En teoría, sois cargos no para que se os rinda pleitesía sino para rendir cuentas.

8 - Ahí fuera hay diversidad

En el caso de que el que te viene a ver no sea un varón heterosexual blanco de mediana edad con hijos, no hace falta que hables deletreando las palabras. Es probable que te entienda igualmente.


NOTAS

[*] Como en todo, hay loables y magníficas excepciones. Existen cargos que sí saben cooperar con la sociedad civil activa. No dudamos de que NO se sentirán ofendidxs por este artículo porque ellxs también sufren la arrogancia e incapacidad de sus compares.
[**] Por "sociedad civil organizada" o "sociedad civil activa" entendemos personas individuales o grupos pequeños o grandes que elaboran  soluciones efectivas a partir de problemas. El formato queja sin más lo consideramos un comportamiento pasivo no productivo y no entra en estas categorías.

[1] Melissa Hogenboom  https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/08/130805_ciencia_evolucion_egoismo_vs_cooperacion_np.shtml
[2] Miquel Porta coincide: "La cuestión de fondo es cultural y política. Si le das más protagonismo a lo técnico quitas capacidad de manipulación política". https://www.elconfidencial.com/espana/2020-04-18/cifras-oficiales-coronavirus-sanidad-no-homogeneas_2554979/