Dominio público

La primavera trompetera de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz

Sato Díaz

Jefe de Política en 'Público'

Sato Díaz

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados. E.P./Eduardo Parra
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados. E.P./Eduardo Parra

"Llegó la primavera con el canto de los grillos", que coreaban Los Delinqüentes, cuando salían  de Jerez de la Frontera de gira. Y viene bien recordar el tema La primavera trompetera del grupo garrapatero para situar el horizonte en el que se mira la política española y, también, la internacional, especialmente la europea. El invierno va a ser duro, de ello ya nos quedan pocas dudas, y en el retorno del sol están puestas las esperanzas políticas de quienes nos gobiernan y las sociales y económicas de toda la población.

Cuando el pasado 24 de febrero Rusia comenzó la ofensiva militar contra Ucrania, muchos análisis versaban sobre la duración de la contienda. Frente a quienes creían que sería una intervención relámpago, estaban los que, por contrario, visualizaban un conflicto más lento y prolongado en el tiempo. Más adelante, no tardaron en llegar las voces que auguraban que la campaña militar rusa estaba suponiendo un desastre para el régimen de Vladimir Putin y que no duraría mucho más. Versiones contrapuestas se refirieron, también, a que sería la Unión Europea la que no soportaría la tensión económica, migratoria y social y no mantendría su unidad de acción, conjuntamente con Estados Unidos, en el tiempo.

Lo cierto es que, cerca de ocho meses después, el enfrentamiento armado permanece, las consecuencias económicas plantean una encrucijada a las capitales europeas y la crisis energética, que ya se vislumbraba preocupante previamente al estallido de febrero, no hace más que agravarse y evidenciar que la cuestión climática tiene cada vez más aristas por resolver.

En el Estado español, la inflación se ha convertido en un problema de primer orden. Si se mantiene en el tiempo, podría conllevar a una nueva recesión económica y dar al traste con la recuperación económica que estaba viviendo el país tras la aguda crisis de la pandemia. En este contexto, el Gobierno de coalición ve cómo, encuesta tras encuesta, es adelantado por las derechas. El descontento social puede cronificarse de no dar un giro la coyuntura económica.

Desde el pasado mes de julio, el Gobierno de coalición ha volteado hacia la izquierda, algo sobre todo ejemplificado en el relato y discurso escogido por el presidente Pedro Sánchez. Desde el debate sobre el estado de la nación de este verano, la parte socialista del Ejecutivo ha acertado en colocar a los culpables de la crisis fuera del Gobierno: los banqueros, los que más tienen, los empresarios... Los presupuestos (a pesar del gran aumento del gasto defensivo) miman lo social y las novedades fiscales señalan a los que más tienen.

Con esto, las izquierdas aspiran a darle la vuelta a las encuestas y a reeditar un Gobierno progresista tras las elecciones generales del próximo año. Sin embargo, hay una parada previa en el camino: las municipales y autonómicas en la mayoría de las comunidades del próximo 28 de mayo, en plena primavera.

Los socialistas son conscientes de que los comicios de mayo pintan oscuros ahora mismo, pero saben que de cambiar las predicciones en algunas plazas claves podrían sortear la delgada línea que trasciende de derrota a victoria. El anhelo de que la ciudad de Madrid vuelva a estar gobernada por la izquierda, mantener un Govern progresista en el País Valencià y que Navarra no vuelva a las derechas son horizontes primaverales que insuflarían ánimo para la recta final hacia las generales.

En la primavera el proyecto de Yolanda Díaz estará mucho más avanzado. Sumar no operará en los comicios de mayo como marca electoral, pero sí participará en campaña para insuflar movilización en la izquierda. Y Pedro Sánchez aspira a movilizar al electorado progresista a base de confrontar con el PP.

La primavera trompetera, como cantaban los carnavalescos Delinqüentes, es el horizonte en el que se miran las izquierdas que anhelan que el conflicto bélico haya amainado y se noten más las inversiones de los Fondos Europeos Next Generation en la economía de las familias. Este es el escenario en el que se quieren ver tanto socialistas como el resto de las izquierdas. Un escenario que cambie el humor de época en el que nos vamos instaurando con tendencias hacia lo reaccionario y al vuelco conservador.

"La primavera trompetera ya llegó, y me despido del abrigo", despedirse de un invierno que se prevé duro entre racionamiento energético y una guerra que se alarga. Si el conflicto llegara a su fin durante el invierno, las izquierdas ansían que llegue una primavera y un verano de recuperación en clave progresista.