Amor de Facebook

-Apaga el cigarro por favor. Sabes per-fec-ta-men-te que aquí no se puede fumar.

-Reglas, reglas, reglas. Estáis enredados en vuestras jodidas reglas y ya no os acordáis ni de para qué eran.

-Muy bien. ¿Quieres que sigamos donde lo dejamos en la última sesión?

-…………………………………………………………………………

-¿Quieres que hablemos de algún otro tema?

-………………………………………………………………………..

-¿Qué tal las Navidades? Vamos a hablar un poco de las Navidades. Son unas fechas que hacen que afloren muchas cosas que …

-Me gusta un chico de Facebook.

-………………………………………………….

-Me gusta un chico de Facebook. No pongas cara de marciana. Me gusta un chico de Facebook. Ya está.

-¿Ya está? ¿Por internet?

-Te lo acabo de decir. Podías fingir que al menos escuchas.

¿Y no crees que puede ser repetir errores del pasado? ¿Volver a inventar historias,  ver cosas que no existen y hacerlas públicas huyendo hacia adelante? ¿No son ganas de volver a caerte? ¡Ganas de lanzarte al vacío!

-¡Pero si no le he dicho nada!

-¿Entonces?

-Pues eso, que me gusta. ¡Tampoco vamos a hacer un mundo! No saques las cosas de quicio.

-Vamos con calma. Si has sacado el tema es porque quieres hablar de esto. Me parece bien. Puede ayudar. Entonces, ¿no se lo has dicho?

-No. Entonces no se lo he dicho.

-¿Entonces?

-Entonces, entonces…Se lo he dicho a mi manera. Para mí está claro. Si no lo entiende, es que es gilipollas y asunto zanjado.

-¿Crees que eso es maduro?

-¡Maduro! ¿Qué es maduro? ¿Qué mis padres se casaran sin apenas conocerse?¿Que un payaso vestido de blanco te diga que vas a querer a alguien para toda la vida porque se lo ha dicho su jefe que vive en el cielo? ¿Es maduro que hombres viejos, blancos y ricos nos digan lo que tenemos que hacer? Por lo menos intento poner un poco de poesía a toda esta mierda.

-…………………………………………………………

-Hablo a mi manera con él. De tú a tú hemos hablado muy pocas veces. Se lo he dicho con alguna de sus fotos. Alguna que me gusta, pincho con el ratón y ya está. Me gusta. No es tan complicado. Pinchas, y le dices: tu foto me gusta. A veces le mando “toques”.

-¿Os tocáis?

-¡No nos tocamos! Nos damos toques.

-¿Un toque sin tocaros? Perdona pero soy muy mayor para algunas cosas.

-No te agobies, que vosotros vais a hacer falta siempre.

-Me tranquilizas…

-Un toque es como un mensaje que mandas y te llega una mano con un dedo como tocándote el hombro. Yo qué sé. Nadie sabe qué significa. Es como levantarte y decirle al vecino que vive enfrente “hola” con la mano. Y él te saluda y se le alegra el día. Una vez también le invité a una causa, pero nunca contesta a las causas. No sé por qué hace eso. Igual le mandan muchas. También, a veces, escribo cosas a otra gente para él, sabiendo que él va a leerlas.

-¿Y tú le gustas?

-……………………………………………………………….

-Si no quieres que hablemos más…

-A veces creo que le gusto; otras me ignora. A veces desaparece, y otras tengo la sensación de que se pasa las horas paseándose por mi Muro y mis fotos. Me siento mal cuando he dicho algo para él hablando con otra persona. A veces es como una obsesión. Y cuando ya lo has mandado, la cagaste. Me intranquiliza y también me tranquiliza. Me recuerda a Memorias de África. Tiene su vida y me mira desde lejos. Quiere quedarse y quiere irse.

-Creo que esto me suena. ¿No es todo demasiado irreal?

-Me da igual. Facebook es así.

-No parece gran cosa para tanto éxito

-Es el paquete en el que envolvemos nuestra mierda. Una mierda para gente que está sola y quiere dejar de estarlo. ¡No te saluda todo el mundo en la calle! Le he dicho que si quiere podemos escribir una historia juntos. Yo le mando el comienzo y él sigue, y luego me lo envía y sigo yo. Hasta que vuele sola. También está  gente que se ha quedado sin trabajo y no puede partirle la boca al que la ha despedido. O que quiere hablar y no sabe dónde coño hacerlo. Y también dan vueltas por ahí los que saben que escribir consuela. Y los que no aguantan este mundo y creen que diciéndolo lo limpian. Y los que encuentran una música que se les mete por dentro y tienen que saber que alguien más que conocen la escucha para que deje de atormentarles o para que les guste más. ¿Es que es mejor hablar sólo? ¿O rezar todo el día y luego tocarle el culo a los niños? Es mi mierda, pero es una mierda que me acompaña. Me siento menos sola en este mundo tan solo. Y nos hablamos entre nosotros sin molestarnos. Y algo queda. ¿No hacen lo mismo los políticos esos de WikiLeaks, con su blablaba de mierda? Nunca sabes. Es una mierda pero es nuestra mierda. ¿No se espiojan los monos para mantener los vínculos? No critiques lo que no entiendes.

-Intenta terminar una frase sin decir mierda. Te lo agradecería sinceramente. ¿Qué buscas escribiendo esa historia con él?

-Yo que sé. Internet es nuestro. Me jode muchísimo la Ministra esa, que quiere ahora controlarnos, como si los ricos fuéramos nosotros. Nos trata como gilipollas. O el otro soplapollas que vive en Miami y nos quiere decir lo que tenemos que hacer.

-Mierda, gilipollas. No estás especialmente navideña. Cuéntame de qué quieres que vaya la historia.

-Y si esto es pan y circo, que por lo menos nos paguen el circo.

-Se está acabando la sesión y no estás muy comunicativa. ¿No me quieres contar cómo comienza?

-Que Nerón nos pague el circo. Y que no joda más.

-¿No quieres que hablemos un poco de lo de la semana pasada? Creo que ahí hay cosas que debiéramos discutir.

-A veces se hace de noche de repente.

-Es que es de noche. Y estamos en invierno. Se hace de noche antes.

-Mierda.

-Decidido. Vas a empezar a contarme lo que me constaste la semana pasada.

-He escrito un poema . ¿Quieres que te lo lea? Se llama “Amor de Facebook”.  ¿No quieres que te lo lea?

Juan Carlos Monedero,

Madrid, 29 de diciembre de 2010