Tags: Bradlee Camps Costa Gürtel PP RajoyLo clavaba en sus memorias Ben Bradlee, el mítico director de The Washington Post: “Si agarras a alguien muy bien por las pelotas, tendrás su corazón y su cerebro”. No se puede asegurar a ciencia cierta por dónde tiene Ricardo Costa agarrado a Francisco Camps ni por dónde tiene Camps agarrado a Mariano Rajoy. De lo que no cabe duda es de que el caso Gürtel une la suerte de los tres.
Cuesta entender de otra forma la ceremonia de la confusión que entre todos provocaron en el día de ayer. O nadie dice la verdad o todos mienten. Ricardo Costa hizo una sorprendente demostración de fuerza. Anunció públicamente que se negaba a aparecer como “chivo expiatorio” y forzó a su jefe a devolver la pelota a la dirección nacional. Camps proclamó ante el Comité Ejecutivo valenciano su plena confianza en Costa y le permitió poner condiciones (una investigación interna y no ser sustituido por nadie en la secretaría general) antes de dejar “temporalmente” su cargo. Y la dirección nacional (muda todo el día) afirmó por escrito que ese Comité regional había “suspendido” a Costa no sólo como número dos sino también como portavoz en las Cortes valencianas, extremo desmentido de inmediato desde el Turia. El único que dijo una verdad contrastada fue el propio Costa: “En el PP la fiesta no se acaba nunca”.
Tags: comité congreso Costa liderazgo PP Rajoy referenteEl Congreso Nacional del Partido Popular que se celebrará en Valencia entre el 20 y el 22 de junio ya tiene lema: “Crecemos juntos”. Según testigos presenciales, el que más creció en la reunión celebrada ayer por el Comité Ejecutivo del partido fue Juan Costa. Dicen que el de Castellón hilvanó un discurso claro, contundente, crítico y “leal”. Este último adjetivo no es baladí ante la cruz de navajas desatada en el PP. Costa miró a los ojos a Mariano Rajoy para espetarle ante 80 dirigentes que existe una “crisis de ilusión” entre los militantes y los votantes por la gestión que se ha hecho tras la derrota electoral del 9 de marzo. Y subrayó en varias ocasiones la necesidad de “un nuevo liderazgo integrador”.
Algunos de los presentes esperaban que Costa diera un paso más y anunciara su intención de disputar a Rajoy ese liderazgo en el próximo congreso. No dijo ni sí ni no, entre otras razones porque en política cada cual debe ser dueño de administrar sus tiempos. Igual que Rajoy mantiene el suspense sobre el nombre del próximo secretario general, Costa puede esperar hasta el último minuto para anunciar su decisión. Ayer no tocaba. Lo que pretendía más bien era ubicarse como referente de las voces críticas que un lunes sí y otro también surgen en el PP. A estas alturas y con la mayor parte de los avales ya comprometidos para Rajoy, quizás ése sea el único objetivo al que puede aspirar Costa a corto plazo, ya sea dando un paso al frente en Valencia o manteniéndose en la retaguardia. Tiene 43 años (diez menos que Rajoy) y tiempo de sobra para crecer, para ver pasar las elecciones gallegas y las vascas y las europeas. Situarse, ni más ni menos, como referencia de futuro tiene sentido político. Otra cuestión es si Costa será en 2011 el referente “integrador” o tendrá que disputar el papel al propio Rajoy y a varios (o varias) más.