Culminada la conversión de cárcel a CIE: otra muerte sin esclarecer

El ministro del Interior puede estar orgulloso: la conversión en CIE de la cárcel de Archidona “a estrenar”, como decía el charlatán de feria Zoido, se ha culminado con éxito. Hace unos días pudimos comprobar, gracias a unos vídeos filtrados, cómo en el interior de esas instalaciones las personas -que no han cometido ningún delito- están siendo víctimas de palizas por parte de la policía antidisturbios… vamos, como en cualquier otro CIE de España contra los que venimos protestando la gente de bien.

También como sucede en esos otros CIE, algo apesta en la cárcel de Archidona. La muerte de un argelino, Bouderbala Mohammed, el pasado viernes sigue sin aclararse. Entonces, la policía aseguró que se trataba de un suicidio, pero lo cierto es que el hermano del fallecido lleva cinco días en Málaga y ni ha podido acceder al informe de la autopsia de su hermano y mucho menos al cuerpo, para poder comprobar, por ejemplo, si lo que sufrió fue una paliza de muerte. A fin de cuentas, Mohammed era uno de los que aparecía apaleado en los vídeos difundidos. 

Zoido mira para otro lado, porque cualquier persona que se tomara en serio este asunto habría puesto todo su empeño en aclarar esta muerte y arrojar luz sobre las condiciones en las que viven las personas internadas en la cárcel de Archidona. No ha sido el caso y eso es otra cosa en común con el resto de los CIE de España, en donde la opacidad es la norma.

Las protestas se ha sucedido, denunciando que hubiera menores internados, la represión de un motín por la falta de comida, el uso de bridas en las muñecas, visitas de familiares a través de una mampara sin provacidad alguna… Hasta el Defensor del Pueblo ha tenido que tirar de las orejas a Zoido… pero le da igual. El ministro cuya agenda pública está vacía, el mismo que quiso imponer sanciones de 750 euros a quienes buscaran comida en los contenedores de Sevilla cuando era su alcalde, andará en otras cosas. No podemos olvidar que, prácticamente, este magistrado reconvertido en político criminalizó a las ONG que ayudan a l@s migrantes.

Por otro lado, se da la dualidad de que al tiempo que las instalaciones de Archidona, a la luz de las denuncias realizadas, cada vez se parece más a cualquier otro CIE, con las versiones policiales y de Interior también se parece a cualquier otra cárcel. No en vano, 156 personas presas mueren en nuestras cárceles cada año, de las que cerca del 15% se suicidan. 23 personas se quitaron la vida, una cifra muy lejana a los 15 que lo hicieron en 2011. 

La revisión que se hizo hace cuatro años del Programa de Prevención de Suicidios instaurado en las cárceles en 2005 no funciona. Las cifras así lo demuestran. Algo, cómo no, que tampoco parece importarle demasiado a Zoido, porque ¿saben qué es lo más curioso? Que las cifras de suicidios en las prisiones españolas se disparan mientras la población reclusa desciende cerca de un 20% en los últimos años.