Opinion · Dominio público

El “aceleracionismo”: un nuevo debate en la izquierda

Jorge Alemán

Psicoanalista y escritor

Según una serie de intelectuales de origen británico, al menos en su gran mayoría, el capitalismo en su etapa algorítmica  y  megaconectada financieramente ha producido un colapso antropológico donde los relatos simbólicos de la izquierda son anacrónicos. Carecen de una operatividad real y son el mero testimonio del peso de un legado que ya no nos dice nada del futuro. En esta perspectiva, la izquierda y los distintos relatos emnacipatorios como los movimientos nacionales y populares estarían anclados en un apego melancólico al pasado. De distintos modos, es lo que se deduce del “Manifiesto Aceleracionista”.

Los aceleracionistas optimistas ,  en la tradición de Deleuze y actualizados a partir de  Negri, piensan en el Capitalismo como un parásito que obstaculiza el desarrollo  emancipatorio que el nuevo “cognitariado”, neologismo que vincula conocimiento con proletariado, usando las nuevas tecnologías, puede desplegar. En esta vertiente optimista los algoritmos y las matemáticas no pertenecen al Capitalismo y pueden constituir un instrumento idóneo para reorientar el Capitalismo a la transición a una sociedad postcapitalista.

Esta posición, claramente tiene un eco del Marx del Capital, quien  también pensaba que las relaciones sociales de producción capitalista constituían un obstáculo al despliegue de la  productividad moderna. El Capitalismo, una vez más, aquí  se presenta como el portador de una “potencia” que irá mas allá de su propio marco. Los trabajadores conectados a los dispositivos de inteligencia digital estarían en condiciones de irse separando del modo de acumulación capitalista y organizar un colectivo postcapitalista.

Sin embargo, hay que señalar distintos aspectos de estos flujos algorítmicos que los aceleracionistas dejan de lado.

  1. Estos flujos son asignificantes, no encuentran un punto de anclaje para amarrar la significación y constituyen, como lo afirmó Lacan con respecto a lo que denominó el Discurso Capitalista, un verdadero rechazo del sujeto inconsciente y pulsional. La financiarización del mundo es ilimitada y sin corte y por tanto sin lugar para un sujeto que no sea otra cosa que la “subjetividad “que sus dispositivos de rendimiento producen. Mientras que el sujeto inconsciente  del lenguaje es una relación de conjunción y disyunción entre sus determinaciones y  su  libertad paradójica  en la trama de sus determinaciones , la subjetividad neoliberal se desenvuelve en el estilo de vida de la performance competitiva y sin límites, donde ella misma colabora activamente con su propia sumisión al programa neoliberal.
    Es una subjetividad  conectada y relacional ,  dicho de otra manera , es una subjetividad que no permite ni da lugar al sujeto  en su condición sexuada , mortal y hablante .Pero en este punto es necesario aclarar dos cuestiones que aparecen en tensión , por un lado la subjetividad y el sujeto no se presentan separados en su modo de comparecer en la realidad , hay siempre yuxtaposición y mezcla ,por otro esta diferencia debe ser sostenida hasta el final , solo la fidelidad al sujeto hace posible las condiciones de  una  Emancipación común.
  2. Los aceleracionistas   no dan cuenta  de  que si el sujeto  es  expulsado del mundo digital-tecnológico,  se volverá dominado definitivamente  por el modo de gozar repetitivo  que la  digitalización de los lazos sociales implica. ¿ Por qué para los aceleracionistas, que quieren superar la ensoñación melancólica de las izquierdas no advertidas de la mutación antropológica, es tan importante el nuevo conocimiento tecnológico en su potencial anticapitalista? Cuando ellos mismos son los que aseveran que la mutación antropológica ha hibridado al sujeto con la maquina digital metamorfoseando a lo humano en la robótica. ¿Qué mito renovado del Progreso otorga esta cualidad salvífica a la robotización? ¿O en esta escatología técnica hay de un modo implícito un anhelo de colapso total, de choque de trenes final, de producir una catástrofe que traiga aparejada una nueva disponibilidad redentora  en sus sobrevivientes?
    Sin fidelidad al sujeto implicado en los lazos sociales y los proyectos políticos, el tejido digital y tecnológico no podrá alcanzar el postcapitalismo de un modo inmanente por el puro devenir de una “potencia” de inteligencia colectiva.
    ¿Quiénes van a expropiar Amazon o Google? O se trata de abandonarse a la hibridación con lo maquínico hasta que ya no quede nada de lo humano o permanezca escondido en algún bosque extraño, tal como sucede en las películas de ciencia ficción que repiten  una y otra vez su argumento: corporaciones, robots, zombies y los emboscados. El aceleracionismo es tan aburrido como la repetición al infinito del susodicho  argumento.
  3. El aceleracionismo sueña con volver a separar a la Ciencia de la Técnica, así lo expresa Negri cuando afirma que “las matemáticas y los algoritmos” no pertenecen  al Capitalismo, pero acaso ¿no se ha consumado ya  la subsunción real de la  Ciencia en Técnica  y por tanto la absorción de la ciencia en el mercado?
    Finalmente el aceleracionismo, su manifiesto y sus intelectuales de una humanidad “aumentada” por las posibilidades de las plataformas digitales, encubren que no quieren hacerse cargo de los antagonismos instituyentes de lo social. El desarrollo digital y tecnológico del capital no está en absoluto separado de las grandes élites oligárquicas-financieras que desde hace años llevan adelante una ofensiva contra los sectores populares y subalternos. En este aspecto el aceleracionismo encarna, mas allá de algunas excelentes descripciones del capitalismo contemporáneo, una escena de seducción del neoliberalismo hacia las izquierdas y los movimientos populares.
    Las sucesivas derrotas le han provocado a las izquierdas un horror por su vejez y a la vez una inquietante fascinación por las cualidades mutantes del Capitalismo. Es lo que traslucen algunos intelectuales de izquierda cuando le suponen una gran astucia a políticos neoliberales que simplemente ocupan el lugar de una “aplicación neoliberal”. O el propio ensayista Chul Han , cuando con excesiva fruición describe los distintos modos de captura de subjetividades por parte del Neoliberalismo hasta llegar al crimen perfecto del Capital sin abrir ningún debate sobre la reinvención de lo político.
  4. Es cierto que nunca existirá un proletariado mundial que reorientará al mundo de la técnica hacia la universalidad sin intereses privados. Las clases populares y subalternas han quedado bloqueadas en su propio “en sí” en razón de su propia fragmentación. Solo un Populismo de izquierda, de vocación emancipatoria puede intentar una y otra vez hacerse cargo de la prometeica tarea.