CAMBIO CLIMATICO EN ESPAÑA: EMISIONES, EVIDENCIAS Y POLITICAS APLICADAS

28 Feb 2016
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El informe presentado por el Observatorio de Sostenibilidad señala que las emisiones de CO2 del año 2015 aumentaron un 4%, lo que indica que no se han aplicado políticas adecuadas de reducción de emisiones. por otra parte el análisis de las políticas de adaptación, revela que tampoco se han hecho los deberes a pesar de ser España un país muy vulnerable al cambio climático.

En el extenso informe (255 pags) se incluyen tres relevantes aportaciones:

• Por una parte, la estimación de las emisiones de CO2 del 2015 (las fuentes oficiales tardan dos años en publicar los datos), señala un aumento del 4% sobre las del año anterior. Mientras se debatía en París (COP21) el mayor acuerdo contra el Cambio Climático mundial aquí se quemaba carbón con mayor intensidad que en los últimos años y desparecía la política de apoyo a las energías renovables. España es uno de los seis más contaminantes de la Unión Europea y de los pocos que sigue incrementando sus emisiones de gases de efecto invernadero. Entre 1990 y 2014, aumentó sus emisiones un 12%, mientras que el conjunto de los 28 las redujo un 24,4%
• Por otra parte, el informe ofrece una novedosa representación geográfica de las principales evidencias de cambio climático en España en una serie cartográfica, accesibles en la red, y que se irá enriqueciendo y contrastando con nuevas evidencias procedentes de futuros trabajos científicos. Además, se localizan también las 901 instalaciones que emiten más CO2 censadas en el Registro Nacional de Emisiones de 2014. Se observa que la agrupación de estas instalaciones por empresas revela una gran concentración. Tan solo 10 empresas emiten el 65%.
• También se presenta una evaluación de las políticas de cambio climático estatal y las de las Comunidades Autónomas. Se comprueba como los mercados de carbono no han funcionado, constatándose el desplome del precio del CO2. En políticas de adaptación también se observa que no se han hecho en general los deberes, si bien algunas comunidades como la Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, y Extremadura han desarrollado un mayor volumen de trabajo político al tiempo que Asturias y Murcia parecen bastante poco centradas en el desarrollo de estas políticas activas convergentes y transversales.

Finalmente se proponen una serie de medidas para iniciar una política “inteligente” ante el cambio climático basada en la ciencia, que consiga la progresiva descarbonización del país a través de grandes infraestructuras verdes, enfoques ecosistémicos integradores o modificaciones en las políticas sectoriales. España presenta una elevada vulnerabilidad que debe ser tenida en cuenta en absolutamente todas las decisiones.

España ha seguido aumentando sus emisiones, mientras todos los países de nuestro entorno las disminuían…

España ha seguido aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero durante el año 2015, mientras todos los países de nuestro entorno presentan fuertes reducciones en sus emisiones. Se debe, según los datos provisionales elaborados por José Santamarta “al aumento de la generación con carbón, que crece en lo que va de año casi un 20%, al mayor consumo de productos petrolíferos (en torno al 2%) y al estancamiento del consumo de gas natural. El factor clave es la mayor generación de electricidad con carbón.” Las emisiones serían al menos de 338 millones de millones de toneladas equivalentes de CO2. La cifra sigue situando a España a la cabeza de la Unión Europea en el incremento de emisiones desde 1990, año que se toma como referencia para el Protocolo de Kioto. A pesar de celebrarse este año la trascendental Cumbre del Cambio Climático COP21 en París, España ha seguido aumentando sus emisiones en una tendencia iniciada en el año 2013 (según estos datos provisionales) mientras la mayoría de los países de nuestro entorno las habrían disminuido considerablemente. Hay que señalar, a partir de los datos de EUROSTAT, que las emisiones españolas en el periodo 1990-2013 se incrementaron en un 11 %, mientras que las emisiones en el conjunto de la Europa de los 28 disminuyeron en un 20,7 y de la Europa delos 15 en 16,3. España fue el país europeo que más aumentó sus emisiones en valores absolutos (29 millones de toneladas). El resto de países europeos que aumentaron sus emisiones en ese periodo fueron Portugal, Chipre, Irlanda y Malta, pero entre todos no llegan ni a la tercera parte del incremento que se ha producido en nuestro país.

900 principales instalaciones emisoras de gases de efecto invernadero

…con un comportamiento de los peores de Europa…

Juan Avellaner, ingeniero industrial y redactor de la parte de políticas, señala que “durante el año 2015 se ha reducido de una forma importante la aportación de las renovables y que esto dificulta alcanzar los objetivos de renovables de la UE para el año 2020 y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de NN.UU.”. También apunta sobre la “necesidad de cambiar las políticas para que España vuelva a ser un emplazamiento interesante para la inversión en renovables”.

…por seguir apoyando al carbón y el transporte por carretera y su falta de apoyo a las renovables…

Begoña Lozano, responsable del apartado de transportes e infraestructuras señaló que el transporte por carretera sigue siendo el 25% de las emisiones domésticas totales en España y que es necesario un cambio en la distribución modal para llevar, por ejemplo, las mercancías por ferrocarril.

….el mercado de CO2 no ha funcionado, así como la reducción seria de emisiones en las empresas…

La agrupación por empresas revela que tan solo 10 empresas son responsables del 65% de las emisiones fijas de CO2. Este ejercicio se hizo para el año 2009, 2012 y 2014. Se observa cómo ha cambiado la parrilla de las empresas. En el 2014 fueron las energéticas: Endesa, Gas Natural, e Hidrocantábrico las mayores emisoras, seguidas de las petroleras (REPSOL y CEPSA) y Arcelor Mittal e Iberdrola. En el año 2009 era mucho mayor el peso de las cementeras. Carlos Alfonso, geógrafo, señala que “las energías renovables no están incrementando su peso en el mix energético como deberían y no se está produciendo un cambio de modelo energético y productivo a pesar de la crisis” y que “llama la atención que el gobierno siga potenciando la energía generada por carbón a pesar de haber sido un año clave en la lucha contra el cambio climático”.

 

Mientras son cada vez más evidentes los efectos del cambio climático en una región especialmente vulnerable…

Por otra parte se han recogido las evidencias sobre cambio climático y se han publicado en una plataforma interactiva con el objeto de que se puedan visualizar. Se observan casi 100 evidencias repartidas en las diferentes regiones biogeográficas. Raúl Estévez, autor del mapa, señala “la importancia de realizar el primer mapa de estas características en España”. La información cartográfica se irá perfeccionando y mejorando con sucesivas aportaciones de diversas fuentes no académicas (ciudadanos, asociaciones, cuerpos de vigilancia, instituciones) y procedentes de las instituciones de investigación. Además, explica que “existen una serie de evidencias descritas en el texto que no se han geoposicionado por afectar a amplias superficies”. Jorge Lobo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha supervisado las evidencias y ha señalado que “es la primera versión que será actualizada con diferentes fuentes según avance el conocimiento científico por áreas ecológicas”. Por otra parte también se han posicionado las aproximadamente 900 instalaciones que más CO2 emiten ofreciéndose un mapa interactivo que permita a la ciudadanía obtener información inteligible de manera rápida y rigurosa.
…y tampoco se han tomado las necesarias medidas de adaptación por parte de comunidades autónomas y ciudades.

Evidencias de Cambio Climático en España

Carlos Alfonso señala que “las diferentes Comunidades Autónomas todavía no han asumido la gravedad del reto que tenemos planteado y que deben asumir un papel mucho más activo en sus políticas de adaptación”.

Por ello es necesaria una nueva política basada en la ciencia, asumida por todos, que tienda hacia la “descarbonización• de la economía, fomente las renovables y empiece la adaptación en las ciudades, en los sectores económicos, en la administración y en las empresas.

Fernando Prieto, ecólogo, señala que “se deben evitar políticas contradictorias y eliminar subvenciones perjudiciales al clima” y es necesario “filtrar todas las actuaciones según su impacto sobre el cambio climático”. Para reducir las emisiones de carbono “no existe una bala de plata” y es imprescindible “modificar la producción de energía y racionalizar el transporte, actualmente basados en los combustibles fósiles”. Para conseguir un cambio en el modelo productivo hacia otro más sostenible y menos impactante hay que determinar un precio razonable para las emisiones, e implicar al sistema financiero enviando de esta forma señales claras a los mercados. Las industrias y empresas, las más beneficiadas por el mercado de emisiones, deben asumir las responsabilidades diferenciadas asumiendo la idea de que la sociedad es y será cada vez más exigente. Las administraciones públicas deben dar ejemplo.

Como buena práctica para el futuro, se propone el gran cinturón verde mediterráneo, que sería una gran infraestructura verde para adaptarnos al cambio climático 

Finalmente, de manera paralela a las iniciativas orientadas a la mitigación del proceso de cambio climático, es necesario comenzar de una forma seria a establecer grandes programas de adaptación a los cambios, ya indudables, que se están produciendo en tiempo real. Carlos Alfonso pone como ejemplo de acción realista, a la vez adaptativa y mitigadora, “la ejecución de una infraestructura verde de gran envergadura en el cinturón montañoso costero mediterráneo español y su conexión con el European Green Belt a través de las costas francesa e italiana”. El Mediterráneo europeo está rodeado de cordilleras muy cercanas a la costa en las que el proceso de modificación climática es especialmente patente en las fachadas que miran al mar. Es posible imaginar un futuro alternativo en el cual la reducción de los riesgos se base en soluciones naturales. La magnitud del problema obliga a considerar grandes espacios de gestión (prevención, conservación, restauración…), lo cual trasciende la idea de proteger y gestionar pequeñas manchas aisladas con objetivos y programas limitados y parciales. Se trata de “conservar y mantener procesos vitales tales como el ciclo del agua, la resiliencia (ecológica y socioeconómica) frente al cambio climático y la protección de la biodiversidad en su conjunto, no únicamente de determinadas especies particulares o de ciertos lugares emblemáticos cuya funcionalidad ecológica se ve amenazada por las actividades sometidas a control insuficiente situadas fuera de ellos.”

En resumen la sociedad española no está tomando las medidas necesarias, ni en cuanto a reducción de emisiones (mitigación), ni en cuanto a adaptación a corto plazo y medio plazo respecto a los efectos de cambio climático que ya son evidentes. Es urgente un gran pacto para encarar este gran reto.


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