Posos de anarquía

Los atisbos de mejora le quitan la razón a Rajoy

Estamos habituados a consumir la información tal y como nos llega, sin comparar, sin analizar. El ser humano es perezoso por naturaleza y con eso juegan los políticos, es la base de la manipulación. Es, por ejemplo, lo que está haciendo el Gobierno con los datos del paro, que convenientemente -e insultantemente- se ha acostumbrado a filtrar antes de su publicación cuando son positivos.

La lectura simplista que hace Rajoy del dato del paro es que éste baja. No profundiza, como sí lo hacen sindicatos y ciertos analistas, en que se hace a costa de la precariedad. Precariedad, por otro lado, que bienvenida sea, dirán muchos, porque es preferible precariedad a nada. Ese pensamiento es muy peligroso, porque termina por hacerse crónico y, una vez alcanzado ese estadio, el empresario no recuperará el salario digno. El razonamiento del explotador le lleva a aprovechar cualquier resquicio para justificar la esclavitud del siglo XXI, esa en la que en los países desarrollados unos pocos desangran a la mayoría para incrementar su riqueza.

Y eso es, precisamente, lo que está sucediendo ahora en España. Los contratos indefinidos ni siquiera alcanzan un crecimiento interanual del 1% aunque, por otro lado, con la reforma laboral que aprobó Rajoy despedir, incluso con contrato indenfinido, sale casi gratis. Lo peor, es que el trabajo por horas es lo que más crece, lo que más maquilla las cifras del paro. Llegará el día, si Rajoy revalida mandato, en que recurra a los argumentos de David Cameron en Reino Unido, en donde los contratos de cero horas han crecido exponencialmente, afirmando que son la gran salida para conciliar o para estudiar. Qué desfachatez.

Por otro lado y tal y como demostró la EPA (Encuesta de Población Activa) correspondiente al primer trimestre del año, se está destruyendo empleo, la población activa se desangra por jubilaciones o emigración (casi 2 millones de españoles ya viven fuera de nuestras fronteras) y eso, también reduce el paro. Otra revelación de aquella EPA fue cómo la Construcción fue el sector que más empleo generó, en gran parte porque estamos en año electoral y toca cambiar aceras, glorietas y demás...

El otro de los sectores que más ha impactado en la reducción del desempleo que mostraban las cifras publicadas ayer es el Turismo. ¿No se han fijado ustedes en que no pasa un sólo mes sin que el Telediario de TVE dedique una pieza a comentar lo bien que va el turismo? ¿Acaso creen que es casual? No, no lo es, forma parte de ese mensaje optimista de 'reactivación de la economía' que quiere transmitir el Gobierno.

Sin embargo, ¿qué lectura podemos hacer de ello? Que seguimos siendo un país de sol y playa, que tenemos una fuerte dependencia de ello y, además, que hemos innovado poco en esa materia. Seguimos ofreciendo prácticamente lo mismo que en el Torremolinos de los años 80. No ha cambiado gran cosa. Dicho de otro modo, nuestro modelo productivo sigue siendo el mismo, no ha variado un ápice, con esa dependencia del turismo, con el anhelo cosntante al ladrillo, sin apostar por renovables ni por la I+D+i, con una carencia alarmante de industria, salvo la extranjera que se queda porque, en el fondo, está subvencionada por el Estado...

Los atisbos de recuperación que se perciben, no vienen del comercio exterior y tampoco, como hemos visto, de ese cambio de modelo productivo. ¿Entonces? Pues viene de la activación de la demanda interna; una activación que se habría producido mucho antes si en lugar de austeridad, en lugar de hacer barra libre de EREs y bajadas de sueldo, se hubieran mantenido unas condiciones laborales dignas. Es decir, que estos atisbos de recuperación, en lugar de dar la razón a las políticas de Rajoy, lo que hacen es quitársela, porque en ningún país en toda la Historia se ha conseguido generar empleo bajando los sueldos. Es algo empírico.

Y todo eso nos lleva a que, en la próxima crisis que azote al mundo o a esta Europa esclerótica, volveremos a ser de los primeros en caer, y de un modo más profundo de lo que lo hemos hecho en esta crisis. Siempre se está a tiempo de cambiar, sólo hace falta voluntad.