Opinion · Posos de anarquía

La LOMCE como selección de personal desde niños

Ya sabemos que Rajoy será presidente el próximo sábado gracias a la sumisión del PSOE. No hay marcha atrás en eso y, dado que precisamente por la complicidad de Susana Díaz y los suyos con el PP será más complicado derogar la LOMCE, los medios deberían centrarse en la cobertura de la huelga de Educación pública que tiene lugar hoy.

Toda la comunidad educativa, desde profesores a alumnos, pasando por los padres, secundan una huelga que se ha convertido en un grito contra una ley que culmina el abordaje del neoliberalismo. En realidad, el consenso entre estos actores no es unánime en su planteamiento alternativo de un modelo educativo -ni siquiera enel diagnóstico de situación-, pero lo que sí les une es una oposición frontal a la LOMCE.

La Educación nunca ha sido  una política de Estado en España; se ha concebido más bien como una política de partido. Se trata de una Educación institucionalizada que, en realidad, arrastra buena parte de los males endémicos que Franco se encargó de contagiar (¡Si hasta se da cobertura legal a la segregación por sexos!).

El neoliberalismo y su mercantilización han acentuado el clasismo también en este ámbito, con el agravante de socializar, esto es, de financiar buena parte del sector privado. Y como guinda del pastel, el destierro de la Filosofía en favor de la Religión o, dicho de otro modo, la eliminación de la reflexión y de cuestionar los hechos por la fe ciega. Qué barbaridad.

El problema de la LOMCE no es únicamente la imposicion de reválidas, obvio. El problema, lo que también llevará hoy a miles de personas a las calles es que esta ley educativa, es un torpedo a la línea de flotación de lo público, con el agravante de que lo que se desmantela es el futuro del país. El PP ha concebido una ley, no ya sin consenso, sino ni siquiera con consulta a los que realmente entienden de la materia. No le interesaba, porque lo que realmente pretendía era establecer su selección de personal desde la edad más temprana.

Para ello, ha alumbrado una ley educativa que no sólo hace competir a los alumnos, en lugar de impulsar otros valores más solidarios, sino a los propios centros entre sí. Ha creado un modelo educativo en el que habrá colegios de primera y de segunda división y, como sucede en el fútbol, el ascenso o descenso irá en gran medida a golpe de talonario.

La LOMCE es injusta y un atentado en toda regla a la igualdad de oportunidades. Sus itinerarios son una vuelta al pasado en el que «los que no sirven para estudiar que vayan a FP», en lugar de reforzar los medios para aquellos alumnos con mayores dificultades.

El PP nunca ha visto la Educación pública como un derecho universal, sino más bien como una oportunidad, como una limosna a quienes no se pueden costear una Educación privada. En ese sentido, la LOMCE se concibió como un descarte, como si el Estado fuera un inversor que saca su dinero si no obtiene dividendos o, hablando en plata, expulsando al alumno que no esté a la altura de esta oportunidad, sin importarle las causas de ello.

En su mano está evitarlo. En su mano está salir hoy a la calle, dejar hoy las aulas vacías, tan vacías como el sentido de responsabilidad y de Estado de partidos como el PP, creador de la LOMCE, y de PSOE y Ciudadanos, que mantienen en el poder al que desmantela la Educación pública.