Opinion · Posos de anarquía

Procesión al esperpento de unos picapleitos cristianos

Willy Toledo,en la manifestación del Coño Insumiso en Madrid, (EP).

Un juzgado de Madrid ha emitido una orden de detención contra Willy Toledo por no querer participar de una nueva farsa a cargo de la Asociación Española de Abogados Cristianos, que flaco favor hacen a la abogacía y la cristiandad. Aunque ya escribí en su día posicionándome del lado de Willy, nunca me parecerán suficientes las columnas para seguir apoyándole frente a esta esquizofrenia religiosa que lo único que parece buscar es ganar protagonismo a costa de terceros.

La ley es la ley y, he de añadir, que en ciertos sentidos es un asco. ¿De veras le hace falta a un juez que un ciudadano gaste dinero en un abogado y un procurador para desestimar una querella tan hueca como la sesera de quienes la interponen? ¿De veras es necesario sobrecargar aún más la esclerótica Justicia española con tamañas sandeces? Parece que sí, a pesar de que la lista de ridículos que acumulan los Abogados Cristianos es interminable.

En lugar de preocuparse tanto por cercenar la libertad de expresión, por no saber encajar las críticas a una Iglesia con tantos pecados como para arder un millón de veces en el infierno, esta asociación debería abrazar los coños insumisos y hacer acto de contrición… en lugar de eso, buscan intimidar -pobres ingenuos- a Willy y a toda aquella persona que se atreve a alzar la voz ante ciertas tropelías envueltas en rosarios.

Para celebrar que esta enésima quijotada de los picapleitos cristianos se volverá de nuevo en su contra, cayendo en el pozo del ridículo, invitaría de buen agrado a Willy, las amigas del coño insumiso y al sumo pontífice de la Iglesia Patólica, Leo Bassi, a un banquete donde el plato fuerte fuera la receta de nuestro querido Javier Krahe. Allí brindaríamos con una sonrisa de oreja a oreja por el escarnio público de quienes, amparándose en una religión que se desangra en España, continúan caminando en procesión al esperpento.

El próximo día 13 de septiembre, cuando Willy sea puesto a disposición judicial, seremos muchas las personas que sigamos apoyándole, las que señalemos la sinrazón de esta querella que nunca debió requerir siquiera su presencia para desestimarla. Qué paradoja, que precisamente ese mismo día el santoral nos traiga a Juan Crisóstomo, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente y, ¡oh, casualidad!, una de las voces más críticas contra la vida licenciosa de clero. ¿Habría pasado el filtro de estos picapleitos?