Posos de anarquía

Averigüemos quién miente

La crisis sanitaria que padecemos no sólo ha servido para mostrar la facilidad de contagio del COVID-19, sino también de la hipocresía, del cinismo. Unos y otras hablan de consenso, de unidad, de lealtad y patriotismo mientras los datos facilitados por una y otra parte se dan de bruces, mandando a nuestra democracia directa a la UCI.

Madrid y su presidenta Isabel Díaz Ayuso (PP) se han representado como la avanzadilla de las tensiones entre Comunidades Autónomas (CCAA) y  Gobierno central, no sólo por ese trauma histórico de centralismo que padecemos en España, sino porque es la región que concentra los mayores estragos de la pandemia, con 50.694 de casos confirmados.

Sin embargo hay otras, como es el caso de Andalucía, gobernada por PP y Cs con el apoyo de Vox, que también ilustran la colisión de datos que tanto desorienta a la ciudadanía. El pasado 14 de abril, al fin la Junta de Andalucía aportaba (por Twitter) los datos específicos de compra de material sanitario en la Comunidad. Según sus datos,  el ministerio de Sanidad únicamente ha dotado a Andalucía con 482.990 mascarillas.

Por el contrario, si se acude a la información que puntualmente viene dando el Gobierno de España sobre el reparto de material, la realidad es muy distinta: la cifra sólo de mascarillas es de más de 4,2 millones de mascarillas (el 9% de todas las repartidas en toda España). De hecho, es la tercera CCAA que más mascarillas ha recibido, sólo por detrás de Madrid (11,4 millones, 24,6%) y Cataluña (8,9 millones, 19,2%), aunque por número de contagios ocupa el sexto lugar.

Esta discrepancia de datos es una muy mala noticia y lo es aún más el hecho de que trascienda a la opinión pública. En una crisis como la que vivimos, hay cierta colada que se ha de lavar en casa, y no parece que Sanidad y Junta hayan hecho eso. No parece tan complicado que esta guerra de cifras se hubiera resuelto de puertas para adentro.

En el caso de la entrega de material sanitario la discrepancia tiene sencilla solución: basta mostrar los albaranes de entrega o documento similar que ratifique si desde el gobierno central se han entregado esos más de 3,7 millones de mascarillas de diferencia respecto a lo que afirma la Junta. Con otras métricas, como el número de contagios o fallecimientos, resulta más complicado. El BOE acaba de publicar a éste respecto el modo en el que las CCAA han de realizar los cómputos... veremos si obedecen.

En cualquier caso, comprobar cómo las distintas Administraciones se tiran los trastos en público acusándose de mentir no beneficia a esas manos tendidas, lealtad y patriotismo de los que presumen después. Bien es cierto, por otro lado, que las CCAA donde se producen más choques de datos son aquellas en las que gobierna la derecha que, casualmente, también son las mismas que rompen el consenso en materia educativa ante el coronavirus. Da qué pensar, colocando como guinda del pastel el modo en que se desmarcan de los llamados Pactos de la Reconstrucción.

Esta continua crispación política, no sólo sobre medidas a adoptar, sino sobre la cuantificación de las adoptadas, daña la convivencia y mina la moral de la población. Por ello urge que sobre lo que más fácilmente es posible arrojar luz, se haga y se pongan en el lugar que merecen quienes mintieron sin buscar el interés general de salud pública, sino el partidista de acaparar poder. Lo que es innegable, es que alguien miente. Averigüemos quién.