Posos de anarquía

El Pacto de Roma, nuevo intento de salvar a la humanidad

Llegada de lote de vacunas a India a través de COVAX - UNICEF.

La semana pasada la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunciaba que la Unión Europea (UE) había alcanzado el 70% de su población vacunada contra la COVID-19. Se cumplían los plazos previstos, con España en punta de lanza pese a los malos augurios de la oposición cuando se anunció meses atrás la estrategia de vacunación. Sin embargo, a estos ritmos en el suministro de vacunas se suma el error de no haber asumido la pandemia como un problema global, abandonando a los países en vías de desarrollo. Hoy, con el llamado Pacto de Roma es posible poner remedio a ese error que ya nos ha pasado una costosa factura de vidas humanas.

Por norma general, las primeras economías sólo miran a los países en vías de desarrollo para neocolonizarlos o esquilmar sus recursos naturales; todo lo que exceda de eso, incluida la salud y calidad de vida de sus habitantes, pasa a un segundo plano. La pandemia de coronavirus no ha sido una excepción. El mecanismo COVAX (COVID-19 Vaccine Global Access Facility), con el que se planeaba hacer llegar vacunas a los países más desfavorecidos, ha fracasado. Pese a los anuncios pomposos, la UE tan sólo ha entregado un 6% de las dosis comprometidas. Una auténtica vergüenza.

Ante estos incumplimientos, ya no es que sea ruborizante, es más bien insultante que en Europa se esté discutiendo si hay que iniciar la aplicación de una tercera dosis mientras existen países en los que ni siquiera se ha aplicado la primera. Incluso desde un punto de vista egoística, el planteamiento de algunos países europeos es poco pragmático, porque algunas de las cepas más virulentas que han asolado Europa proceden de los países abandonados por el mecanismo COVAX.

Este es el motivo por el que el Pacto de Roma, suscrito presumiblemente a lo largo del día de hoy por los ministros del G20 de Sanidad en la capital italiana, es tan importante. Si a la firma le acompañan los hechos, cosas que no ha sucedido con COVAX, podría marcarse un punto de inflexión en el acceso global de las vacunas para todos los países.

Las primeras economías del mundo han fallado a la humanidad en la gestión de esta pandemia. En lugar de abordarla como un asunto global, como una cuestión de supervivencia de los seres humanos en todo el mundo, cada país se ha limitado a abordar la cuestión dentro del perímetro de sus fronteras, ignorando cualquier consideración científica, parapetándose en medidas como el pasaporte-covid mientras no se atajaban los problemas de raíz.

La covid-19, pese a los millones de vidas perdidas, tan sólo ha sido un ligero toque de atención, porque dentro del ránking de pandemias, no es ni de lejos de las más letales, como sí podría serlo, por ejemplo el ébola. Por este motivo, en lugar de que la suspensión del partido Brasil-Argentina cope portadas esta mañana, debería hacerlo la reunión de los titulares de Sanidad en Roma, las palabras de la comisaria europea de Salud, Stella Kyriakides, cuando reclama establecer "una nueva arquitectura de seguridad sanitaria mundial coherente y completa" a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Está en juego nuestro futuro como humanidad y en ese reto y aunque a corto plazo la riqueza sí marque diferencia, puede que en el medio-largo plazo no lo haga si no vamos todos a una. Ojalá estemos a la altura.