Dominio público

Rajoy contra Madrid

Ramón Espinar Merino

Ramón Espinar
Secretario General de Podemos en la Comunidad de Madrid y Portavoz en el Senado

Hace ahora dos semanas que el Gobierno decidió establecer una tutela sobre las cuentas del Ayuntamiento de Madrid a través del Ministerio de Hacienda. Preguntado al respecto, Mariano Rajoy insiste en que "el Gobierno trata a Madrid como al resto de administraciones públicas" y que "nadie está por encima de la Regla de Gasto".

Veamos qué supone esta intervención del Ayuntamiento de Madrid y esta aplicación de la regla de gasto a través de la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

En primer lugar, el equipo de gobierno de Manuela Carmena recibió el Ayuntamiento de Madrid con una deuda aproximada de 5.583 millones de euros. En el segundo semestre de 2017, la deuda había descendido hasta, aproximadamente, 3.564 millones. Se trata de una reducción de más de 2.000 millones en dos años. Ninguna administración pública española ha conseguido nada parecido.

El equipo de Manuela Carmena, muy en particular el concejal de Hacienda Carlos Sánchez Mato, ha insistido en la necesidad de utilizar el superávit de más de 1.000 millones anuales en algo más que amortización de la deuda: se puede pagar más despacio a los acreedores para mantener y mejorar la prestación de servicios públicos a la ciudadanía. El Gobierno de Rajoy ha sido inflexible: "nadie está por encima de la regla de gasto".

¿Nadie? Recientemente hemos conocido que "excepcionalmente" se ha eximido al Ayuntamiento de Jaén de su cumplimiento en 2017, ha permitido que Marbella sobrepase en 36 millones la regla de gasto y no ha exigido la presentación del Plan Económico y Financiero que solicitó el año pasado a la Comunidad de Madrid.

Son solo tres ejemplos de administraciones públicas para las que la regla de gasto ha sido de relativo cumplimiento. Las tres tienen una característica en común: están gobernadas por el Partido Popular.

La gente del cambio en nuestro país ha manifestado siempre su oposición a la llamada "Ley Montoro" pero, en la gestión concreta, el Ayuntamiento de Madrid ha cumplido sobradamente con sus obligaciones para con los acreedores y ha amortizado deuda en tiempo récord. A pesar de que cada euro que prioriza a los acreedores frente a las necesidades de nuestro pueblo nos plantea una contradicción difícil de gestionar.

¿Dónde está entonces la razón de la intervención del Gobierno de Rajoy en Madrid? En la arbitrariedad del Gobierno a la hora de establecer su intervención, en la unilateralidad a la hora de fijar obligaciones no pactadas con los ayuntamientos y, sobre todo, en quién se ocupa del gobierno municipal.

Rajoy no tiene problema alguno con las cuentas de Madrid, que han mostrado un balance de gestión impecable: más gasto social a la vez que se reduce la deuda. El problema es el ejemplo, que cunda el ejemplo. Madrid como Barcelona, Cádiz, A Coruña, Zaragoza o Valencia, es una ciudad del cambio y está bien gestionada. Madrid demuestra, cada día, que la gente del cambio gobierna mejor y con más honestidad que el Partido Popular poniendo en entredicho, con el ejemplo cotidiano, los fantasmas que arrojan los conservadores sobre la posibilidad de un gobierno del cambio en España.

Manuela Carmena gobierna mejor que Rajoy. Y representa un modelo que puede (y debe) extenderse a todo nuestro país: el de una gestión que mejora la vida de la ciudadanía, eficaz y perfectamente viable. El Municipalismo representa la primera experiencia de gobierno de hombres y mujeres que hemos llegado a la política para cambiarlo todo y mejorar la vida. Y ha demostrado que, con todas las dificultades, se puede.

Eso es lo que Mariano Rajoy no puede permitir. La intervención del Ayuntamiento de Madrid le convierte en un gobernante parcial y arbitrario: no es un Presidente de todos los españoles, es un presidente del PP que utiliza en beneficio de su partido el Gobierno de España.

Tiene que cundir el ejemplo de Madrid y de Manuela para que el cambio se abra paso, para tener instituciones a la altura de un pueblo que es mucho mejor que su Gobierno.