Opinion · Economía para pobres

Mis impresiones desde Atenas


Una cultura destrozada

El teatro griego tuvo su apogeo en Atenas en el siglo V a.n.e., cuando las medidas de Pericles facilitaron el acceso de los ciudadanos más pobres a la cultura. Se subvencionaba la entrada a los teatros y a otros servicios públicos. Eran los tiempos de la llamada democracia radical griega, y era común que los aristócratas acusaran de demagogos a los líderes demócratas que tomaban esas decisiones. El teatro era entonces una de las principales herramientas para la educación cívica y moral en Grecia, de modo que el acceso al mismo era objeto de una importante disputa política.

En Atenas hoy, en pleno siglo XXI, hay más de 200 teatros. Sin embargo, la crisis y la gestión neoliberal de la misma han hundido la cultura. El empobrecimiento de la población, la retirada de las subvenciones y la espectacular subida de los impuestos han terminado por dar la estocada definitiva a un sector histórico. El más simbólico de Atenas. Hablamos con Costas, que es tenor y habla cinco idiomas. Lleva cuatro años desempleado y reconoce que a día de hoy hay muy pocas expectativas para los artistas. No espera nada de los actuales gobernantes y tiene muchas esperanzas en un posible nuevo gobierno, aunque reconoce las dificultades económicas del país.

Otras personas nos cuentan también que no sólo afecta al teatro. Simbólico fue también el destino del llamado olivo de Platón, en las proximidades de la antigua Academia. Siempre ha existido allí un olivo, y la gente del barrio difunde la leyenda de que es el mismo bajo el que pensaba Platón. Hace un par de inviernos, el olivo fue talado indiscriminadamente para que la población pudiera tener leña para calentarse tras la tremenda subida del precio del combustible. Terrible símbolo del destrozo cultural, y no sólo económico, al que someten al pueblo griego al quemar sus raíces.

Derechos sociales y civiles. El colectivo LGTBi

garzonComemos con Antonis Sigalas, responsable de la comisión de derechos de Syriza y militante LGTBi. Nos destaca, especialmente, el amplio retraso que existe en Grecia en materia de derechos civiles en comparación con otros países europeos. Aquí la unión civil de personas del mismo sexo no está legalizada y es uno de los retos de los próximos años. Estamos hablando de una sociedad muy conservadora donde la homofobia está muy extendida. Por si fuera poco, esta crisis ha multiplicado las relaciones sexuales de riesgo, por el encarecimiento de los preservativos y otras formas de protección, lo que es motivo de enorme preocupación.

Por eso le dan mucho valor al apoyo internacional en estos temas también. En nuestro compromiso hemos quedado en promover un encuentro desde nuestras áreas de derechos civiles en IU –como ALEAS-. De hecho, se ha quedado impresionado cuando le hemos comentado que nuestro candidato para gobernar Andalucía, Antonio Maíllo, es homosexual. Su sorpresa se explica porque en Grecia todavía es muy complicado que haya cargos públicos homosexuales. Mucho camino por recorrer…

En definitiva, Antonis ha depositado muchas esperanzas en que, aunque ahora no sea un tema prioritario, la defensa de los derechos de la comunidad LGTBi pronto se convierta en un eje central del cambio con un gobierno de Syriza. Nosotros también.

*En la foto, Antonis Sigalas, del área LGTB de Syriza, junto a Alberto Garzón.

Cuando el presente toca el pasado

vasiliosPara Vasilios hoy es uno de los días más importantes de toda su vida. Tiene setenta y cinco años y una larga trayectoria política. Fue arrestado por primera vez cuando tenía dieciséis años, y apenas unos años más tarde fue uno de los exiliados políticos a causa de la dictadura griega. Era del partido comunista. Se marchó a Francia y militó en la izquierda francesa. Nos cuenta entre lágrimas que muchos de sus familiares murieron en Grecia luchando en la clandestinidad. Él volvió a Atenas en los años ochenta. Nos dice que siente que hoy puede haber justicia con todos sus familiares, porque puede haber un gobierno de izquierdas por primera vez en Grecia.

Emocionado nos cuenta también la historia de Manolis Glezos, actualmente eurodiputado de Syriza con noventa y tres años. Glezos es un símbolo de la resistencia antifascista, pues en 1941 subió a la acrópolis y derribó la bandera nazi de allí. Colocó en su lugar la bandera griega. Hoy su vida es el relato de Syriza y de la dignidad del pueblo griego. Vasilios nos insiste en que la historia es la que hace el presente. Que no olvidemos las luchas del pasado, que son las que han construido los derechos del presente. Se despide de nosotros dándonos suerte a los republicanos españoles. Y, repite, sus pensamientos están con la justicia histórica.

*En la foto, Vasilios con la compañera Lara Hernández, de la dirección federal de Izquierda Unida.

Atenas, la capital de la izquierda

Ya estamos en Atenas. Llegamos de madrugada junto a una delegación de Syriza y otros partidos de la izquierda europea. En el avión estuvimos hablando con Antonis, un sindicalista de Syriza que trabaja en la banca griega y que con un perfecto inglés nos explicaba su opinión sobre lo que está sucediendo en su país. Él destacaba que hace apenas unos años nadie hablaba de ellos, cuando rondaban el 4% en las encuestas y sufrían varias crisis internas. Esta noche, sin embargo, podrían estar poniendo en marcha un nuevo Gobierno en Grecia.

Antonis nos decía que en todo este recorrido ha sido muy importante crear organización. Que han sido necesarios varios años para ir ganando espacio electoral pero también el gobierno de muchas ciudades y regiones. Para él,  especialmente como sindicalista, ha sido clave la movilización popular. Eso ha ayudado a concienciar a la gente de que la solución es la izquierda. Nos ha hecho ilusión, por cierto, comprobar que aquí hoy muchos hablan de Atenas como «la capital de la izquierda».