Calidad democrática y partidos políticos

Felipe Gómez-Pallete
Presidente de Calidad y Cultura Democráticas

Mientras rebusca en una bolsa negra, una sombría figura humana dice: “En las basuras de los partidos siempre se encuentra algo”. Así representó recientemente El Roto la situación de los partidos políticos.

La afirmación del genial pensador gráfico evoca en el lector la necesidad de transparencia o calidad. Dos términos que, por lo común, se interpretan como equivalentes. Pero no lo son. Transparencia y calidad no son conceptos ni métodos similares, sino diferentes y complementarios. Bajo la ‘tormenta perfecta’ de nuestros días (exceso de información + ausencia de reflexión), los confundimos; no hay capacidad ni tiempo para más. Confundimos transparencia y calidad en lugar de fundirlos en una única estrategia bicéfala.

La transparencia dirige su mirada hacia el pasado y, con luz y taquígrafos, descubre quién hizo qué para exigir responsabilidades. Y nuca con nuca, este dios Jano mira también hacia el futuro. Y lo hace para mejorar la calidad del funcionamiento institucional, desde mañana a las 8 am hasta alcanzar dentro de plazo, paso a paso, los objetivos comprometidos.

Ambas miradas se necesitan. Porque transparencia sin calidad, calidad sin transparencia, son discursos tramposos. La transparencia sin calidad es un eslogan demagógico que está haciendo fortuna. Y como gigantes con pies de barro serían las prácticas de calidad institucional construidas sobre un pasado opaco y corrupto.

La transparencia es una exigencia ineludible y representa el control que ejerce la sociedad sobre las instituciones. Mientras que la calidad es un compromiso interno, libremente adoptado y hecho público por las instituciones.

El Sistema de Indicadores de Calidad (SIC) para partidos políticos es una propuesta cuyo corpus de conocimiento ha sido desarrollado por la Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas. “Entre las muchas virtudes de esta iniciativa –opina Víctor Sampedro-, resultan encomiables dos. 1) Su calado democrático: comporta la corresponsabilización organizativa de los partidos. Y 2) El tono positivo que transmite, a pesar de la crítica de fondo de la que arranca, sin medias tintas ni paños calientes”.

En plena crisis social, están surgiendo numerosas iniciativas para perfeccionar el edificio institucional de la democracia. Nuevos partidos, mejores leyes, cambios en la Constitución, son propuestas valiosas con un rasgo común: parten de diseños preestablecidos de cómo debiera ser el nuevo edificio. La propuesta SIC responde a un planteamiento no excluyente sino complementario de este primero. Pues entendemos que el rediseño institucional es, sobre todo, un proceso de final abierto cuya siguiente meta, por tanto, no es posible determinar ex ante: surge del propio proceso. Que es lo que sucede cuando se ponen en marcha programas para la mejora de la calidad organizativa.

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Ester Crespo, egresada de la primera promoción del Master en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales e investigadora de la Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas, describe nuestra plataforma como un claro ejemplo de iniciativa ciudadana de nueva creación, que realiza “subpolítica” –el poder que nace de la sociedad, Ulrich Beck, 1999– en la nueva institucionalidad que está emergiendo.

Una segunda investigadora MCCCD/ACCD, Sofía de Roa, está preparando el camino para pasar de la palabra a la acción. Aspiramos a que el papel de los partidos políticos como “instrumento fundamental para la participación política” (Constitución 1978. Art. 6) deje de ser papel mojado, embuste o insulto, para convertirse en una realidad siempre perfectible.

En la Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas creemos llegado el momento de proponer a los partidos (hegemónicos o minoritarios; nacionalistas o de ámbito estatal; de reciente o antigua creación) que lideren el proceso de consolidación de la arquitectura democrática. Con toda modestia, creemos que debieran sopesar su adopción, aunque solo sea por instinto de supervivencia. Tenemos tres convocatorias consecutivas por delante. Nos ofrecemos a llenar España de semáforos iluminados.