Opinion · Memento

Nega (Los Chikos del Maíz): “Voy a hacer 41 años y no voy a ponerme ahora el disfraz de buen chaval y de progresista”

De acuerdo, tal vez no sea lo más profesional entrevistar a tu compañero de grupo para hablar del disco nuevo que sacáis. Pero, “sorprendentemente”, no son muchos los medios de comunicación que se interesan por nuestro nuevo trabajo. Andan más perdidos en hablar de nuevas tendencias efímeras que no soportan ni ellos, pero que deben vender como los nuevos reyes o reinas del género que sea para no parecer pollaviejas.

Además, en muchas entrevistas ni se nos pregunta sobre música y tienen más curiosidad en saber si hemos estado en la casa de Galapagar de Pablo Iglesias o nuestra opinión sobre Íñigo Errejón. Seguramente ni han oído el disco. No les culpo, vende más un titular sobre la división de la izquierda que sobre nuestra pasión por el último trabajo de Masta Ace y Marco Polo.

Así que me permito la licencia de entrevistar a mi compañero de grupo sobre los casi 15 años de banda, la relación del músico con internet, nuestro retiro dorado y, cómo no, sobre nuestro tercer disco que este viernes ve la luz, Comanchería.

Portada del último disco de Chikos del Maíz
Portada del último disco de Chikos del Maíz

Han pasado más de 15 años desde que nos conocemos y 14 desde que decidimos formar el grupo y sacamos nuestra primera maqueta. Hoy estrenamos el tercer disco de Los Chikos del Maíz. Han sido varias giras, viajes al otro lado del charco, Riot Propaganda… Aunque está claro que cuando formas una banda aspiras a crecer y tocar en festivales y demás, ¿esperabas el recorrido que hemos tenido hasta ahora?
En absoluto, nunca soñamos con nada parecido. Piensas que estaría guay que tu música rulase por ahí y dar conciertos y eso, pero en ningún momento se te pasa por la cabeza que vas a recorrer medio mundo. Lo decíamos en Palestina estos días, hace 14 años que sacamos aquello de «Por qué se muere Arafat y no Ariel Sharon o Fraga» y aquí estamos, en un campo de refugiados y cruzando checkpoints. Pero supongo que eso va con la forma de ser de cada uno: entiendo que hay peña que cuando empieza se pasa el día soñando con giras multitudinarias, Gucci y muchos flashes en el photocall. Ya sabes, el rollo de persigue tus sueños y desea algo muy fuerte que se hará realidad si te esfuerzas lo suficiente. Primero te haces el máster de J. Pelirrojo para ser feliz y luego, como ya eres feliz, la plata llegará sola, como dice Nathy Peluso.
Pero nunca fue nuestro caso. En ese sentido siempre hemos jugado con ventaja. Es mejor no esperar mucho y luego, si llega, es una grata sorpresa y lo valoras y saboreas mucho más. Pero vamos, con 15 años no quería ser estrella, ni feliz, ni millonario. Yo quería ser como Guru de Gangstar o Das Efx y sonar como los WuTang. ¿Quién quiere ser estrella y estar de moda? Yo quería hacer rap, contar historias, poner a mi barrio en el mapa. Pero supongo que sí, somos de otra generación y los chavales de ahora quieren ser estrella y no rapero. J. Pelirrojo es el síntoma; el capitalismo la enfermedad.

Nega. Foto: Carles Jordá
Nega. Foto: Carles Jordá

Nosotros le debemos mucho a Internet. Gracias a esta herramienta pudimos llegar con nuestra primera maqueta a muchos lugares, que nos descubriera más gente y comenzar a actuar fuera de València. Actualmente, viendo algunas referencias en letras y por comentarios en las redes, apuntan a que existe cierto cansancio. ¿Actualmente crees que es necesario para un músico exponerse tanto en las redes sociales o puede ser perjudicial tanto para la valoración musical como la personal del artista?

Si no estás en redes sencillamente no existes. Es una mierda y yo cada vez las odio más, pero es un aro por el que hay que pasar. En un principio pensé que era la edad, pero en realidad es puro agotamiento. Son 14 años aguantando a especiales, buscadores de casito, polémicas de turno, elecciones… (risas). Eso va generando un desgaste, te va mermando. Saber que están ahí, al acecho, agazapados con la lupa puesta y el cuchillo entre los dientes esperando que la cagues para saltar como hienas en busca de su momento de gloria.
Si no tocas por causas solidarias te has vendido, si tocas lo haces para vender, si no metes referentes femeninos eres un machista, si los metes lo haces para ir de feminista. Denunciaste la situación de los presos catalanes, pero se te olvidaron los presos mapuches y saharauis. Mucho denunciar el caso Alsasua, pero seguro que no has ido a visitarlos a prisión. Apoyaste a IU, a Podemos, salís por BOA… ¿Vendéis camisetas? ¡Capitalistas! Si no haces un vídeo felicitando a mi colega por su cumpleaños que es súper fan eres un vendido. Toni estás muy flaco, cómete un cocido. Recomiéndame una serie o me enfado. No me contestaste en Twitter, vas de estrellita.… Y así durante 14 años.
La izquierdita cainita, ya sabes. Me los imagino en casa de sus padres, bebiendo Coca-Cola de 2 litros y tuiteando con restos de risketos entre los dedos. Y terapia, claro. Mucha, en cantidades industriales. Saludos a mi psicóloga.

Acabamos de volver de Palestina, sin duda una experiencia inolvidable. También hemos viajado a Venezuela de la mano del gobierno, a Colombia con movimientos políticos, okupas en Berlín y Suiza… Ser un grupo comprometido políticamente nos ha puesto en aprietos, pero también ha permitido estos viajes y otras experiencias positivas. ¿Hubieras preferido hacer otro tipo de letras y vivir más tranquilo o lo bueno hace olvidar todo lo malo?
Es algo que he pensado mucho todos estos años, cómo hubiera sido nuestra carrera si nos hubiéramos limitado a decir obviedades tipo el ‘racismo es malo’ y está feo que los políticos roben. Ya sabes, letras que no traspasen ciertos límites. Ese tipo de artistas ‘comprometidos’ que encantan en La Ser y sitios así. La de disgustos que nos hubiéramos ahorrado. O peor incluso, imagina que nos apuntamos a un gimnasio, pagamos un estilista y salimos en los clips ligeritos de ropa rodeados de pibas en bikini con letras tipo ‘dámelo todo mami’. Y llamarse Lil Negui y Papi Mejías o algo así. Pues no sé, no me veo la verdad.
Lo primero es que mi vieja me daría dos tortas en plan ¿qué haces gilipollas? Creo que estamos donde siempre hemos querido estar, viviendo de la música, pero cogiendo el metro y escribiendo en fanzines. Me veo mucho más en un campo de refugiados en Palestina, en una okupa en Berlín o en unas txosnas en Euskal Herria. Anunciamos la vuelta, sacamos cuatro singles de adelanto y ni un solo medio generalista se hizo eco. Ni uno. Cero. Patatero. Vale, pero hemos agotado La Riviera a falta de seis meses y sin haber publicado el disco. Te lo comes. Díselo a tu primo el redactor de El País de las Tentaciones. Y si me da la neura una tarde en Twitter puedo llamar mercenario a Ignacio Escolar, cagarme en Vice y defender a los CDR. Y me quedo más ancho que largo. Eso es ser libre. ¿Quién quiere ser estrella pudiendo ser libre? ¿Quién los necesita? No me cambio por nadie.

Aquí hemos venido a hablar del disco que sacamos hoy. Lo típico que se dice con cada novedad es que es el más íntimo, el que tiene más calidad, el más maduro o gilipolleces similares. Pero tras todo el trabajo y una vez escuchado el resultado con calma, ¿qué sensaciones te trasmite a ti personalmente?
Pues es lo que iba a decir… (risas). A ver, no sé si será más maduro, más bueno y todo ese rollo de artista indie de tercera, lo que sé seguro es que nos hemos dejado la vida en este disco más que en ningún otro y lo sabes bien. El desgaste emocional y físico ha rayado lo tolerable, jornadas de trabajo de 14 o 15 horas al día, calor asfixiante. Nunca olvidaré esos días corriendo detrás del autobús con 40 grados a la sombra camino del estudio, ha sido un proceso muy pegajoso.
Pero por muy intensitos que nos pongamos al final es siempre el público el que decide si habrá merecido la pena, yo creo que hemos hecho nuestro puto mejor disco, pero lo que a mí me transmita no es relevante. El público es siempre juez, verdugo y parte.

Cuando parece que el rap clásico con aroma a los 90 está muerto, llegamos con un disco con muchos ritmos con sonido al hip hop neoyorquino, ¿lo consideras más un riesgo o lo ves como una reivindicación del rap que nos enganchó?
Ambas cosas. La verdad es que el rap noventero con sabor neoyorkino, más allá de cosas muy concretas y muy dignas en el underground (935, MOM..), no es que viva su mejor momento precisamente. El trap y la mal llamada ‘música urbana’ lo han devorado casi todo. Yo lo que me sigo preguntando a día de hoy es por qué se le llama ‘música urbana’ a cosas que son lo que hacía Enrique Iglesias hace no muchos años. A ver si va a ser que lo que llamamos música urbana no es más que pachanga veraniega. Y me encanta la pachanga y la música de mierda, me lo paso genial y muevo las caderas allí donde se tercie, pero no necesito teorizarla para justificarme (nos vemos en la charla Ernesto Castro). Me limito a disfrutarla sin más y sabes que en esta gira llevaré mi pendrive lleno de carpetas de reguetón para ponerlo en la furgo a fuegote.
Pero eso sí, cuando el Travis Scott ese o el Balvin saquen un Illmatic o un 36 Chambers que me llamen y me como el disco a bocados, con plástico y todo. En cualquier caso, el disco es mitad y mitad. Por un lado, hay rap clásico, rap de los 90 y por otro hemos experimentado y jugado con la música latina, la salsa o incluso el country y las guitarras acústicas. En ese sentido, en lo puramente musical, creo que es un disco bastante arriesgado.

Toni 'El Sucio' y Nega. Foto: Carles Jordá
Toni ‘El Sucio’ y Nega. Foto: Carles Jordá

Kase O, Ana Tijoux, Zatu, David de la MODA y gente más cercana como Erik Hervé, Monty, Laura, Charli o Mistah Godeh. Colaboramos con referentes musicales con largas carreras y también con otros artistas que empiezan a despuntar. ¿Qué crees que aportan a Comanchería y a nuestra manera de componer letras y música?
Ha sido una experiencia maravillosa currar con peña de tanto nivel, ves formas distintas de trabajar, de hacer las cosas, ha sido una experiencia muy enriquecedora. Y mucho orgullo, siento mucho orgullo del grupo por todas y cada una de las colaboraciones del disco, desde Kase O a Monty. Todas han enriquecido el proyecto de una manera u otra y lo han convertido en lo que es.

Como decía al principio, han pasado 14 años desde nuestra primera promo, pero en las letras, disco tras disco, seguimos dando nombres y apellidos de aquellas personas o partidos que no tragamos. Pese a toda la controversia que genera y las puertas que nos cierra, ¿qué crees que nos hace seguir con ese tipo de letras? ¿Es a propósito o piensas que ya nos sale de forma natural?
Supongo que es nuestro sello de identidad. Sencillamente es nuestra manera de hacer las cosas. Supongo que alguien tipo Arkano dirá que el PP es malo, la corrupción es mala y blablablá mientras que nosotros preferimos soltar Cayetana ese cuello pide guillotina. No sé, voy a hacer 41 años y no voy a ponerme ahora el disfraz de buen chaval y de progresista, me pilla ya mayor.

Empezamos nueva gira que nos llevará al menos un par de años por todo el Estado y fuera de él. ¿Te ves rapeando con 60 años o crees que la música tiene fecha de caducidad? ¿No te da vértigo pensar que en algún momento esto puede decaer o lo ves como algo natural?
¿Con 60 años? ¿Aguantando haters y buscadores de casito? Quita, quita. Ni loco. Claro que da vértigo, pero es algo que llevo pensando y meditando desde que salió el primer disco: la caída, la desaparición. Gestionar el éxito no es fácil, pero es mucho más difícil gestionar la ausencia de este. Le he dado muchas vueltas. Y por eso cuando llegue el momento no me pillará de sorpresa y por eso estaré preparado y no haré el gilipollas.
Pocas cosas en la vida dan más vergüenza ajena que un rapero que no se da cuenta de que su momento ha pasado. Llevo años preparando proyectos y alternativas para cuando la gente, sencillamente, se olvide de nosotros, que pasará seguro. Luego, oye, si quieres seguir haciendo música porque te apetece y te lo pide el cuerpo genial, pero sin vender ninguna moto y sabiendo siempre cuál es tu sitio. Creo que es mucho más digno un blog/podcast sobre ovnis que un campamento de boy scouts, un último crowdfunding o cosas por el estilo.
Con 60 años un reencuentro tipo La Polla, cuatro bolos tochos y jubilación dorada, que bien que nos lo habremos ganado. Pero eso será en 2040 y para entonces València habrá sido engullida por las aguas, la civilización como la conocemos habrá desaparecido y habrá disputas por el agua y la gasolina, me veo más como gurú de una tribu que somete al resto de asentamientos mediante una falsa religión. ¡¡¡Sed testigos!!!