Otras miradas

El debate viciado de la prostitución en los medios

Ana Bernal triviño

Una mujer sujeta una pancarta durante una manifestación para reclamar la abolición de la prostitución, a 28 de mayo de 2022, en Madrid. -Fernando Sánchez / Europa Press
Una mujer sujeta una pancarta durante una manifestación para reclamar la abolición de la prostitución, a 28 de mayo de 2022, en Madrid. -Fernando Sánchez / Europa Press

Estos días en los que se ha debatido en el Congreso sobre prostitución y con alguna que otra pequeña manifestación, hemos escuchado debates o tertulias sobre este tema. Debates que, dada la situación de la prostitución, están viciados desde el minuto uno. 

El tráfico de mujeres, la trata, no surge de la nada. Surge porque existe la prostitución, porque hay quien vende "la carne" de esas mujeres y quien quiere comprarlas. Para que exista, se necesitan cómplices, a veces incluso institucionales. Pero entre sus grandes cómplices está el altavoz de los medios de comunicación, entregados durante años a ello entre el sensacionalismo y la morbosidad aunque terminaran creando, de algunas prostitutas, juguetes rotos en televisión.

El debate de la prostitución está viciado tras años donde los medios han legitimado el discurso, vendiéndolo como algo transgresor y moderno. En verdad, atacar los derechos fundamentales de las personas es de lo más arcaico. No puede existir ni ley de violencia de género ni ley de libertad sexual si se permite la mayor de las desigualdades.

El debate de la prostitución está viciado porque no hay debate desde el momento en que las que están esclavizadas en los prostíbulos no pueden pisar un plató de televisión para señalar a sus proxenetas. Hablar desde una minoría "privilegiada" y ausente de la realidad del 90% invalida el testimonio.

El debate de la prostitución está viciado desde que en los platos empezaron a ir prostitutas que, como bien cuenta El Proxeneta, de Mabel Lozano, estaban obligadas a vender un mensaje de defensa de la prostitución bajo amenazas de sus propias vidas. Pero no llevan a las que han podido sobrevivir de ese infierno porque NO interesa escucharlas. 

El debate de la prostitución está viciado desde que una minoría dice que su "negocio" se ejerce en libertad y esconde la realidad de las redes criminales, que usan incluso a refugiadas de guerra para ello. No lo digo yo. Fue el propio Tribunal Supremo el que indicó en una sentencia de 2019 que "la esclavitud del siglo XXI está en los clubes de alterne".

El debate de la prostitución está viciado cuando no se quiere informar de lo ocurrido en los países donde se ha regulado, como Alemania y sin contar la verdad de Nueva Zelanda, que no es igual regularizar que despenalizar, cosa que en España ya hizo el Partido Popular en 2015 cuando despenalizó la tercera locativa, y a la vista está que la trata ha aumentado, incluso con niñas explotadas. Como bien dice el fiscal Joaquín Sánchez-Covisa, "el comercio internacional de personas es uno de los negocios criminales más lucrativos". Una democracia no puede respaldar ningún sistema donde el propio Estado se convierta en proxeneta.

El debate de la prostitución está viciado desde quienes, estando por encima de las mujeres prostituidas, usan y manipulan que pertenezcan a colectivos vulnerables (inmigrantes, transexuales...) para exigir la regularización y atacar al feminismo. Es nauseabundo ver cómo usan a quienes peor están para hundirlas más en un sistema criminal que las explotarán hasta acabar con ellas.

El debate de la prostitución está viciado desde que se vende como algo "normal" y "natural" sin hablar de las altas tasas de suicidio entre las mujeres prostituidas, las enfermedades mentales, física y sexuales, con secuelas de por vida que deben afrontar. Está viciado porque dicen que ellas "mandan" cuando nunca mandarán porque el que paga es el putero. Es él quien tiene el poder, que es por lo que paga en verdad. Y nunca preguntan antes de pagarles si ellas ejercen "explotada" o en una supuesta "libertad".

El debate de la prostitución está viciado desde que se confunde, con toda la intención del mundo, que la abolición es prohibición, cuando la abolición no va a perseguir a la prostituta ni la abolición las va a llevar a la cárcel, sino que va a ofrecer todas las herramientas que necesite cualquiera de las mujeres que quiera/pueda salir de ahí.

El debate de la prostitución está viciado desde que dicen que "empodera" y que lo "hago porque me da la gana" para luego reconocer que no es su sueño ni lo que deseaba, sino que acaban ahí por la precariedad y pobreza de los trabajos que han ejercido antes y que ese propio sistema capitalista que dicen que antes les explotaba es el mismo sistema capitalista dispuesto a que comercies con el cuerpo hasta que te lo revienten. Recuerdo las palabras de Evelina Giobbe: "al menos cuando trabajas en McDonald's no eres la carne" o de Amelia Tiganus: "He sido prostituida y luego he trabajado de camarera, sé la diferencia entre servir un producto y ser yo misma el producto".

El debate de la prostitución está viciado porque mirar para el otro lado ha sido lo más cómodo, sobre todo para respaldar a quienes tienen el negocio y sobre todo porque hay y ha habido tanto putero que el negocio no podía parar. Que por algo estamos primeros de Europa y terceros del mundo en consumo de prostitución. Que entre ellos se respetan el negocio, porque quienes llevan corbata también consumen, de izquierdas, derechas, apolíticos, católicos, ateos o de otras nacionalidades. En esto, todos aprendieron que estábamos disponibles. Y es que perro no come perro.