Público http://blogs.publico.es/ Columnas y Blogs de Público <![CDATA[Pato confinado - Receta de arroz viudo: un clásico vegetariano]]> https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable/2024/03/03/receta-de-arroz-viudo-una-clasico-vegetariano/
Arroz viudo.
Arroz viudo. Foto: Kavinda F/ Pixabay.
En España llamamos viudos a determinados platos vegetarianos. Es como si la carne, en la mente popular, hubiera sido el marido o esposa de estas recetas y, al quitársela, se quedara viudo el asunto. El arroz viudo, entonces, es un arroz hecho solo con verduras, como si fuera una paella, pero sin conejo, pollo, costillas o pescado. ¿Soso? No, estamos frente a una de esas viudas alegres que celebran el fin de la opresión conyugal.

La dificultad de estos arroces es que al no llevar la proteína y su potente sabor, para que no se eche nunca en falta el muslo de pollo, se tienen que reforzar las esencias. Nuestra viuda viste buenos vegetales (y en mayor cantidad), junto a un buen caldo de verduras o incluso de pollo, y algunas especias (como el azafrán) piden aquí protagonismo.

Existen tantos arroces viudos como recetas el cocinero pueda imaginar y vegetales encontrar en la huerta. Lo ideal es utilizar hortalizas sabrosas, como las alcachofas, por ejemplo, o los guisantes, los pimientos, las habas, y las judías verdes. El caldo debería estar algo concentrado, y acepta más tomate que una paella normal. Se puede hacer tanto con arroz redondo como largo.

Arroz viudo

Ingredientes 4 personas:
  • 2 tazas de arroz de grano largo o redondo, unos 300 gr.
  • 4 tazas de caldo de verduras o ave
  • 1 cebolla grande, picada
  • Un puñado de champiñones cortados en láminas gruesas
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 1 pimiento verde, cortado en cubitos
  • 1/ 2 pimiento rojo cortado en cubitos
  • 1 zanahoria grande, cortada en cubitos
  • Un puñado de judías verdes (limpias, y cortadas en rodajas)
  • 1 tomate maduro grande, picado
  • Un puñado de guisantes (pueden ser frescos o congelados)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • Azafrán o colorante alimentario para dar color al arroz

Haz el sofrito:

  1. En una paellera o una sartén grande, calienta un chorro de aceite de oliva a fuego medio-alto.
  2. Agrega la cebolla picada y el ajo, el pimiento verde y rojo, los champiñones, la zanahoria, y cocina hasta que la cebolla esté translúcida
  3. Agrega el tomate picado a la sartén, y cocina por unos minutos hasta que se deshaga.
  4. Incorpora el arroz a la sartén y remueve para que se mezcle bien con las verduras (hasta que brille y haya chupado el aceite).
  5. Añade un puñado generoso de guisantes y las judías verdes.
  6. Agrega el caldo de verduras caliente.
  7. Si quieres dar color al arroz, este es el momento de añadir el azafrán o el colorante alimentario.
  8. Echa sal y pimienta.

Cuece el arroz:

  1. Deja que el arroz hierva a fuego medio durante unos minutos, luego reduce el fuego a medio-bajo y cocina a fuego lento durante unos 15-20 minutos, o hasta que el arroz esté tierno y haya absorbido todo el líquido (vigila que no salga pasado). Si lo quieres caldoso, echa un poco más de caldo y retira cuando esté el arroz al dente.
  2. Cuando el arroz esté listo, retira la sartén del fuego y deja reposar unos minutos antes de servir.
  3. Sirve el arroz viudo caliente como plato principal o como acompañamiento de otros platos.

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2024-03-03 06:51:15 arroz
<![CDATA[Pato confinado - Receta de corn chowder: apetitosa sopa americana de maíz]]> https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable/2024/03/03/receta-de-corn-chowder-sopa-americana-de-maiz/
Corn chowder.
Corn chowder. Foto: tomatoes and friends / Wikimedia commons.
Los chowder son un tipo de sopa apreciados en Norteamérica. Unos caldos espesos (a base de un roux), que suelen llevar algún lácteo, y que se hacen con todo tipo de ingredientes, pues pueden ser de pescado, con carne, o vegetales.

El corn chowder o chowder de maíz es uno de los más populares, pues es muy económico y deja un agradable dulzor en el paladar. La receta original se hace con maíz fresco, pero, si no puedes conseguirlo, se usa también el maíz en lata.

Tiene que salir una sopa espesita (gracias a la harina y las patatas), y suele llevar beicon o panceta (que puedes substituir, si lo quieres más saludable, por champiñones salteados).

Corn chowder

Ingredientes 4 personas:
  • 200 gr. maíz fresco o en grano
  • Medio litro de caldo de vegetales o pollo
  • 2 patatas medianas en cubos pequeños
  • 1 cebolla mediana, picada
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 100 ml de nata líquida (o leche de coco para una versión más exótica)
  • 1 cucharada de harina de trigo
  • Una tira de panceta fresca o beicon o, en su defecto, champiñones
  • Una nuez de mantequilla o un chorro de aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado o cebollines (opcional, para decorar)

Prepara la base de la sopa de maíz:

  1. En una olla grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Saltea la panceta o champiñones y reserva.
  2. En la misma olla, agrega la cebolla picada y el ajo y cocina hasta que estén transparentes.
  3. Agrega la harina a la olla y remueve para formar un roux. Cocina por un par de minutos hasta que la harina esté ligeramente dorada.
  4. Vierte lentamente el caldo de vegetales o pollo en la olla, removiendo constantemente para evitar la formación de grumos.
  5. Agrega las patatas cortadas en cubos y el maíz fresco a la olla. Deja que la sopa hierva a fuego lento durante unos 15-20 minutos o hasta que las patatas estén tiernas.

Reduce y espesa:

  1. Reduce el fuego a bajo y vierte la nata en la sopa, removiendo bien.
  2. Cocina la sopa a fuego lento durante unos minutos más, hasta que esté caliente y ligeramente espesa. Para conseguir una consistencia más espesa, puedes usar una batidora de mano para triturar un poco la sopa o coger una parte de las patatas, triturarlas con un poco de caldo, y devolverlas a la sopa.
  3. Agrega de nuevo la panceta como decoración
  4. Prueba la sopa y ajusta el condimento con sal y pimienta al gusto.
  5. Sirve la sopa de maíz caliente, adornada con perejil fresco picado o cebollines, si lo deseas.

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2024-03-03 06:28:41 sopa
<![CDATA[Posibilidad de un nido - Nos van dejando sin redes]]> https://blogs.publico.es/cristina-fallaras/2024/03/03/nos-van-dejando-sin-redes/  
Capturas de pantalla de los testimonios de las mujeres víctimas de violencias machistas en la cuenta de Cristina Fallarás.
Capturas de pantalla de los testimonios de las mujeres víctimas de violencias machistas en la cuenta de Cristina Fallarás.
Hace relativamente poco tiempo tuve una reunión con Aniol Maria y Fernando Cucchietti. Maria fue, junto con Vicenç Ruiz, uno de los dos archivero que lograron extraer todo el paquete de los primeros 15 días de testimonios, relatos y acciones alrededor del hashtag #Cuentalo. Cucchietti, científico del Barcelona Supercomputing Center, se puso al frente del equipo que analizó esos datos y creó la extraordinaria web de proyectocuentalo.org con su fabulosa constelación de testimonios de violencias contra las mujeres narradas por sus propias voces.

En esa reunión, seis años después de todo aquello, los tres habíamos llegado a la misma conclusión: un movimiento como #Cuéntalo es único porque es irrepetible. Es decir, hoy sería absolutamente imposible ponerlo en marcha. El sistema de 'X', entonces Twitter, la manosfera y todo ese conjunto tóxico que forman, harían inservible cualquier intento pasado el primer minuto. La red se llenaría de insultos, relatos falsos, idioteces y violencias que invalidarían el relato común.

Cuando dejé Twitter no lo hice, en contra de lo que se ha dicho alguna vez, a causa de las amenazas, agresiones, etcétera. Lo hice porque resulta sencillamente inservible para el propósito que me interesa: Crear memorias colectivas de las mujeres, llenar de palabras e historias el silencio al que nos han sometido durante toda la Historia. En la red hoy llamada 'X' ya es imposible, desde hace mucho tiempo, construir ninguna memoria colectiva que no sea la de los machos furiosos, los machos orgullosos de su machitud, las extremas derechas o alguna teoría conspiranoica idiota. Así que me pasé a la otra red que podía servir, Instagram. Facebook quedaba descartada por vieja y las que vinieron luego —Twitch, Tik Tok...— son lo que podríamos llamar "redes del yo", también inútiles para construcciones comunes. Son propaganda, autopromoción, creación de personajes y lucro.

Cuando salieron las redes sociales, los colectivos habitualmente olvidados por los grandes medios de comunicación de masas nos aferramos a ellas como agüita de mayo. Y conste que en este sentido considero a las mujeres, así, a lo bestia, como uno de esos colectivos. Otros son, en España, el movimiento LGTBI+, los de la Memoria Histórica, los republicanos, los antifranquistas, los antimonárquicos (no es lo mismo que los republicanos, tiene sus matices), las víctimas de las violaciones de la Iglesia, las víctimas del robo de bebés, los represaliados y represaliadas del Franquismo y de la Transición... Un nutridísimo grupo de población cuyo relato había sido despreciado por la construcción de unos medios de comunicación, los de la Transición, dedicados a tapar el pasado y silenciarlos. A todos, sí, a todos. Por eso es a partir de 2015, o sea con la popularización de las redes sociales, cuando nos enteramos de que el rey roba, de que Franco está enterrado con honras de Estado, de que España está llena de fosas comunes, de que los curas violan a niños y niñas o de que a las mujeres, oh, nos agreden de forma habitual. Esto ya lo he contado, pero me parece pertinente recordarlo aquí.

Poco a poco, todos esos colectivos fueron creando mensajes comunes en las nuevas redes sociales. Ofrecían una ventaja inédita: son medios de comunicación cuyo uso/acceso no requiere una inversión de capital. O sea, que el movimiento por la República se estructura en torno a varios hashstags, de la misma manera que lo hacen las mujeres que quieren relatarse usando el #MeToo y #Cuéntalo, y para ello no necesitan montar una editorial ni una emisora, pongamos por caso. Lo contamos una a una. Por millones. Lo recuerdo bien porque yo estuve en el lanzamiento de #Cuéntalo y vi cómo por una pequeñísima ranura abierta desde un solo perfil de una sola mujer se colaban de golpe millones y millones de mujeres de una veintena de países distintos dispuestas a participar en el relato común de las violencias sufridas. Con hambre de hacerlo. Con necesidad secular.

Luego, dejé Twitter, por inútil y violento, y me pasé a Instagram. Amoldé aquello que quería hacer a  los usos característicos de esta nueva (para mí) red, más familiar, con distintos mecanismos de acumulación. Y cuando saltó el #SeAcabó, tras la agresión de Rubiales a Jenni Hermoso, vi la oportunidad de usar ese nuevo hashtag como eje vertebrador de la misma memoria colectiva de las mujeres, pero en este caso centrado en la violencia sexual. Y así empecé a recibir cientos y cientos de mensajes donde cada mujer me enviaba el relato de una o, en la mayoría de los casos, varias agresiones sufridas a lo largo de su vida. Y volvió a convertirse en un lugar de memoria de las violencias. Pero ese perfil no era un lugar de mera acumulación de testimonios. Los relatos dialogaban entre ellos. Las mujeres aprendíamos unas de otras qué es violencia, cómo se produce. Aprendíamos a narrarnos en el relato de las demás. Aparecían los mecanismos de identificación que nos permiten enfrentarnos como grupo violentado y no como individuos inermes.

El pasado viernes 1 de marzo Meta me cerró mi cuenta de Instagram. Pero no me la cerró a mí, porque hace ya tiempo que no era mía. Nos la cerró a las mujeres que en un momento u otro hemos vivido una agresión sexual, que somos todas. Nos robó los relatos de tantísimas, que son los nuestros propios, los de todas. Silenció miles de voces que son la voz de todas. Puso fin a una herramienta de reconocimiento, relaciones y sanación útil y única en su humildad.

Ahora, mi problema, nuestro problema, no es recuperar la cuenta. Recuperar la cuenta es imprescindible para recuperar todos los mensajes que no he tenido tiempo de descargar, que son muchos (lo cierto es que uno ya sería mucho). El gran problema es que Instagram tampoco nos sirve ya, ha quedado demostrado. No nos sirve Twitter, no nos sirve Instagram... Es una lucha contra la construcción de nuestra memoria colectiva. Poco a poco nos van dejando sin redes. Ningún silenciamiento es inocente ni se queda solo en eso.

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2024-03-03 06:15:17
<![CDATA[Otras miradas - Culebrones informativos]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80833/culebrones-informativos/ Culebrones informativos

Hace años trabajé en un magazine de televisión en el que, cuando le flojeaba la audiencia, uno de sus jefes me dijo flojito en los pasillos: "Nos falta un muertito", y me dio un escalofrío.

Los culebrones informativos con suceso protagonista me resultan tan asquerosos como el que en estos momentos nos ocupa: Ábalos y compañía.

En unos se trata de exprimir hasta el hueso el morbo, el dolor, el miedo, las esperanzas absurdas; en los otros, con político protagonista, de jalear e inflamar las sospechas –infundadas o no– sobre los adversarios políticos.

Lo vemos hasta la náusea cuando se trata de un político de izquierdas.

No recuerdo haber visto titulares sobre las reuniones más o menos bobas del Bigotes, Bárcenas, Matas, Rato, etc; aunque también es verdad que el jueves en la portada de El País, aunque fuera en pequeñito, un titular decía: Koldo García presumió de haber contactado con Miguel Tellado y "Alberto".

Lo haga quien lo haga, en ambos tipos de telenovela, se alarga el chicle hasta el infinito, se masca y se remasca hasta que pierde todo el sabor y el color y da asquito. Las tramas planteadas son tan burdas, tan improvisadas, tan obvias en su carrera desesperada por rellenar portadas o minutos, por aprovechar el tirón, por mantener en vilo a la audiencia estirando el flash informativo, que la gente con una dieta intelectual un poco nutritiva sale corriendo a comprarse un buen libro.

En enero de 2019 estuvimos 13 días alimentando la locura colectiva de que se podía rescatar con vida al pequeño Julen, de dos años, que se había caído en un pozo de 25 cm de diámetro y más de 70 metros de profundidad en la provincia de Málaga.

En febrero de 2024 no sabemos cuánto tiempo estarán alimentando la idea de que el Gobierno de Pedro Sánchez puede caer ministro a ministro, con la mujer del presidente de propina, porque se está investigando por corrupción a un ex alto cargo, que cobró una comisión ilegal millonaria por facilitar unos contratos, y al ex ministro que lo nombró, que ya lleva dos años y medio fuera del Gobierno.

Más allá de la libertad de buscar audiencia debería estar el acuerdo de la profesión sobre lo que es periodismo y lo que no y pongo otros ejemplos de lo que creo que no:

"El comisionista del ministerio y Javier Hidalgo se reunieron con la mujer de Sánchez para presentarle negocios". Portada de El Confidencial del jueves pasado.

"Sánchez fue informado del gran contrato de la trama Koldo cuando se adjudicó: fue a Consejo de Ministros". OK Diario. (Todos los grandes contratos de material sanitario aprobados en lo peor de la pandemia pasaron en modo exprés por Consejo de Ministros y en la información referida no se menciona este hecho).

"La red del tito Berni alardeó de que Zapatero quiso comprar una casa a un empresario de la trama". Voz Pópuli, hace justo un año.

Entre bomberos no se pisan la manguera, dice el dicho. Entre periodistas no pisárnoslas es dejar que la profesión se muera. Escribía en El País Idafe Martín Pérez que "cuando crees que tu papel en este mundo es hacer caer a un presidente o a un líder de la oposición, dejas de ser periodista para convertirte en otra cosa. No somos compañeros si tu negocio es el del pescado podrido. Cuando el ciudadano cree que todos mentimos, ganan los mentirosos". Además, contaba que Eugenio Scalfari, fundador del diario La Repubblica, definía a los periodistas como "gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente".

Y en no cumplir con eso pecamos la mayoría. Están los que se llaman periodistas sin serlo y están/estamos los que dejamos que la actualidad nos mande porque es el glutamato informativo. La gente se la traga más y más, sin parar, sin ser conscientes de lo que se hacen –y nos hacemos– perdiendo el foco de lo importante por el de lo inmediato.

Esta semana, Úrsula Von Der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, pidió públicamente a los 27 que se rasquen el bolsillo para hacer una compra conjunta de armamento porque la posibilidad de que la Unión Europea entre en guerra no es inverosímil. Putin ha amenazado con usar armamento nuclear ante la propuesta de Macron de enviar tropas en apoyo a Ucrania. El IPC de febrero se situó en su punto más bajo desde hace seis meses, los alimentos y las bebidas no alcohólicas llegaron a tener un IPC del 16,6% en febrero de 2023 y se ha situado en algo más del 7% en febrero de 2024. Es decir, a muchos se les ha abaratado seriamente el día a día. El martes se presentó el índice de precios para poner límites a los alquileres y muchos podrían ahorrarse mucho dinero en la renovación de sus contratos...

Y son solo algunos ejemplos de las cosas que han pasado a mucha gente que muchas gentes del periodismo no les hemos contado con el análisis y el tiempo que merecen porque estábamos dejándonos arrastrar por un nuevo culebrón informativo.

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2024-03-03 06:10:27
<![CDATA[Rosas y Espinas - Carrera de sotanas hacia el fascismo]]> https://blogs.publico.es/rosa-espinas/2024/03/03/carrera-de-sotanas-hacia-el-fascismo/ A la izquierda, el papa Francisco fotografiado el 31 de enero de 2024 en el Vaticano por El Papa Francisco fotografiado durante su Audiencia General de los miércoles en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. El Papa Francisco fotografiado durante su Audiencia General de los miércoles en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Foto: Evandro Inetti/ZUMA Press Wire/dpa. A la derecha, Trasmoz, provincia de Zaragoza (España).
A la izquierda, el Papa Francisco fotografiado el 31 de enero de 2024 en el Vaticano. Foto: Evandro Inetti/ZUMA Press Wire/dpa. A la derecha, Trasmoz, provincia de Zaragoza (España).
El Vaticano y, por tanto, nuestra progresista Conferencia Episcopal, la de la Cope, mantienen desde hace cinco siglos a un pueblecillo español como maldito y excomulgado. La maldición y excomunión de Trasmoz, Zaragoza, no afecta a demasiada gente. En las elecciones municipales del año pasado, solo tenían derecho a voto 72 personas. El pueblo ya no llega a los cien habitantes. Hubo nueve votos nulos y una abstención. Ganó de calle el Partido Popular con 46 votos. El PSOE solo consiguió dos sufragios en ese municipio excomulgado. El laicismo español no funciona ni en los pueblos malditos por la Iglesia.

La excomunión y el malditismo de Trasmoz se remonta a principios del siglo XVI. Se les acusó de brujería, a pesar de que lo único que hacían los trasmoceros era falsificar moneda. Y no someterse a las exigencias económicas abusivas del clero. En estos quinientos años, ningún papa ha levantado el castigo. Y, si uno quiere una excomunión sin meterse en líos, lo único que tiene que hacer es empadronarse en Trasmoz. Sin ánimo de hacer proselitismo, amistosamente lo recomiendo.

Yo creo que todos los españoles de bien deberíamos empadronarnos en Trasmoz, y así nos ahorraríamos los 11.000 millones de euros que le damos con nuestros impuestos todos los años a la Iglesia católica, entre exenciones, cegueras tributarias, subvenciones, pagos a colegios y residencias de ancianos, curitas de hospital que no curan nada y cobran, mezquitas de Córdoba y catedrales que facturan entrada sin cotizar al fisco, y otras santidades. Vivimos en un estado aconfesional en el que la confesión nos sale muy cara. No creer en Dios nos cuesta casi un 1% del PIB. De tu sueldo de mileurista, diez pavos. Su reino no será de este mundo, pero tu dinero sí. Tu dinero es el suyo, por muy anticlerical que seas.

Ahora ha aflorado un grupo de curas españoles que pide desde las redes sociales que el Papa Francisco vea muy pronto a Dios. O sea, que la palme. Y, más recientemente, en carrera alocada de sotanas hacia el fascismo, se van levantando las negras faldas delante de la democracia como suelen hacer ante los niños: "Nosotros, como católicos españoles, estamos a favor de defender la memoria de Francisco Franco porque salvó a la Iglesia católica española del exterminio, de la mayor persecución que ha sufrido durante veinte siglos de historia".

Olvidan estos activistas del meapilismo sanguinolento que la Iglesia católica (y protestante, pero menos) masacró a los sacerdotes democráticos en España, Alemania e Italia entre 1936 y 1945. No se exterminaba a la iglesia: la iglesia fue uno de los más poderosos agentes exterminadores de disidentes, propios y extraños, en España y en toda Europa. En 1943, el Papa Pío XII asistió a las puertas del Vaticano al exterminio de 8.000 judíos de Roma. No dijo nada. Los papas de entonces eran infalibles y sus silencios, también. No se quería exterminar a la iglesia, por muchos merecimientos que hiciere. La iglesia formó sociedad, en todo momento, con los exterminadores.

Ahora resulta que hay una parte de la iglesia española que se declara franquista, y ya era hora de que nos lo fueran elucidando. Y yo no vería inconveniente que resucitaran la Inquisición, pues es mejor matar a poetas y científicos en un potro de tortura que de desánimo. Yo no sé qué harían los científicos, los ecólogos y los poetas con los 11.000 millones que se lleva la Iglesia cada año. A lo mejor plantar árboles en lugar de rezar al cielo para que llueva. Por aportar una idea algo sedentaria.

La voxiferación de la iglesia se veía venir, pues todo lo irracional y estúpido acaba hermanándose. Las victorias de Bolsonaro y Trump tuvieron mucho que ver con la pujanza radical de la iglesia evangélica. El mundo se vuelve imbécil. Dios vuelve a ser más poderoso que la inteligencia y que la ciencia. Yo emigro a Trasmoz, el pueblo excomulgado, a ver si me hago amigo de una bruja y de un herrero que me acuñe monedas falsas. No puedo imaginar mayor felicidad.

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2024-03-03 06:05:52 Anibal Malvar,fascismo,Iglesia
<![CDATA[Comiendo tierra - La farsa de la política o un cuento del Antiguo Testamento]]> https://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2024/03/03/la-farsa-de-la-politica-o-un-cuento-del-antiguo-testamento/ Imagen del sacrificio de Abraham del Antiguo Testamento.
El Sacrificio de Abraham - Giovanni Battista Tiepolo

"Antes de hablar, quisiera decir unas palabras" - Cantinflas

Cuando la realidad imita al arte

Aunque es verdad que de personajes ridículos han nacido enormes obras de la literatura, no deja de ser cierto que, imitando la realidad al arte, la degradación de la esfera pública muestra a unos protagonistas con cada vez menos caracteres shakespeareanos. Al contrario, lejos de cualquier gloria y miseria humanas, parecen empeñados en asemejarse crecientemente a vulgares personajes de tebeo. La fama, que la da la televisión, ha convertido el cuento de la Cenicienta en un espectáculo cotidiano, donde el foco pareciera rescatarnos de la vulgaridad, y en esa ansia hemos cambiado el advenimiento del príncipe que nos saque de la miseria por el reconocimiento banal y efímero de unos minutos de gloria televisiva.

El espectáculo del presidente argentino Milei dando chilliditos histéricos como un poseído en su breve encuentro con Donald Trump; del rey Emérito encorvado en su disimulada maldad en el funeral de Constantino de Grecia, del brazo purificador del rey vigente; del referente máximo del deporte español, Rafa Nadal, embajador del tenis en la feminista Arabia Saudí, esgrimiendo el feminismo como Rubiales su amistad desinteresada con Jenny Hermoso; de Borja Sémper o de Alberto Núñez Feijóo, ambos del partido de la Gürtel, del destrozo a martillazos de los discos duros y de los veraneos con un narco de la cocaína, afeando a Pedro Sánchez la constante carcoma de una corrupción que es el parásito necesario del bipartidismo; de los responsables de EEUU votando en Naciones Unidas en solitario contra el alto el fuego en Gaza; de ese voto de la vergüenza en Sumar del diputado Agustín Maraver en contra de la ruptura de relaciones con Israel o de la creación de corredores humanitarios en Palestina; o del ex secretario del PSOE, José Luis Ábalos, al borde de la lágrima en televisión, como si fuera un César en el instante de ser acuchillado por Bruto y sus amigos, son todos ejemplos que no hablan, en ningún caso, de virtud y comportamientos edificantes. Y si la esfera pública no es virtuosa, es difícil que lo sea el comportamiento ciudadano.

Un cuento de Borges sobre líderes y sacrificios

Hay un cuento atribuido a Borges -algunos especialista afirman que, en realidad, no es del autor argentino, sino que podría haberse escrito desde un conocido boliche en San Telmo por un escritor fracasado, retador público de Perón con puño al cielo cuando el alcohol se enseñoreaba, y cuyo único objetivo era hacer daño tanto a Borges como a las instituciones argentinas- en donde se traza un paralelismo entre el padre (Abraham) que sacrifica a su amadísimo hijo (Isaac), con el caso de un militante peronista que, viniendo de unos orígenes humildes, lo apuesta todo por el líder en un momento de enorme debilidad de la gran promesa, llega en su compañía, una vez que ha recuperado el poder, a Ministro, es el gran organizador del partido en momentos de crisis y, finalmente, es sacrificado por el presidente del partido, pese al enorme cariño que le profesaba, cuando unas acusaciones le alcanzan y amenazan con perjudicar a la organización política.

Las paradojas borgianas atraviesan todo el relato. ¿Qué circunstancias deben de darse para que un padre esté dispuesto a entregar la vida de su hijo? ¿Qué relación tiene el hijo con el padre para que sea una mera pieza de los intereses de su progenitor? ¿Están los hijos siempre condenados a que sus padres les pongan la manzana en la cabeza y prueben su destreza para mayor gloria de ellos mismos? ¿Y qué pasa cuando un día el hijo le quita al padre la ballesta y le ofrece la manzana para que sea él el blanco?

La idea de un padre dispuesto a sacrificar a su hijo por el amor incondicional a Dios ha sido un lugar de discusión teológica y moral durante siglos. Quizá porque Dios hoy no goza de la misma salud que en siglos anteriores, el gesto del anciano Abraham, dispuesto a clavar un cuchillo en el pecho de su único hijo, después de un viaje de tres días, de haber atado al niño y de afilar el cuchillo delante de sus ojos, parece más el comportamiento fanático de un loco demente que un gesto de absoluta confianza en el Supremo, al que el creyente Abraham le considera con capacidades suficientes como para compensar el infanticidio cruel de Isaac por su propia mano.

Esto del amor no es nada sencillo ni en la Biblia ni en la realidad. En verdad, no es cosa solo del Antiguo Testamento, pues en Mateo 10:37 se dice que "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí", en consonancia con una afirmación de exclusividad afectiva que cuenta Lucas 14:26: "Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío".

Esta entrega monoamorosa a una única persona parece hoy más explicable desde la psiquiatría que desde la teología, pero sigue siendo cierto que ese amor irracional (que recuerda al "creo porque es absurdo" de Tertuliano) sigue otorgando certezas a millones de personas que anulan su libertad a cambio de la tranquilidad de pensar que tienen un jefe. Un padre que, en el fondo, aunque les exija tamaños sacrificios, les quiere a ellos y, de paso, a la humanidad. Hubo un tiempo donde la redención política parecía posible y millones de militantes creían en ese destino. En política, los líderes son como dioses del Antiguo Testamento.

En el cuento de Borges -si acaso hubiera sido en verdad su mano la que dejó caer la tinta sobre las hojas-, el militante peronista señalado con el puñal catártico es un personaje lleno de aristas y complejidades. Es descrito, con trazos sencillos pero contundentes, como alguien con una vida sentimental estriada e intensa, amigo de la buena vida -y, llegado el caso, de sus desafíos y sus excesos-, con una intuición social que le permite justificar su comportamiento con la grandeza de la causa igualitaria, conocedor de las debilidades humanas y gran gestor de esas flaquezas, hábil en las alcantarillas, y, por tanto, enterado de los secretos de buena parte de sus compañeros de partido, incluidos los antiguos dirigentes y, por supuesto, del actual presidente. La pieza ideal a sacrificar. Los dirigentes, que, por lo general, confunden la generosidad con alguna suerte de debilidad, no esperan que el joven Isaac se rebele cuando su padre le desgarre el pecho con la daga guiada por Dios.

¿Quién en verdad desobedece?

El dirigente del cuento sabe que dejar que el cuchillo lo ejecute puede ayudar a que se salve su presidente (Abraham) e, incluso, la humanidad (el partido justicialista), pero no termina de estar de acuerdo en ser él el que cumpla tan glorioso papel sin, siquiera, haberle dejado alguna oportunidad. "Isaac sí, pero no Judas", dice en un momento de duda mientras habla con una antigua compañera sentimental. "¿No debiera, al menos -pregunta el protagonista- deber mi suerte al azar de haber sacado la pajita más corta entre todos los que hemos hecho prácticamente lo mismo?".

En la historia de Abraham, la verdad es que la fe del centenario patriarca de los hebreos es tan extrema porque se expresa en el asesinato de un ser querido. ¿Qué dios es ese que pide tamaña barbaridad? ¿Y qué persona en su sano juicio obedecería una orden tan demente? Está claro que los que dirigen hoy Israel y los militares que le obedecen en sus órdenes genocidas en Gaza forman parte de esa herencia enloquecida.

Hay interpretaciones bien fundadas que señalan que el ángel que le dice a Abraham en el último momento que no mate a Isaac porque ya ha pasado la prueba, es un añadido posterior para ocultar que lo cierto es que Abraham desobedeció al Señor. En la trama borgiana, el dirigente peronista también desobedece, pero se quiebra entonces el pacto entre Dios y el pueblo elegido. En esa interpretación, el monte Moriah donde ocurre la escena no sería el lugar donde Dios establece la alianza con el pueblo señalado, sino el espacio donde la desobediencia sensible se impuso a la obediencia insensible. Abraham perdió la confianza en Dios y prefirió la confianza de los hombres. El compromiso con Isaac habría sido más fuerte que el compromiso con un Dios con tan mal gusto. Lo otro, matar a tu hijo para mantener incólume tu fe, es propio de un idiota (Martin Hägglund, Esta vida. Madrid, Capitán Swing, 2022). Como escribió Saramago, lo único decente que tenía que haber hecho Abraham es haber mandado a Dios a paseo.

Pero volvamos al cuento. Una vez que el diputado peronista no se deja inmolar, comienza un periplo por las radios y televisiones bonaerense llorando su mala suerte. Borges, que despreciaba a los medios de masas, deja deslizar una crítica sutil de cómo la necesidad del dirigente político y de los medios hacen una alianza perversa donde todos sacan lo peor de sí mismos. Pero les da lo mismo porque forma parte de una representación donde todos son marionetas y donde, como en el sacrificio de Isaac, todo es una farsa montada para que la gente crea.

En ese peculiar vía crucis, el dirigente encuentra el apoyo de los que, como él, saben que están en el partido como modus vivendi y sienten la salida de su compañero como el viejo empleado que se jubila y encima, por una práctica contable que era la típica de siempre, tiene que salir por la puerta falsa y no solamente sin honores sino con oprobio. En el cuento, una periodista, que sería como el ángel que detiene el brazo de Abraham, le dice enigmática: "Si Dios te quiere en silencio, haz que rueden piedras con estrépito desde lo alto de la montaña".

Hagas lo que hagas, te equivocarás

Como en buena parte de la obra de Borges, el desenlace no genera solución alguna. Si en la Biblia, el gesto de Abraham sella una alianza indeleble por la señal de amor por su Señor (aunque Dios no permite que mate a su hijo, Abraham ya lo había matado en su corazón cuando dispuso descargar el puñal en su pecho), en el cuento, el presidente del partido descarga inclemente el puñal sobre el pecho del diputado. No hay ángel alguno que detenga su mano ni le basta la entrega absoluta de su subordinado y ayer amigo. Solo su ejecución es purificadora.

En el Antiguo Testamento, Dios aprieta pero no ahoga; en el cuento de Borges, la política ahoga pero no aprieta. Se cuenta que en la revolución mexicana, antes de que Pancho Villa fusilase a tres generales, uno le dijo: "Mi general, qué falta hace fusilarme, si a mí con unas nalgaditas me vale". Pero ni a Villa, ni al presidente justicialista ni al Dios de las plagas y la destrucción le bastan unos azotes para conseguir sus objetivos: no caben debilidades porque está en cuestión su grandeza. Y ni los dioses ni los endiosados negocian con su grandeza.

Borges termina el cuento con el diputado saliendo, ya de buena noche, de un programa de radio donde ha vuelto a llorar explicando su desobediencia a un periodista conocido por su falta de escrúpulos. Ha contado el comportamiento de su partido, de los demás partidos, de su antiguo presidente y amigo. Sus declaraciones son un terremoto para el sistema político. Dice el diputado: "Puedo demostrar que el dios del Antiguo Testamento es un fraude, que Abraham es un fraude y que Isaac forcejeó con su padre antes de que lo ejecutara". Dice tener en su maletín pruebas de todo y que pronto las hará públicas. El periodista le dice que mejor salga por la puerta de atrás para evitar que le hagan preguntas.

En la noche, camino de su vehículo -ya no tiene ni seguridad ni chófer ni secretaria- escucha una piedra que rompe una farola en la esquina. Un borracho que venía cantando un tango antiguo se abalanza sobre el diputado, le clava un puñal en el pecho y se lleva su maletín. El diputado, mientras exhala su último suspiro, mira la farola rota y cree ver sentado en ella a un ángel despreocupado que no ha querido detener el desenlace.

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2024-03-03 06:00:08
<![CDATA[Otras miradas - Nostálgicos de lo suyo]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80824/nostalgicos-de-lo-suyo/ Pixabay.
Pixabay.
Cómo podía imaginar el pobre Johannes Hofer, médico que puso nombre a la nostalgia, que con el tiempo el término se ampliaría hasta convertirse en un cajón de sastre para los egoístas y los inconscientes. El buen doctor solo pretendía poner nombre al dolor que provoca la añoranza y hoy en día, ya ves: la palabra "nostálgico" casi se ha convertido en sinónimo de fascista. No estoy diciendo que quien echa de menos su infancia sea un fascista, pero desde luego a los fachas les tira lo vintage.

Ser un nostálgico no tiene, en principio, nada de malo. Cómo no echar de menos las tardes con el hula hoop en la plaza, la Casera Cola, Sabadabada, los chicles de peseta, la Sesión de Tarde y el Sábado Cine, Rick Astley o la Mirinda. Lo malo es que quienes apelan a la nostalgia cometen un error, que intuyo malintencionado porque nadie puede ser tan listo y parecer tan tonto. Los nostálgicos suelen explicar que "sus padres" tenían un piso en propiedad, "sus padres" compraron un apartamento en la playa, "sus padres" pudieron tener hijos a los veintipocos, "sus padres" compraron un coche al contado. Ignoran a propósito que ese "mis padres" engloba a dos personas: una que trabajaba fuera de casa y aportaba el sueldo a la familia y otra que trabajaba fuera de casa y aportaba el sueldo a la familia y además se cargaba con todas las tareas domésticas y de cuidado, se vio obligada a anteponer la descendencia a los estudios o la carrera profesional y tenía que pedir permiso para coger el coche familiar, que estaba, como casi todo, a nombre del marido.

A todos nos gustaban los helados de cinco duros pero nadie querría llevar la vida de las madres de entonces. Ahí está la trampa de la nostalgia: éramos felices porque las mujeres iban de casa al trabajo y del trabajo a casa y les daban las tantas programando la comida y la cena del día siguiente. Alguien dirá que en su entorno no era así, que su madre tuvo siete hijos y estudió dos carreras, que trabajó como arquitecta de día y artista de cabaret los fines de semana y que no se quejaba nunca, en contraste con las mujeres de ahora, que no hay quien las aguante.

No seré yo quien niegue la felicidad de esa señora inexistente, pero lo cierto es que la vida de las mujeres era un pelín peor de lo que es en la actualidad. Por contextualizar, la sentencia de la minifalda, ya saben, aquella que un poco más y condena a una chica de diecisiete años por llevar una falda corta en vez de condenar al empresario que la violó, fue en 1989. Conviene recordar que los hombres del Gobierno (porque solo había hombres) no permitieron el aborto hasta 1985, y solo en algunos supuestos; uno de ellos era que el embarazo fuese consecuencia de una violación y siempre y cuando la víctima se atreviese a denunciar. Yo qué sé. Aten cabos. Después había algunos detalles menores, como por ejemplo que los hombres no movían un dedo ni para recoger su plato de la mesa, pues los hogares, por más que el progreso y la democracia hubiesen llegado al país, aún constituían el reposo del guerrero.

No es de extrañar que nuestras ciudades estén salpicadas de esas barberías que en ocasiones se presentan con nombres tan explícitos como "La cueva del oso" o "Machos Barbershops", con sus sillones reclinables de enormes reposapiés, sus suelos de baldosas cuadradas en blanco y negro y su poste de barbero. Locales que recurren a la nostalgia para tocar los varoniles bolsillos a través del corazón. ¿Por qué será que estos espacios no tienen su equivalente en versión peluquería femenina? Qué misterio, con lo bonitos que son los vestidos de vuelo y corpiño, los sombreritos y las combinaciones de encaje, con lo guapísimas que van siempre Betty Draper, la esposa de Don en Mad Men, o La maravillosa señora Maisel. El único reducto femenino en el que alguien parece añorar aquellos tiempos lo conforman las cuentas en tiktok de las tradwifes, esas señoronas multimillonarias que, reconvertidas en influencers, nos abren sus brillantes cocinas de doscientos metros cuadrados para mostrarnos lo felices que son mientras destinan una mañana entera a preparar seis brownies. Claro que ellas no añoran el bollycao o las sobremesas de Verano Azul; es la época en la que el servicio trabajaba sin horarios ni derechos lo que extrañan estas cuentistas. Un servicio que, por cierto, jamás aparece en cámara, no vaya a ser que algún espectador suspicaz se percate de que no son ellas las que mantienen la mansión como los chorros del oro. Igualito que una madre cualquiera en los ochenta. Será que los privilegios acentúan esa tristeza melancólica que quizás no debería llamarse nostalgia, sino jeta.

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2024-03-03 05:01:38 Oti Corona
<![CDATA[Pato confinado - Receta de huevos duros con espinacas a la crema]]> https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable/2024/03/02/receta-de-huevos-duros-con-espinacas-a-la-crema/
Huevos con espinacas a la crema.
Huevos con espinacas a la crema. Foto: Rita E/ Pixabay
Hay recetas que aún siendo relativamente sencillas consiguen cerrar el círculo, unir polos y geometrías. Es el caso de los huevos duros con espinacas a la crema, una receta muy gustosa y completa, que sacia y deleita mientras se erige como un carnaval de sabores.

Queso y lácteos, suaves huevos cocidos, y esa fuerza metálica de las espinacas, hacen de este plato un imán para el pan, y un rinconcito para el goloso.

Se trata de unir los humildes huevos cocidos, partidos por la mitad, con las jugosas espinacas en salsa (hecha la mezcla a base de leche y harina, como en una bechamel). Se le echa queso rallado al terminar (del que mejor funda) para que el resultado sea extra cremoso.

Huevos cocidos con espinacas a la crema

Ingredientes 4 personas:
  • 4 huevos frescos
  • 500 gr. de espinacas frescas o congeladas
  • 1 cucharada aprox. de mantequilla o aceite de oliva.
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 1 cebolla, picada finamente
  • Un vaso de leche (o lo suficiente para formar la crema)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Pizca de nuez moscada  (opcional)
  • 1 cucharada de harina
  • Abundante queso rallado para fundir

Cuece los huevos y haz la crema:

  1. En una olla, cuece los huevos duros. Pasados unos diez minutos, sácalos del agua y reserva.
  2. Si estás usando espinacas frescas, lávalas bien para eliminar cualquier suciedad. Si son espinacas congeladas, descongélalas según las instrucciones del paquete y escúrrelas bien.
  3. En una sartén grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Agrega el ajo picado y la cebolla y cocina hasta que esté translúcido. En vez de mantequilla puedes usar solo aceite de oliva o mezcla de ambas grasas.
  4. Añade las espinacas a la sartén y cocina hasta que se reduzcan, removiendo ocasionalmente (unos 5-7 minutos). Hazlo por tandas.
  5. Una vez que las espinacas estén cocidas, reduce el fuego a medio-bajo y agrega la harina hasta que se tueste.
  6. Vierte la leche sobre las espinacas. Remueve hasta que se forme una salsa espesa con el roux de la harina.
  7. Sazona las espinacas a la crema con sal, pimienta y nuez moscada.
  8. Pela los huevos duros y córtalos en rodajas o partidos por la mitad. Ponlos junto a las espinacas (cúbrelos con ellas).
  9. Echa abundante queso rallado y espera a que se funda con el calor residual (puedes gratinarlo en el horno). También puedes rallar la yema de uno de los huevos por encima.
  10. Comprueba el punto de sal. Sirve inmediatamente.

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2024-03-02 06:41:41 espinacas
<![CDATA[Pato confinado - Receta de begun bhaja: berenjenas fritas al estilo bengalí]]> https://blogs.publico.es/recetas-caseras-nutricion-saludable/2024/03/02/receta-de-begun-bhaja/
Begun Bhaja.
Begun Bhaja. Foto: Rajeeb Dutta /Wikimedia commons.
El begun bhaja es una forma de preparar las berenjenas típica de la cocina india bengalí. Se corta el vegetal en rodajas gruesas (de unos 2 cm. aproximados), y se sazonan los trozos con varias especias. Se fríen luego en abundante aceite (secándolas después en papel absorbente, pues la berenjena chupa mucho la grasa).

Suele servirse con arroz basmati o pan naan, y siempre con las berenjenas muy bien hechas, que se deshagan en la boca expandiendo así por el paladar los matices de las especias.

Según el cocinero, se utiliza un masala (mezcla de especias) u otro. Lo interesante es encontrar el masala que más te guste o se adapte a tu paladar. A veces, también llevan azúcar para que se glaseen mientras se fríen, o mango deshidratado.

Begun bhaja o berenjenas fritas bengalíes

Ingredientes 4 personas:
  • 2 berenjenas grandes y frescas
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharadita de comino en polvo
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 1 cucharadita de chile rojo en polvo (ajusta según tu tolerancia al picante)
  • Harina de garbanzo o de trigo (la suficiente para cubrir las caras de la berenjena).
  • Aceite vegetal para freír
  • Sal al gusto.

Macera las berenjenas y fríelas:

  1. Lava bien las berenjenas y sécalas con un paño limpio.
  2. Corta las berenjenas en rodajas de aproximadamente 2 cm. de grosor.
  3. Espolvorea sal sobre las rodajas de berenjena y déjalas reposar durante unos 10-15 minutos. Esto ayudará a eliminar el exceso de humedad de las berenjenas.
  4. Después de 15 minutos, lava las rodajas de berenjena para eliminar el exceso de sal y sécalas bien con papel de cocina.
  5. En un bol pequeño, mezcla la cúrcuma, el chile rojo, el comino, el garam masala, y la harina de garbanzo.
  6. Reboza las berenjenas en esa mezcla, asegurándote de cubrirlas uniformemente.
  7. Calienta suficiente aceite vegetal en una sartén grande a fuego medio-alto para freír las rodajas de berenjena.
  8. Cuando el aceite esté caliente, coloca las rodajas de berenjena en la sartén en lotes, asegurándote de no sobrecargar la sartén.
  9. Fríe las rodajas de berenjena hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados, aproximadamente 3 minutos por cada lado.
  10. Una vez fritas, retira las rodajas de berenjena de la sartén y colócalas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
  11. Sirve las rodajas de berenjena fritas calientes con arroz basmati o dal de lentejas rojas.

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2024-03-02 06:40:35 berenjenas
<![CDATA[Verdad Justicia Reparación - Salvador, uno de los nuestros]]> https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2024/03/02/salvador-uno-de-los-nuestros/ Valla publicitaria en Bruselas sobre el asesinato de Puig Antich.- CRAI-Biblioteca Pavelló República (UB)
Valla publicitaria en Bruselas sobre el asesinato de Puig Antich.- CRAI-Biblioteca Pavelló República (UB)
Por Jesús Rodríguez Barrio. Activista de La Comuna 

Querido Salvador: 

El 20 de enero de 1974 cumplí mis 20 años en el Reformatorio de la Cárcel de Carabanchel. 

Desde el día 11 de enero de ese año estaba encarcelado por defender tu vida y el día 2 de marzo conocí, en la cárcel, la noticia de tu asesinato. Desde ese día, hasta hoy, un hilo invisible ha entrelazado tu muerte con mi vida. 

Salí de la cárcel, pero la militancia antifranquista me llevó otra vez a prisión. Y, muchos años más tarde, la lucha por la justicia volvió a unir mi vida con tu memoria. 

Una memoria que es, en gran parte, la memoria del tiempo que nos tocó vivir: el franquismo tardío. 

Ese fue nuestro tiempo. Un tiempo muy duro, que los propagandistas del régimen actual han blanqueado. Porque no fue solo el final de la dictadura sino, también, el origen de la monarquía que nos dejó Franco.  

En ese tiempo, fuiste condenado a muerte por un tribunal militar franquista en un juicio lleno de irregularidades y carente, por completo, de garantías. Aún hoy, 50 años después de tu muerte, los jueces franquistas que dominan la justicia en nuestro país se siguen negando a revisar tu caso a pesar de la abundancia de evidencias que demuestran que tu juicio no fue más que el envoltorio legal de un asesinato en el que la sentencia ya estaba dictada antes de empezar (*). 

Fuiste condenado por enfrentarte al franquismo con las armas en la mano. Y la jurisdicción militar de nuestro país, que sigue dominada por jueces franquistas, no puede legitimar hoy el hecho de la resistencia armada contra la dictadura franquista, la última dictadura fascista de Europa. 

Porque de eso es de lo que se trata. Más de una vez, en charlas y conferencias, se nos ha hecho la pregunta sobre la legitimidad de la resistencia armada frente a la dictadura de Franco. Y la respuesta siempre ha sido la misma: frente a una dictadura criminal, la resistencia armada no solo era un acto legítimo sino, también, un acto de valentía moral. 

Un acto de valentía, arriesgar la vida. Luchando contra el fascismo. Luchando por un mundo mejor. 

Lo mismo que hicieron Celestino Alfonso y sus 22 compañeros de la Red Manouchian fusilados el 21 de febrero de 1944 por constituir un grupo armado de la Resistencia que cometía atentados contra las fuerzas de ocupación de la Alemania nazi y el gobierno fascista de Vichy. 

Celestino Alfonso y sus compañeros fueron inmortalizados en L’affiche rouge y hace unos días, al cumplirse el 80 aniversario de su fusilamiento, han ingresado en el Panteón. El lugar donde Francia reconoce a los grandes hombres. Aquellos que merecen que su nombre sea escrito en un lugar de honor, para ser recordados por las generaciones futuras. 

Celestino, en Francia, es un héroe por haber ejercido la resistencia armada contra el fascismo. Y ha recibido justicia, honor y memoria. Cosas que, por cierto, se le han negado en España, el país en el que nació. 

Pero tú, Salvador, en España sigues siendo un terrorista. Porque la democracia cobarde que tenemos en nuestro país ha sido incapaz, hasta el día de hoy, de reconocer a quienes arriesgasteis la vida contra el franquismo, luchando por un mundo mejor. 

Han pasado 50 años desde tu asesinato, pero yo no te veo mirando hacia el pasado. Te veo en el presente, mirando a quienes pensamos que ese mundo mejor es posible. 

Y hoy más necesario que nunca. 

Salvador, uno de los nuestros. 

Justicia, verdad y memoria. 

 

(*) Sobre esto, ver el excelente estudio de Jordi Panyella: SALVADOR PUIG ANTICH, CASO ABIERTO. Ed. Lectio. Barcelona, 2015.

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2024-03-02 05:51:05 antifranquista,memoria histórica
<![CDATA[Memento - Chirigotas, incendio y nuestra catadura moral]]> https://blogs.publico.es/memento/2024/03/02/chirigotas-incendio-moral/
Detalle de flores, velas y peluches colocados a modo de homenaje ante el edificio incendiado en el barrio de Campanar de València en el que murieron diez personas y deja más de 400 damnificados. EFE/Ana Escobar
Detalle de flores, velas y peluches colocados a modo de homenaje ante el edificio incendiado en el barrio de Campanar de València en el que murieron diez personas y deja más de 400 damnificados. EFE/Ana Escobar
Existen frases universales que se atribuyen a varios autores sin tener muy clara su procedencia, pero que sirven para titular artículos o entrevistas y vienen muy bien de coletilla para hilar una reflexión como es el caso. Alguien dijo alguna vez que el humor es tragedia más tiempo. No indicó cuánto tiempo tenía que pasar. Supongo que dependiendo de la cercanía de la tragedia, puede hacerte más gracia o menos y que también influirá el tipo de humor y la reacción de cada persona ante él. El humorista Ignatius Farray añadió a la famosa frase que "a veces tiene que pasar tiempo hasta que se te ocurra algo, si lo tienes a los 5 minutos ya vale". Es probable que así sea, pero en los tiempos en los que una broma pequeña en un contexto concreto puede dar la vuelta al mundo, estás más expuesto a la desaprobación que al aplauso.  

Tal vez para la tragedia del incendio de València, donde diez personas han muerto y ha habido numerosos heridos y muchas familias se han quedado sin nada, había que esperar al menos un tiempo mayor para hacer un chiste sobre el suceso. No seré yo quien diga cuándo está bien y cuándo no, pero quizá con los muertos todavía dentro del edificio humeante no era el momento. A la chirigota callejera Intocable sí le pareció oportuno, pues alegan que siempre hacen ese tipo de humor y advierten de su contenido, pero bromearon sobre el incendio cuando todavía estaba muy reciente.  

No sé si no era oportuno, tal vez no. Quizá es una broma de mal gusto. Tampoco soy crítico humorístico. O puede que tan solo una metedura de pata de no saber medir bien los tiempos. Sea como sea, lo que no tiene lógica es la reacción de odio hacia ellos que los ha llevado a cerrar sus perfiles en redes sociales. Una pequeña chirigota que conocía muy poca gente, que tiene pocos seguidores en sus cuentas, pero que sirvió para que muchos depositaran su frustración y, sobre todo, para que se sintieran moralmente superiores exponiendo un vídeo que no habría tenido mayor recorrido si hubieran bromeado sobre otra tragedia que no estuviera sucediendo en nuestra tierra. Pero, a veces, para sentirnos bien, necesitamos que otros se sientan fatal y señalarlos.  

Porque ha sido muy aplaudida la reacción de Joaquín Prats llamando miserables a los integrantes de la chirigota. Suponemos que la catadura moral del periodista y su programa de Telecinco está muy por encima. Porque hacer negocio de vender las miserias de los demás es mucho más digno que un chiste breve en un contexto específico para un público reducido. Lo mismo sucede con Espejo Público y Susanna Griso, a quien le pareció indignante, pero que sí pensó que era una buena idea poner la chirigota a una afectada por el fuego para que reaccionara en directo como si fuera un youtuber reaccionando al último tema de Bizarrap. Pero lo indignante es una frase de broma, no poner en duda el protocolo de los bomberos y su actuación como se ha hecho en su programa. Porque vender miedo y confusión se les da genial y eso es mucho más digno. 
La prensa valenciana también saltó a atacar a Intocables. De hecho, Levante EMV fueron de los primeros en compartir en su web el vídeo en cuestión y la indignación generada en redes sociales. Un periódico que, desde hace unos nueve días, cuando sucedió el incendio, se ha venido lucrando de la atención mediática que genera y que ha sacado noticias de todo tipo donde el morbo antepone muchas veces a la información. De hecho, también fueron los primeros en hacer dudar del protocolo de los bomberos. En una noticia que relataban cómo habían fallecido una familia al completo, quienes habían tenido tiempo para mandar audios y hacer llamadas para despedirse, señalaban que los bomberos no les habían dejado salir de su casa. En ningún momento decía la información que en la gran mayoría de casos estas indicaciones salvan vidas. Solo daba a entender que sin las instrucciones de los bomberos estarían vivos. Que los bomberos hayan tenido que defender su actuación dice mucho de la miseria informativa que nos rodea a veces. Pero qué malas personas son esos de Cádiz.  

Por último, los ciudadanos de València cómo no van a indignarse si lo sienten como suyo. Porque es más fácil enfocar el odio hacia unos extraños gaditanos que ante esos propios vecinos que, como turistas de catástrofes, acudían al día siguiente o esa misma tarde a fotografiar lo sucedido y a hacerse selfis ante el edificio humeante. Algunos con cara triste fingiendo cierto compungir, otros directamente con la sonrisa del que está fotografiándose ante algo histórico, como el Coliseo de Roma o la Torre Eiffel. Faltó la foto del que aguanta el edificio para simular que lo agarra para que no se caiga. Pero qué fuera de lugar el chiste de la chirigota tan temprano, ¿verdad?  

Sobre los límites del humor se ha debatido mucho y está claro que no hay una postura fija. Que cada cual se ponga el suyo y que le haga risa lo que le apetezca. Algunos se ríen con El Hormiguero y a mí me dan ganas de vomitar ver a Pablo Motos. Pero volcar todo nuestro odio a una pequeña chirigota solo por una pequeña broma (esté o no fuera de lugar) solo nos pone en evidencia a nosotros. Solo muestra que necesitamos volcar nuestra frustración ante la falta de respuestas. Pero antes de tomar determinadas decisiones, pongámonos ante el espejo. Sobre todos los medios de comunicación. Porque saben que, si el humor es tragedia más tiempo, para ellos el tiempo juega en su contra y deben sacarle el mayor rédito al momento. Porque algún coach de medio pelo les habrá dicho que la tragedia es oportunidad. Y a esos no los cuestiona nadie.  
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2024-03-02 05:45:38
<![CDATA[Otras miradas - ¿Quién manda aquí? El cristo entre Mercedes Sanz-Bachiller y Pilar Primo de Rivera]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80803/sanz-bachiller-primo-de-rivera/ Vista de las sedes de la Obra Nacional Corporativa y Policlínica de Auxilio Social- Fundación Kutxa
Vista de las sedes de la Obra Nacional Corporativa y Policlínica de Auxilio Social- Fundación Kutxa
El 11 de octubre de 1937, un decretó aprobó la creación del "Servicio Social", algo así como una mili para mujeres. ¿Para qué? Para obligar a las españolas a comprometerse con la patria. Así, todas las mujeres entre 17 y 35 años, debían ofrecer sus "aptitudes femeninas en alivio de los dolores producidos" en lucha y "de las angustias sociales de la postguerra". No se preveía ninguna medida punitiva para las mujeres que no lo hicieran, pero era obligatorio para todas las que pretendieran "el ejercicio en funciones públicas, desempeño de plazas en la Administración o la obtención de títulos profesionales". Las mujeres que se unían al servicio social tenían distintas responsabilidades. Entre ellas, la atención de los comedores del Auxilio Social. 

El Auxilio Social se concibió como una reproducción del Winterhilfe, la organización de ayuda invernal del nazismo. Su versión española fue promulgada en 1936 por Mercedes Sanz-Bachiller, la delegada provincial de la Sección Femenina en Valladolid. Al parecer, no daban abasto para alimentar a tantas personas necesitadas y Sanz-Bachiller propuso a Franco la creación del Servicio Social femenino para encontrar más "voluntarias". Ante el éxito de la iniciativa, Mercedes Sanz-Bachiller propuso la creación de una delegación nacional para el Auxilio Social, al mismo nivel que la Sección Femenina. Aquello no le gustó nada a Pilar Primo de Rivera, delegada nacional de la Sección Femenina. Además, según asegura María Teresa Gallego Méndez en Mujer, falange y franquismo se hizo a espaldas de la Sección Femenina. 

De fondo, más allá de una disputa de poder, había otras importantes cuestiones: la relación del franquismo con otros regímenes totalitarios y distintas ideas sobre qué papel debían jugar las mujeres en la vida pública. 

José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, movimiento al que pertenecía la Sección Femenina, se había mostrado más cercano al fascismo italiano que al nazismo alemán. Pilar Primo de Rivera, su hermana, fue una de las principales voceras de su discurso y, también en este caso, adoptó la doctrina de su hermano. Esto no quiere decir, ni mucho menos, que no se mostrasen afines a Hitler. De hecho,  en 1938, Pilar Primo de Rivera se entrevistó con él y, en 1941, intervino en el Congreso Internacional de Mujeres que se celebró en Berlín. En Recuerdos de una vida, ella misma cuenta cómo fue el encuentro: "En uno de estos viajes fui encargada por el Caudillo de entregar a Hitler, en su nombre, una espada de Toledo". Cuenta también que, tras su viaje, enviaron un informe "muy favorable": "Yo creo que debió ser debido a la contestación que di a dos ultras alemanes que querían enzarzar la Falange contra Franco, porque creían que me halagaban y me preguntaron si aquella espada era enviada por Franco o por la Falange y yo les contesté que Franco era entonces el jefe de la Falange". Ella, a pesar del malestar inicial, no cuestionó el Decreto de Unificación que, en 1937, consolidó un partido único con el nombre de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS). 

Varias delegaciones de Sección Femenina visitaron Alemania por distintos motivos, pero Mercedes Sanz Bachiller recibió gran parte de su formación allí.  Por eso, el Auxilio Social se concibió como una reproducción del Winterhilfe. Ella, sin embargo, no entendía la organización como trabajo femenino carácter benéfico, sino como una gran organización capaz de encargarse de los problemas sociales en términos más generales. Según su opinión, no conocía "en los movimientos totalitarios a nadie" que se atreviera "a mantener que las actividades político-sociales del Movimiento deban ser realizadas por las mujeres. A esto no han llegado los grupos feministas de Inglaterra y Francia". "No podríamos aceptar que todo esto se desnaturalizase para caer en un capricho feminista", sentencia. Creía que, a pesar de ser ella la jefa del Auxilio Social, era mucho mejor que lo dirigiese un hombre e ironizaba diciendo que sería "absurdo" que si "una mujer llegase por sus propios méritos a ser Ministro de Trabajo, pudiese decir la Sección Femenina que el Ministerio del Trabajo le correspondía". 

Pero Pilar Primo de Rivera quería a toda costa controlar el Auxilio Social porque a ella se le había encomendado la educación de las mujeres y, por tanto, entendía que era su organización la que debía encargarse de la formación y el trabajo que realizaban también a través del Auxilio Social. La tesis Mercedes Sanz Bachiller, una aproximación a su biografía política, de María Jesús Pérez Espí, cuenta que "la batalla por el control del Servicio Social se desarrolló durante dos años, y concluyó con su traspaso, a finales de 1939, a la Sección Femenina. Fue una verdadera batalla política en cuya resolución tuvo mucho que ver una cuestión de política interna del régimen, para el que en esos momentos el apoyo de los «legitimistas» -grupo más cercano a José Antonio Primo de Rivera- era fundamental. Fue, por lo tanto, una lucha política en la que jugaron un papel importante una serie de antecedentes políticos, pero en la que poco o nada tuvieron que ver, como se ha apuntado, las concepciones que sobre la mujer tenían Mercedes Sanz-Bachiller y Pilar Primo de Rivera, porque, en realidad, "no eran tan distintas". 

Ambas creían que las mujeres podían participar de la vida pública siempre y cuando no dejaran de lado sus obligaciones y, además, coincidían en su ideal de mujer: sometida, inferior, sumisa al marido y abocada a la maternidad. Hubo, eso sí, diferencias en la práctica. Mercedes Sanz-Bachiller se casó y tuvo tres hijos. Pilar Primo de Rivera fue celosa de su vida privada y no se le conoce ninguna pareja. Eso sí, cuentan que estuvieron a punto de casarse con Hitler. Ella declaró no saber nada: "No hubiera consentido en ello. Entre otras cosas porque nunca me sentí depositaria tan importante misión y, además, porque mi vida privada era solo mía". Al parecer, Ernesto Giménez Caballero, escritor y embajador español, pensó que era una buena idea ante "la urgente necesidad de reanudar la estirpe hispano-austriaca que traería consigo el armisticio para Europa". Manda narices. 

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2024-03-02 05:27:11
<![CDATA[Dominio Público - Si quiere que Ábalos sea un monje benedictino, pase a la página 23]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59847/si-quiere-que-abalos-sea-un-monje-benedictino-pase-a-la-pagina-23/ El exministro de Transportes y diputado del Grupo Mixto, José Luis Ábalos. / Eduardo Parra (Europa Press)
El exministro de Transportes y diputado del Grupo Mixto, José Luis Ábalos. / Eduardo Parra (Europa Press)
Sin secretaria y sin coche oficial, José Luis Ábalos ya habita el Grupo Mixto del Congreso. Eso cuando le queda algo de tiempo, ya que el exministro socialista de Transportes pasa la mayor parte de sus días en platós de televisión y estudios de radio. Una maratón constante de entrevistas que hacen que el que fuera bastón de mando de Pedro Sánchez sea víctima de sus propias contradicciones e incoherencias sobre el 'caso Koldo'. A tenor de sus palabras y comportamientos, así como de lo que se va conociendo por la investigación sumaria y por las publicaciones periodísticas, no hay uno, sino muchos Ábalos.

Si quiere, por ejemplo que Ábalos sea un monje benedictino, pase a la página 23.

PÁGINA 23-El pasado 27 de febrero, poco antes de los telediarios del mediodía, el todavía diputado socialista comparecía en la sala de prensa del Congreso de los Diputados. Desde el atril, y sin permitir preguntas de los periodistas, pronunció un emotivo discurso de casi 25 minutos de duración. Tras más de cuatro décadas de militancia, Ábalos dejaba el Grupo Socialista, lo que suponía su expulsión del PSOE. Se aferraba a su acta de diputado, se abonaba al transfuguismo, porque puede hacerlo. Y desde el gallinero del hemiciclo se dedicará a la contemplación, como buen monje de la orden de San Benito, y asegura que no votará contrario al Gobierno y que limitará su actividad parlamentaria para no interferir en los intereses del resto del Grupo Mixto. Una vida monástica, que le permita mantener trabajo (poco) y sueldo y aforamiento. Hacer de la Cámara Baja una suerte de abadía de Montecassino desde donde soportar, con estoicismo, las bofetadas de la vida para salvar su honra, para recuperar la fe.

Algo así pretendía transmitir Ábalos en su famosa despedida del PSOE del pasado martes. Una victimización que causó conmoción en buena parte del público y de sus excompañeros socialistas. El estoico, pronunciaba, con voz ronca y afligida: "No puedo rendirme. Tengo que defenderme a todos los niveles. Por mí y para evitar que toda la estrategia de la derecha arrolle ciertas posiciones acomplejadas de la izquierda. No tengo a nadie detrás. Me enfrento a todo el poder político, de una parte y de otra. Y lo tengo que hacer solo". Solo y en silencio benedictino, como los monjes durante las comidas y las cenas, mientras escuchan al prior que lee pasajes religiosos; silencio en búsqueda de la fe y de la verdad, una verdad que, según sus palabras, deberían llevar a la demostración de su inocencia.

Sin embargo, si cree que Ábalos estaba implicado en el 'caso Koldo' y que acabará imputado, puede pasar a la página 45.

PAGINA 45-. La contundencia con la que actuaba el PSOE en los primeros compases desde que salió a la luz el 'caso Koldo' llamaba la atención. El partido reclamaba el acta de diputado, cuando este no aparecía en el sumario como imputado, a un peso pesado del partido como Ábalos (exsecretario de organización, exministro, una de las personas de máxima confianza de Sánchez en su regreso a la Secretaría General, portavoz socialista en la moción de censura a Mariano Rajoy...). Todo hacía presagiar que era una estrategia de Ferraz para establecer un claro cortafuegos contra la corrupción y distanciarse del PP. Cualquier mácula, rápidamente era limpiada por el PSOE, que no solo reaccionaba ante las responsabilidades judiciales, sino también ante las políticas, a diferencia de lo que había hecho el PP. La responsabilidad política de Ábalos versa en que hubo confiado en Koldo García como su asesor durante su tiempo en el ministerio.

Esta semana, el diario El Mundo publicaba la foto de un encuentro el 10 de enero en la marisquería La Chalana, en los aledaños del estadio Santiago Bernabéu de Madrid, entre Ábalos y García. En su periplo por los medios de comunicación, el que fuera número 3 del PSOE también se sentó en el chéster de Todo es mentira, el programa de Risto Mejide en Cuatro. Una surrealista entrevista que llevaría al presentador a solicitarle al político leer la conversación privada de whatsapp de este último y Koldo García. "Deja algo para los tribunales", responde Ábalos. ¿Está el exsocialista dando por hecho que terminará imputado en la causa de las mascarillas? ¿Da por hecho ya la intervención de su teléfono?

Si cree que Ábalos será una estrella de las tertulias de los medios de derechas, pase a la página 101.

PÁGINA 101-. José Luis Ábalos se maneja con soltura en televisión, viene siendo colaborador habitual del programa vespertino de Mejide en Mediaset desde hace unas cuantas temporadas. El valenciano no se achanta ante las cámaras y tiene la capacidad de hablar con sorna e ironía. Desde que dejó el Grupo Parlamentario Socialista de la Carrera de San Jerónimo este martes, no ha parado de conceder entrevistas a diversos medios de comunicación de tendencia ideológica dispar. Ha convertido su despedida en un espectáculo, un culebrón que va más allá de la política y que tiene todos los ingredientes para triunfar en prime time: mascarillas en pandemia, pesos pesados de la política, un personaje atípico como Koldo García y otro con mucha personalidad, como el propio Ábalos.

Si la relación entre Ábalos y el PSOE sigue deteriorándose con el paso del tiempo, en las filas socialistas temen que use la información que tiene sobre el partido y sus integrantes (recordemos, fue secretario de organización) para embarrar la acción política de Ferraz. Pero hay quien va más allá y asegura, en los pasillos y corrillos del Congreso, que si Ábalos da rienda suelta a su lengua creativa y convierte su ruptura con los socialistas en su leitmotiv, podría ser un exsocialista de esos que se pasan al adversario y se alían con los medios de derechas y ultraderechas para criticar las medidas del Gobierno y los pasos del PSOE. Otra gente que le conoce lo ve imposible, dice que no, que ideológicamente Ábalos (formado también en las filas del PCE durante la Transición) nunca haría ese viraje. Váyanse ustedes a saber...

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2024-03-02 05:16:40 Sato Díaz
<![CDATA[Otras miradas - Ábalos en Gran Hermano]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80814/abalos-en-gran-hermano/ 'El hombre de las mil caras' de Alberto Rodríguez Librero
'El hombre de las mil caras' de Alberto Rodríguez Librero
No voy a hablar de corrupción. No voy a hablar del caso Koldo. Voy a hablar de televisión.

Esta semana pasada el PSOE le dio al diputado Ábalos, que en la anterior temporada era el ministro de Transportes Ábalos, 24 horas para dejar su escaño. El diputado Ábalos no lo hizo. En lugar de eso, se marchó al grupo mixto.

El grupo mixto, por tanto, siguió perdiendo su función de representación de fuerzas minoritarias que no han conseguido grupo propio, pero tienen el derecho (y la obligación) de representar a las fuerzas políticas que las han votado y siguió avanzando en la línea de ser un territorio de presión al gobierno.

Para anunciar su paso al grupo mixto, Ábalos hizo una rueda de prensa que casi inmediatamente se convirtió en meme. Se volvió, para entendernos, contenido.
Perdió contexto, contornos, matices y se hizo mofa. Las mofas, como todas las mofas, señalaron cosas reales: la épica que el diputado Ábalos aplicaba a sus acciones sonaba falsa. La posición de hombre cabal enfrentado a los poderes del estado, el fiel defensor de la honestidad, el Quijote contra los molinos, no se sostenía.

El otro eje de la memetización venía de esa condición heterodoxa del grupo mixto, convertido en cajón desastre al que se añadía un último elemento aún más bizarro.

Al día siguiente, el aún diputado Ábalos hizo tantas entrevistas y tuvo tanta presencia en los medios de comunicación que en algún momento tuvo que dejar alguna a la mitad para ir a la siguiente. Este tour mediático abundó en la dimensión de la rueda de prensa del día anterior.
En ese frenesí mediático llegó el jueves hasta el programa de Cuatro, Todo es Mentira, presentado por Risto Mejide, dónde el aún diputado Ábalos se emocionó hasta las lágrimas. No es casualidad que las lágrimas no llegaran en su larga entrevista con Carlos Alsina en la radio, o en alguna de las otras muchas entrevistas. Las lágrimas llegaron dónde tenían que llegar. Se ajustaron al formato del programa.

El hombre de las mil caras, la película de Alberto Rodríguez sobre el espía Paesa, cuenta buena parte de la fuga de España de José Luis Roldán. Roldán, escondido, empequeñecido, enfrentado al PSOE al que sirvió durante una buena cantidad de años, se muestra humano. No hay trampa, no hay cinismo. Es posible que en el caso de Ábalos tampoco lo haya. Es posible que se sienta como dice sentirse. Es posible que se sienta así incluso aunque además esté manteniéndose en su escaño ahora ya del grupo mixto por motivos que nada tienen que ver con la dignidad personal, pero eso no es lo importante. Lo importante en un momento de crisis de la atención, de dispersión total, es la apariencia, y la apariencia adopta la forma de la televisión compasional.

Esta semana termina Gran Hermano Dúo, ejemplo fundacional hace más de veinte años de la televisión compasional. El reality nos muestra la forma en la que el interior de la casa, el interior de la tele, convierte la realidad en contenido y las personas en personajes que se ajustan a las narraciones que se les presuponen: el canalla, la envidiosa, el o la sentimental, etc. Todo es estrategia y todo nos dice algo sobre lo auténtico en el mundo en el que vivimos. Gran Hermano nos enseña a preguntarnos si Ábalos es honesto o tiene una estrategia, y al revés, nos dificulta saber si existe ya una diferencia clara entre honestidad y estrategia.
Todos los concursantes de Gran Hermano comparten dos lugares comunes cuándo se les pregunta al salir de la casa. Todos y cada uno de ellos se han mantenido fieles a sí mismos y todos y cada uno de ellos han aprendido y han cambiado mucho. Todos han sido a la vez auténticos y distintos. Esa irresoluble contradicción aparece también en las declaraciones de Ábalos sobre si era o no responsable de algo cuando era ministro. Ser fiel a uno mismo es la forma de no ser responsable de nada más.

Así, podemos establecer una mínima lista de características sobre la honestidad y la autenticidad mediatizada que aplican a este y muchos otros casos.

–Es necesario presentarse uno mismo como alguien enfrentado a gigantescos poderes.

–Es necesario repudiar el dinero como objetivo y hacer mucho énfasis en que no es lo que te mueve ni lo que necesitas.

–Se explicará siempre que estás haciendo lo que estás haciendo para preservar una dignidad personal irreductible a ninguna responsabilidad colectiva.

–Habrá que mostrarse sensible y afectado, dolido en lo personal y será esa emoción la que sustituya cualquier racionalidad sobre tus acciones.

–La persona en cuestión será, por supuesto, una víctima.

–La persona en cuestión encarnará con sus cuestionables decisiones acciones que siempre operan en un nivel de grandeza moral demasiado grandes para este mundo.

Lo mediático será, al final, un entretenimiento; una fábrica de ruido para instalar una imagen que intente compensar otra imagen. Una más fría, más basada en hechos objetivos y contrastables, la imagen que forman los sumarios de los jueces, que en este caso, es lo único que importa.

La semana que viene se celebra el 8 de marzo, que nos enseñó que "lo personal es político", pero en los tiempos de la televisión compasional cada vez hay más gente que ha pervertido esa valiosa orientación y la ha transformado en "lo político es personal".

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2024-03-02 05:04:27 José Luis Ábalos,PSOE
<![CDATA[kⒶosTICa - La IA en ciencia más allá de los humanoides]]> https://blogs.publico.es/kaostica/2024/03/01/la-ia-mas-alla-de-humanoides/ La IA es muy útil en la investigación de ciencias de la Tierra. - Pixabay
La IA es muy útil en la investigación de ciencias de la Tierra. - Pixabay
En la semana del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, en el que la Inteligencia Artificial (IA) se ha impuesto a la movilidad, más se evidencia la venta de humo de esta nueva tecnología y, muy especialmente, casos de uso disparatados que poca utilidad real aportan a la humanidad. Por este motivo resulta tan importante bajar la IA a ras de suelo y fijarse más en las aplicaciones prácticas que trascienden ingenios humanoides que balbucean respuestas que intentan imitar a una persona. 

¿Qué beneficios puede aportar la IA a ciencias como la hidrología, precisamente en un momento en el que la sequía se ha convertido en un problema de primer orden? Un grupo de expertos, en el que participó el español Xavier Sánchez-Vilá, catedrático en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) de Barcelona, publicó el pasado mes de septiembre un artículo en Waters Resources Research abordando esta cuestión. 

La investigación en hidrología y ciencias de la Tierra se enfrenta al desafío de depender cada vez más de la programación, en gran parte, debido al extraordinario volumen de datos generados a partir de las observaciones terrestres y de teledetección. La aparición de Google Earth Engine, por ejemplo, ha simplificado el preprocesamiento y la recopilación de datos de teledetección, pero ha incrementado su volumen de manera muy significativa. 

Entre los lenguajes de programación más habituales en este campo figuran Python, que proporciona una amplia gama de bibliotecas y herramientas para implementar algoritmos de aprendizaje automático; y R, que tiene un enfoque al análisis estadístico. ¿Cuál es el problema? Que no todos los investigadores tienen dominio de estos lenguajes, especialmente los de mayor edad, que se formaron en otros como Fortran o C++ que no son adecuados para manejar grandes conjuntos de datos. 
En esta coyuntura, el artículo expone cómo soluciones como ChatGPT pueden ser de utilidad para generar código, depurar, explicar la sintaxis y agregar comentarios al código. Tal y como indican los expertos, la asistencia que este modelo de IA puede brindar en entornos Linux es particularmente beneficioso para los sistemas de computación de alto rendimiento, que son los utilizados para la creación de simulaciones. Esta IA no sólo puede ayudar a reducir el tiempo, sino también los errores en la codificación.  Según la experiencia de los autores del artículo, "ChatGPT funciona bien, con alta precisión y confiabilidad, cuando se trata de problemas simples y tareas de codificación, como lectura o preprocesamiento de datos, y otras tareas de codificación de nivel principiante a intermedio relacionadas con la ciencia de datos". 
Los potenciales riesgos 
El artículo en Waters Resources Research no se centra exclusivamente en las bondades que puede aportar ChatGPT; también señala cuáles pueden ser los potenciales riesgos que trae consigo, especialmente en los casos de desarrollo y depuración de código complejo, donde puede proporcionar correcciones o información inexacta o engañosa.  
Para ilustrar esta problemática, el artículo describe una experiencia real: los expertos le pidieron a ChatGPT que generara código Python que utilizara un modelo de Deep Learning para pronosticar el índice de vegetación utilizando imágenes de teledetección, además de realizar algunas operaciones matemáticas y estadísticas para el posprocesamiento. El modelo de IA no sólo no pudo hacerlo sin errores sino que, una vez detectados éstos y solicitada su reparación, fue incapaz de depurar este  código complejo. 

Por otro lado y a la hora de elaborar los artículos científicos, los expertos centran su mayor utilidad para editar, refinar, reformular, mejorar la legibilidad, detectar errores y mejorar el vocabulario de los mismos –sobre todo cuando no se escribe en el idioma propio-, más que para confiar en ChatGPT como única fuente de contenido. Prueba de ello es otra experiencia real que vivieron los autores, recibiendo dos respuestas a radicalmente contrarias a una misma pregunta: 

Al ser preguntado ChatGPT sobre los efectos de la radiación de onda corta sobre las precipitaciones en regiones húmedas, el modelo de IA proporcionó una respuesta y al indicarle que no estaba en lo cierto, contestó "estás en lo correcto. Pido disculpas por mi respuesta anterior" y expuso una teoría opuesta, pareciendo en ambos casos razonables y científicamente sólidas.  

En opinión de los expertos, esta dualidad se debe al entrenamiento del modelo, habiendo aprendido dos teorías distintas y plausibles, aunque no ambas no sean correctas, un peligro sobre el que la propia OpenAI, creadora de ChatGPT, ya ha advertido. En este mismo campo de la creación de papers, cunde la preocupación de que los artículos científicos sean escritos por IA, pudiendo incluso caer en el plagio. Con el propósito de atajar esta problemática, ya han surgido detectores de IA, capaces de identificar con bastante precisión si un documento fue generado por algoritmos 

Entre las recomendaciones expuestas en el artículo, aparece un llamamiento a las universidades para que incorporen cursos sobre varios lenguajes de programación adaptados al sistema terrestre, el agua y los estudios ambientales, pues de ello depende también la supervisión al código generado por IA. De cara a los estudiantes, el artículo expone lo que todavía a día de hoy es un desafío, dado el estadio temprano de la ‘democratización’ de la IA. Según los expertos, del mismo modo que ya en algunos exámenes universitarios se permite el acceso a internet para ayudar a la resolución de problemas, la IA debería poder cumplir con este papel asistente, pero no que ésta sea la que resuelva el problema por sí sola durante el examen.  

Además, siempre que estos modelos sean empleados, la recomendación pasa por divulgar los datos y códigos utilizados. El artículo concluye que los autores deben ser transparentes en el uso de los LLM, la IA generativa y el aprendizaje automático en sus esfuerzos de investigación, proporcionando explicaciones detalladas de cómo se utilizaron estas herramientas en la sección de métodos de sus publicaciones.

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2024-03-01 08:35:12
<![CDATA[Otras miradas - El chirrido de las puertas giratorias]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80287/el-chirrido-de-las-puertas-giratorias/ Una puerta giratoria.
Una puerta giratoria.
Lo que cuento aquí es verdad. Pero, por suerte, no es generalizable. La política es una actividad noble, necesaria, y ojalá todos los ciudadanos pasaran algún tiempo de su vida, por mínimo que fuera, por ella. Los mejores ciudadanos. Los más honestos, los modélicos, para ennoblecerla aún más. No hay nada más humilde y grandioso a la vez que ser concejala o concejal de tu pueblo o ciudad. 

Julio Anguita abandonó la política y se reincorporó a su escuela, más califa que nunca; Gerardo Iglesias volvió a la oscuridad de la mina para, con su ejemplo, hacerla más luminosa; el Kichi a su instituto tras ochos años de alcalde de Cádiz, tal y como había prometido y ganando el mismo sueldo. Y, como ellos, muchísimos más, gente honesta, cuyos nombres pasaron y pasan desapercibidos.  

Sin embargo, como en el cesto de las manzanas, otros no son nada ejemplarizantes y provocan la contaminación y la mala imagen del resto.  Por eso, desgraciada e injustamente, la política apesta. Con esa panda de aprovechados y sinvergüenzas. Por lo que habría que seguir insistiendo en una mejor regulación de las puertas giratorias y también del tiempo -dos legislaturas quizás- que se dedican a la política.

Hay políticos que jamás han trabajado fuera de la política, convirtiéndose en unos profesionales de la "cosa" (nostra), que no hay quién les mueva. Según un estudio, el 70% de los ministros no ha trabajado nunca en el sector privado. Y casi un 20% sólo ha trabajado en la política. ¡Menudos expertos, estos últimos, del estado social, económico y laboral! Con lo que sabe un desahuciado o un parado, padre de familia, que cobra una ayuda de 480 € al mes. ¡Pufffff!
Existen dos tipos de puertas giratorias una vez que abandonas la política. El primer modelo, directo y explícito, consiste en colocarte en una empresa pública -la cuestión es no dejar nunca de cobrar de los sufridos españoles por los siglos de los siglos, amén-, sea Correos, Loterías, Paradores Nacionales, Adif, Puertos del Estado o Aena. Que tanto monta, monta tanto, el bombo de los millones, los trenes, los aviones o los barcos.

Recuerdo el discurso de toma de posesión de un Pte. de Paradores que decía con vehemencia: "Prometo dejarme la piel en esta gran responsabilidad y para ello me comprometo a visitar todos y cada uno de los paradores de España". Enorme esfuerzo, para los casi 14.000 € mensuales que se ganan. Menos mal que no lo oyó ese parado de los 480, del que muchos políticos piensan que la culpa es suya por no "esforzarse" lo suficiente. ¡Bendita revolución francesa! 

Si falla lo público, siempre tan goloso y de nómina segura, te quedan dos opciones nada desdeñables: que te coloquen en una empresa privada o en una  privatizada.  Me refiero a esas que eran de todos los españoles y los gobernantes de turno, principalmente del PP que odian lo público (incluso Correos, con lo que aman los sobres), privatizaron regalándoselas a sus amigotes. Tipo eléctricas o cajas de ahorro, en las que hay unos sillones de los consejos reservados para los partidos políticos mayoritarios. De un signo o de otro. Eso no importa, pues en el bipartidismo, tarde o temprano,... siempre toca. 
Así, cuando te preguntas qué fue de fulanito o menganita tras desaparecer de la política, escarbas un poco en el lodazal y descubres que es consejero de Red Eléctrica, de la Caixa o de Telefónica. Ahí llevan media vida. En esta opción, los casos más representativos y escandalosos, sin necesitarlo, son los de Felipe González y J. María Aznar. El segundo en Endesa y el primero en Gas Natural. Pero como ellos, centenares de expolíticos del PP y del PSOE, mayoritariamente. 

 Si no hay hueco en esta modalidad semiprivada, te toca ir a llorar al jefe, "llorar y llorar", hablarle de tus hijos, de su pan, suplicando hasta que le fuerces a hacer una llamadita a algún empresario que le debe algún favor -o se lo deberá y lo cobrará muy pronto- para que te coloque. Así de triste es.  

La única precaución que debes tener para no saltarte la Ley de Incompatibilidades con su Oficina de Conflicto de Intereses -ya ves tú, menuda milonga-, es que el nuevo empleo no sea del mismo sector que tu anterior responsabilidad política. Pero no me digas eso que me da la risa. Si esos políticos valen "pa tooo" y su cualificación es siempre la idónea. Total, para lo que vas a hacer en esa empresa.

Pero sí, está bien guardar las formas: si tu responsabilidad era en Educación y Cultura, ahora te pueden meter en una empresa de generadores eólicos o de metalurgia. Y si estabas en el ministerio de Agricultura, quizás te enchufen en un bufete de abogados, gestionando un fondo buitre de viviendas o en una empresa aeroespacial. Tu cargo, siempre tan bien remunerado, suele llevar el pomposo nombre de Director de Prospectiva y Análisis. ¿Análisis de qué? Análisis de... de..., de lo que sea. Como digo, qué más da, si tu empleador el favor lo va a cobrar. Y a lo bestia. 

Lo que me molesta en este sentido, más allá de la corrupción que gangrena la democracia y la política, es que estos individuos, tan dignos ellos, creen que les colocan por sus méritos y que, más que nadie, merecen ese puesto por los "sacrificios" prestados. Y algún mérito sí que tendrán, seguramente, sobre todo en mantener la boca cerrada y olvidar algunas tropelías. Magnífica hoja de servicios... la tuya. 

La otra puerta giratoria, no reconocida como tal y perfectamente legal, pero tan inmoral como las anteriores, es la de crear una consultora.  El alma de la consultora es, digámoslo claro, la agenda de contactos de tu teléfono móvil, que celosamente has guardado como un tesoro de tu etapa de ministra, vicepresidente, secretario general o de acción de tu partido. En ella hay cientos de alcaldes, directores generales y de bancos, interventores, empresarios, periodistas y algún embajador.  También los de la judicatura, estos que no falten. De estos, póngame, por favor, media ración. Y un largo etcétera, siempre susceptible de ser llamado para pedir un pequeño favor que desbroce el terreno, agilice un expediente o informe sobre una recalificación.  Es lo que hay. ¡Qué casualidad que antes de tener un cargo público no sabían nada de consultoría y ahora son unos expertos internacionales! Del mundo mundial, incluyendo Marruecos, Arabia Saudí y Qatar. 

Pero para que la consultora ruede a la perfección y como el poder va pasando de un partido a otro, lo ideal es contratar a personas como tú, ex de algo importante, pero de otro signo político. Así, la agenda se multiplica y podrás acaparar todo el estado español. "La órbita ideológica y plurinacional" dirán. Además, dará la impresión del espíritu abierto y apolítico de tu consultora. "Aquí caben todos, amigo. Se llama transversalidad." Según la petición de tu cliente, ya vas derivando el asunto a unos u otros. Tú ya me entiendes. Y si sale un partido o plataforma emergente, con ciertas posibilidades, corre a contratar a uno de los suyos porque siempre será bueno que te abran las puertas, aunque sea del mismo infierno. 

Porque hay que ganarse el pan, ciertamente, pero más con la agenda... que con el sudor de tu frente. 

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2024-03-01 05:47:00
<![CDATA[Dominio Público - Hacer política desde el arraigo territorial como realidad y no como fetiche: reflexiones desde Andalucía]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59746/hacer-politica-arraigo-territorial/ Barrio de El Albaicín, Granada.- LANOEL
Barrio de El Albaicín, Granada.- LANOEL
Las elecciones gallegas han evidenciado lo obvio: frente a la espectacularización de la política en la que se mueven como pez en el agua las fuerzas conservadoras y reaccionarias, la izquierda requiere disputar el sentido común también face to face, en los espacios de socialización cotidiana de la gente. Algo difícil, tedioso y erróneamente considerado caduco durante mucho tiempo.

El éxito del BNG es interpretado como una validación de la importancia de la organización ligada al territorio y se apela al arraigo territorial como solución en el nuevo tiempo político. El problema es convertir el arraigo en otro fetiche de efecto antiinflamatorio sin acometer en profundidad la difícil tarea de hacer política desde el arraigo territorial.

Considero que el arraigo territorial no se consigue por decreto, ni surge desde impulsos de fuera del territorio en cuestión. No se implanta desde arriba y no se circunscribe solo a diversificar la imagen de un partido acorde a las realidades territoriales y nacionales, a hablar más de los problemas propios de cada territorio y a proponer cabezas de cartel con los pies en los contextos en los que quieren ser un referente. Todo eso va de suyo, pero es insuficiente y no responde a las condiciones sobre las cuales se da, o no, el arraigo territorial de una fuerza política de izquierdas.

Desde la humilde pero larga experiencia de Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía (IU-CA) considero que el arraigo de una fuerza política de izquierdas funciona si las relaciones entre militancia y estructuras se dan de abajo a arriba. Cuando el sujeto organizado en el territorio, es decir, las personas que se congregan en una asamblea, círculo, agrupación, núcleo o cómo quiera llamarse el espacio de agregación política, tienen capacidad de decisión.

Sin soberanía de las bases no hay arraigo. Una soberanía compartida en función de las decisiones a tomar, pero que en ningún caso priva a ninguna persona de participar en la toma de decisiones. Hablando en plata: sin bases que puedan decidir sobre el programa electoral, sobre la estrategia política colectiva, sobre las estructuras "de dirección" y sobre las candidaturas, no hay bases sobre las que arraigar un espacio político supramunicipal. Las primarias o cualesquiera otras formas de elección de candidaturas en las que las bases tienen la capacidad de proponer y decidir es condición indispensable para hablar de soberanía compartida y, por ende, de bases que conectan los proyectos a sus realidades cotidianas. Pero no solo la elaboración de candidaturas, también tienen que darse procedimientos y entramados organizativos en los que cualquiera pueda intervenir en el día a día de su fuerza política. Por eso también hay que hablar de la subsidiariedad de los espacios institucionales con respecto al resto de la organización. No hay bases organizadas que arraiguen un proyecto si su papel no es central en el sujeto político común, si su utilidad se restringe a pegar carteles, hacer ‘retuits’, acudir a actos y hacer donaciones económicas. Ese tipo de bases solo se las pueden permitir los partidos con enorme poder institucional desde el que incorporar a sus militantes o partidos-marca de obsolescencia programada.

Otra condición de posibilidad para que las fuerzas de izquierda estén arraigadas pasa porque sean parte del tejido social. Es crucial que gran parte de la actividad de las bases acontezca en los movimientos sociales, asociaciones, sindicatos, etc. Nada nuevo, esto es más viejo que el hilo negro. Una actividad que debe ir orientada a fortalecer y ensanchar el tejido social no a hacer de correa de transmisión de su fuerza política. No es casualidad que el descenso en la afiliación a las fuerzas políticas de izquierda haya ido parejo al debilitamiento del tejido social. Esto daría para otro artículo, pero conviene, al menos, apuntar la desarticulación de muchos movimientos sociales en los últimos años como consecuencia de enajenar la responsabilidad de los cambios políticos exclusivamente al ámbito institucional. A esto añadimos que la pandemia fue nefasta para el sostenimiento del tejido social. Costó mucho recuperar espacios de agregación política tras meses o años sin actividad como consecuencia de la pandemia.

También hay que propiciar que la gente corriente se incorpore al proceso político y pueda ser protagonista en sus organizaciones políticas. En la vida cotidiana de nuestros barrios y pueblos están quienes vinculan los proyectos políticos a esas realidades. Esas personas anónimas para el común de la gente, pero claras referencias en sus entornos cotidianos, son los asideros del proyecto político allá donde también se disputa el sentido común.

Con todo esto estoy hablando del indispensable papel que juega la militancia de base para arraigar al territorio los proyectos políticos. Esa militancia que encuentras en los conflictos laborales, en asociaciones de todo tipo o montando casetas en fiestas populares.

Esta militancia pone los pies en la tierra a las organizaciones políticas y da la cara en la barra del bar o en la cola del supermercado. Es capaz de trasladar estados de ánimo, de ilusionar e incorporar a mucha gente anónima al proceso político. La militancia facilita los espacios para acoger y movilizar los malestares, deseos y aspiraciones de la gente.

Militancia indispensable para sostener la representación institucional a nivel municipal y no poco importante en otros niveles. Bien es cierto que hoy día las campañas electorales se libran, cada vez más, en la televisión y las redes sociales. Pero sin el arraigo territorial que garantiza la organización de base difícilmente puede abrirse paso una fuerza política de izquierdas solo con una buena campaña electoral. Son tiempos políticos en los que muchos electores buscan respuestas en su entorno inmediato, con pocas expectativas en algo más allá de lo que perciben como propio. Hay un repliegue hacia el territorio de pertenencia.

La izquierda necesita más institucionalidad popular. Más espacios desde los que la gente se exprese colectivamente y que respondan a sus intereses de participación. El afán de arraigar al territorio los proyectos políticos ha de responder a este afán de favorecer la institucionalidad popular. Será bueno para las campañas electorales, pero, ante todo, será bueno para sostener un bloque político y social.

Cuidar a las bases y poner en valor el papel de la militancia siempre garantizará capacidad de resistencia. Tengo claro que es insuficiente para alcanzar otros objetivos para los que hace falta librar bien la batalla en los medios de comunicación, tener buenos liderazgos, sintonizar con los estados de ánimo de la gente e instalar los marcos narrativos. Pero si hablamos de arraigar a una fuerza política al territorio sí es indispensable la organización y el empoderamiento de la base.  Necesitamos certezas, referencias éticas en la cotidianidad de la gente y capacidad para canalizar todas las voluntades.

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2024-03-01 05:37:16
<![CDATA[Viñetas - En la mira]]> https://blogs.publico.es/vinetas/2024/03/01/en-la-mira/ ]]> 2024-03-01 05:09:45 <![CDATA[Punto de Fisión - Rezo para que se muera el Papa]]> https://blogs.publico.es/davidtorres/2024/03/01/rezo-para-que-se-muera-el-papa/ Algunos de los curas intervinientes en la tertulia 'Sacristía de la Vendée' emitida en YouTube y el Papa Francisco en el centro.
Algunos de los curas intervinientes en la tertulia 'Sacristía de la Vendée' emitida en YouTube y el Papa Francisco en el centro.
 

En una de esas antologías presididas por el rostro abotargado de Alfred Hitchcock, leí hace muchos un cuento de terror que me impresionó mucho. Era la historia de un hombre al que convocan para que entre en una gran organización clandestina que se dedica a desear la muerte a la gente. Le dicen que la ejecución consiste en coordinarse en un momento determinado del día y desear fervientemente, todos a una, que un pobre panoli pase al otro barrio: una especie de magia negra infalible porque un enjambre de miserables concentrados en atraer el mal fario sobre un desgraciado no falla nunca. Hoy día el invento ha mejorado mucho gracias a Twitter.

Por supuesto, para que el procedimiento sea efectivo, el condenado debe saber de antemano que, a las nueve de la noche de tal día, millones de canallas a los que ni siquiera conoce empezarán a anhelar con todas sus fuerzas que le parta un rayo. El miedo y la superstición hacen el resto e, inevitablemente, el pobre desgraciado acaba falleciendo de un fallo cardíaco o de un ataque de pánico. Le dicen que para ingresar en el club sólo tiene que dar el nombre de una víctima cuya desaparición vaya a mejorar el mundo, y sin pensarlo mucho, da el nombre de un vecino suyo al que odia cordialmente. Tres días después recibe una carta donde le explican que su candidato ya forma parte de la organización y que, en represalia y sintiéndolo mucho, esa misma noche una populosa caterva humana va a empezar a desear su muerte.

Ya sabíamos que miles y miles de católicos en todo el mundo desean que el Papa Francisco vaya a reunirse muy pronto con los coros celestiales; uno de los pocos que no lo sabía, al parecer, era el Papa Francisco. Desde ayer, sin embargo, es de conocimiento público que hay un montón de sacerdotes que rezan con todas sus fuerzas para que se vaya al cielo cuanto antes; lo anunció Gabriel Calvo Zarraute, de la Archidiócesis de Toledo, y lo confirmó el estadounidense Charles Murr con una frase definitiva: "Somos muchos con esa intención". Una cosa es que te deseen la muerte unos aficionados, rezando el rosario de rodillas y dándose manotazos en el pecho; otra muy distinta es que se pongan a la tarea unos profesionales de la plegaria.

La reunión tuvo lugar a través de una videollamada, igual que en el taller de novela que doy a mis alumnas por zoom, sólo que en esta ocasión la pantalla aparecía cuajada de sotanas y, en lugar de hablar del Quijote, de las trampas de la tercera persona o del humor en Kafka, los participantes comentaban las oraciones que dedican al rápido fallecimiento del Papa Francisco. Ante el aluvión de críticas recibidas, los curas han reaccionado diciendo que se trataba de una broma, que los han entendido mal, que ellos lo que querían era que el Sumo Pontífice se subiese a una de las naves espaciales de Elon Musk para ver la parroquia a vista de pájaro, pero sin que el cohete estallara a los cuatro minutos del despegue, como suelen hacer los artefactos de Musk en una mascletá estratosférica.

Es una pena que las controversias religiosas, a las que tan aficionados son los prelados católicos, se hayan reducido a esto. En la larga lista de pontífices asesinados abundan los envenenamientos, los estrangulamientos y las palizas, aunque vete a saber si lo de rezar al unísono y que el objeto de la oración aparezca frito en su cama no ha sido durante siglos el modus operandi habitual a la hora de preparar el relevo en el Vaticano. En Ferraz los católicos más fervorosos llevan varios meses rezando por la muerte de Pedro Sánchez y el tío sigue más sano que Jordi Hurtado. Van a tener que llamar a los exorcistas del Grupo Malaje en cuanto el Papa Francisco haga mutis por el foro.

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2024-03-01 05:06:55
<![CDATA[Dominio Público - Una ciudad en llamas]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59817/una-ciudad-en-llamas/ Varias personas observan los fuegos artificiales durante la primera mascletà madrileña, en el Puente del Rey de Madrid Río, a 18 de febrero de 2024, en Madrid (España).- Fernando Sánchez / Europa Press
Varias personas observan los fuegos artificiales durante la primera mascletà madrileña, en el Puente del Rey de Madrid Río, a 18 de febrero de 2024, en Madrid (España).- Fernando Sánchez / Europa Press
Han pasado ya casi un par de semanas desde que en Madrid tuvo lugar una enorme mascletá sobre el río Manzanares. Si alguien hubiera apostado a que alguna vez, en la historia del columnismo, se abriría un texto así, probablemente hubiera sido tomado por necio, ebrio o confundido. Sobre la pertinencia cultural de tal cosa, encender 300 kilos de pólvora para disfrutar del estruendo, no me pronuncio; aborrezco esos pandemonios de ruido, pero entiendo que en su contexto, en Valencia, es algo importante que constituye parte de la identidad de un pueblo. Lo que una no conoce, ni le ha sido explicado por quien lo ama, tiende a verlo con extrañeza. Dejemos una prudente distancia de cortesía a falta de ilustración en el voluptuoso mundo de la pirotecnia. Ojalá la misma entre ella y los animales y sus espacios naturales, sea en la ciudad que sea. 
 
La cuestión no es juzgar la hondura cultural de una mascletá, sino la ubicación, la pertinencia y el gesto político autoritario que supuso la del 18 de febrero junto al Manzanares. El Madrid del Partido Popular, el de Ayuso y Almeida, es una lámpara de moscones fea, un decorado torpe y desconchado como de capilla de casino de Reno; una ciudad que ni siquiera es el valle inquietante de sí misma, sino su versión animatrónica barata. Un lugar del todo poseído por el espíritu de Cortilandia, en el que los árboles se sustituyen por extensiones de hormigón, pantallas extrañas, cuchitriles a precio de antimateria y mucha, mucha cartelería.

El paraíso neoliberal madrileño se fundamenta en tiendas de gofres con forma de polla que se arruinan y son sustituidas por puestos de imaginativos e incomibles churros aderezados, que también se arruinan, y entre unos y otros hacen girar la rueda del emprendimiento basura, adelgazando cada vez que lo hace, los maltrechos cimientos identitarios y culturales de esta ciudad, y sobre todo su gracia.  
 
Isabel Díaz Ayuso ha impuesto ese estilo suyo burlón y desdeñoso, ayudada por el centralismo insoportable de los medios de comunicación. Como imagen de lo madrileño, Almeida lo intenta, pero no llega a ninguna parte y lo paga pisando la hierba y descabezando hormigas como un niño cruel llamado la atención de su madre, en este caso, incendiando la ciudad como un neroncillo cerril. La cosa es que esto se ha exportado como si hubiese estado en Madrid siempre, como si las vecinas y vecinos de la ciudad estuviesen creados a imagen y semejanza de sus líderes políticos, o viceversa, y eso no es así, ni siquiera quienes les votan se les parecen tanto, o no todos.  
 
La gente de Vallecas quiere parques, atención primaria de calidad, transporte público y vivienda asequible; también la de Carabanchel, Aluche, Moratalaz, Vicálvaro, Villaverde, San Blas, Canillejas, Lavapiés, Embajadores o Ciudad Lineal. Las callejuelas que flanquean la Gran Vía fueron una vez barrios obreros, con sus problemas, sus violencias y desatenciones, pero habitables para sus vecinas. Existe aún un Madrid simpático, cálido y callejero que se resiste a estos fangos de naderías y es imperativo recordarlo, homenajearlo y visibilizarlo. Es un Madrid ninguneado, burlado, que pierde fuerza y está siendo devorado vivo a dentelladas de terracita, Inditex, Airbnb y espectáculos grotescos como una inmensa fila de petardos que no le interesa a nadie, excepto a quien se los haya vendido al consistorio.  
 
Dolernos por nuestro río, humilde y carente de las anchuras viejas de los grandes torrentes europeos, pero recuperado y nuestro, dolernos por las aves que lo habitan, por las vecinas que pasean junto a él, por los árboles perdidos, dolernos por nuestra tierra, no es centralismo, es dignidad. No querer ser confundidas con quienes nos están arrebatando el aire, franquiciando mascletás y humillándonos día sí y día también, es obligatorio. Ni todo el estrépito de trescientos kilos de pólvora estallando puede sobreponerse al zumbido de fondo, por ejemplo, de la Cañada Real sin electricidad desde hace años, y si lo hace, toda pólvora es poca pero está mal colocada. 
 

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2024-02-29 19:25:04 MADRID
<![CDATA[Dominio Público - Ucrania: ¿y ahora qué?]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59797/ucrania-y-ahora-que/ Escombros de edificios en la región de Zaporizhzhia, Ucrania.- EFE/EPA/KATERYNA KLOCHKO
Escombros de edificios en la región de Zaporizhzhia, Ucrania.- EFE/EPA/KATERYNA KLOCHKO

"La barbarie reaparece, pero esta vez ella es engendrada en el propio seno de la civilización y es parte integrante de ella. Es una barbarie leprosa, la barbarie como la lepra de la civilización."

Karl Marx en 'La ideología alemana'.

Pasados los discursos con ocasión del segundo aniversario de la invasión de Ucrania por Putin, la realidad nos escupe en la cara. La muerte de decenas de millares de soldados ucranianos y rusos, la de miles de civiles ucranianos, la emigración forzada de millones de ellos, la destrucción de infraestructuras críticas y de viviendas y edificios públicos, el asolamiento de feraces campos de cultivo, el aumento de la deuda pública de Kiev y la repercusión internacional en los precios de los alimentos debería hacernos reflexionar sobre el saldo humano y material de la guerra. Y en este momento la situación en el frente es de impás trágico. 

Hay también un resultado político de la guerra para tener en cuenta: tanto en Ucrania como en Rusia se ha fortalecido la ideología nacionalista excluyente preexistente y el peso de los partidos y corrientes de extrema derecha, se han consolidado las políticas económicas oligárquicas neoliberales y la corrupción a gran escala, así como las políticas liberticidas contra los derechos democráticos, sindicales y sociales. Y tomemos nota: han proliferado mercenarios y milicos de fortuna y en el campo de batalla no sólo están luchando soldados de leva o voluntarios, también corporaciones de la guerra. Ni en Rusia ni en Ucrania han salido fortalecidas la democracia y las libertades. Bien al contrario, a tenor de los hechos. 

Tanto en la sociedad mártir ucraniana como en la sufrida sociedad rusa comienzan a calar los mensajes de los etnonacionalismos que llegan al ridículo atroz de "borrar" de los anaqueles y webs las obras maestras de la literatura del otro país o del propio, pero que expresen heterodoxia. El batallón fascista Azov puede estar contento, de ahí su total "empotramiento" en las filas del ejército ucraniano. Los zares de la madre Rusia pueden regocijarse en sus tumbas con los desmanes de sus herederos en el Kremlin. A ambos pueblos se les está ocultando lo común y exacerbando las diferencias: la cultura es también un campo de destrucción del enemigo. Al respecto dejó escrito Milán Kundera -que algo sabía de ello- que "para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien escribe otros libros, da otra cultura, inventa otra historia; después, la gente comienza a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron". 

Pero, además, hay un saldo político internacional no previsto por los estrategas del Pentágono y sus socios menores de Bruselas: las sanciones económicas occidentales a Rusia no han mellado su PIB, más bien al contrario. Éste no ha dejado de aumentar debido a dos causas: por tierras ucranianas sigue manando el gas ruso hacia los países de la Unión Europea (paradojas de la posición "occidental") y Putin ha contado con otro factor a su favor y es que el mundo ha cambiado sustantiva y aceleradamente. La globalización neoliberal tiene varias potencias en ascenso que aspiran abiertamente a disputar la hegemonía a los Estados Unidos de América, lo que ha beneficiado a los arsenales y las finanzas rusas. El mundo pierde recursos y alimentos, pero los oligarcas del este y del oeste se enriquecen.  

¿Por dónde empezar? 

Así no puede continuar la cosa. Es conveniente considerar la reciente afirmación de Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea: "No hacer nada no es una opción". La cuestión es qué hacer, cuál es la opción que desde una posición de izquierda socialista radicalmente democrática e internacionalista debe adoptarse. Y, desde luego, no es el "más madera" de los hermanos Marx que en términos comunitarios para Borrell se traduce en fabricar más armas, vender más armas, aumentar los presupuestos militares en detrimento de los rubros sociales (el gasto público, incluso si subieran los impuestos, se mueve con la regla de hierro de "suma cero"). Ese camino ya se ha experimentado y bien lo saben Biden, Ursula von der Leyen y el propio alto representante de la UE para Política Exterior y Seguridad. 

Tras los cuantiosos envíos de armas y dinero al gobierno de Volodimir Zelenski por parte de Estados Unidos y la UE, la situación militar -por razones que no son objeto de la reflexión de hoy- se ha estancado y se muestra favorable al gobierno del sátrapa Putin. El pasado jueves 2 de marzo la Unión Europea aprobó otros 50.000 millones de € para sostener el aparato militar ucraniano. Desde el inicio de la invasión la UE aportó 84.300 millones de euros -de los que Alemania aportó 21.000-, Estados Unidos 71.400 y el Reino Unido 13.300. Dinero acompañado de un fuerte apoyo diplomático y de los medios de comunicación occidentales y, muy importante, apoyo directo en los campos de seguridad e inteligencia apoyada en el despliegue tecnológico y en la red de espionaje mayor del mundo. ¿Realmente es lógico apostar por victoria total o nada? Esa es la opción de Putin y de Biden y Borrell. Aunque, ojo, lleve cuidado el pueblo ucraniano, los vientos de poniente pueden cambiar de dirección y puede encontrase desolado y abandonado en el esfuerzo bélico si este no es exitoso a corto plazo. 

Habrá que buscar otros caminos. No es ese el camino. En primer lugar, la izquierda política occidental, los sindicatos y los movimientos sociales deben alzar su voz independiente respecto a los gobiernos. Como en las mejores tradiciones del movimiento obrero internacionalista frente a las guerras imperialistas. Por ello no puede repetirse la subordinación a los dictados del propio imperialismo reflejados el 1 de marzo de 2022, tras la invasión de Putin, cuando se produjo una votación en el Parlamento Europeo en el sentido de ampliar la presencia de la OTAN en los países del entorno de Rusia. Si no interpreto mal, las actas del europarlamento reflejadas en B9-0123/202, Podemos y ERC votaron a favor; Bildu, BNG e IU se abstuvieron; Miguel Urbán de Anticapitalistas fue uno de los 13 eurodiputados que votaron en contra y obviamente, PP, PSOE, VOX y Ciudadanos votaron a favor. 

Para mejor lograr una posición propia es necesario intentar -más allá de la propaganda bélica y belicista- comprender la naturaleza del conflicto en curso ya que las simplificaciones son el arma del diablo de la guerra y del campismo. Y en la guerra de Ucrania confluyen varios estratos y conflictos: hay una guerra defensiva de liberación nacional por parte de Ucrania frente a una guerra de ocupación rusa, un conflicto en el seno de la comunidad ucraniana asentada en el Donbás respecto a las relaciones con el imperio vecino en el que se manifiestan identidades nacionales diferente y una guerra interimperialista por procuración de Estados Unidos -y la OTAN- contra la potencia rusa. Si no se tienen en cuenta todos estos elementos no hay posible salida democrática y popular. 

La guerra que anuncia guerras 

La tensión entre los imperialismos, con varios países dueños del arma nuclear, ha subido grados de temperatura y decibelios de sonido. Es ingenuo pensar que jamás se usarán, como en su día más de una vez denunció Ernest Mandel -con quien comparto análisis de las lacras del capitalismo tardío-. También coincido plenamente con Ken Coates - presidente de la organización Bertrand Russell, coordinador de la campaña para el Desarme Nuclear Europeo (END) y miembro destacado del Partido Laborista británico- cuando afirmó hace décadas de forma visionaria que "la disuasión es un modelo diseñado para un mundo bipolarizado, pero la bipolaridad del mundo está desapareciendo. Si todos los pueblos van a convertirse en potencias nucleares para ser independientes, el mundo no va a durar mucho...".

La situación actual es volátil y peligrosa, basada en un modelo congelado, en una doctrina del equilibrio del terror de hace 40 años. Podemos concluir a la vista de anteriores conflagraciones mundiales y de la dinámica actual de proliferación de conflictos en lo que el Subcomandante Insurgente Marcos, desde Chiapas, calificó de "cuarta guerra mundial". En la arena internacional cualquier pequeño detonante puede hacer arder la pradera como ya ocurrió en el siglo XX dos veces seguidas. 

La "operación militar especial" de Putin es una manifestación sangrienta de la lógica expansionista del imperialismo ruso. Para llevarla a cabo, el presidente ruso ha tenido que falsificar la historia para asentar su discurso por una parte y a la vez cercenar las escasas libertades y derechos del pueblo y los pueblos que configuran esa gran cárcel de pueblos que es la actual Rusia, reprimiendo cualquier manifestación política y sindical independiente. A la vez, y hay que tenerlo en cuenta, Putin manifiesta una preocupación ante tres hechos que no hay que desestimar: la extensión constante de la OTAN hacia el este, el enquistamiento de la guerra del Donbás desde 2014 en el que una parte de ucranianos se manifestaron pro-rusos y las propuestas occidentales de incluir a Ucrania en la OTAN y recientemente en la UE. 

El resultado de su acción es contradictorio: por una parte, reforzó el sentimiento nacional ucraniano incluyendo el de sectores ruso-parlantes de fuera del Donbás que se unieron a la defensa armada de Ucrania y, por otro lado, provocó un resurgir y una hipócrita (re)legitimización de la OTAN que desde el fiasco de Afganistán estaba sin misión ni función como pollo sin cabeza. De hecho, dio argumentos a quienes, en la Cumbre de Madrid de la Alianza Atlántica, señalaban como enemigo principal a Rusia y de paso comenzaron a poner en el mapa el mar de China para ir creando el miedo ante el avance del competidor asiático. En el imperialismo nadie da puntada sin hilo. 

El resultado de la evolución de la oligarquía putinista es un reforzamiento de la ideología etnonacionalista panrusa excluyente y, por tanto, un giro al autoritarismo tan propio de la evolución de las principales potencias neoliberales. El capitalismo ruso quiere reforzar su posición mundial para poder participar del nuevo reparto de influencias, del saqueo extractivista en el Sur global y mejorar su balanza comercial. La continuación de la guerra favorece a Putin, y que nadie piense, con los datos que actualmente tenemos en la mano, que es posible una victoria total sobre el ejército ruso que haría tambalear a Putin. Solo si se logra recomponer una oposición democrática y socialista con fuerza en el interior de Rusia puede detenerse la actual deriva del Kremlin y cambiar el curso de la historia derrocando al sátrapa. 

En el caso de Estados Unidos y la OTAN se libra una batalla a través de intermediario. El pueblo ucraniano es el que pone los muertos mientras se intenta cercenar el poder de las potencias imperialista competidoras. Esta guerra proxy, de momento, evita repatriar cadáveres a USA bajo la bandera de las barras y estrellas. Cualquier interpretación de la actitud del imperialismo norteamericano y europeo como defensores de las libertades y la democracia o del legítimo derecho a la autodefensa del pueblo ucraniano es taparse los ojos y los oídos frente a las numerosas -tanto pasadas como presentes- actuaciones del imperialismo occidental en defensa de los intereses del gran capital de sus respectivos países o de las multinacionales. Empezando por el renacimiento de la industria militar europea y norteamericana que a la vez que provee de nuevos artefactos de la muerte comienza también a establecer planes para la futura reconstrucción del país. Negocio redondo. 

De nuevo y una vez más, el viejo Marx acertó al afirmar que los capitalistas y sus estados son una "banda de hermanos en guerra". 

Existen alternativas, luchemos por ellas 

Como se puede comprobar, esta guerra tiene múltiples capas y trampas escondidas tras los discursos belicistas. Y debemos acercarnos a esa realidad con decisión y precaución para evitar el llanto. Al belicismo hay que atacarlo con propuestas que puedan interesar tanto al pueblo A como al Z, en este caso al pueblo ucraniano y al pueblo ruso. La premisa de la que debe partir una posición internacionalista independiente es de guerra a la guerra imperialista, construyendo una respuesta solidaria a favor de una paz justa y duradera. La única solución duradera a esta guerra es poner fin a la invasión y la ofensiva rusas, a los bombardeos de poblaciones civiles y de suministros energéticos.  

Los puntos que posibilitarían un frente amplio para presionar a los gobiernos ruso y norteamericano, así como a los gobiernos de cada país involucrado se pueden sintetizar en los siguientes: 

Hay que exigir un alto el fuego para parar la sangría, la destrucción de recursos y el exilio; y la desmilitarización y desnuclearización de las fronteras de Ucrania así como poner fin al envío de armas por parte de los países imperialistas occidentales y de los embargos y medidas económicas que gravan en última instancia no a la oligarquía sino al pueblo ruso. El correlato de lo anterior es la retirada inmediata de las tropas rusas e impulsar la neutralidad y no alineamiento de Ucrania ante todos los imperialismos que concurren en el conflicto.  

Es muy importante acabar con el secretismo diplomático y la razón de Estado que nos roban la verdad. Por ello, todas las posibles negociaciones de alto el fuego o de "paz" deben ser públicas ante los pueblos ucraniano y ruso, y ante el mundo entero. La lógica internacionalista conlleva la solidaridad con el pueblo ucraniano y particularmente con los minoritarios sectores de izquierda y sindicales que se oponen a las medidas antisociales de Zelenski, que pese a la debilidad que les impide jugar un papel independiente importante en el conflicto, existen. Solidaridad entre pueblos con el pueblo ucraniano más allá de sus dirigentes neoliberales, solidaridad extensiva a los sectores del pueblo ruso que resisten al dictador.  

Lo que supone partir del reconocimiento y defensa del derecho del pueblo ucraniano a resistir la invasión de Putin, a decidir su propio futuro en su propio interés respetando los derechos de todas las minorías; su derecho a determinar este futuro independientemente de los intereses de la oligarquía o del actual régimen capitalista neoliberal, de las condiciones del FMI o de la UE, con la condonación total de su deuda; y el derecho de todos los refugiados y desplazados a regresar con plena seguridad y derechos. 

Para construir un futuro en paz en Ucrania es preciso asegurar el ejercicio del derecho de autodeterminación para el Donbás bajo la supervisión de países no alineados en el conflicto y la cancelación de la deuda externa que pesa como espada de Damocles sobre el conjunto de la sociedad ucraniana. 

Para pagar los costes materiales de la guerra es necesario romper el secreto bancario y abrir los paraísos fiscales para confiscar los activos de los oligarcas rusos y sus cómplices internacionales para dedicarlos a la reconstrucción de Ucrania y a las familias rusas afectadas por la guerra. 

Y finalmente, no hay que hacer ninguna concesión a la existencia de los bloques militares (OTAN, OTSC y AUKUS),  que lejos de ser garantía de paz y defensa, son instrumentos de agresión y guerra contra los pueblos. Como tampoco hay que aceptar la utilización cínica de la guerra en Ucrania para aumentar los presupuestos militares y la industria bélica. Y no menos importante: hay que exigir el desarme mundial, especialmente en lo que respecta a las armas nucleares y químicas, trabajar por una paz global en la que ningún Estado imponga, invada u oprima al otro; es decir, una paz sin colonizadores ni cementerios de pueblos colonizados.  

Con ello quizás podamos desmentir a los actualmente denostados literatos rusos, como Maksim Gorki, cuando en el entierro de Antón Chéjov afirmó que el mensaje que este nos dejaba era "señoras y señores, no hemos aprendido a vivir en paz". 

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2024-02-29 11:59:09 guerra rusia ucrania
<![CDATA[Posos de anarquía - Combatir la sequía con la sed de los más vulnerables]]> https://blogs.publico.es/david-bollero/2024/02/29/combatir-sequia-sed-vulnerables/ Subir el precio del agua penalizará a los colectivos más vulnerables. - Pixabay
Subir el precio del agua penalizará a los colectivos más vulnerables. - Pixabay
La sequía nos asola en media España. Tan amenazante se cierne la espada de Damocles de cara al próximo verano, que las imágenes de crecidas del Ebro estos días son vistas con cierta envidia desde Catalunya o Andalucía, pese a los desastres puntuales que puedan provocar. En esta coyuntura, comienzan a multiplicarse las voces que reclaman un aumento del precio del agua para reducir el consumo. ¿Qué perspectiva social tiene este enfoque? Ya les avanzo yo, ninguno. 

La argumentación sobre la que levantan la defensa de la subida del precio de agua es que en España tenemos una de las tarifas más baratas de Europa. Según estos supuestos expertos, subir el agua contribuye a reducir el consumo. Hasta ahí su reflexión. Ahondemos.  

En primer lugar, quizás tenemos uno de los precios del agua más baratos porque tenemos unos de los sueldos medios y sueldos habituales más bajos de Europa. Subir el coste de bienes y servicios básicos debiera acompañarse por una correspondiente subida de sueldo, algo que ni siquiera la extraordinaria mejora del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha conseguido aun, dado el paupérrimo punto de partida que nos dejó la derecha.  

Para entender la necesidad de este acompasamiento de bienes básicos y sueldos, basta comprobar los perniciosos efectos que provoca que el precio de vivienda y las remuneraciones vayan en direcciones opuestas. ¿Quiénes están comprando segundas residencias a tocateja por cantidades disparatadas? Los extranjeros, muchos de ellos jubilados, que con lo que les queda de pensión en sus países son los reyes y reinas del mambo en España. 
Tirada por tierra la comparativa con Europa, vayamos al argumento más sangrante, excluyente y profundamente antisocial. Pensar que subir el precio del agua puede reducir el consumo puede tener algo de verdad, pero es necesario indagar en qué más se reduce. En un país en el que los últimos datos oficiales revelan que más de una cuarta parte de la población vive en riesgo de pobreza, ¿cuánta gente verá aún más mermada su calidad de vida por tener que privarse de consumir agua? 

Quienes más consumen agua, quienes más la despilfarran, son quienes más recursos económicos tienen. Son esas personas con grandes piscinas privadas y extensos jardines en sus fincas. Quizás, puestos a subir las tasas del agua, en lugar de hacerlo un 42% a todo el mundo como ha hecho el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP), habría que distinguir entre consumo moderado y exagerado. Del mismo modo que en muchos municipios se han establecido consumos medios por persona (la media era 200 litros por persona y día, aunque la Junta de Andalucía (PP) ya lo ha reducido a 160 litros), ¿por qué no tarifar el agua más cara a partir de cierto límite? 

Se lo diré yo, porque así no se reduce el consumo, porque quienes más derrochan, tienen músculo financiero para seguir pagando el consumo por encima de nuestras posibilidades. Esta misma reflexión ha de hacerse cuando la subida es generalizada, como defienden los expertos: en los tramos de población donde más se precisa reducir el consumo, no se hará, porque la subida del canon se la pasan por el arco del triunfo. Así las cosas, los sectores más vulnerables volverán a ser quienes paguen los platos rotos, a pesar de que ellos comen en vajillas de cartón.  

Mientras, todas esas empresas que se han beneficiado de las privatizaciones de la gestión del suministro del agua y el alcantarillado seguirán sin invertir un euro en el mantenimiento de las infraestructuras, a pesar de registrar fugas de entre el 40% y el 60%. Municipios que ‘sólo’ pierden un 20% del total de agua se dan con un canto en los dientes, a pesar de los miles de litros que suponen estas fugas. La subida del precio del agua incrementaría aún más las arcas de estas depredadoras de lo público, sin garantizar ni mucho menos una reducción del consumo. 

Asistimos una vez más a la falacia argumentativa de quienes mueven los hilos. Es obvio que, hoy más que nunca, el consumo responsable es imperativo pero, por hablar en términos que entiendan quienes más despilfarran, apuntemos a la caza mayor, no menor. Ya está bien, basta, de que siempre quienes menos tienen sean quienes más sacrifican, sólo porque resulta más sencillo. Aunque con la vivienda nos hemos sometido, quizás y de cuajar esta subida de tarifas, la ‘guerra del agua’ nos saque a la calle contra quienes no beben, sino que nos chupan, la vida misma.

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2024-02-29 08:33:38
<![CDATA[Otras miradas - Que me quiten lo bailao]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80767/que-me-quiten-lo-bailao/ Pixabay.
Pixabay.
Recuerdo ser una niña con dos coletas muy tiesas que iba al colegio. Recuerdo también los consejos que los profesores nos daban allí. Cuando llegaba el fin de semana, no eran pocos los que recomendaban que nos quitáramos de encima los deberes el viernes para que así pudiéramos disfrutar el finde. Me acuerdo de la voz de mi madre desde la cocina mientras yo, sentada en la mesa del salón, aprendía a hacer sumas de dos cifras con una falda de cuadros burdeos y unos pies que aún no tocaban el suelo. "Si te portas bien luego podrás comer galletas", me decía para darme ánimos. A día de hoy ya no hago sumas con llevadas los fines de semana, pero hay algo que no ha cambiado: sigo entendiendo el disfrute como un premio.

Convivo desde hace años con una vocecita molesta y atosigadora que me susurra que, de alguna manera, debo justificar los momentos de placer. Debo ganarme las cosas buenas. Tras una sesión extenuante de gimnasio me doy permiso para comerme esa pizza tan deliciosa. Después de hacer todas las tareas domésticas, llega el momento de poder tumbarme a ver una serie. Incluso cuando una amiga me cuida en alguna ocasión vulnerable, espero ansiosa la ocasión de poder devolverle el favor.

En una sociedad obsesionada con la productividad, meritocrática hasta la médula y con una herencia cristiana incuestionable, el goce no llega a percibirse como algo del todo limpio. Mucho menos como un sentimiento que no tiene por qué ser conquistado entre lágrimas. Parece cínico defender que nos merecemos el bienestar con independencia de qué hagamos con él. Proteger la alegría como el sustrato desde donde desenvolvernos. Como el punto de partida y no como la meta. Estas proclamas resultan insolentes para una sociedad que, además, es punitivista; y en la que si te portas mal la consecuencia legitimada es que tu trocito de felicidad te sea arrebatado. Si eres niña tu media hora de recreo, de mayor quién sabe si tu libertad. Con todo este entramado es difícil creer que podemos comernos la tarta mientras hacemos los deberes. Choca pensar que lo primero no tiene por qué ser recompensa de lo segundo.

Por si fuera poco con esta atmósfera de culpabilidad que rodea a la diversión, el siguiente escollo que encuentra una existencia alegre es que es asociada a la simpleza, incluso a la estupidez. Mirar algo siempre es ver mucho más de lo que en realidad se tiene frente a los ojos. Los estereotipos y los prejuicios existen. Todos trazamos involuntariamente conexiones, sean más o menos justificadas. Sin embargo, si hay una correlación que siempre me ha impresionado tanto como me ha indignado es la que se establece cuando lo alegre se asocia a lo frívolo y lo serio a lo sesudo.

Se requieren las mismas dosis de inteligencia para escribir una comedia que para redactar un ensayo. Exactamente la misma cantidad de lucidez para montar una fiesta que para ganar cinco partidas de ajedrez. Sin embargo, nos resistimos a esta evidencia. Quizás otro día sería interesante hablar de qué sujeto ha controlado históricamente qué entraba en el reino de lo intelectual y qué se quedaba fuera. Así podríamos charlar sobre por qué asumimos una mejor capacidad de cálculo en quien traza los planos de puentes que en quien organiza un menú semanal sin desperdiciar un grano de arroz. Curioso cuanto menos; pero volvamos a la supuesta trivialidad de lo alegre.

Al desparrame de lo jovial se le asocia la banalidad de quien no puede ser de otra forma. Es más, se le presupone que todo lo que puede ofrecer está ya a la vista: es esa explosión de regocijo. En contraposición, al silencio de la rigidez se le atribuye un halo de misterio, como si detrás de ese mutismo formal habitara algo lo suficientemente valioso como para no estar al alcance de todos. Algo más sofisticado que ese superfluo buen rollo que transmiten las cosas divertidas de forma pegajosa e involuntaria. Huele un poco raro que, casualmente, lo que remite a un público amplio se relacione con lo vulgar, mientras que lo exclusivo goce de un enigmático estatus superior. Pero de elitismo también podemos hablar en otro momento.

La ficción está plagada de dúos compuestos por El Personaje sobrio pero inteligente que tiene como contrapunto a alguien risueño y desenfadado. Una especie de secuaz que, si bien es más patoso, le regala al protagonista culto y erudito un reguero de vitalidad que jamás podría lograr por sí mismo. Eso sí, además de hacer esto no hace mucho más. El personaje dicharachero es más bien una piñata andante cuyo trivial y natural gozo se ve venir a kilómetros. La moraleja está clara: si eres el jocoso no vas a ser además el listo. Detrás de las personas alegres, rara vez pensamos que exista un cuestionamiento moral o estético del mundo. Tampoco creemos que sean de esa forma fruto de una decisión, de una apuesta por ser así y no de otro modo. Damos por sentado su forma de manifestarse, lo esencializamos. Es que son así.

Me pregunto si este juego de ilusionismo nos hace caer en dinámicas caprichosas por las que tratamos mejor a aquellos que nos asustan que a quiénes nos regalan calidez. Esto no es una lectura de brocha gorda de la idiosincrasia humana, obviamente se puede ser una persona seria y sumamente agradable. Hablo de esa gente que no encuentra problema en ser deliberadamente cortante con los otros, incluso desagradable. Esos que se pavonean por el patio como si los demás tuviéramos que exponer en un folio los motivos por los que merecemos respirar su mismo aire. Resulta cautivador engancharse al desafío de caerle bien a quien propicia buenos gestos sólo a un número reducido de Elegidos. Que alguien sea inaccesible para la mayoría de los mortales permite un espejismo bastante jugoso: creer que si una consigue captar su atención será porque su valía es superior a la de aquellos que lo intentaron antes. Sin embargo, rara vez tasamos nuestro valor en la mirada que nos devuelven esas personas que son amables por norma y con independencia del interlocutor que tengan delante. Tampoco nos desvivimos con la misma intensidad por lograr un hueco en su regazo. Como si no fuera algo meritorio: asumimos irreverentes que se lo regalarían a cualquiera. Quizás ha llegado la hora de pensar que es más solemne quien logra que todos se sientan cómodos en una conversación, que quién consigue que a cada intervención busquemos nerviosas su mirada de aprobación.

Si en nuestro imaginario rara vez el placer va de la mano de lo intelectual, más lejos está aún de pasear por la misma acera de lo que consideramos elegancia. La elegancia es un yugo que se nos impone especialmente a las mujeres; pero que, lejos de ser contundente como un bloque de madera maciza, es ligero como una pluma. Pues se esfuma con rapidez en el momento en el que nos divertimos. Seré más precisa. Desaparece en cuanto damos señas de estar disfrutando. No se puede ser elegante si se ríe a carcajadas, menos aún si el rímel corre veloz por las mejillas y deja las ojeras sucias y ennegrecidas. No es elegante quien pide que le sujeten la copa para bailar despreocupada en mitad de la pista, ni quien acaba despeinada de dar tantos saltos. Es imposible ser elegante si se come como debe hacerse: desabrochando los primeros botones del pantalón para que haya hueco para un postre.

La amenaza de no ser refinada es el Hombre del Saco de las mujeres: Ten cuidado de no pasártelo demasiado bien, no vaya a ser que desmadres y no puedas ser una señorita distinguida. Esta advertencia es también el mayor fuego disuasivo para cualquier mujer que intente ocupar el espacio: No llames demasiado la atención o no serás sofisticada. La quietud te evitará que pronuncies mal un idioma que no es el tuyo, que te caigas por estar aprendiendo a patinar o que te equivoques diciendo un dato erróneo. En cambio, garantizará una pulcritud inmaculada al alcance de muy pocos. Básicamente porque vivir mancha. Qué conveniente, por cierto, educar al sector de la población al que se desea sumiso en el deseo de ser silenciosa, sutil, fina y, por lo tanto, elegante. Basta: llevad a las niñas a ensuciarse jugando en el parque y dejad de regañar a las adolescentes por no cruzar las piernas al sentarse.

Mi amiga Carla se pregunta por qué no hay en la calles parques con columpios pensados para adultos, ella echa de menos los toboganes. Mi madre siempre dice que lo que menos le gusta de que mi hermano y yo hayamos crecido es que ya no jugamos, se ha quedado sin motivos para construir mundos de playmobil. Cada vez que terminan unas buenas vacaciones, yo acabo discutiendo con quién me pille cerca por los motivos más absurdos. No me pasa nada, solo estoy frustrada porque esos días hayan terminado. Me resulta anacrónico ponerme a patalear como los niños en los parques de bolas cuando llega la hora de irse. Parece que ser adulta significa no poder llorar a pleno pulmón porque la diversión se acaba. Así que me enfado y echo la culpa a cualquier tontería. Nos miro a Carla, a mi madre y a mí: parece que las tres echamos de menos más alegría en nuestra rutina. ¿En qué momento asumimos que había algo más importante que pasarlo bien? La mayor obra de ingeniería posible es construir un entramado para ser feliz que no requiera de hacer daño a los otros para sostenerse. Nos vemos en esa obra, voy preparando la hormigonera.

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2024-02-29 05:59:30
<![CDATA[Otras miradas - Sumar en Euskadi: un proyecto electoral y políticamente necesario]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80652/sumar-en-euskadi/ El parlamento vasco en Vitoria, País Vasco.
El parlamento vasco en Vitoria, País Vasco.
La coalición de Sumar Mugimendua, Ezker Anitza y Equo Berdeak combina pluralidad y  diversidad, trayectoria sólida y arraigada en el territorio y una apuesta clara por un cambio para transformar Euskadi

En la historia y en la política –de tradición progresista–  hay momentos eléctricos, momentos de impugnación, momentos de alharaca revolucionaria que logran grandes transformaciones, pero que aún así –todos lo hemos vivido alguna vez– no dejan de ser un poco frustrantes por no cumplir con todas las expectativas depositadas. Hay también momentos de menos pasión, menos arrebato, momentos en los que tan solo la posibilidad de experimentar suena demasiado arriesgada y la tentación de acunarse en lo ya conocido se hace irresistible. Estos momentos, sin embargo, a veces son propicios, mucho, para lograr cambios, de esos que hay quienes tildan de chiquitos, de reformistas, pero que lejos de ello son la llave que abre la puerta a presentes y futuros deseados y deseables, son los que construyen horizontes a conquistar.

En Euskadi, pese a nuestras singularidades, somos conscientes de que los momentos actuales están fuertemente marcados por una resaca conservadora, que al igual que las resacas marítimas, nos arrastra hacia abismos irrespirables. Los resultados del pasado 23 de julio y la constitución de un gobierno de coalición fueron una tabla de rescate, compartida con el resto del Estado, para no ahogarnos en el miedo y la desesperanza.

Al mismo tiempo, gracias a nuestras singularidades, también somos conscientes de que la nuestra es una sociedad que sabe nadar y que empieza a estar ya agotada de tan solo flotar en aguas estancadas. Nuestra sociedad quiere y necesita cambios. Y no solo electorales, también políticos y de profunda transformación social .
Es evidente que en Euskadi asistimos a un agotamiento de la fórmula de gobierno PNV y PSE (en pie, aunque a veces no lo parezca por la invisibilidad interesada de los socialistas, desde 2016). Hace tiempo que la sociedad vasca da muestras de que quiere un cambio. Y lo quiere porque ya no aguanta más el desgaste de unos servicios públicos que eran nuestro orgullo, con el declive, la falta de recursos y el empeoramiento de la atención de Osakidetza, como ejemplo más sentido. Ya no puede seguir renunciando a proyectos vitales y familiares que se hacen imposibles ante el cada vez más acuciante encarecimiento de la vivienda en Bilbo, Donostia o Vitoria-Gasteiz, pero también en pueblos como Errenteria y Santurtzi. Y ya no puede seguir mirando hacia otro lado ante la vital necesidad de adaptarse a la crisis climática y de  impulsar una reindustrialización verde y modelos urbanísticos, de transporte, agrarios y ganaderos sostenibles social y ecológicamente.

Este cambio político exige aire fresco y nuevas maneras de hacer. Se necesita escucha, diálogo, acuerdo y una política de la vida cotidiana. Se necesita una fuerza política vasquista que afronte estos retos desde una perspectiva federal y plurinacional.

En Euskadi se empezó hace meses una negociación para construir una candidatura amplia y unitaria que desembocara en el medio plazo en este proyecto de obediencia vasca. Fruto de ese proceso, hay tres fuerzas políticas que han llegado a un acuerdo. Tres fuerzas, Sumar, Berdeak-Equo y Ezker Anitza, con arraigo, trayectoria y experiencia –organizativa y política, con presencia en el Parlamento Vasco,  ayuntamientos y Juntas Generales–. Tres fuerzas que aportan diversidad y pluralidad, acentos y miradas, estilos, personas y recorridos históricos diferenciados, pero con ganas de trabajar en común por presentes y futuros compartidos.
Esta coalición está liderada por una mujer joven, Alba García, que representa la renovación generacional del espacio político. Una candidata que comparte las vivencias,  preocupaciones y anhelos de miles de personas como ella, una mujer trabajadora en una sociedad patriarcal. Una mujer joven, pero con un compromiso de largo recorrido con la mejora de las condiciones de vida.

Es absolutamente comprensible y legítimo querer resguardarse en lo conocido, en lo que nos aporta seguridad, en la unidad como única herramienta posible de salvación. Muchas personas se aferran a ello sinceramente convencidas de su virtud, de su absoluta necesidad. Lo hacen de corazón. Ahora bien, la unidad - un medio - no puede convertirse en un fin, en una coraza, que nos impida ver y partir de la realidad, de los hechos: 1) la ruptura unilateral con el grupo plurinacional en el Congreso al poco de empezar la legislatura; 2) la falta de respeto y la injerencia madrileña para romper un acuerdo en Galicia –petición editorial mediante del voto para una tercera formación, el BNG-;  3) y por último, una serie de anuncios  meramentes tacticistas, de cara a la galería, tras los malos resultados obtenidos en los comicios gallegos, imposibles de cumplir debido a la falta de autonomía política y jurídica.

La unidad es un proceso social, político y cultural que se logra con trabajo compartido, con ideas nuevas y apuestas de futuro. La unidad se alcanza con buena voluntad, a partir de una disposición de abandonar las desconfianzas y los recelos para construir poco a poco confianza, sin jugarretas ni chantajes. La unidad no puede ser solo una tabla de salvación para quienes han abandonado la voluntad originaria de hacer política en favor de las mayorías.

Otra tentación recurrente en estos tiempos de reflujo reaccionario es la exigencia de retirada en favor de izquierdas independentistas asentadas en el territorio. Una incitación que curiosamente está mucho más extendida fuera que dentro de Euskadi, donde las gentes vasquistas y progresistas, pero no independentistas, ven de forma clara las diferencias cruciales entre ambos proyectos.

Estas diferencias que parecen ser invisibles para los opinadores madrileños pasan en primer lugar por la apuesta por la plurinacionalidad y el federalismo: Euskadi puede y debe seguir avanzando en autogobierno al mismo tiempo que coopera con el resto del Estado. Sumar Euskadi es garantía de esto gracias a su presencia en el gobierno de coalición progresista y a sus alianzas con otras fuerzas políticas.

Además, las personas que componen Sumar han mostrado siempre un compromiso claro en favor de los derechos humanos y han levantado su voz contra todas las vulneraciones de los mismos  vinieran de donde vinieran.

Pero no se trata solo de la cuestión nacional o del posicionamiento en torno a la violencia, también existen diferencias materiales, cotidianas, que pasan por por querer un cambio real o por fiarlo todo a llegar a acuerdos con quienes gobiernan desde hace cuarenta años. En este sentido, es clave la defensa real de la escuela pública frente a la apuesta compartida entre el PNV y EH Bildu por la privada y la concertada y la segregación que esto conlleva. También lo es la cuestión climática y la transición ecológica. Ejemplo de esto es la reciente ley sobre este tema aprobada por las dos fuerzas nacionalistas que no solo no aborda las causas estructurales de la crisis climática, sino que además deja en manos de las multinacionales la producción de energía en vez de apostar por la generación pública y comunitaria. Y, por supuesto, no debe olvidarse el lenguaje compartido entre los candidatos de ambas formaciones sobre las alianzas público-privadas -eufemismo de privatización-. Señales todas de la voluntad, explicitada por Pello Otxandiano, de gobernar con los herederos de Sabino Arana, un "partido progresista" en sus propias palabras.  Su propuesta es, por tanto, solo un cambio de papeletas, pero no de políticas.

Hay quienes estamos convencidos y convencidas de que estas elecciones son el inicio de un cambio político, aún por construir. Quienes creemos que debemos asumir la responsabilidad de representar a un espacio político y uno sectores sociales que sin Sumar Euskadi quedarían huérfanos. Pero, para ello, necesitamos dejar atrás los fetichismos, la tentación de cantos de sirena agoreros y de profecías autocumplidas, la patrimonialización de los espacios políticos y las lecturas de la política vasca en clave madrileña. Estamos en otro ciclo político, menos eufórico, más de construcción, menos épico y más cotidiano, pero no por ello podemos retirarnos al territorio de la nostalgia, de lo que pudo ser y no fue. Igual que tampoco podemos abandonar la responsabilidad de construir un proyecto político cuya principal bandera no son las palabras, sino los hechos para mejorar las vidas de las personas.

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2024-02-29 05:23:28 euskadi,sumar
<![CDATA[Otras miradas - Bukele. Y ahora, ¿cuál es el plan B?]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80335/bukele-y-ahora-cual-es-el-plan-b/ Mural de Bukele en San Salvador, El Salvador.- REUTERS/José Luis González
Mural de Bukele en San Salvador, El Salvador.- REUTERS/José Luis González

OTRAS MIRADAS

Cuando le pregunto a colegas y amigos periodistas, me responden que en El Salvador se ha roto la democracia, que el país va hacia una deriva autoritaria y a la dictadura armada.  

Cuando le pregunto a amigas y amigos, fuera del mundo del periodismo, la respuesta es completamente opuesta. "Nunca se ha vivido mejor en El Salvador". Y los que lo miran con cierto escepticismo, abren los ojos y cierran la boca, por no aventurarse a expresar una opinión de la que mañana tengan que desdecirse.  

Bukele ha conseguido convertir a su país en uno de los más seguros de la región en un tiempo récord, apenas dos años, a partir de la última masacre cometida por las pandillas, después de una supuesta ruptura de negociaciones, en marzo de 2022. De más de 3000 homicidios en 2018, el país pasó a poco más de 150 en 2023.  

Y por comparar, en Costa Rica, el país más estable de la región, con un millón de personas menos que en El Salvador y una densidad poblacional tres veces menor, en 2023, hubo más de 900 homicidios, lo que algunos califican como el año más violento de su historia. 

Eso sí, Bukele ha tenido que remilitarizar el país y meter en la cárcel a casi 70 000 personas en dos años. Y ahora debe gestionar una de las mayores tasas de población carcelaria del mundo, con alrededor de 100 000 presos en total (En Nicaragua, con una población general similar hay alrededor de 21 000; en Costa Rica, 15 000).  

¿Cuánto tiempo puede sostenerse algo así? ¿Hay plan B? 

Pocas veces en la historia de un país, alguien acumula tanto poder en sí mismo como el que ahora tiene Nayib Bukele. Lo contemplan con envidia muchos presidentes de la región y, lo más importante, lo respalda el pueblo: casi el 85% de los votos. No ha dejado a nadie indiferente. Se ha fabricado una imagen que ha conectado con nuevas y viejas generaciones. Con las primeras por los medios y el estilo fresco; y con las segundas por un discurso que propone soluciones simples y aparentemente rupturistas a problemas antiguos y complejos.  

Pero creo que uno de los problemas está precisamente en la imagen y en las palabras. En el comentario burlesco. En esa media sonrisa En el desprecio. En cosificar, deshumanizar y animalizar a casi 70 000 personas. En el de ofrecer soluciones simples a problemas complejos. Esa forma de resumir tanto dolor: "Ok, veamos:", decía Bukele en su red social favorita (X), "La tasa más alta de asesinatos en el mundo, la mayor cantidad de asesinos en las calles. Solución: encarcelarlos a todos de modo que no maten a nadie más".

El CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo) es una macrocárcel para 40 000 presos que no tienen derecho ni a visitas ni otros derechos básicos. Con motivo de las elecciones, el presidente abrió sus puertas a periodistas, youtubers, influecers que pudieron mostrar ese lugar diseñado para la tortura aséptica donde se hacinan los presos y se les despoja de la intimidad. Pero no entró ninguna madre ni ningún otro familiar.  

A los internos los desnudan, los apilan en ropa interior. Los amalgaman sin luz solar, pero con luz eléctrica las 24 horas del día. Apenas vemos ojos, sino piel marcada por tatuajes y el gris de las cabezas rabadas. Parece más una granja avícola que un lugar donde habiten seres humanos. Casi ninguno de ellos provendrá de sectores acomodados.  

70 000 presos son 70 000 madres y padres que no pueden ver a sus hijos. Muchos de ellos, parte de familias que heredaron una historia de dolor como todos los salvadoreños. Familias quebradas por la violencia del Estado o de los grupos armados para las que nunca hubo reparación.  Muchas no vieron la justicia, porque fueron víctimas del poder militar, económico o político que, rara vez, rinde cuentas. En esas familias rotas por la pérdida, o el abandono o la migración, crecieron muchos de esos jóvenes, sin expectativas ni futuro: carne de cañón, otra vez, para la violencia.   

El problema en la comunicación de Bukele es que no ha habido el mínimo atisbo de empatía hacia quienes había detrás ni hacia la raíz del problema inmerso en la desigualdad, la pobreza, la cultura heredada del dolor. Sólo ha sido regodeo de una justicia diseñada para la venganza. 

Si un Estado es incapaz de actuar con los valores humanistas que rigen la ley y se convierte en un arquetipo de violencia y humillación, no hay nada innovador, sino mucho pasado en esa aparente nueva política. Deshumanizar a los presos como un método aleccionador y de castigo hace añicos cualquier derecho fundamental o cualquier recuerdo de que un sistema penitenciario debería priorizar la reinserción. Las cárceles en muchos países de América Latina solo sirven como método de castigo y demuestran su ineficacia, como recientemente, se ha visto en el caso de Ecuador. 

La política de seguridad y la macrocárcel de Bukele no puede sostenerse sin dopar a sus fuerzas de seguridad. Es decir, el viejo método, el único que ha conocido El Salvador para resolver sus problemas: más presencia armada. 

Un análisis a fondo del proceso de remilitarización de El Salvador se puede leer en un texto del investigador José Luis Rocha para la Universidad Centroamericana, en 2022. Si es cierta la conclusión de Rocha, estamos ante una encrucijada más dentro del enorme laberinto de la violencia del que no hemos salido. Es decir, un país que no deja de tener su pasado acechándole con diferente careta. Un país sin la libertad de poder caminar sin mirar atrás, si no es a cambio de una red de seguridad descomunal, imposible de gestionar en el tiempo.  

La comunicación de Bukele, al menos en su red preferida (X), se basa principalmente en sus logros en materia de seguridad. Y en retuitear opiniones, desde influencers de lo más variopinto hasta una carta al director de un señor al diario La Voz de Galicia, o la felicitación de Vladimir Putin por su aplastante victoria.  

Mientras tanto, El Salvador sigue en un índice de Desarrollo Humano que, en el último año, sólo le situaba un punto por encima de Nicaragua. Sus grandes problemas de desigualdad y pobreza continúan, y no se resuelven solo la paz momentánea.  

¿Y ahora qué? Vuelve a ser la pregunta.  

Lo cierto es que Bukele tiene ante sí una oportunidad única. Dispone de un gran poder para reinventarse. Puede elegir entre continuar algo insostenible, o buscar la innovación en las fuentes de quienes han hecho avanzar la humanidad. Estas nos muestran que los grandes ejes de transformación individuales y sociales tienen que ver con la educación, la igualdad de oportunidades, la palabra y el amor. Todo eso que suena tan ingenuo en un mundo de discursos de polos opuestos, donde gana el que se muestra más fuerte. 

No es nada popular hablar de invertir en reinserción. Pero me niego a pensar que entre los 100 000 presos salvadoreños no haya todavía historias de transformación por contar, si alguien se les acerca con otra mirada. Ellos también, guste o no, son parte de El Salvador y de su futuro. Y tienen derechos básicos mientras sigan respirando. Estoy seguro que muchos tienen la vida y la mente tan descompuesta que solo esperan un final. Y también que habrá muchos otros inocentes. Y aún muchos que, sin serlo, aún pueden aportar a la comunidad en que se dañaron y a la que hicieron tanto daño, mucho más de lo que hasta Bukele pueda imaginar. 

¿No es una obligación del Estado invertir en esa humanidad rota? Existen modelos en otros países de la región que lo están intentando, como en Colombia. ¿No valdría la pena llamar a la cooperación internacional y ponerla a prueba? 

Quedan muchas preguntas por resolver. Llevar un país de la cultura de violencia hacia la paz, de la desigualdad al desarrollo equitativo requiere un tiempo, pero sobre todo un plan. A Bukele suelen irritarle las preguntas molestas. En una de sus últimas comparecencias llamó a dignificar el periodismo para que este cuente la verdad. Una de las primeras obligaciones del periodismo es preguntar. Y una de las primeras de los políticos es ofrecer soluciones. Responder. 

Ahora que tiene la mejor oportunidad posible, ¿cuál es el plan B? 

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2024-02-29 05:08:31
<![CDATA[Dominio Público - El retorno de ETA]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59758/el-retorno-de-eta/ La Junta Electoral prohíbe exhibir camisetas con el lema "Que te vote Txapote" en los Colegios Electorales | Ismael Herrero / EFE
La Junta Electoral prohíbe exhibir camisetas con el lema "Que te vote Txapote" en los Colegios Electorales | Ismael Herrero / EFE
Hace unos meses, al pasar por las calles de Omagh, acudió a mi memoria un borroso recuerdo adolescente, imágenes que vieron mis ojos en los periódicos, tal vez en la televisión, una carretera llena de escombros tras la nube de humo, fachadas desmoronadas, chatarra calcinada, llamas dispersas, la frágil frontera de un cordón policial. El verano pasado la ciudad se llenó de conmemoraciones porque han transcurrido veinticinco años desde el atentado, un cuarto de siglo desde que aquel vehículo explosivo dejó veintinueve muertos y dos centenares de heridos. La operación llevaba la firma de un grupo disidente llamado Real IRA. El IRA Auténtico.

Era el verano de 1998 y hacía apenas cuatro meses que irlandeses y británicos estrechaban sus manos tras el Acuerdo de Viernes Santo. El IRA había bajado las armas para favorecer el entendimiento con el Gobierno de Tony Blair, de modo que la fundación de una escisión armada suponía un indeseable contratiempo para las negociaciones. Omagh nos recordó que aquella paz era más endeble de lo que habíamos imaginado porque existían sectores recalcitrantes de colores diversos que renegaban de las conversaciones. En la resaca del coche bomba, volvieron las medidas de excepción y las redadas.

De aquel 1998 me llegan también otros recuerdos adolescentes, esta vez más próximos y familiares. En el mes de septiembre, la mayoría política y sindical vasca firmaba en Lizarra un acuerdo que miraba a Irlanda como un modelo de reconciliación. ETA respondió a la invitación con un alto el fuego y Aznar olió la oportunidad de pasar a la historia como el gran estadista y pacificador que nunca llegaría a ser. Tres meses después de Lizarra, los hombres del presidente se encontraron en un chalet del municipio burgalés de Juarros con Arnaldo Otegi, Iñigo Iruin, Rafa Díez y Pernando Barrena. Al cabo de unos meses se sentaron con una delegación de ETA en Zúrich.

La historia es conocida. Aznar facilitó acercamientos de presos y excarcelaciones pero el acuerdo no cuajó. Pocos años después, cuando Zapatero intentó un armisticio dialogado bajo un esquema semejante —encuentros con la izquierda abertzale primero y con ETA después—, la derecha se echó a las calles con una furia inédita para reprobar las mismas políticas que el PP había auspiciado durante su paso por La Moncloa. Sea como fuere, la paz de Zapatero terminó sepultada bajo los escombros de la T4. Si atendemos a Egiguren, los promotores del atentado de Barajas actuaron contra la voluntad de la primera delegación negociadora de ETA.
Tras el revés, los ideólogos de Bateragune promovieron un proceso de vocación definitiva. Esta vez ETA no solo debía ofrecer su propia disolución, sino que además debía hacerlo con la máxima unanimidad, sin permitir que ningún actor discrepante pusiera en riesgo la paz con acciones descontroladas. El precedente de Irlanda, igual que las escisiones previas de ETA, obligaba a extremar las precauciones. Nadie podía permitirse un Omagh de última hora. Pero había otra dificultad: cuando la solución parecía más viable, Baltasar Garzón encarceló a los cerebros de Bateragune y el Gobierno español se cerró en banda a las negociaciones.

Igual que había ocurrido en Irlanda, hubo sectores que no vieron con buenos ojos el desarme. Quienes habían intentado previamente el diálogo ahora parecían renegar de una paz hablada que ya no les reportaría dividendos. La Asociación de Escoltas del País Vasco, por ejemplo, llamó "tregua trampa" al fin de ETA. El cese de las hostilidades los condenaba al reciclaje profesional o al desempleo. Los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, recompensados en tierras vascas con pluses de peligrosidad, necesitaban seguir justificando el sobrecosto. Quizá así se explique mejor la tolvanera del caso Altsasu.

El otro día, Isabel Díaz Ayuso difundía el anagrama de ETA en su cuenta de Twitter para tratar de vincularlo a la imagen corporativa de EH Bildu. La presidenta de la Comunidad de Madrid sugiere tal vez que la letra E, estilizada en los carteles del candidato Pello Otxandiano, presenta la apariencia de una serpiente. La ocurrencia fue motivo de burlas en las redes sociales, pero la risa se congela al recordar que Carmen Lamela empleó el mismo recurso en la Audiencia Nacional para propinar una falsa imputación de terrorismo contra los jóvenes del Altsasu. En aquel entonces, el dibujo sinuoso de una carretera en un cartel político se convirtió por arte de magia en "el logo habitual de ETA".
En 2018, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo consideró que Arnaldo Otegi y el resto de Bateragune habían sido privados de su derecho a la justicia. El Tribunal Supremo quiso repetir la condena pero el Constitucional le paró los pies. Otegi entiende que algunos poderes del Estado querían "evitar que la violencia armada desapareciera de la ecuación política". La estrategia electoralista del PP, empeñada en resucitar a ETA, parece confirmar estas sospechas. Pedro Sánchez es ETA, el BNG es ETA, que te vote Txapote, siempre un paso más de allá de la fina línea que separa el oportunismo populista de la vergüenza ajena.

Todo esto podría parecer un síntoma enloquecido de la política estatal, pero se acercan las elecciones autonómicas vascas y el fantasma de ETA reaparece en los lugares más insospechados. El candidato del PSE, Eneko Andueza, apelaba el otro día a la memoria del senador socialista Enrique Casas. A Casas lo mataron los Comandos Autónomos, pero la historiografía oficial insiste en atribuirle el crimen a ETA. En una apelación velada, Andueza arremetía contra "los que aplaudieron su asesinato y cuatro décadas después siguen sin condenarlo". Basta una visita a la hemeroteca para confirmar que todas las formaciones vascas emitieron declaraciones públicas de condena.

El PNV transita por la misma línea discursiva. El pasado mes de enero, el Tribunal Supremo confirmaba las condenas por corrupción contra los dirigentes jeltzales del caso De Miguel. El portavoz del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, despejó la pelota reclamando a Otegi una autocrítica en torno a la corrupción de ETA. Días después, Otxandiano lamentaba que nadie haya asumido su responsabilidad en el "terrorismo de Estado y la tortura". Ortuzar le replicaba que es ETA quien nunca ha asumido responsabilidades. Tras otra visita a la hemeroteca, leemos en un comunicado que "ETA reconoce la responsabilidad directa" en el "dolor" y el "sufrimiento desmedido" causado.

Dice el mito que la sociedad vasca vive ajena a las peores inercias de la política española. Sin embargo, la precampaña autonómica reproduce los mismos argumentos que utilizan el PP y Vox contra Sánchez. El eterno retorno de ETA al debate electoral permite que se imponga una política hecha con las vísceras, puramente emocional, punitivista y de exaltación patriótica. En el juego del trilero, desaparece la sanidad, la corruptela, el derecho a la vivienda, el costo de vida, las demandas laborales. ETA regresa igual que emerge un conejo de una chistera: el público aplaude por convención pero sabemos que se trata de una ilusión óptica. Esto no es Omagh sino un truco muy viejo y muy manido.

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2024-02-29 05:05:18 ETA,euskadi,país vasco
<![CDATA[Dominio Público - Por qué 'Público' no informará sobre Eurovisión]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59764/por-que-publico-no-informara-sobre-eurovision/ Por qué 'Público' no informará sobre Eurovisión

Hay varias fechas que los medios de comunicación digitales en España esperan cada año como el agua de mayo. Una es, por ejemplo, el día de la Lotería de Navidad; otra, el festival de Eurovisión. No se trata tanto de una cuestión editorial, de gusto por el juego o por los concursos televisivos, sino de pura economía.

En torno a esas dos fechas, las lectoras y lectores buscan en internet de manera masiva contenidos e informaciones sobre ambos eventos. Esto genera gran volumen de entradas a las webs de los medios que mejor posicionan sus contenidos en Google; un consumo que se traduce en un inmenso volumen de páginas vistas (clics) y, por tanto, de ingresos en forma de publicidad.

Por este motivo, la mayoría preparan durante los meses previos informaciones relacionadas con estos y otros acontecimientos similares: saben que ahí se juegan los resultados de un mes completo.

En Público nunca hemos sido mucho de Eurovisión. Sin embargo, sí hemos informado sobre su desarrollo en años anteriores dentro de UwU, nuestro canal temático para los más jóvenes, aunque no lo hemos hecho de manera tan intensiva como otros medios.

Pero este 2024 hemos decidido no publicar ni una línea sobre el festival y lo que allí suceda. Lo hacemos como forma de protesta por no haber excluido de sus participantes a Israel, país que esta cometiendo con total impunidad un genocidio en Gaza.

A juicio de quienes hacemos Público, la inclusión de Israel en Eurovisión implica pasar por alto de forma deliberada la ilegalidad internacional en la que incurre este país y cerrar los ojos ante la matanza indiscriminada de casi 30.000 personas en Gaza, incluidos miles de niños.

La historia nos muestra que el arte y la cultura no son ajenos a la política; de hecho, a menudo se convierten en sus expresiones más potentes. Así se evidenció el año pasado, cuando Eurovisión publicitó a bombo y platillo su decisión de dejar fuera a Rusia por la invasión de Ucrania.

¿Por qué esa consideración no se repite en el caso de Israel? Permitir su participación supone, como poco, una incoherencia en los criterios de inclusión o exclusión de Estados basados en sus políticas o acciones. Aparte de poner en evidencia la necesidad de parámetros más transparentes y éticamente sólidos en la selección de participantes para este tipo de certámenes de enorme impacto.

Y esto por no hablar del debate de los últimos días sobre las canciones que ha presentado Israel. La Unión Europea de Radiodifusión (UER) considera que esas canciones no pueden participar por ser "demasiado políticas" y esto incumpliría las normas del certamen, lo que llevaría a la descalificación de Israel si no se aviene a modificar las letras.

Es decir, que si al país gobernado por Netanyahu se le negara su participación en el festival, la decisión no tendría que ver con el genocidio que está cometiendo en territorios palestinos, sino con una cuestión meramente técnica a la que tienen que someterse todas las canciones que concurren.

El gesto de Público representa una toma de posición ética frente a un fenómeno cultural de gran repercusión a escala global que, para muchos participantes y espectadores, trasciende el mero entretenimiento y constituye una plataforma de expresión política y social. Reivindicamos así la necesidad de mantener una postura crítica sobre estos macroeventos culturales y su potencial impacto en cualquier sociedad.

Pero esta reflexión va más allá de Eurovisión y aspira a abrir un debate sobre cómo los medios de comunicación eligen representar y respaldar (o no) ciertos acontecimientos y países. ¿Deben los medios limitarse a ser plataformas neutrales de entretenimiento y cultura, o tienen la responsabilidad de adoptar posturas éticas, incluso cuando esto pueda costarles audiencia?

En el caso de Público, la elección es clara: priorizar la ética sobre un contenido que, aunque popular y rentable, está teñido de controversia, dobles raseros y ausencia total de empatía hacia víctimas inocentes.

El cerrojo informativo de Público a Eurovisión no incluirá las críticas al festival, sobrecostos, mala praxis o actos de protesta que se produzcan durante su celebración. En este marco, se podrá leer incluso alguna reseña de relevancia cultural o social sobre los mensajes de canciones comprometidas o de denuncia; pero no sobre la organización o la competición. Se trata de un enfoque que busca poner el arte y mensajes que merecen ser escuchados por encima del certamen.

En Público somos conscientes del impacto negativo que en términos de audiencia y, por tanto, de ingresos, supone esta decisión, pero estamos convencidas y convencidos de que el compromiso de este medio pasa necesariamente por impulsar la defensa de los derechos humanos y no caer en la complacencia de las audiencias masivas.

Es un acto de congruencia con la línea editorial que históricamente ha definido a este medio. Pero esta congruencia tiene un coste demasiado elevado que sólo puede ser compensado con el respaldo económico de nuevos suscriptores y suscriptoras. Por eso, si tú también crees en el periodismo ético, valiente y comprometido con los derechos humanos, te pido que nos apoyes y te unas a la República de Público. Sólo así podremos seguir tomando decisiones como esta.

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2024-02-28 19:53:29 gaza,Israel,palestina
<![CDATA[Posos de anarquía - Del aprendiz de Monipodio un 28 de febrero]]> https://blogs.publico.es/david-bollero/2024/02/28/del-aprendiz-de-monipodio-un-28-de-febrero/ Grabado de ‘Rinconete y Cortadillo’ en la edición de ‘Novelas Exemplares’ (Miguel de Cervantes), impresa en Madrid por Antonio Sancha en 1783. – Biblioteca Nacional
Grabado de ‘Rinconete y Cortadillo’ en la edición de ‘Novelas Exemplares’ (Miguel de Cervantes), impresa en Madrid por Antonio Sancha en 1783. – Biblioteca Nacional
Marca el almanaque 28 de febrero y Andalucía entera se echa a las calles, inundando de jolgorio y algazara hasta el último de los rincones. El andaluz es por naturaleza jubiloso, amigo del alborozo y la chufla, y pocos motivos son menester para entregarse a la celebración. Mas este año del que aun algunos llaman Señor, no se sabe si son de justicia francachelas y jaranas con la que tenemos encima.

Cinco años ha de la llegada a San Telmo del que virtuoso ha hecho a Monipodio, primero en compañía de quienes se decían extremos y diestros, mas, en realidad, de avezados poco hacían gala, dejando entrever su torpedad y aturdimiento; posteriormente, en solitario, pues no hubo ni relicario de toca ni faldriquera de bayeta que sus dedos no visitaran, que su buen natural y lengua lagotera no alcanzaran.

Fueron comicios en un día de los calurosos del verano y el aprendiz aventajado de
Monipodio salió a hombros con mayoría, mostrando orejas y rabo antes incluso del
tercio de varas. Maestro en la ciencia vilhanesca, llénasele la boca de unidad, igualdad y otros grandes vocablos, agitando una palma al aire al tiempo que con la diestra separa y retira a quienes no se arriman a su cofradía.

Es 28 de febrero y 4 de cada 10 andaluces que pueblan la comarca viven en riesgo de pobreza, desdichados y pesarosos al ver como no hay lugar en España donde la miseria más llano encuentre el camino. Pareciera Despeñaperros el bardal impenetrable a la opulencia norteña, salvo para las hebras que se tornan en capas y sombreros de ala ancha en San Telmo. Once puntos nos separan del resto del país y uno, que de suyo es curioso, se pregunta: "¿a dónde irán a parar tantas riquezas que llegan de ultramar? ¿Esas de forasteros apersonados, con sus villas y haciendas que nos hacen dar con nuestros huesos en arrabales propios de los perros despeñados?"

Y si la enfermedad le alcanza a uno, con su pan se lo coma, que tampoco hallará consuelo ni remedio alguno; el diablo tocará a su puerta antes de que el buen doctor lo haga, y sabiendo que ese es el fin último, ¿cómo es posible que en el resto del país la buena salud cumpla mejor su débito que en esta Andalucía nuestra en la que de muy entera voluntad y gana pagamos aranceles cuyos frutos comen otros?

Es 28 de febrero y no hay, pues, tanto que celebrar, pues ni españoles de segunda alcanzamos a ser, más de tercera y gracias, que el pernicioso aprendiz de Monipodio nos embaucó con sus bernardinas y dejó la bolsa más hueca que la sesera de quienes no atendieron a los advertimientos de lo que venía. Versados en este juego, de ley es admitir que el escarmiento debiera ser compartido, repartiéndose con Monipodio y sus cofrades, y más aun si cabe con quienes en mala hora le sacaron por la puerta grande. Día de juicio hay, donde todo saldrá en la colada, mas hasta que ese amanecer llegue, mucho sudor nos ha de llover del rostro como de alquitara.

Dos años restan aún para poder sacudirse como moscas al aprendiz de Monipodio y su infame academia, que a buen seguro darán más luenga escritura, que a buena fe confío será de grande consideración y servirá de ejemplo y aviso a los que la leyeren, pudiendo en verdad celebrar un 28 de febrero entre iguales.

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2024-02-28 06:45:50 Andalucía,PP
<![CDATA[Otras miradas - ¿Cuánto nos cuesta el chiringuito machista?]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80698/el-chiringuito-machista/ Cartel del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Nº11, en Madrid.
Cartel del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Nº11, en Madrid.
¿Cuánto nos cuesta el chiringuito machista? Pues unos 5.000 millones de euros al año, un 0.37% del PIB. Ese es el precio de que tanto machista siga vigente en España ejerciendo violencia. Y este es el precio a pagar, como Estado, para reparar lo que ellos han ocasionado. Es decir, su violencia física, psicológica, emocional, vicaria, económica o sexual, sean parejas o no. 

Luego son los primeros en comentar en redes lo de las subvenciones a la cultura o las ayudas a inmigrantes, y callan cuando el resto de españolas y españoles tenemos que sacar de nuestros bolsillos dinero para proteger a unas víctimas que ellos ocasionan con sus actos y porque, a los señores, no les da la gana de cambiar. Y es que el 85% del coste lo ponen las instituciones públicas. Ojo que cuando el apoyo público se queda corto, cerca del 10% de las mujeres tienen que pagarlo ellas mismas. Por si no tenían ya bastante, cuando muchas de esas situaciones van acompañadas de una baja laboral ante el estrés de la violencia.

Este impacto ha sido medido en un estudio de la Universidad de Alcalá y es que claro, la violencia de género no es solo el golpe que o el trauma psicológico que soporta una mujer, es también la marca que deja en la sociedad. Sí, aunque haya quien se niegue a verlo, deja costes legales (no solo para víctimas, para ellos también), gastos sanitarios para atender el daño físico o psicológico que ejercen, costes laborales, casas de acogida o mudanzas que las mujeres deben realizar para alejarse de sus maltratadores. Insisto, esto no va solo de coste de ellas, también de ellos. Más de 1.121 millones de euros para sus asuntos policiales, judiciales, penitenciarios y legales; además de los cursos de terapia por si pueden reflexionar un mínimo de lo que hacen. 

Por supuesto, el análisis no contabiliza todo aquello que no tiene un coste monetario. Es decir, el coste personal, el dolor, el sufrimiento cada hora, daños irreparables, las situaciones de orfandad, menores traumatizados o abusados, familias rotas y la pérdida de vidas. Ese vacío no puede ocuparse ni con todo el dinero del mundo. Por eso, el estudio enfatiza que se han quedado cortos en evaluar el impacto del coste de la violencia de género en nuestra sociedad

Sobre este tema no verás hablar a quienes están en el poder de diversas instituciones y niegan la violencia de género, porque viven de esto. Decían que todo este sistema, en el que el Estado está para reparar los derechos humanos de las mujeres lesionados y dañados por el machismo, era todo un chiringuito cuando el verdadero da la sensación de que lo tienen montado todos estos que viven del negacionismo y apoyan a los culpables que causan estos sobrecostes ante su falta de educación y comportamiento. 

Ya lo sé, que luego nos vienen con lo de... ¿no os dais cuenta que, a pesar de todo este dinero, no sirve de nada porque mueren todavía mujeres? Claro, porque no les da la gana de cambiar su comportamiento. El problema no es de quién repara el daño, el Estado, es de quién hace el daño, el maltratador. Por lo tanto, dejad de mezclar churras con merinas porque el problema no es que se atienda a las víctimas, sino que los machistas las ocasionen porque quieren que todo siga igual aunque eso sea llevándose mujeres por delante.

Conclusión: que si estos tipos se quedaran quietos, si dejaran de buscar bronca y patalear como niños, si dejaran de ser querer ser protagonistas, si dejaran sus narcisismos a un lado, si dejaran de despreciar a las mujeres, si se reeducaran y se sacudieran el machismo que aprendieron, si dejaran de insultar, de golpear, de matar... Si estos tipos dejaran su violencia machista tendríamos 5.000 millones de euros al año para destinar a otros asuntos. También tendríamos más de 1200 vidas ahora perdidas y vivos a tantos menores asesinados por sus padres.

Tienen tanto morro que incluso se permiten darnos lecciones de feminismo o de economía, pero ojalá esto sirva para que asumamos que esto va más allá de un caso, que es una estructura. Que si hay un chiringuito es solo el de ellos, el machista. Y quienes lo apoyan son los responsables de todo.

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2024-02-28 05:17:35
<![CDATA[Viñetas - ¿Cuánta corrupción cabe en España?]]> https://blogs.publico.es/vinetas/2024/02/28/cuanta-corrupcion-cabe-en-espana/ ]]> 2024-02-28 05:04:35 <![CDATA[Otras miradas - Pederastia: El poder fálico-sagrado sobre los cuerpos]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80641/pederastia-el-poder-falico-sagrado/ Portada del libro 'Pederastia: pecado sin penitencia' de Juan José Tamayo.
Portada del libro 'Pederastia: pecado sin penitencia' de Juan José Tamayo.
En estos años de debates en torno a la mejor manera de acabar con las violencias machistas parece estar cobrando cada vez más fuerza la lógica que traslada al Derecho Penal la responsabilidad de zanjarlas. Una opción que parece olvidar que dichas violencias son el resultado de una estructura de poder y de un orden cultural, y que por lo tanto difícilmente serán combatidas con éxito si les aplicamos casi de manera exclusiva una respuesta, la penal, que se basa, al menos en democracia, en las responsabilidades individuales.

No estoy diciendo que nuestro Estado de Derecho no deba prever las debidas consecuencias para quienes violenten nuestro pacto de convivencia, y muy singularmente para quienes al hacerlo lesionen la integridad física y moral de otros y otras, pero continuaremos equivocándonos si pensamos que castigando al machismo vamos a acabar con él. Hasta que no incorporemos, también a lo jurídico, que la desigualdad de mujeres y hombres es una desigualdad de estatus, y por lo tanto de poder, y que ello se traduce no solo en unas estructuras – sociales, políticas, económicas -, sino también en un orden cultural y simbólico, me temo que nos vamos a salir del terrible círculo vicioso. El que para atajar la violencia genera más violencia. Solo empezaremos a romper ese círculo si empezamos a romper los pactos de varones que sustentan las asimetrías de poder y si, en paralelo, desmontamos una masculinidad que, en cuanto megaestructura de pensamiento, no solo nos define a los hombres sino que también marca las pautas del prestigio y la autoridad en términos colectivos.

Ese orden político y cultural, que es un fantástico aliado del económico basado en el mercado, continúa vigente y muy singularmente en un país como el nuestro en el que la tan alabada transición no supuso, sin embargo, la ruptura con los poderes en que el franquismo se había sustentado. De hecho, las elites económicas continuaron intactas e incluso buena parte de las políticas se reciclaron en un singular ejercicio de desmemoria y cinismo. En el mismo sentido, la Iglesia Católica se mantuvo en su lugar de privilegio, avalado por la Constitución y por unos inconstitucionales Acuerdos con la Santa Sede que, hoy por hoy, ningún gobierno se ha atrevido a denunciar.

A lo largo de estos más de 40 años de democracia, la estructura eclesiástica se ha mantenido como una especie de "agujero negro", con frecuencia al margen del mandato de sometimiento al Derecho – art. 9.1 CE – y conservando su poder de influencia y el poderío económico avalado incluso por gobernantes socialistas. Una realidad que a cualquier demócrata comprometido con la igualdad y los derechos humanos debería, como mínimo, escandalizarle, si tenemos en cuenta que estamos hablando de una estructura de poder patriarcal y oligárquica, en la que la mitad de la ciudadanía que son las mujeres tienen limitados sus derechos de participación y cuestionada su capacidad de agencia.
Todo ello por no hablar de la beligerancia con que tradicionalmente han arremetido contra la diversidad sexual y familiar y, en general, contra todo avance en materia de dignidad de los seres humanos. Recordemos los rezos que han tratado de evitar que las mujeres ejerzan su autonomía reproductiva, los cuales resultan más escandalosos si cabe si contrastamos esa ira con el silencio mantenido con respecto a las agresiones sexuales cometidas en el seno de la Iglesia durante siglos y a las que solo muy recientemente hemos empezado a ponerle voz y rostro. Una práctica legitimada estructural e institucionalmente por la jerarquía eclesiástica y que constituye, en palabras del teólogo Juan José Tamayo, el mayor escándalo de la Iglesia Católica en el siglo XX.

Un "cáncer con metástasis" que todavía hoy, pese a informes tan contundentes como el de nuestro Defensor del Pueblo, no ha sido afrontado desde dentro con rigor hacia los responsables y con compasión hacia las víctimas. Incluso pareciera que la misma Administración de Justicia, y singularmente quienes en su seno han de proteger a los menores de edad, no se ha atrevido a desmontar con contundencia todo un aparato de control y violencia que, lejos de ser una suma de casos aislados, representa una praxis institucionalizada.

Este análisis de la pederastia como una forma de "violencia sexual espiritualizada" y que alcanza el carácter de estructural es el que encontramos en el último libro de un teólogo que lleva décadas argumentando a favor de un Estado laico y cuestionando los pilares de una Iglesia que excluye a las mujeres y que se apoya en unas masculinidades bien adiestradas para el ejercicio del poder. Sobre otros y sobre otras. Y es que las "masculinidades sagradas", como las califica en Pederastia: ¿pecado sin penitencia?(Erasmus, 2024), son "condición necesaria para ejercer el poder, todo el poder, todos los poderes".
Unos poderes que, en el caso de las agresiones de menores, se proyectan sobre las conciencias, sobre las mentes, sobre las almas y sobre los cuerpos. De esta manera, la pederastia no solo supone "la mayor perversión de lo sagrado y la divinidad", sino que también podríamos contemplarla como la representación exacta de lo que supone el patriarcado en cuanto pacto de hombres, en el cual es clave el silencio que mantenemos con respecto a las prácticas abusivas de nuestros iguales.

El libro de Tamayo, que recoge sus análisis sobre el tema desde 2014 hasta la actualidad, y que se lee casi con el terror que provoca una distopía, va mucho más allá de las respuestas concretas a esta violencia estructural en el seno de la Iglesia y plantea la necesidad de "des-patriarcarlizar, des-clericalizar, des-jerarquizar, des-masculinizar y democratizar la Iglesia católica". Un horizonte utópico que viene a coincidir con el que el feminismo traza para una humanidad en la que, como bien sostenía Kate Millet, "el patriarcado tiene a Dios de su lado". Un dios masculino que nos convierte en dioses a los hombres. A los que, me temo, no bajaremos de los púlpitos con ayuda del Código Penal.

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2024-02-28 05:03:50
<![CDATA[Otras miradas - Andaluz, este no es tu gobierno]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80749/andaluz-este-no-es-tu-gobierno/ Andaluz, este no es tu gobierno
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. Francisco J. Olmo / Europa Press
El pueblo andaluz conquistó el autogobierno en un referéndum histórico que vino precedido de una formidable movilización social. Era un tiempo más de pueblo que de ciudadanía, y la victoria inapelable del sentimiento autonomista andaluz vino en volandas de aquella sociedad que anhelaba la libertad sin ira, la igualdad sin afrentas. Su firme determinación alimentó, primero en las calles y después en las urnas, el proceso luminoso que conjuró a la izquierda sindical y política para conseguir instituciones propias.

La derecha no compartió, de hecho combatió, aquella riada en la que participaron millones de andaluces y andaluzas. El PP, lejos de reconocer su error, anda ocupado en destinar energías a un borrado selectivo de nuestra memoria democrática, reconstruyendo en el imaginario colectivo su papel de entonces, y valiéndose para ello del poder y los recursos que manejan gracias a que gobiernan esas mismas instituciones que no apoyaron cuando tocaba.

Hay mucha impostura en este andalucismo comercial del Partido Popular. Y mucha incongruencia. Por primera vez el parlamento andaluz tiene un presidente que no votó a favor del referéndum, y como él, todas las personas que tenían entonces edad de votar y que han nutrido las filas políticas de la derecha. Todas las que durante estos años han mostrado su resistencia a seguir profundizando en el desarrollo de nuestro Estatuto, a definirnos como nacionalidad histórica, y sobre todo y desde que gobiernan, a darle cuerpo al extraordinario potencial que tiene Andalucía en el contexto estatal.

Para Moreno Bonilla el autogobierno es una verdad incómoda. La impericia de su gobierno al frente de la Junta hace estragos. Aulas atestadas en las escuelas, listas de espera insoportables en la sanidad, precios de la vivienda disparados, pueblos que pierden población y futuro... El Partido Popular necesita alimentar la confrontación, inventar cada día una nueva polémica con la que tapar sus fallas de gestión, su rotundo fracaso al frente de Andalucía y su renuncia a ejercer las competencias que hace décadas el pueblo andaluz mandató que se decidieran exclusivamente aquí.

La derecha está afanada en convencer a la sociedad de que la Junta de Andalucía es inútil. La autonomía y el Estatuto sirven para hacer campañas publicitarias carísimas, para traer a nuestra tierra fastos musicales y eventos deportivos, pero no para mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Grandísima paradoja que los mismos que excusan el fracaso de sus políticas con la herencia recibida de los gobiernos autonómicos anteriores, ahora no se sientan concernidos por el agravamiento del sufrimiento social que provocan sus propios desatinos. Heredaron problemas y decepción ciudadana por su manejo, sí, pero su legado a futuro es una compilación de simplezas, agravios inventados y asuntos por resolver en los que han bajado los brazos antes siquiera de tratar de resolverlos.

El pueblo andaluz no buscó en la construcción de su autonomía enemigos en los que desahogar su frustración, ni pidió saldar cuentas con la historia y los poderes establecidos tras años de olvido y maltrato. Quiso ocuparse de sus propios asuntos, manejar sus cuentas, procurarse un porvenir digno en su tierra. Y todo ello con la alegría que solo los pueblos que han sufrido mucho son capaces de enarbolar.

El PP nos empobrece, cuartea nuestra memoria y los logros de aquellas generaciones, adultera el sentido y propósito de nuestras instituciones, siembra desánimo y ofuscación. Pero ya saben ustedes que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Aquel vergonzante "andaluz, este no es tu referéndum", va a tornar en un "andaluz, este no es tu gobierno".

Tiempo al tiempo.

Y que viva Andalucía.

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2024-02-27 22:05:57 andalucía,Día de Andalucía,PP
<![CDATA[Dominio Público - Andalucía no necesita cuentacuentos]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59731/andalucia-no-necesita-cuentacuentos/ Bandera de Andalucía en el exterior del Parlamento andaluz. EFE
Bandera de Andalucía en el exterior del Parlamento andaluz. EFE
Érase una vez un presidente de la Junta de Andalucía que, cada 28F, salía de su palacio para contarle un cuento a los andaluces y andaluzas. Se llamaba Juan Manuel Moreno Bonilla y le encantaba hacerse fotos desde todos los ángulos posibles en las que él saliera muy bien y la realidad que estaba a su espalda apareciera distorsionada.

Para él, el 28 de febrero debía tener dos ingredientes: celebrar el día de Andalucía recordándole a los ciudadanos lo buenos y talentosos que eran y contarles que vivían en una arcadia feliz que podía serlo aún más si el Gobierno de España no maltratara a Andalucía. Y, por supuesto, todo ello aliñado con la suerte que esta tierra tiene desde hace cinco años de haberle descubierto a él y al PP, que son los auténticos protagonistas de la refundación de nuestra comunidad como tierra de éxito y oportunidades, sin que nada antes se hubiese hecho desde el inicio de la autonomía andaluza por todos los gobiernos socialistas que le precedieron.

Uno de los ingredientes elegidos este año 2024 llama a la reflexión y potencia la autoestima: líderes en una sonrisa. Felicidades a los creativos de la campaña.

El segundo ingrediente, el de la confrontación con el gobierno de Pedro Sánchez y su falta de compromiso con Andalucía, lo tenemos diariamente por castigo. Y no se preocupen que, en el discurso institucional del acto de las medallas, se actualizará convenientemente con una derivada reciente: aquellos que estén de acuerdo en ese gobierno malvado con el Sr. Moreno Bonilla, serán agasajados por su actitud y envueltos en el espíritu de concordia dialogante que el presidente emana y que sólo es mérito de él, nunca de la persona del Gobierno con la que acuerde (véase el Pacto de Doñana).

La cuestión es si Andalucía está para escuchar los cuentos del Sr. Moreno Bonilla, o las verdades del barquero que te cuentan las y los andaluces de a pie que sufren cada día el deterioro dramático, por ejemplo, de la sanidad pública: más de un millón de personas en listas de espera para ver a su especialista o para una intervención de la que puede depender su vida, centros de atención primaria con citas para diez días o cerrados por las tardes, profesionales sanitarios saturados que no pueden más y cuyas condiciones laborales les hacen irse a otras comunidades o a la sanidad privada...

El 28 de febrero celebra, entre otras cosas, la aspiración del pueblo andaluz de ejercer su autonomía y autogobierno conquistado en las calles para romper los obstáculos y las brechas de desigualdad que históricamente condenaron a nuestra tierra al subdesarrollo. De eso es de lo que un presidente debería dar cuenta cada año si queremos ser justos con nuestra propia historia y con la gente, más allá del marketing y la propaganda institucional.

El Sr. Moreno Bonilla sabe que su cuento está cada vez más lejos de la realidad, pero los que deben saberlo son los andaluces y andaluzas que le otorgaron una mayoría absoluta y ven cómo somos furgón de cola en comparación con otras comunidades. No sólo en la sanidad, sino también en la educación pública (con 2000 aulas educativas menos desde que es presidente, peores ratios por alumno en las clases o una oferta pública insuficiente de FP).

Cuando indicadores como el de pobreza o exclusión social crecen en Andalucía este último año y se sitúan 11 puntos por encima de la media nacional, o a los jóvenes se les ignora en las ayudas al alquiler de la vivienda justo cuando, a pesar del mantra de la financiación autonómica del Estado, esta comunidad tiene la mayor financiación del Gobierno de España y de los fondos europeos de su historia, es que la gestión del gobierno del Sr. Moreno Bonilla no supera el aprobado ni de lejos.

El presidente cuentacuentos es un buen vendedor, pero no es un buen gestor. Esto va de aprovechar las inversiones y los presupuestos y no de que te coja el toro sin haber hecho los deberes en la ejecución de las infraestructuras hídricas cuando arrecia la sequía para acabar pidiendo ayuda al que no paras de criticar, por cierto.

Es una pena que, con un momento positivo como el que vive la economía española en el marco europeo de avance en la generación de riqueza y empleo, tengamos a un gobierno del PP que es incapaz de mejorar la acción de su autogobierno y el ejercicio de sus competencias para que Andalucía acorte diferencias y crezca más que la media de otras comunidades y regiones europeas. En vez de eso, intenta ocultar su mala gestión confrontando y quejándose siempre de otros.

Andalucía necesita más y mejor autogobierno, necesita una cooperación eficaz con el Gobierno de España en la que haya más inversiones en proyectos estratégicos que cambien los problemas estructurales de nuestro tejido productivo y lo hagan más competitivo en los escenarios presentes y futuros.

No necesita más cuentos ni propaganda, sino mejor gestión y un proyecto ambicioso que tenga en cuenta lo que necesitan y demandan históricamente todas y todos los andaluces.

 

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2024-02-27 21:45:10
<![CDATA[Dominio Público - Algunos hombres y mujeres buenos]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59724/algunos-hombres-y-mujeres-buenos/ Aaron Bushnell, Basel Adra, Yuval Abraham y Sofia Orr.- X/REUTERS/X
Aaron Bushnell, Basel Adra, Yuval Abraham y Sofia Orr.- X/REUTERS/X
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, estaba a punto de hincarle el diente a una enorme bola de helado cuando fue preguntado por un periodista sobre un alto fuego en Gaza. Tras permanecer un segundo con la boca abierta a pocos centímetros del cucurucho, dijo que esperaba que ese alto el fuego fuese inminente. Lo esperaba, porque él no lo ha pedido ni lo ha impulsado, más bien al contrario. Esperaba, como quien espera que salga el sol. Como si, en parte, no dependiese de él.  

Habían pasado tan solo unas horas desde que Aaron Bushnell, un soldado norteamericano de la Fuerza Aérea, se quemase a lo bonzo ante la embajada israelí a modo de protesta por la responsabilidad de su gobierno. "No seré cómplice de este genocidio", dijo ante la cámara que grabó sus últimos momentos, refiriéndose a Gaza. Biden, cuyo Gobierno es el principal aliado y financiador de Israel, a quien nutre de armas y a quien protege históricamente, junto con la UE, para bloquear cualquier castigo al apartheid, a la ocupación y al genocidio, siguió comiéndose el helado.

Bushnell murió, y su imagen ya se ha convertido en un icono de este triste y no tan inédito episodio de nuestro tiempo. El joven soldado de 25 años era un activista de izquierdas, vinculado a movimientos anarquistas, que había participado en tareas sociales con personas sin hogar en Texas. Decenas de personas han ido pasando por el lugar de los hechos, dejando flores, velas y mensajes de recuerdo. Las redes se han llenado de mensajes de agradecimiento desde todas partes del mundo, también desde Palestina, recordando una imagen similar que se popularizó como protesta ante la guerra de los Estados Unidos contra Vietnam, hace 50 años.  

Este mismo fin de semana se celebraba la Berlinale en la capital alemana, uno de los festivales de cine más importantes. Dos jóvenes, un palestino y otro israelí, suben juntos al escenario. Basel Adra y Yuval Abraham han ganado el premio al mejor documental con su obra No Other Land, que retrata la brutalidad de la ocupación y la limpieza étnica que comete Israel en Palestina, poniendo el foco en el caso concreto de Masafer Yatta, en Cisjordania. "Estamos aquí, ante vosotros, ambos tenemos la misma edad, yo soy israelí y Basal en palestino, y en dos días volveremos a una tierra en la que no somos iguales", dijo Yuval Abraham. Los aplausos y las muestras de apoyo, sobre todo cuando el video se viralizó en redes sociales, fueron enormes. Otros artistas y cineastas también habían mostrado su apoyo al pueblo palestino durante la gala, entre ellas, Eliza Hittman, judía y miembro de uno de los jurados.  
Sin embargo, la respuesta de las autoridades alemanas fue censurar esta denuncia y acusar a los cineastas de antisemitas. "Lo ocurrido ayer en la Berlinale fue una relativización intolerable. El antisemitismo no tiene cabida en Berlín, y eso también se aplica al panorama artístico", dijo el alcalde de Berlin, Kai Weger. Los medios de comunicación alemanes entonaron al unísono la acusación, tildándolo de ‘escándalo’ o de 'espectáculo pro-palestino'.  

Y mientras el establishment político y mediático alemán insistía en su habitual alineamiento con el relato israelí de este genocidio, y su perverso uso del Holocausto para justificar su apoyo a este estado colonial y a su limpieza étnica, un grupo de hackers pirateaba la cuenta oficial de Instagram de la Berlinale, y volvía a colar a Palestina en el foco. Lo hizo con varias imágenes del genocidio en Palestina simulando ser portadas de películas. Una de ellas no podía ser más icónica: la foto de varios soldados israelíes posando y sonriendo para un selfie ante un paisaje de edificios derrumbados por las bombas, con el título de una película alemana recién estrenada, La Zona de Interés, el film que retrata la vida de Rudolf Höss, alto cargo del Tercer Reich que vivía en una idílica casa al lado del campo de exterminio de Auschwitz.

Precisamente escribí hace unas semanas sobre esta película y sobre la banalidad del mal que también estábamos viendo en Gaza. Las incesantes imágenes que publican los soldados israelíes en Gaza riéndose con los juguetes de los niños palestinos asesinados, robando joyas y exhibiendo la ropa interior de mujeres palestinas es una muestra de ello.  "Otro genocidio de este siglo apoyado por Alemania" decía la falsa carátula hackeada. Y es que la gestión que hace Alemania de sus propios fantasmas es algo de lo que algunos ciudadanos se niegan a ser cómplices. Van a pasarse varias generaciones pidiendo perdón por un genocidio tras otro. Y algunos alemanes no están por la labor de que los palestinos paguen su cuenta con el Holocausto.  
El mismo domingo, una joven judía israelí de 18 años llamada Sofia Orr, se presentaba ante el centro de reclutamiento de las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF) en Tel Aviv. Acompañada de una treintena de adolescentes, todos y todas ellas activistas judías de izquierdas, anunció que rechazaba servir en el ejército. Sofia era una de las 230 firmantes de un manifiesto que se publicó el pasado mes de septiembre que ya anunciaban su rechazo al servicio militar. Su decisión estaba ya tomada antes de esta escalada bélica tras los sucesos del 7 de octubre, debido a "la ocupación y opresión que ejerce el ejército contra Palestinos en Cisjordania", afirmó. "La gente dice que soy ingenua, antisemita, traidora", confesaba a un periodista en una entrevista.  

Pasan los días y las cifras de muertes siguen subiendo. Ahora también por hambre y sed, entre las ruinas. Ruinas no solo de Gaza sino de la moral mísera de Occidente que ha patrocinado y avalado esta masacre. La misma miseria moral que, mientras expresa deseos de que todo pare, así, como quien pide que llueva, alimenta una y otra vez el monstruo de la guerra en mil frentes más allá de Gaza.  

No hay horizonte a la vista más allá de la inexorable infamia que perseguirá a quienes hoy avalan estas ignominias. Es algo que tratamos de usar para consolarnos entre tanta impotencia y tanta ansiedad: que la historia pondrá en su sitio a los perpetradores, como ha ido haciendo a lo largo de la historia con otros personajes poderosos ante hechos similares. Sin embargo, habrá otro espacio para el recuerdo, no solo para las víctimas, las principales heroínas y protagonistas de esta historia, sino también para todos esos y esas hombres y mujeres buenas, como los que en su día, desde las entrañas de la Europa ocupada por los nazis, se opusieron al nazismo. Valientes como Sofia, Basel, Yuval o Aaron. Ninguno de ellos tiene poder más allá de su palabra, de su cuerpo, pero la dignidad que demuestran es una apisonadora que pasará por encima de los muñecos de cartón piedra que nos gobiernan, cómplices, incapaces e indolentes, a quienes la historia, seguro, pondrá en su sitio.
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2024-02-27 19:25:32 Miquel Ramos
<![CDATA[Punto de Fisión - Ábalos, sé fuerte]]> https://blogs.publico.es/davidtorres/2024/02/27/abalos-se-fuerte/ José Luis Ábalos. EFE/Fernando Villar
José Luis Ábalos. EFE/Fernando Villar
Entre las particularidades folklóricas de las que los españoles podemos enorgullecernos están los toros, la paella, el tercer apartado del artículo 56 de la Constitución y el aforamiento indiscriminado. Esto del aforamiento es un superpoder del que disponen unas diecisiete mil personas en España, el cual los hace inmunes a los tribunales ordinarios, como si jugaran al parchís siempre en casillas del mismo color o al escondite sin necesidad de esconderse. Lo del aforamiento nunca lo entendí muy bien, o a lo mejor son los aforados quienes no acaban de entenderlo, ya que se trata de un mecanismo jurídico que protege al cargo, no a la persona que lo ostenta.

No obstante, resulta sorprendente el riguroso nivel ético de nuestros aforados, quienes apenas se aprovechan de este singular privilegio. En cualquier otro país, diecisiete mil políticos y jueces fuera de la ley montarían una banda de cuatreros y estarían todo el día asaltando bancos. Por eso, tampoco hay que extrañarse mucho de que Ábalos haya decidido atrincherarse en su escaño, abandonar las filas del PSOE en el Congreso e integrarse en el Grupo Mixto. Todas las cosas se esfuerzan en perseverar en su ser, dice Spinoza, y Ábalos, aún a costa de la dignidad, la honradez y la ideología, ha preferido seguir siendo Ábalos.

Resuena un eco numantino en el modo en que los políticos españoles se resisten a tirar la toalla y conjugar ese detestable vocablo ruso, dimitir, posiblemente el verbo menos utilizado del idioma. A Cristina Cifuentes tuvieron que dimitirla a la fuerza con el video de unas cremas robadas en un supermercado y da la impresión de que, cualquier día de éstos, a Ábalos lo van a sacar en una grabación bajo cuerda, vendiendo pieles de lince ibérico en un puesto del Rastro. El otro día descubrieron que Koldo vivía en un piso de La Latina, propiedad de Ábalos, por las fechas en que mangoneaba los contratos fraudulentos de las mascarillas. Espera que no haya por ahí un programa de First Dates con Ábalos y Koldo flirteando con los ojos vendados.

Con la temeridad que da el pretérito perfecto, Ábalos aseguraba la semana pasada que él hubiera dimitido sin dudarlo un instante si la mierda le hubiese salpicado cuando era ministro. Ahora que sólo es diputado, lleva encima el lamparón de Koldo con insólito orgullo, como si fuese una camiseta de heavy metal. Bastante disgusto ha tenido al renunciar a su puesto de presidente en la Comisión de Interior sobre corrupción e impunidad, cuando pocos, muy pocos, estaban más preparados que él para dirigir semejante cotarro, aparte de Mariano Rajoy, Isabel Díaz Ayuso, Jorge Fernández Díaz, Rodrigo Rato y, prácticamente, el ejecutivo de Aznar al completo.

Hay que aplaudir la valentía de Ábalos empeñándose en el servicio público contra viento y marea, un ejercicio de obstinación que evoca aquel magnífico mensaje que Mariano dirigió al tesorero de su partido ("Luis, sé fuerte") en el momento en que se destapó que su partido se financiaba bajo cuerda al estilo de la mafia siciliana. A Almeida el chanchullo de las mascarillas con el que se forraron Medina y Lucero no le supuso el menor problema, lo mismo que a Ayuso las comisiones de su hermano por un negocio similar al de Koldo. En el PP rara vez dejan a uno de los suyos al pie de los caballos por un asunto tan nimio como la corrupción: más bien lo arrojan sin piedad si se le ocurre la estupidez de denunciarla, como le ocurrió a Pablo Casado. Le estuvo bien empleado, por probarse el disfraz de decente en vez del de panadero.

El caso es que Ábalos ha ido a parar al Grupo Mixto junto a los diputados de Podemos, BNG, UPN y Coalición Canaria, quienes tampoco tienen culpa de nada. No será nada fácil que, con Koldo estampado en el medio, como una cara de Bélmez, no los confundan con una banda de heavy metal. En cuanto a Sánchez, ya tenía complicado negociar con tirios y troyanos para sacar adelante la legislatura, pero ahora además tendrá que contar con el voto de Ábalos. Todavía está a tiempo de incluirlo en una ley de amnistía, que, al paso que va, lo mismo sale en una procesión de Semana Santa.

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2024-02-27 15:11:53
<![CDATA[Dominio Público - La universidad española ante el genocidio palestino]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59692/universidad-genocidio-palestino/ Manifestación de la coalición de entidades "Basta de complicidad con Israel" para exigir al Gobierno que cese la compra y venta de armas con el país hebreo, este domingo, en Barcelona. EFE/ Marta Pérez
Manifestación de la coalición de entidades "Basta de complicidad con Israel" para exigir al Gobierno que cese la compra y venta de armas con el país hebreo, este domingo, en Barcelona. EFE/ Marta Pérez
Uni-Digna, colectivo de profesorado de las Universidades Públicas de España exige al Ministerio, a la CRUE y a las Universidades que suspendan toda relación de cooperación con Universidades y empresas israelíes y que reclamen al Gobierno que pase de las declaraciones a los hechos, para poner fin inmediato a la colonización, el apartheid y el actual genocidio palestino.  

#NotMyUniversity

Uni-Digna pide un alto el fuego inmediato y permanente, la liberación de todos los miles de rehenes y prisioneros palestinos secuestrados y encarcelados todos estos años así como de los israelíes secuestrados, el fin de las violaciones de Derechos Humanos y de crímenes de lesa humanidad, y sobre todo del actual genocidio que está perpetrando el régimen sionista sobre la población palestina, con el apoyo de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN.  

Uni-Digna exige garantizar de forma inmediata, mediante la interposición de una fuerza internacional, que el régimen israelí acepta (a) poner fin a la violencia de la ocupación, apartheid y colonización de Palestina que lleva realizando durante 75 años, pues la violencia no comienza el día 7 de octubre de 2023, (b) la restauración de todo lo destruido y la reparación de todo lo expoliado en estos años y (c) la creación de un Estado único laico y democrático en el territorio israelí y palestino. Comprometiéndose la comunidad internacional a establecer la prestación de asistencia psicológica y económica a la población palestina y la creación de un fondo especial de ayudas inmediatas y a largo plazo. 

Uni-Digna reclama la apertura de unos nuevos "juicios de Núremberg" para sancionar las responsabilidades de dirigentes, funcionarios, militares y colaboradores del régimen sionista de Benjamín Netanyahu en los diferentes crímenes y abusos contra la humanidad cometidos durante la ocupación y apartheid palestino, y especialmente el genocidio y la "solución final" aplicada durante los últimos 5 meses con total impunidad y el silencio cómplice de la autodenominada "comunidad internacional". 
Uni-Digna denuncia el escandaloso silencio institucional de las Universidades del Estado español y su inacción ante la barbarie. De sus departamentos, consejos y claustros. De sus órganos institucionales y del gobierno de las universidades españolas (la CRUE) cuyas declaraciones, en un tono de indiferencia "equidistante", solo han expresado de forma genérica rechazo a la "escalada bélica" en Oriente Próximo y su "solidaridad" con las comunidades universitarias y científicas de Israel y Palestina, cuando hasta la última pared de las universidades palestinas ha sido reducida a escombros en Gaza con el apoyo de armamento suministrado por la UE y EEUU y cerca de 100 profesores y profesoras universitarios han sido asesinados, muchos de ellos objeto de asesinatos dirigidos para acabar específicamente con sus vidas. 

Uni-Digna muestra también su indignación ante el doble rasero que se utiliza con Ucrania y con Palestina. Mientras que la bandera ucraniana se ha alzado en las universidades y se ha colocado en las webs institucionales un símbolo de apoyo, se retira la palestina. Mientras el Ministerio de Universidades suspendió relaciones con organizaciones de Rusia apoyando fortalecer las relaciones académicas con Ucrania y la CRUE llamó igualmente a las universidades españolas para que suspendieran y congelaran todas sus relaciones institucionales con las universidades rusas y bloquearan colaboraciones futuras con los campus rusos, interrumpiendo los intercambios de profesorado y de estudiantes (dejando colgados a cientos de estudiantes erasmus) e incluso "instándoles" a marcharse a su país, algo a lo que se sumaron rápidamente la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) y la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), nada de esto ha pasado con las universidades del régimen israelí, ni se ha apoyado desde Ministerio y CRUE a las universidades palestinas. 

El silencio de las universidades públicas es más escandaloso aún, por estar financiadas con presupuestos públicos y sin los riesgos del "mecenazgo privado" de las universidades extranjeras (como las estadounidenses donde el lobby sionista persigue a las autoridades y órganos académicos que se pronuncien en favor si quiera de la paz). No olvidemos que las universidades españolas tienen autonomía (art. 27.10 de la Constitución) y son supuestos espacios de libertad de expresión y pensamiento crítico. Ambos figuran como elementos esenciales en la finalidad y el preámbulo de los estatutos de las universidades.  
Al igual que figuran entre sus fines y valores esenciales el fomento de la solidaridad regional, nacional e internacional, así como la defensa de la paz, los derechos humanos y la convivencia. Pero buena parte de los académicos y las propias universidades reiteran, parece que solo ante el genocidio palestino, las manidas excusas de "no es competencia de este órgano", "no hay que mezclar ciencia y política", o en todo caso, "hay que condenar toda forma de violencia" como quien condena la fuerza gravitatoria. Esta forma de hacer política, que es "mirar para otro lado" y "mantener el silencio cómplice", recorre el mundo de los órganos académicos de nuestras universidades y del Ministerio de Universidades, no así de la comunidad universitaria que, a pesar del miedo a expresarse que parece extenderse por temor a las consecuencias, se han manifestado sobre todo desde los estudiantes, el personal de administración y algún profesorado como honrosas excepciones. 

El 15 de octubre de 2023, la Universidad palestina de Birzeit lanzaba al mundo una petición de solidaridad desesperada con el título de "No calléis ante el genocidio". Durante los días siguientes y en respuesta a esa llamada, miles de miembros de la comunidad académica nos adheríamos a una "Declaración en apoyo al Pueblo Palestino desde las Universidades del Estado español". Pero no basta con el apoyo de los miembros de la comunidad universitaria.  

Ya nadie necesita más datos sobre las posiciones adoptadas por las autoridades europeas, estatales, autonómicas, municipales, académicas..., las docenas de resoluciones de NNUU que Israel ha ignorado mientras una parte de la "comunidad internacional" le aplaudía y financiaba. Hemos presenciado las decenas de miles de asesinados o los miles de millones de euros en armamento que alimentan ese negocio genocida, la sangre televisada, las niñas y niños troceados y las ruinas humeantes, para despejar las equidistancias cómplices y los debates hipócritas entre ocupación colonial y población sometida que han ayudado a sostener 75 años de lento genocidio, segregación y apartheid, secuestro y encarcelamiento arbitrario, tortura sistemática, cacerías a manos de colonos armados, robo y destrucción de cultivos, expolio de tierras y expulsiones masivas, demolición de casas, saqueo de agua, envenenamiento de pozos... en definitiva, de la limpieza étnica que emplea todas esas herramientas para consumar el proyecto colonial-sionista de asentamiento. 
Por todo ello, Uni-Digna demanda a las autoridades académicas del Estado español representadas por la CRUE y el Ministerio de Universidades que cumplan de forma inmediata con el imperativo de cancelar todo vínculo de colaboración con las instituciones, organizaciones y empresas del Estado de Israel por tratarse de relaciones que vulneran los estatutos de las universidades y las cláusulas de los acuerdos europeos en materia de respeto a los Derechos Humanos.  

Porque queremos seguir enseñando e investigando en instituciones que renuncien explícitamente a formar parte de la mayor de las miserias imaginables. Porque seguimos siendo capaces de distinguir entre ocupante y ocupado. Incluso conocemos, porque algunas de nosotras lo enseñan y otras lo estudian, qué dice el tan aclamado Derecho Internacional sobre el legítimo derecho de un pueblo ocupado a resistir. Porque no hablamos de un imperativo "moral", "ético" o "político" (eso es obvio), sino LEGAL (eso no parece tan claro, aunque sí esté escrito). Porque en caso contrario no podremos seguir mirándonos a la cara sin reconocernos como cómplices de este genocidio palestino y de los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante décadas, hoy de nuevo ante nuestros ojos, en vivo y en directo. 

Finalmente queremos expresar como colectivo, Uni-Digna, que apoyamos el manifiesto de la Red Interuniversitaria Española de Solidaridad con Palestina, que ya ha sido suscrito por 2.333 miembros de la comunidad universitaria del Estado español. 
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2024-02-27 09:41:00 gaza,Israel,palestina,universidad
<![CDATA[Con M de... - La hora de Chris y Yonas]]> https://blogs.publico.es/conmde/2024/02/27/hora-de-chris-y-yonas/
Imagen promocional del podcast 'La hora de Chris y Yonas'-. Instagram @lahoradechrisyyonas
Imagen promocional del podcast 'La hora de Chris y Yonas'-. Instagram @lahoradechrisyyonas

No recuerdo cuando conocí a Santiago Zannou. Si recuerdo la poderosa impresión de oirle hablar en un debate sobre juventud y desigualdad por primera vez, con ese acento madrileño cascado que tiene y esa contundencia desgarrada. Me hice fan suya aunque ya lo era de su trabajo, El truco del Manco me parece una obra de arte.  Conocí a Linda en una fiesta de cumpleaños de Santiago. Acabamos de terminar de escribir el primer ensayo de nuevas narrativas migratorias, era San Isidro. Linda también tiene un acento, de Madrid, único. Desde que la conocí la admiré profundamente. Nos unieron inmediatamente nuestra pasión por la moda, que ella expresa de una forma magistral -no así yo-, y por el periodismo. Linda Engoga dirige la revista Nnem.

Linda me acogió con dulzura y generosidad y me ayudó a transitar con muchísimo cariño el complicado espacio de descubrirse una racista, y tener que ajustarse. Y así durante unos años nos fuimos encontrando y ayudando y construyendo juntas hasta que un día, hace un año y pico, me contó que se iba de Madrid.

El otro día Lamine Thior explicaba en un monólogo cómo funciona el tema del racismo, invisibilizado en nuestro país, principalmente porque nos cuesta reconocerlo en nosotras mismas. La mayoría de las personas somos racistas, igual que somos heteronormativas o incluso heteropatriarcales. No queremos serlo pero está ahí, forma parte de la cultura que hemos mamado y, está tan profundamente insertado en nuestro interior, que conforma toda una serie de conductas subconscientes, que se traducen en micromaltratos.

Así que sí, en España somos muy racistas y nos cuesta mucho admitirlo. Solo hace falta convivir con personas no blancas para comprobarlo de forma constante. Una de las experiencias más tristes que he vivido fue la de buscar un piso con mis compañeros de la revista Baynana hace dos o tres años. Quitamos el primer escollo que es el acento y el idioma llamando nosotras a los teléfonos. Pero en cuanto los arrendatarios escuchaban el nombre árabe nos decían que el piso ya estaba alquilado. Daba igual que tuvieran nomina y aval. Acabaron alquilando sendos pisos a través de una inmobiliaria que les cobró un pastón y les ofreció un sitio pequeño por bastante más del precio de mercado.

Como todo, cuando alguien pierde, siempre gana otra persona. Y no nos equivoquemos, que aquí no se trata solo de que mis compañeros y sus familias fueran migrantes. El racismo en España es sistémico e histórico y relacionado con el fenotipo. Todavía recuerdo cuando nuestra compañera Shalini Arias, nacida en la India pero oriunda de Valdepeñas, estuvo retenida por una persona de seguridad del metro de Madrid durante un buen rato porque una señora, que no encontraba su cartera, la acusó de haberla robado. La cartera estaba en el bolso y a Shali nadie le pidió perdón, como contó en este periodismo en un precioso artículo titulado "Culpable de mi fenotipo".

Por todas estas razones es indispensable llenar los espacios de vida y trabajo de personas diversas. Es maravilloso tener a gente como Lamine o la inigualable Asaari Bibang, que consiguen hacernos ver las cosas con su activismo mordaz e inteligente y su humor ácido. Pero no hay nada como estar rodeada de personas migrantes y racializadas para entender y cambiar. Este es el tema recurrente de todos los años del Congreso de Periodismo de Migraciones que se organiza en España en Mérida, la necesidad de tener periodistas migrantes y diversas en las redacciones. No las busquen, no las hay casi.

Hace unas semanas apareció por la oficina de porCausa un chico delgadito y estiloso. "Holaaaa, soy Christian". Fue inmediato, escuchar la frase y saberlo, "este es el hijo de Linda". La forma de hablar, con ese acento arrastrado, ese tono cariñoso, es inconfundible. El estilo magnífico, "legado de mi madre", confesó. Chris llegó ese día a la oficina para proponernos grabar un podcast con su compañero Yonas. Un podcast a dos voces para ilustrar la realidad de ser queer y negre en España, en primera persona. Acaban de lanzarlo. Yo solo he visto la promo en Instagram y ya estoy fascinada. La información que sana, el relato que une, la comunidad que quiero, esto es para mi el podcast de La hora de Chris y Yonas. Dicen que han venido para quedarse. Amén.

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2024-02-27 08:54:00
<![CDATA[Posos de anarquía - En pleno auge de la Inteligencia Artificial, el IMV recurre al 020]]> https://blogs.publico.es/david-bollero/2024/02/27/el-imv-recurre-al-020/ La ministra Selma Saiz durante una de sus comparecencias en la Comisión de Trabajo, Economía Social, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Congreso. – Ministerio de Inclusión.
La ministra Selma Saiz durante una de sus comparecencias en la Comisión de Trabajo, Economía Social, Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Congreso. – Ministerio de Inclusión.
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha sido y es todo un reto para el Gobierno desde que se puso en marcha en 2020. Siendo una acción que ya ha beneficiado a 735.562 hogares, según las estadísticas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) de 2023, sigue sin alcanzar a todas las personas que debiera. Ahora, el Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha anunciado la puesta en marcha en verano del teléfono 020 para reforzar la información y resolver consultas de los solicitantes. La medida es tardía –cuatro años después- y ni siquiera sirve para parchear el problema. 

Las 2.157.712 personas que ya perciben el IMV son la mejor prueba de que esta prestación, inédita hasta que llegó el primer Gobierno de coalición, fue un acierto. Sin embargo, resta mucho camino por recorrer, como demuestra la sucesión de ajustes y cambios legislativos que el IMV ha ido encadenando desde su puesta en marcha.  

Caer en el desánimo con el ruido que genera la derecha no debiera ser una posibilidad, toda vez que precisamente algunas de las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP han aprovechado el IMV para hacer caja: a pesar de ser compatible con las prestaciones autonómicas, gobiernos como la Junta de Andalucía han eliminado sus ayudas, dejando en la estacada a las personas más vulnerables. En cuanto a la eficiencia en su ejecución, tampoco el gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla tiene motivos para dar lecciones, dado que su gobierno aún no ha pagado el Bono de Alquiler Joven  de 2022 –financiado por el Estado- y sus solicitantes se han visto obligados a acudir a los tribunales. 

Dicho esto, valorar las bondades del IMV no ha de frenar la autocrítica y espíritu de mejora. Sin embargo, anuncios como el servicio público del teléfono 020 saben a poco, incluso, con el aumento del 40% de la plantilla que anunció la ministra responsable Elma Saiz, que infló un tanto las cifras de personas beneficiadas respecto a las facilitadas por La Moncloa hace una semana: según ella, las personas que perciben la prestación ya son 750.000 y 2,2 millones de hogares (en dos días el INSS  publicará nuevas estadísticas).  
La burocracia necesaria para solicitar el IMV es compleja, con términos legales que no todas las personas conocen, implicando a diversas Administraciones Públicas... un teléfono de información no restará fárrago al proceso, lo pondrá más al descubierto, pero poco más. Hasta la fecha, buena parte del éxito de la ejecución del IMV descansa en las entidades (Cruz Roja Española, Cáritas Española, ACCEM, Fundación Secretariado Gitano, EAPN-ES...) que día a día se baten el cobre luchando contra la pobreza y la exclusión que, por cierto, ha crecido cinco décimas en un año pese a la mejora del empleo. Según los últimos datos del INE, un 26,5% de la población española viven en riesgo de pobreza, siendo la situación especialmente preocupante en los hogares monoparentales y los menores de 16 años. 

El IMV "no se obtiene por pulsar un botón, hay una importante maquinaria", se justificó esta semana Saiz. Y tiene razón, pero esa complejidad ni se resuelve con el 020 ni ha de trasladarse a quienes precisan ese IMV. Hace dos años asistí a un encuentro en el que participaban responsables de la Secretaría General de Administración Digital (SGAD), cuyos responsables recordaron que el Plan de Digitalización de las AAPP 2021-2025 contempla el servicio de automatización inteligente. Entonces, los expertos pusieron en valor la facilidad de gestión de expedientes del IMV gracias a la tecnología, a pesar del volumen de beneficiarios y la disparidad de casuísticas. 

El año pasado, en otro foro tecnológico en el que participaba la Oficina del Dato de la Seguridad Social en Gerencia de Informática de la Seguridad Social, su director, Luis Díez, no dudó en afirmar que "muchos de los últimos proyectos de Inteligencia Artificial (IA) o de aprendizaje automático (Machine Learning) que estamos adoptando van encaminados a poder anticiparnos a una situación para poder abordar nosotros al ciudadano con ella". Como ejemplo, precisamente, puso el IMV, asegurando que los proyectos basados en algoritmos en los que trabaja la Seguridad Social buscan "identificar a qué personas estamos llegando y a cuáles no pero que deberíamos llegar, acudir a ellos, llevarles la prestación a la puerta".  

Ahora, aquella afirmación se da de bruces con el teléfono de información ciudadana. No es suficiente y, cuatro años después de la puesta en marcha del IMV, suena incluso a chanza. Efectivamente y como apuntó Díez, la tecnología debiera permitir ya otorgar las prestaciones de oficio, de manera rápida, efectiva y sin errores. Hablar del 020 en plena era de la IA y las tecnologías de automatización dice poco, muy poco, de nuestra Administración, cuyo apellido ‘digital’ ya ni debería aparecer, pues tendría que darse por hecho, no sólo con fines recaudatorios sino, muy especialmente, para ayudar a quienes más lo precisan

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2024-02-27 08:21:44 gobierno,ingreso mínimo vital
<![CDATA[Otras miradas - Nostalgias y retretes]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80683/nostalgias-y-retretes/ Pixabay
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Hasta en el retrete se puede sentir nostalgia.

Este domingo cambié por fin la tapa del vater, que llevaba rota desde agosto de 2022. Me la cargué el quinto o sexto día tras mudarme a mi actual piso, durante una tarde de pasión absurda con un ligue de aquel verano. Recuerdo que hacía mucho calor y el aire acondicionado no funcionaba -menudo golazo por la escuadra me metió el casero- y que decidimos cambiar el sofá por la ducha.

Liándonos en el baño, uno de los dos se tropezó, no recuerdo quién, y acabó arrastrando al otro contra la taza del vater, cuya tapa de plástico barato -segundo gol del casero en menos de una semana- acabó cediendo bajo el peso de ambos. Muchas risas, lo sé, pero el PVC partido se me enganchó en el culo y me pegó un pellizco que todavía recuerdo.

El caso es que desde aquel día, mi retrete ha estado sin tapa, sobreviviendo gracias a un trocito con mordiscos, más afilado incluso que el diamante de un boricua, que sobresalía de un enganche de la tijera. El domingo, tras dignarme por fin a hacerme con una nueva en el sitio más barato que encontré – al casero se le devuelve la calidad que él ofrece –, sentí un golpe tan absurdo de nostalgia que entendí a todos los absurdos que sobreviven gracias a los golpes de nostalgia.

Sentado en el suelo del baño, pensaba en todo el tiempo que había pasado con la tapa rota; pensaba en aquella divertida y larga y memorable tarde de agosto; en cómo aquella anécdota se había convertido en material infalible de conversación para todos los que visitaban mi casa; en cómo aquella tapa rota era ya parte de mi personalidad.

Ahí sentado, con los alicates en una mano y un bote de desinfectante en la otra, empecé a dudar de si cambiarla: ¿y si la dejaba rota? ¿y si devolvía la nueva y dejaba la vieja? Al fin y al cabo, aquel trozo de plástico dentado – no os hacéis a la idea de cómo cortaba – representaba un momento feliz. O un momento, al menos, que yo recordaba feliz.

La nostalgia es una herramienta peligrosísima porque te vincula emocionalmente a un pasado que recuerdas feliz, pero quizá no lo fue. Estos días, en esa plaza pública inundada de salitre llamada Twitter, volvió a recuperarse el estéril discurso de que en los años ochenta se vivía mejor.

Otra vez – pasa cada cierto tiempo –, la red social empezó a inundarse de logos comerciales de aquella época y de anuncios genuinos de zumo de cartón y de actuaciones musicales del RTVE analógico; otra vez, se romantizaba una época que había tenido tantos grises y sombras como los años dos mil, pero que los anclados en el pasado se empeñan en romantizar.

Cada vez que esto pasaba, leía estas nostalgiadas pensando que la gente no tenía memoria alguna, sin embargo, la crisis emocional del vater me ayudó a entenderlos este domingo mucho mejor: a veces pasa. A veces pasa y la solución, simplemente, es ignorarlo y tira para delante.

La nostalgia es tan peligrosa porque nos hace mirar al pasado y olvidarnos de que el tiempo corre hacia delante, no hacia atrás; la nostalgia es siempre puñetera, pues los malos la usan para convencernos de no progresar. Lo nostalgia es una enfermedad porque da absolutamente igual que los tiempos en aquel verano de 2022 fuesen mejores, pues de no cambiar la taza del vater, cualquier noche una rata habría subido por la tubería para morderme un pezón.

Al final, la nostalgia no es más que una excusa para autoconvencerme de que soy algo más profundo que un simple dejado que no cambió la tapa del vater en dos años por pura holgazanería, al igual que es una excusa de muchos para no progresar.

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2024-02-27 05:40:31
<![CDATA[Barbijaputa - Sobre la enemistad entre las mujeres]]> https://blogs.publico.es/barbijaputa/2024/02/27/sobre-la-enemistad-entre-las-mujeres/ Este es el segundo de una serie de artículos que pretende esclarecer cómo el patriarcado genera desigualdad entre las personas en función de su sexo (que no de su género, aquí una explicación de este error generalizado, que la mayoría de las veces se comete sin querer).

El sistema patriarcal se vale de muchos tentáculos para mantener esa discriminación y opresión hacia las mujeres, y no solo hoy, sino históricamente. Que los hombres maten y violen a niñas y mujeres de forma masiva todos los días no ocurre por casualidad, o por biología, sino por un sistema de creencias muy simple pero muy bien asentado y aceptado por la sociedad. ¿Cómo lo consigue el sistema? En el primer artículo nos centramos en un tentáculo muy importante, el mito del amor romántico.

Otra de las herramientas que usa el sistema para explotar, discriminar, robar y oprimir a las niñas y mujeres del mundo es el fomento de la enemistad entre ellas. Como decía Simone de Beauvoir: "El opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los oprimidos".

Pero, ¿cómo lo hace el sistema para que las de abajo estén, además de oprimidas, señalándose unas a otras en vez de al opresor? Pues a través de -otra vez- creencias sustentadas por la sociedad.

Antes de seguir, cabe decir que las creencias no siempre son malas, estaremos de acuerdo en que está bien que la creencia de los Derechos Humanos haya calado en la sociedad. Sin embargo, no es más que una creencia, una construcción humana. Y es que el mundo, a veces, se pone de acuerdo para aceptar conceptos. Hay otras construcciones que no nos vienen tan bien, como las religiones, especialmente si eres mujer, claro. El hecho de que los hombres se crean con el derecho de asesinar a sus mujeres, a quienes debieron amar, y que sea algo global e histórico, responde directamente a una jerarquía social basada en el sexo: los hombres son superiores a las mujeres: más admirados, más buenos, más capaces, más inteligentes, más nobles y, en definitiva, más humanos. Nosotras somos más astutas, más enrevesadas, más peligrosas, tenemos más dobleces, más mala baba, somos mentirosas, provocadoras y envidiosas. Esto está así en el imaginario colectivo. Luego, si miramos a nuestro alrededor, nuestras amigas no son así, nosotras mismas no somos así. Sí, puede que alguien en nuestro entorno sea así, pero sin lugar a dudas no solo son mujeres, y de ninguna manera son la mayoría. ¿Saben eso que dicen en la machosfera de que "todas putas menos mi madre y mi hermana"? Pues ahí lo tienen. Todas son putas menos las que tengo cerca y ya sé que no. El "puta" es intercambiable. Además, el "puta" casi nunca hace referencia al acto de prostituirse, sino que se refiere a las mujeres que viven su sexualidad libremente. También a aquellas que no tienen aún el control de su sexualidad pero van vestidas de una determinada forma, o un día se expresaron de otra. Putas somos todas, en realidad, ya lo saben ustedes.

Creencias, en definitiva. Con el "puta", nos damos cuenta del poder que tienen las palabras, ejercen un control bestial sobre las niñas y mujeres. ¿Cuántas cosas han dejado de hacer o decir las niñas y mujeres para evitar el juicio de "puta"? A lo largo de la historia ha habido muchas palabras con esa capacidad de sometimiento. Pero ninguna de ellas funcionaba en sentido inverso: ninguna palabra que los controlara a ellos. Solo las palabras que ponían en duda la masculinidad (la superioridad) de los hombres, como por ejemplo "maricón". Antes, no pegarle a tu mujer cuando "debías" podía conllevar este sambenito. Por supuesto, apoyar cualquier reivindicación de las mujeres, por más justa que esta sea, también conlleva esa palabra o sucedáneas. De hecho, los pocos hombres que fueron asesinados durante la caza de brujas por "brujos" no eran más que sus maridos, sus defensores, en su mayoría. Nos paramos aquí para recordar que el mundo entero se organizó para asesinar y quemar a mujeres por el delito de brujería, es decir, fueron asesinadas por literalmente nada, simplemente por ser mujer.

Una vez expuesto cómo las creencias calan en el imaginario colectivo y cómo se replican sin ningún análisis o crítica, sólo cabe añadir que las creencias sobre hombres y mujeres no solo están en las cabezas masculinas, sino también en las nuestras. Las mujeres también vivimos en la misma sociedad que ellos, nos enseñan las mismas personas, tenemos los mismos profesores en el colegio, las mismas madres y padres, vemos la misma tele, las mismas series y películas. Vemos las mismas relaciones de pareja, el mismo reparto de tareas, segregadas por sexo, vemos la división del trabajo, vemos quién tiene el dinero en casa y vemos quién decide en qué se gasta, vemos quién el dinero en el Gobierno y quién decide quién y cómo se gasta. Vemos quién tiene que tener cuidado en casa para no enfadar a quién. Vemos quién tiene más espacio y permiso para enfadarse y dar miedo, vemos a quién se le permite y se le respeta desde la ira hasta el descanso. También vemos quién debe mejorar su aspecto antes de salir de casa, quién tarda más en hacer qué, quién vive cómodamente, con ropa y rutinas sencillas que no le roban ni un minuto y quiénes necesitan 45 frascos de sustancias diferentes para verse de una determinada manera: la manera única que hay, la que desde niñas vemos a través de todas las pantallas.

Con estos mimbres, y teniendo en cuenta que las mujeres sin un hombre están desprotegidas, incompletas y solas, ya que somos más débiles, más frágiles, más inútiles, etc., pues solo había que azuzar un poco el avispero en el que nos metieron hace ya mucho tiempo. ¿Cómo? comparándonos entre nosotras, por ejemplo. ¿Quién es más bonita que quién?, ¿quién es más obediente que quién?, ¿quién se porta mejor?, ¿quién es más sensual sin llegar a merecer un "puta"?, ¿quién se conforma mejor como ama de casa?, ¿quién ríe más los chistes a los hombres?, ¿quién no se ofende nunca?, ¿quién tiene menos necesidad de hacer preguntas o de formarse una ideología política?, ¿quién es la auténtica madre amorosa, cocinera, lectora de cuentos, siempre sonriente y comprensiva, que trabaja todo el día en la casa y de noche está deseosa y aún enérgica para ser penetrada por su marido? ¿Quién se "cuida" más? ¿Quién se "arregla" más y mejor? ¿Cuál de todas es la que parece tener más miedo a volverse invisible a los hombres? Hay que premiar a éstas en detrimento de las otras, hay que ensalzarlas y piropearlas, hay que alabarlas, aun sin dejar nunca de presionarlas, para que no se relajen. Que no engorden, que no paren de sonreír, que no dejen de ser amables incluso ante la violencia, que no se involucren ni mínimamente en política, que no empiecen a salir a la calle con la cara lavada, que su ropa siempre sea adquirida pensando en replicar la imagen de mujer perfecta que se nos ha enseñado desde niñas. Es una carrera eterna la de las mujeres, que sabemos que a poco que fallemos en algún punto, bajaremos escalones en el escalafón patriarcal del sometimiento. Y allí lo que hay son las otras mujeres, las que se cansaron de agradar, de sonreír, las que quizás no lo hicieron nunca, las parias que bajaron al infierno a base de juicios rápidos: mala madre, mala esposa, bollera y puta como insultos definitivos, egoísta, vaga, guarra, y el siempre socorrido "loca" o "histérica", etc. Abajo están las que el ojo del hombre no ve, la que pasa desapercibida y no obtiene la recompensa del macho (entendiendo como macho desde el adolescente deslumbrado por tu escote hasta el viejo que se alegra siempre demasiado de verte para lo poco que os conocéis).

Nos han incentivado a ser más guapa que otras, más exitosa que otras, a ganarles a otras pero siempre y únicamente en el campo de la belleza y/o el amor: conseguir que un hombre nos elija por encima de otra/s es el premio gordo. La competición en el deporte no era posible para nosotras porque el deporte ha sido siempre para ellos, estando prohibido para nosotras incluso por leyes.

Gracias a los avances del feminismo, las mujeres nos hemos ido dando cuenta, hemos parado y hemos dicho: no, esto no es justo. De hecho, hemos dicho: conmigo que no cuenten, en el infierno se está calentita, hermana. Y gracias a cada ola feminista, las mujeres hemos ido abriendo los ojos, hemos visto lo que han hecho históricamente con nosotras, enfrentándonos entre nosotras, creando envidias que eran imposibles de forma natural, porque las mujeres -también gracias al género- somos más empáticas, tendemos más puentes, sorteamos el conflicto. Esa confrontación entre nosotras solo tiene sentido en sistemas como el nuestro, donde la mirada es masculina y el imaginario profundamente machista.

La enemistad entre nosotras, de hecho, no le ha salido demasiado bien muchas, muchísimas veces, al sistema patriarcal. Todas las veces que las mujeres se saltaron esa supuesta competencia eterna, ese odiarse, ese mirarse con lupa para encontrarse defectos, ese desear la validación masculina más que las demás y ese eterno querer mejorar en belleza a la de al lado... todas esas veces que las mujeres fueron más listas, que se unieron, consiguieron (y conseguimos, y conseguiremos) querernos, a nosotras mismas y a las demás, admirarlas, tejer redes juntas y colaborar. Y esa nueva mirada, que traía además mucho más confort y alegría que la mirada masculina que habían aprendido, significó para muchas una nueva forma de entender la vida. Sobre todo porque juntas, organizadas y conversadoras, es como se dieron cuenta de que, oye, los hombres son los que están sacando rédito de nuestro cuerpo, nuestra labor diaria, nuestra crianza, nuestro trabajo, nuestra mente, nuestro descanso...

Cada vez, por suerte, somos más a este lado, pero aún no todas las suficientes. El 40% de los jóvenes decían que el feminismo había llegado demasiado lejos, pero no se guíen por lo que opine la nueva hornada de la derecha, el feminismo habrá llegado demasiado lejos por una cuestión de números, porque no es un dato especulativo, sino muy medible: cuando en el mundo ningún hombre viole a una mujer, cuando ninguna niña sufra la mutilación de sus genitales, cuando ninguna adolescente o mujer sea expulsada por impura de su casa y tenga que vivir en un chamizo mientras dure el periodo, cuando ningún hombre se crea con el derecho de humillar, golpear, aterrorizar o asesinar a ninguna niña, adolescente o mujer. Entonces podremos celebrar que el feminismo ha llegado, no demasiado, sino tan lejos como era posible.

Escucha el último programa de Radiojaputa.

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2024-02-27 05:40:27
<![CDATA[Otras miradas - Empoderadillas]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80671/empoderadillas/ Empoderadillas

No sé muy bien en qué momento se ha torcido la cosa, cuándo ha sido que las mujeres, que íbamos a por todas, a por la conquista de nuestros derechos, a por una igualdad real, hemos decidido convertir nuestro empoderamiento en un empoderamientillo tirando a cutre. Supongo que hemos elegido lo menos malo, o quizás la facilidad de usos y costumbres que nos propone el neoliberalismo. En cualquier caso, aquí estamos, a medio gas, llamando "feminista" a estrategias de medio pelo.

Al final, parece que cualquier producto cultural que ponga como protagonista a una mujer, ya se le puede tildar de feminista, cosa que hubiera sido por otro lado absurda en cualquier otro momento de la historia. ¿Es La Traviata feminista? ¿Es La maja desnuda feminista? Digo yo que estaremos de acuerdo en que no lo son. Entonces, ¿por qué hemos decidido que sí lo es la película Pobres criaturas? ¿O la canción Zorra?

En cuanto a la película, hay un momento en que la prostitución se propone como un modo de empoderamiento femenino. No es mi intención ahora mismo explicar por qué el hecho de que nuestro cuerpo se pueda vender igual que se vende una fregona está lejos del empoderamiento (¿quizás lo acabo de hacer?), pero sí que me gustaría proponer una referencia artística que me recuerda bastante a la película, y es el cuadro Nana de Manet.
Nana (1877) de Édouard Manet.
Nana (1877) de Édouard Manet.
Curiosamente (no tiene nada de curioso), tanto en la película como en la pintura, la imagen está producida por un hombre; y misteriosamente (no tiene ningún misterio), en ambas narrativas la mujer se nos muestra no sólo como una feliz jefa de su vida, con sus joyas y su mobiliario elegante; sino también desenfadada incluso ante la atenta mirada del cliente, en su salsa. Empoderadilla. No sería la primera vez que en el arte se utiliza la encerrona que la activista Amelia Tiganus hace referencia como la falacia de "la puta feliz".

Vamos ahora con la canción de Zorra (llamadme pesada, pero como veo que personas que tienen un programa en la televisión están comodísimas diciendo lo empoderante que resulta esta canción, voy a aprovechar este altavoz para poner por aquí la mía). Entiendo la estrategia de querer resignificar los insultos, de reapropiárselos para que ya no sirvan como armas arrojadizas. Si yo me llamo Zorra a mí misma ya no hay posibilidad de que este insulto pueda hacerme daño, ¿no? Empoderadilla.

Por desgracia, el mecanismo no es tan sencillo. Hace un par de semanas Madrid amaneció con un busto en homenaje a Clara Campoamor —el que está frente al centro Conde Duque— vandalizado. Concretamente se escribió encima PUTA. A mí, personalmente, me resulta ofensivo. Que a una de las más importantes sufragistas de España, activista y referente feminista se le escriba encima la palabra "puta" me pone los pelos de punta. He intentado resignificarlo, darle una vuelta de tuerca al insulto, reapropiarme de la palabra, pero nada, que no hay manera.

Cuando miro la foto con la pintada sólo puedo ver el reflejo de una realidad que me pone los pelos de punta: aún quedan hombres que nos miran y ven a la otredad, que les parece que "la igualdad ha ido demasiado lejos y los discrimina" (un 44% concretamente). Así que no, la palabra zorra no me empodera, porque que me insulten no me puede empoderar, por mucho que a estas alturas tenga en poca consideración las dos neuronas del que ha proferido el insulto. Preferiría, si puede ser, que me llamaran "señora".

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2024-02-27 05:27:33
<![CDATA[Otras miradas - La inmunidad de diputados y senadores: privilegio más que garantía]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80616/la-inmunidad-de-diputados-y-senadores-privilegio-mas-que-garantia/ El Congreso de los Diputados.- Luis García
El Congreso de los Diputados.- Luis García
Ofrece la inmunidad parlamentaria el contraste de una institución arcana, propia de otros tiempos, y de una institución viva, que no para de aplicarse y de saltar a la opinión pública cuando con frecuencia sirve de protección de conocidos líderes de la escena política. Sin ir más lejos ahí tienen el ejemplo del expresidente Puigdemont que en el mismo mes, julio de 2023, pasó de sufrir la retirada de la inmunidad como diputado europeo (5 de julio) a catalizar la formación de un nuevo Gobierno de España (23 de julio).  

Quizás por ser una institución arcaica no suscita la atención del legislador, pues desde la ley de 1912, esto es, desde principios del siglo XX, la inmunidad no ha sido objeto de reforma legislativa, dejando caer el legislador todo el peso de su adaptación a los nuevos tiempos en manos de los jueces, a pesar de las exigencias del Tribunal Constitucional al legislador para que procediera a la reforma legal de la inmunidad.

Es fácil preguntarse cómo una institución tan vetusta ha podido entrar en nuestra norma constitucional. Como en otros casos, creo que debe haber pesado la premura de los constituyentes sin tiempo suficiente para reflexionar sobre la idoneidad de las instituciones y sobre todo la singularidad del momento, en el que los recién estrenados representantes del pueblo veían en peligro y con altos riesgos la solidez del nuevo Estado democrático y de los partidos políticos, protegiéndose frente a otros poderes estatales y poderes fácticos. Prueba de ello es que la inmunidad fue aprobada por ambas cámaras con extrema facilidad. 

¿Qué es la inmunidad de diputados y senadores? El art. 71.2 de la Constitución expresa: Durante el periodo de su mandato los Diputados y Senadores gozarán asimismo de inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva. El objetivo de la inmunidad es la salvaguardia de la composición y el regular funcionamiento del Parlamento. Por lo tanto, la inmunidad comporta dos prerrogativas: a) no ser detenido, salvo en caso de flagrante delito, y b) no ser inculpado y procesado sin una previa autorización de la cámara parlamentaria.  
Hoy, la inmunidad está sometida a críticas, porque puede convertirse más en un privilegio injustificado del parlamentario que en una verdadera garantía protectora de la función parlamentaria. Señalo los siguientes argumentos contra la oportunidad de la presencia de la inmunidad en nuestro ordenamiento jurídico: 
El cambio de la democracia liberal por la actual democracia de partidos, que quita relevancia personal a los parlamentarios electos
La institución de la inmunidad tenía sentido en un momento, en el que el representante personal era elegido como tal y actuaba con libertad dentro del Parlamento. En cambio, hoy, la democracia de partidos y el sistema electoral convierten al partido -no al representante- en sujeto pasivo del acto de la votación. En la democracia de partidos se vota al partido y éste puede sustituir a unas personas por otras. No es la persona, sino el partido, quien ejerce la representación de hecho. El parlamentario electo se convierte en un agente delegado del partido, protegido por él, pero también estrechamente limitado por él en sus actuaciones parlamentarias.  Este cambio trae como consecuencia que un partido poco pierde, si uno de sus parlamentarios es inculpado o procesado, porque, tras su renuncia, que es causa legal de pérdida de la condición de parlamentario, puede sustituirlo por otro miembro de su partido. 
La merma de la independencia del poder judicial causada por la necesaria autorización del poder legislativo 
En la actualidad la inmunidad puede provocar un efecto contrario a su sentido inicial, un efecto perverso, porque la sobreprotección del parlamentario, concedida por sus propios compañeros del Parlamento, contra las actuaciones de los jueces, aparenta más un privilegio contra la división e independencia de los poderes públicos que una necesaria protección de las funciones parlamentarias; un privilegio excesivo de los miembros de un poder del Estado -el poder legislativo- contra las funciones propias de otro poder estatal: el poder judicial.  Hay una serie de circunstancias, que rodean la práctica de la garantía de la inmunidad, que van en la línea de la merma de la independencia y autonomía del poder judicial en el ejercicio de sus funciones frente a los miembros del poder legislativo: a) la petición del suplicatorio, expresión que pone de relieve la dependencia de los jueces respecto a los legisladores, incluso cuando realizan una función propia y específica: la persecución de hipotéticos infractores de la legalidad, b) la relevancia del órgano judicial (el máximo: el Tribunal Supremo), que no obstante se ve obligado a pedir el suplicatorio a la cámara, c) el hecho de que son los propios compañeros de la cámara quienes conceden el suplicatorio para actuar contra uno de ellos, en lo que es posible entrever cierto corporativismo; externamente la denegación del suplicatorio puede ser visualizada en un momento dado como un instrumento corporativista de un órgano para proteger a sus miembros contra las injerencias de otro órgano.  
El uso indebido de la garantía cuando se la convierte en refugio de quienes temen el control del poder judicial
La inmunidad es entonces un privilegio injustificado y no una protección razonable de la función parlamentaria. La inmunidad-refugio es el talón de Aquiles de la institución, porque fomenta su descrédito ante los ciudadanos, que crece con la actitud proteccionista del partido respecto al parlamentario que tenga problemas con la justicia. La inmunidad-refugio es un privilegio no sólo contrario al principio de igualdad, sino a una justicia igual para todos (que es uno de los máximos vicios concebibles en la vulneración de dicho principio). Que un político no cargue con sus responsabilidades políticas al ser imputado y procesado, y además pretenda permanecer inmune en las filas del Parlamento, con la protección de su partido, es un plato demasiado fuerte para ser digerido por el simple ciudadano. Sin embargo, nuestros políticos nos han dado algunos sonoros ejemplos de este lamentable proceder. ¿Qué puede pensar el ciudadano, cuando ve que se utilizan los honorables escaños de la representación del pueblo como trinchera y escudo contra la justicia? 
El riesgo de la injustificada extensión de esta garantía a los procesos civiles  
La extensión de la garantía fuera del ámbito penal se convierte en un privilegio, cuando los nuevos supuestos no entran en la filosofía de la institución, porque no atentan al normal desarrollo de las funciones parlamentarias, ni a la composición del Parlamento 

Tal extensión ya ha sido intentada por nuestros legisladores, sin el menor rubor, conduciéndola a un terreno desmedidamente protector, en el que la institución pierde toda su razón de ser: los pleitos civiles contra ellos. En efecto, la Ley orgánica 3/1985, de 29 de mayo, estableció la nueva exigencia de la autorización de las cámaras (Congreso o Senado) para iniciar un proceso civil contra un diputado o senador. 

Afortunadamente, la jurisprudencia del Tribunal Constitucional ante los recursos de particulares, esgrimiendo la vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial del art. 24, 1 de la Constitución en pleitos civiles contra parlamentarios, declaró en sentencia 9/1990, de 18 de enero, inconstitucional la extensión de la inmunidad parlamentaria a los pleitos civiles.  Pertrechado de razones el Tribunal Constitucional enmendó un abuso de inmunidad perpetrado unánimemente por diputados y senadores, convirtiendo una garantía institucional en un privilegio personal vergonzante. 
La extensión de la inmunidad a numerosos cargos públicos externos al Parlamento estatal 
A la inmunidad le ha sucedido lo mismo que al "desaforado" aforamiento (que sobrepasó la cifra de más de 250.000 aforados). A pesar del sentido estricto del reconocimiento de la inmunidad en la Constitución, ésta no ha parado de extenderse a relevantes cargos públicos, como los miembros del Tribunal Constitucional o el Defensor del Pueblo, y a  numerosos miembros de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas. 
La colisión de la inmunidad con el ejercicio de importantes derechos fundamentales de la persona
La colisión del derecho a la libertad personal del parlamentario -que no puede ser detenido salvo en caso de flagrante delito, ni inculpado, ni procesado, salvo autorización del Parlamento- con el derecho a la tutela judicial (art. 24, 1 de la Constitución) del recurrente que pretende iniciar un proceso penal contra el parlamentario. 

Precisamente en esta materia de colisión de derechos fundamentales la jurisprudencia constitucional ha sentado el principio de la compaginación y ponderación de derechos, y no el sacrificio de uno a costa de otro, ya que el constituyente no ha establecido una jerarquía de derechos fundamentales, sino un contrapeso de límites para facilitar el ejercicio de todos ellos en la medida de lo posible. Sin embargo, no se promueve este equilibrio cuando se blinda el derecho de unos contra los de otros, que es en lo que consisten realmente las garantías de los parlamentarios, actuadas precisamente por ellos mismos a través de las cámaras parlamentarias (no por un tercero en funciones arbitrales).  

La experiencia histórica, remota y próxima, contraria a un buen uso de la inmunidad 
La inmunidad se ha empleado mal, antes y ahora. Antes fue un privilegio de los políticos. En el derecho histórico español el suplicatorio fue negado para toda clase de procesos (no importaba la causa penal), aprovechando que el Parlamento no estaba sometido al control judicial de su decisión. La finalidad de la inmunidad fue adulterada constantemente. La tutela judicial por los suelos y los políticos impunes de sus fechorías es el panorama que ofrece la aplicación de la inmunidad contemplada históricamente. Hoy la situación no ha cambiado ostensiblemente; continúa siendo un privilegio de la clase política.  
Propuesta 
- La concesión de jurisdicción al Tribunal Supremo (Sala de lo Penal), para proceder criminalmente contra un parlamentario, con el requisito previo de un informe motivado no vinculante -no autorización expresa- del Parlamento. Cambiar la autorización del suplicatorio por un informe es ciertamente suprimir la institución de la inmunidad, que comportaría una reforma de la Constitución. 

- La supresión de la prohibición de la detención del parlamentario y, como consecuencia, la sujeción de su detención al régimen jurídico ordinario, donde las garantías procesales deben amparar de la misma manera al parlamentario y al ciudadano

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2024-02-27 05:14:24
<![CDATA[Otras miradas - Residencias de mayores: el caso de Madrid]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80605/residencias-caso-madrid/ Cartel de la residencia Juan XXIII en Arvaca, Madrid.- EFE/ Rodrigo Jimenez
Cartel de la residencia Juan XXIII en Arvaca, Madrid.- EFE/ Rodrigo
Antes de la década de los 80, los centros residenciales eran conocidos como asilos donde iban a parar las personas mayores cuando alcanzaban una situación de dependencia y no tenían referentes familiares para ser cuidados. Eran considerados como el último refugio, la última opción. En su mayoría dependían de organizaciones religiosas, caritativas y de la beneficencia pública.

Después, durante la transición española, se inició la primera transformación de los asilos en Residencias para la tercera edad destinadas a personas clasificadas en función de la necesidad de atención en las categorías de autónomas o asistidas. Este sistema tenía un copago en función de los ingresos de la persona, siendo un porcentaje mínimo de la pensión lo que quedaba a su disposición que se mantiene en la actualidad como copago. Fue pasando el tiempo y la sociedad iba envejeciendo, las residencias fueron mirándose con otros ojos, cada vez había más demanda y más lista de espera.

Después de la aprobación de la Ley de Dependencia en diciembre de 2006 las residencias se fueron escorando a la atención a personas con el mayor grado de dependencia, el grado III. Esto cambió el perfil en los centros, dejando de lado el concepto de residencias para personas autónomas y dando más importancia a otras fórmulas como los pisos tutelados o apartamentos para mayores.

En la actualidad los centros residenciales tienen que ir adaptándose al nuevo modelo de dependencia definido por el gobierno, recogido en distintas estrategias y en la normativa aprobada en el seno del Consejo Territorial del que forman parte las Comunidades Autónomas y la Federación de Municipios y Provincias. Merece la pena destacar el Acuerdo sobre Criterios comunes de acreditación y calidad de los centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), ya que recoge los criterios para la transformación de los centros residenciales para que sean más hogareños en cuanto a su tamaño y estructura en la disposición de espacios comunes y las habitaciones individuales. Además, se priorizará la aplicación de la innovación y las tecnologías, la mayor participación de los residentes y sus familias, la flexibilidad y adaptación a las peculiaridades de los residentes y la metodología centrada en la persona.
Con el objeto de esta transformación se han invertido gran parte de los fondos europeos, ir reformando las grandes residencias existentes e ir construyendo otro tipo de recursos adaptados, así como el desarrollo de otras recientes formas residenciales como el cohousing , coliving  etc.  Por otro lado, se pretende ir eliminando la actual lista de espera para acceder a una plaza en estos centros.
Las dificultades del modelo de gestión de las residencias
A raíz de la aprobación de la Ley de dependencia, el sector residencial privado fue desplegando inversiones para prestar servicios a la administración en forma de concertación o gestión indirecta, todo ello bajo el paraguas de la Ley de Contratación. La tendencia actual de la administración es de no construir ni poner en marcha centros de gestión pública. La forma en que salen los contratos para gestión indirecta de las residencias está siendo muy cuestionada, ya que normalmente la administración pública aplica una fórmula para la adjudicación del servicio a las entidades o empresas que se presentan al concurso que prima fundamentalmente la bajada de precios. La consecuencia de ello es que en muchos casos las empresas que obtienen la adjudicación sean las que hacen la oferta económica más baja, dejando en un plano casi insignificante otras cuestiones técnicas que inciden de manera directa en la calidad y la calidez de la atención. Además, si sumamos que la aplicación de la Ley de desindexación provoca que en muchas comunidades autónomas no se puedan actualizar los precios, se produce una situación en la que las empresas bajan la calidad para evitar pérdidas económicas en la prestación del servicio. De esta manera se están dando problemas en la atención de las personas residentes en estos centros, con los empleados y con el mantenimiento y ubicación de los edificios
Conjuntamente, el invierno demográfico, el aumento de la longevidad y el cambio del perfil de las personas mayores requiere de un cambio social y estructural en todos los recursos destinados a ellos, especialmente en los centros residenciales para personas mayores, por su elevado coste y por la inadecuación que tienen. Mientras en el gobierno se está articulando la estrategia de cuidados con un nuevo modelo que indica todo lo contrario, ¿qué se está haciendo mal para tener tanta incongruencia?
El caso de Madrid
Un claro ejemplo de la inadecuación al nuevo modelo es lo que ocurre en las residencias madrileñas que, más allá de adaptarse a la transformación, cada día dan más muestras de precariedad y trato inadecuado tanto a sus residentes como a sus empleados. De esta manera, nos encontramos con problemas de personal, ratios inadecuadas, retrasos en el pago de salarios, sobrecarga y estrés emocional. Además, las personas residentes y/o sus familias en muchas ocasiones se quejan de no estar bien atendidas, de negligencias y de la mala calidad de las comidas. Asimismo, hay centros que no cumplen con las normas de seguridad y evacuación en emergencias, las inspecciones son insuficientes o incorrectas, etc. Esto ha hecho que se convierta en uno de los temas más polémicos para la administración autonómica, ya que la competencia de los centros residenciales es suya, así viene recogido en la Constitución Española y en los Estatutos de Autonomía. La fórmula de gestión madrileña se ajusta al modelo neoliberal de negocio en la atención a personas en situación de vulnerabilidad y está teniendo resultados perversos, ya que es la propia administración la que impone las condiciones en el proceso de licitación y contratación a las entidades y empresas para gestionar los centros residenciales, por ello requiere una revisión que no sólo pasa por la aprobación de los criterios de calidad, sino por una adecuación de la Ley de contratación a las peculiaridades del servicio, ya que no es lo mismo construir un edificio que atender a personas en situación de vulnerabilidad y procurar su inclusión y participación en la comunidad.
En Madrid hay 473 residencias para personas mayores, tan sólo el 30% de ellas son de gestión pública. El resto son centros privados, con plazas concertadas y de gestión indirecta. La gestión indirecta supone que la titularidad es pública, pero la gestionan a través de la contratación de entidades o empresas, ahora 7 de cada 10 plazas tienen financiación pública. La Comunidad tiene una oferta considerable de plazas en comparación con otras comunidades autónomas, en concreto dispone de 52.000 plazas autorizadas de atención especializada, aunque sigue teniendo un déficit según la lista de espera que muestra, sus problemas se dan fundamentalmente en la gestión, provisión y la financiación de éstas por el modelo que contemplan.

A raíz de la pandemia de COVID, en la que murieron 7291 personas de las residencias madrileñas a las que se les negó el derecho a la atención sanitaria con la aplicación de los conocidos como protocolos de la vergüenza, se generó un nuevo movimiento social denominado Marea de Residencias, conformando una plataforma que ha venido denunciando tanto lo que sucedió como los problemas actuales. Es un movimiento activista crítico con las políticas sociales de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, indignado con lo que la presidenta expresó en el Pleno de la Asamblea de Madrid cuando dijo que estos mayores "iban a morir igual", aunque hubiesen sido atendidos en los hospitales. La cuestión es que hay estudios científicos que han demostrado que podían haber salvado su vida un porcentaje entre el 37 y 72, además los que hubiesen fallecido en un hospital no lo habrían hecho en condiciones de abandono, con la agonía de la asfixia. Otro de los fenómenos que se produjeron se denominó el apartheid sanitario ya que las personas que tenían un seguro privado si fueron atendidos en los hospitales. Últimamente los derechos y la ciencia se dan de bruces con el populismo político.

La falta de transparencia ha caracterizado el proceso de lo ocurrido en las residencias madrileñas en la pandemia, se han ocultado las actas de los registros de la policía municipal donde relatan lo ocurrido, a pesar de haber sido requeridas por los distintos grupos políticos. Algunas de esas actas han sido publicadas por algún medio de comunicación y muestran el horror vivido en esos centros, no es de extrañar que se nieguen a hacerlas públicas.
Hace unos meses se produjo un incendio con nefastas consecuencias en una residencia de Torrelodones y recientemente se ha producido otro de Aravaca, ambos han costado la vida a varias personas. Han sido los bomberos los que han alertado de las negligencias en el cumplimento de las normas de seguridad y protocolos de evacuación en emergencias que deberían haber sido inspeccionadas por la Comunidad de Madrid como titular de éstas.

El Ayuntamiento de Madrid contempla la mitad de la población de la comunidad y, sin embargo, mira hacia otro lado con esta cuestión, aunque afecta de manera espantosa a la ciudadanía del municipio. No sólo no protege a sus personas mayores, sino que defiende la mala gestión de la Comunidad, con ello muestra que prioriza la disciplina de partido a los derechos de estas personas. Además, no ha presentado ningún plan para reformar los recursos municipales especializados para mayores en torno al nuevo modelo de la dependencia, abordar una ciudad cuidadora como prioridad supone hacer una previsión. Asimismo, no sólo es una cuestión de inspecciones y contratación, también sería conveniente garantizar que las personas mayores tengan la posibilidad de canalizar sus quejas y problemas a una entidad independiente por lo que sería conveniente crear una figura municipal de Defensoría de las personas mayores.

Es necesaria una buena planificación para superar las dos crisis a que atraviesan el mundo de los cuidados actualmente. Por un lado, la denominada crisis de los cuidados que requiere romper con la brecha de género histórica de las mujeres como cuidadoras, sea o no en forma de empleo asalariado, y, por otro lado, la crisis del vínculo social que caracteriza a las sociedades posmodernas y exacerba el individualismo y con ello provoca soledad no deseada y aislamiento social. Espero y deseo por ello que nuestros gobernantes en Madrid estén a la altura.

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2024-02-27 05:01:56
<![CDATA[Otras miradas - No tener hijos]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80595/no-tener-hijos/ Freepik.
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Desde hace unos días, en las marquesinas de Madrid puede leerse un mensaje tan elocuente como éste: "Salva el planeta, ten más hijos", acompañado de un subtítulo que reza: "un mundo sin contaminación no merece la pena si no hay personas para disfrutarlo". Al margen de la aporía que contienen ambas afirmaciones, pues la sobrepoblación ha sido denunciada por muchos ecologistas como una de las causas que contribuyen a la amenaza climática, y la contaminación mata prematuramente a 6,7 millones de personas al año (según datos de la Organización Mundial de la Salud), es necesario abordar el tema de la baja natalidad en España que tiene a tanta gente preocupada, incluida la que quiere reproducirse y no encuentra las condiciones materiales para ello. Una buena manera de hacerlo sería fijarnos en la generación en edad fértil, la mía: los millennials 

Hace siete años que crucé la barrera de los treinta. Cualquier mujer de mi quinta posiblemente pueda atestiguar lo que atravesar esa frontera etaria supone: amigos y familiares comienzan a preguntarte cuándo vendrán los bebés (se suele decir en plural), alegan razones peregrinas como la alegría que traen, o argumentos económicos referidos al pago de las pensiones, desconsiderando circunstancias básicas como la estabilidad laboral de la madre en potencia o las dificultades para la conciliación en unos entornos, principalmente los urbanos, donde las redes afectivas y de cuidados se han deteriorado muchísimo, y las ciudades, cada vez más privadas de servicios públicos, se han ido transformando en entornos hostiles, turistificados, llenos de coches y faltos de vegetación.

No importa; la cantinela sigue su rumbo. Se omiten datos como la carestía de la vivienda y no faltan los que, habiendo votado a partidos que desmantelan sistemáticamente el estado del bienestar, te acusan de egoísta. Si se tiene pareja y lugar donde vivir, como es mi caso, entonces ya el reclamo casi se convierte en grito: "¡¿Cuándo vas a quedarte embarazada?!". Obviando el hecho de que no todas personas albergan un interés por criar churumbeles, a mí me dan ganas de recitarles, lentamente, para que vaya calando como lluvia fina la palabra, fragmentos de mi libro Vivir peor que nuestros padres (Anagrama, 2023), pero me callo y, educadamente, sonrío y me voy con mis pensamientos a otro sitio. 

Recientemente se publicó una investigación que dejaba patente lo siguiente: ha aumentado el número de personas que descartan la maternidad o paternidad movidas por el miedo al desastre ecológico. Un niño es una apuesta de futuro, una vida en su contexto más allá del parto. Aunque las respuestas a dicha investigación varían, destacan dos de cariz moral relacionadas, en primer lugar, a la huella de carbono de ese nuevo ser y, en segundo lugar, a la trayectoria que esperaría a la criatura, espacio donde mi juicio opera.
La incertidumbre es total. Tanto las predicciones referidas a la desertificación de la península Ibérica, el colapso de la AMOC, como los récords de temperatura atmosférica y oceánica, o los de emisiones de gases de efecto invernadero producen escalofríos, y tampoco ayudan a vislumbrar un porvenir más halagüeño la inacción de los gobiernos globales ni la represión sistemática a la que están siendo sometidos los movimientos ecologistas. No se trata sólo de las vicisitudes de hoy, sino también de cómo se están organizando a nivel legislativo y financiero los escenarios de mañana: con una huida hacia adelante; es decir, implementando las mismas políticas que nos han conducido al equilibro precario actual.  

Si nos asomamos a la ventana del mundo, puesto que el abismo desborda lo nacional, el objetivo marcado por el Acuerdo de París de no superar el 1,5ºC de calentamiento respecto a la era preindustrial se ha quedado obsoleto; si, por el contrario, escudriñamos el contexto casero, veremos una combinación de propuestas loables, como la Nueva Ley de Familias anunciada por el ministro de Derechos Sociales Pablo Bustinduy, un ministerio de Juventud e Infancia recién inaugurado, y también una Ley Mordaza vigente, ampliaciones de infraestructuras contaminantes (puertos, aeropuertos), de regadíos en plena sequía, etc.

Como me decía un amigo escritor hace poco, refiriéndose a los talleres literarios que realiza en colegios: "yo de niño imaginaba que en el futuro tendríamos coches voladores; cuando les pido a los alumnos un ejercicio similar de imaginación, me hablan de incendios o distintos tipos de apocalipsis".
Poblar las cabezas pensantes de nuestra época de visiones esperanzadoras respecto al porvenir, basadas en mejoras sustanciales y pactos internacionales vinculantes, es el gran desafío al que nos enfrentamos, y esto es una cuestión sobre todo política. Dentro de ese marco, se hallarían asimismo las estrategias destinadas a pacificar un panorama geopolítico asustador, con Putin bombardeando Ucrania, el pueblo palestino siendo masacrado por Israel, y un Estados Unidos a las puertas de una posible victoria de Trump en las elecciones presidenciales de noviembre. 

Así, la crisis demográfica –que, por otra parte, podría atajarse con una reforma migratoria si el racismo no permease los engranajes institucionales europeos–, pasa por construir un planeta habitable, y un país que favorezca a base de medidas tangibles a las familias y nos las utilice como eslogan vacío, no tanto por misivas falaces dirigidas a las mujeres. Señores, nosotras sabemos perfectamente qué hacer con nuestros úteros.  

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2024-02-26 19:25:53
<![CDATA[Posos de anarquía - Sinvergüenzas]]> https://blogs.publico.es/david-bollero/2024/02/26/sinverguenzas/ José Luis Ábalos y Koldo García. - Manuel Bruque / EFE
José Luis Ábalos y Koldo García. - Manuel Bruque / EFE
El caso Koldo ha hecho mucho más que sacar a la luz otro presunto caso de corrupción de comisionistas despiadados que sacan tajada de las desgracias. La trama de mascarillas ha dejado al descubierto prácticas habituales en nuestro escenario político que, pese a su injustificable implantación, han terminado normalizándose. Lo contó este fin de semana en televisión el exministro socialista José Luis Ábalos y lo hizo con la naturalidad y el descaro de quien da por hecho demasiadas cosas.  

La sobreactuación del PP en este caso, con el resto de grupos de la izquierda de teloneros, está contribuyendo a desviar la atención sobre algunos hechos destapados que merecen análisis, crítica y debida penalización. Si lamentable fue que Ábalos diera las primeras explicaciones públicas tarde y cobrando en un programa de televisión al que acude como tertuliano, no lo es menos su reincidencia en este proceder, rehuyendo el espacio natural en el que debería dar las oportunas explicaciones políticas: el Congreso. 

En este reiterado desacierto, es pasmosa la naturalizad con la que reconoce la práctica del enchufismo con dinero público. El ascenso meteórico de Koldo García así lo ilustra. Durante la entrevista del pasado sábado, Ábalos no sólo admitió que en pago por su entrega como chófer decidió nombrarlo asesor –algo ya cuestionable-, sino que además lo nombró consejero en Renfe Mercancías y vocal de Puertos del Estado.  

Lo más sorprendente e indignante no es este nombramiento, que ya era conocido desde hace años, sino la naturalidad con que afirmó que esa es la costumbre: convertir a los asesores en consejeros de entidades y empresas públicas. Si los caminos para llegar a ser asesor están llenos de atajos, la conversión en consejero de empresas como Renfe, ADIF, Puertos del Estado, etc. es pura transmutación, independientemente de la preparación previa para el cargo. Este automatismo a la hora de nombrar consejeros –a los que se paga dietas y por reunión a la que asisten- no pareció llamar la atención del entrevistador, que encajó su asunción con la misma normalidad con que se formuló. 

Sin embargo, de normal no tiene absolutamente nada, como el hecho de que Ábalos también contratara a la mujer de García como secretaria del Ministerio de Transportes para facilitar el hecho de que se la familia se mudaba de Navarra a Madrid. El exministro restó importancia a este hecho, indicando que ese puesto cobra entre 1.200 y 1.400 euros. Definitivamente, la brújula moral de Ábalos ha perdido el norte; ha caminado demasiado tiempo por el campo electromagnético de las canonjías políticas 

Este es el motivo por el que él mismo se cree, como afirma, que "yo no he hecho nada". No ha hecho nada, efectivamente, para evitar que se produzca este caso de corrupción y, al mismo tiempo, lo ha hecho casi todo. Él le aró el campo a García, se lo sembró y se lo regó dándole vía libre a contactos empresariales y políticos a los que no debiera haber tenido acceso, mirando para otro lado cuando su asesor hacía y deshacía a su antojo para arrimar el ascua a su sardina. Cuando ahora Ábalos intenta cerrar la puerta que sus propios colegas le han abierto de par en par alegando que si fuera ministro dimitiría, pero que siendo diputado raso no hay motivo, vuelve a evidenciar su código ético, incompatible con el servicio público. Ya no es el come-marrones que fue para Pedro Sánchez, para eso ya tiene a Marlaska. 

El caso Koldo en sí cada día me importa menos y dirijo más la mirada a ese cúmulo de malas prácticas que empobrecen la gestión pública y que no sólo da por hecho Ábalos, sino el resto de la clase política que pasa por alto que al ya de por sí cuestionable cargo de asesor se le asigne automáticamente el de consejero de un ente público. El hecho de que durante la entrevista Ábalos se colgara la medalla de "héroe" por dedicarse a la política es una muestra más de lo sinvergüenza que se puede llegar a ser. No es el único, dentro y fuera del PSOE, pues sus prácticas llevan años realizándose a la vista de todas y todos. 

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2024-02-26 08:15:06 Ábalos,Corrupción
<![CDATA[Otras miradas - La estupidez tiene premio]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80563/la-estupidez-tiene-premio/ La estupidez tiene premio
María Pombo y su familia en la 'premiere' de su documental, a 27 de noviembre de 2023 - EP
Surfeo entre los diferentes canales de televisión, entre las plataformas de contenidos, buceo en el océano de los podcast y, por supuesto, me enfrento a las redes sociales. Y me viene a la memoria ese meme que lleva un tiempo circulando por internet en el que un tipo, en plena calle, levanta un cartel en el que puede leerse: "Dejen de hacer famosa a gente estúpida y sin talento". Y es que ese es, de alguna manera, el signo de los tiempos. Habitamos la era de la banalidad. Una época en la que la estupidez y la ignorancia son premiadas.

Quede claro, como arranque de esta columna, que soy muy tolerante con la imbecilidad. Los idiotas que me he cruzado en la vida lo saben. He respetado su idiotez hasta extremos dignos de canonización. Creer en la libertad individual por encima, incluso, de la justicia social. Creo que un individuo tiene todo el derecho del mundo a elegir ser, voluntariamente, idiota. Pero ¿lo idiota es necesariamente insustancial o uno puede decidir, inteligentemente, ser banal?

Me planteo eso ante el tremendo desamparo que me provoca que haya tantas personas interesadas en la docuserie de la familia de María Pombo. Tantas personas -más de tres millones- siguiéndola en su cuenta de Instagram. Si la Pombo fuese un partido político, esos son más de 31 escaños en la Comunidad de Madrid, por ejemplo. ¿En qué modelo de sociedad puede brillar un personaje como María Pombo? ¿En qué tipo de orden mundial puede interesar lo que le pase o lo que piense esa familia?

Me temo que la respuesta está en una sociedad, un orden mundial, anarcocapitalista y ultraliberal. Eso no significa que no haya muchas personas famosas y talentosas. Por suerte, creo que son mayoría. Pero el liberalismo, que como hijo aventajado del capitalismo nos ha arrastrado hasta este pozo en el que nos ahogamos, permitió que la estupidez y la banalidad ocupasen un lugar primordial en el escaparate social. ¿La razón? La única válida para ellos: la rentabilidad. Si cobraron, según cuentan, diez millones de dólares por temporada, ¿qué las convierte en rentables para la plataforma que emite su serie? Las personas que la siguen y que lo ven, obviamente. Yo mismo, que no entenderé su fenómeno ni bajo tortura, estoy aquí, escribiendo sobre ella y su familia en lugar de hacerlo de cosas más interesantes. Nuestro posicionamiento sobre ella y su entorno es indiferente desde el instante en el que la nombramos. Como Candyman, aparece. Da igual que veamos la serie para burlarnos de ellas. Cada uno de nosotros está contribuyendo a la economía familiar de las Pombo. Y eso las hace más inteligentes a ellas que a nosotras.

Las dos preguntas que me planteo entonces son:
-¿es la estupidez rentable?
-¿es la banalidad lo que nos entretiene?

Respecto a la primera pregunta, entiendo que cuando uno mira hacia algunos líderes políticos pueda pensar que sí. O prestando atención a la cantidad de trabajo que tienen los personajes más bobos del panorama nacional. Y, contestando a la segunda, si observamos que nuestra sociedad prefiere estar entretenida que informada, debemos asumir que también.

En el ensayo Allegro ma non troppo, el historiador italiano Carlo M. Cipolla ya escribía sobre la influencia de la estupidez en la historia de la Humanidad. Pocas conductas humanas han sido tan definitivas como la estupidez. Y estupidez y poder es una fórmula apocalíptica.

Confieso haberme entretenido con la estupidez. Incluso haber exigido banalidad para poder soportar el día de mierda que había tenido. Pero ¿y si todo esto formase parte de la estrategia? ¿Y si el sistema prefiriese que usásemos la insustancialidad para soportar su patriarcal nivel de competitividad, de agresividad, en lugar de cuestionar al propio sistema? Cuidado con eso. Aunque consumamos entretenimiento banal por encima de nuestra capacidad para metabolizarlo, ese hábito no es inocuo. Nada que se decida en un despacho, con una chequera abierta, es inocuo.

Desde la aparición de Gran Hermano, pasando por Jackass o ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, transicionando por los vídeos de El Rubius y los podcast, sean pijos o quinquis, hasta llegar al especial navideño de la Preysler o a la docuserie de las Pombo, se ha ido cultivando un enaltecimiento de la banalidad que, tarde o temprano, nos pasará factura. La televisión, hasta la pública, está viviendo una sobredosis de programas que rinden homenaje a la imbecilidad convirtiendo en agraciados con la fama –el premio gordo de una sociedad narcisista- a personas sin más talento que su incultura y su necedad. Y el problema no es la existencia de estos formatos. El conflicto está en que, sin más lógica que la maldita rentabilidad, estén monopolizando el entretenimiento alimentando a una audiencia que acaba ensalzando la ignorancia como una opción fabulosa. Sé que suena boomer decir que hace treinta años la buena fama era una consecuencia del talento. Hoy no. Tiempo atrás, la intrascendencia argumental era patrimonio de monarcas y aristocracia varia. Para ellos estaba reservada la futilidad de la palabra porque no tenían la obligación de esforzarse por aparentar ser más interesantes que los demás. Su clase social ya los destacaba frente al resto.

Y aunque democratizar el derecho a ser intrascendente pueda parecer una victoria de las clases menos privilegiadas, me temo que no es así. Más bien ha sido la sedación perfecta que este modelo de sociedad necesitaba. Solo acostumbrándonos a lo vacuo podremos llegar a votar a un candidato falto de contenido. La estupidez, como argumento ideológico, ha sido necesaria para que un partido como Vox llegara al Parlamento. Todos sabemos que no hay nada más atrevido que la ignorancia.

En su ensayo, Cipolla destacaba cinco leyes fundamentales de la estupidez humana. En todas ellas resultaba significativa nuestra disposición a subestimar. Por eso nos llevamos estos disgustos. Aún más cuando la persona que consideramos ejemplar hace algo estúpido. Ahí el enfado se convierte en decepción. Siento que, abandonada toda posibilidad de combatir la estupidez, hemos optado por encumbrarla. Y, sinceramente, no acabo de ver la estrategia.

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2024-02-26 06:00:50
<![CDATA[Las carga el diablo - De La Desbandá a La Retirada]]> https://blogs.publico.es/juan-tortosa/2024/02/26/de-la-desbanda-a-la-retirada/ De La Desbandá a La Retirada
Foto de archivo de la marcha en homenaje a La Desbandá. - EP
El pasado 14 de febrero, cuando el Boletín Oficial de Estado certificó que el Gobierno ha decidido por fin iniciar el expediente que declara Lugar de Memoria Democrática la carretera Málaga-Almería, yo me encontraba entre La Rábita y Adra como uno más de los doscientos integrantes de una marcha de once días a pie con la que, desde hace ocho años por estas fechas, se quiere homenajear a las víctimas de La Desbandá. Fueron más de doscientas mil las personas que en 1937 se vieron obligadas a salir corriendo de Málaga huyendo de las tropas del golpista Queipo de Llano. Mujeres, ancianos y niños en su mayoría, como ya hemos contado en alguna ocasión, se lanzaron a la carretera intentando llegar a la zona republicana y las tropas rebeldes se cebaron con ellas antes de que lo consiguieran.

Cuando, transcurridos ya 87 años de aquello, se camina por los tramos que aún se conservan, con montañas a tu izquierda y acantilados junto al mar a tu derecha, percibes hasta qué punto aquellos 220 kilómetros dejaban pocas salidas para poder escapar en caso de ataque. Y el ataque se produjo, como por fin consta en el BOE al reflejar textualmente que se trata de "la primera vez que un conflicto bélico fija como objetivo militar a la propia población civil." Los disparos realizados desde barcos golpistas, aviones alemanes y tropas italianas y marroquíes acabaron con la vida de más de cinco mil personas en menos de una semana. Quienes no eran alcanzados se veían obligados a correr sorteando cadáveres, o a tumbarse junto a ellos hasta que terminara el ataque y luego reiniciar la marcha ensangrentados y hambrientos. Mujeres pariendo, niños pequeños llorando desconsolados porque habían perdido a sus madres, heridos muertos de frío y agonizando sin nadie que los socorriera...

Al pasar por el Peñón del Cuervo, el faro de Torre del Mar, la desembocadura del río Guadalfeo, el fuerte de Carchuna o la localidad almeriense de Adra no puedes evitar pensar en cómo debió ser aquello y sabes que por mucha imaginación que tengas, no alcanzarás nunca a hacerte idea de la dimensión del espanto. No existe ya quien te lo pueda contar, porque los pocos protagonistas que sobreviven son nonagenarios que por aquellos entonces eran niños de corta edad. Los testigos de lo espantoso son siempre molestos para sus verdugos. Por eso quienes perpetran las masacres hacen todo lo posible por liquidarlos también, además de silenciar y asustar a sus descendientes para que no se les ocurra abrir la boca. Los vencedores necesitan escribir con comodidad su propia versión de la Historia.

Como ha escrito Manuel García Morales, cronista de La Desbandá, "aquello fue un genocidio (silenciado durante décadas), porque se trataba de eliminar de manera despiadada a un sector de la población". El genocidio que Palestina sufre desde hace cuatro meses a manos de los israelíes está presente en nuestro ánimo cada minuto que caminamos. Por eso a la cabeza de la marcha Manuel, que además de cronista es quien abre camino cada año enarbolando la bandera republicana, esta vez ha incorporado además la palestina. A nuestro paso son muchos los que gritan "¡Viva Palestina, viva la República!". Creo que García Morales tiene razón cuando escribe también que "la gente ha identificado perfectamente la lucha por sacar a la luz el genocidio que sufrió el pueblo andaluz a manos del fascismo con el genocidio que está sufriendo el pueblo de Palestina."

La declaración de Lugar de Memoria Democrática, como anuncia el BOE en el caso de la carretera Málaga-Almería, también llamada "la carretera de la muerte", conlleva la obligación de garantizar su perdurabilidad, identificación, explicación y una señalización adecuada. Mala noticia para los ayuntamientos del PP que regentan algunos de los municipios por los que transcurre nuestra caminata y que hasta ahora han puesto siempre todo tipo de trabas a su desarrollo. Mala noticia para quienes se dedican a destrozar algunas de las placas conmemorativas instaladas ya en el trayecto, que cada año la organización se ve obligada a reponer. Al silencio y al miedo de décadas no puede acabar sumándose a estas alturas ni la inquina ni el desprecio. Ya está bien.

A ver ahora qué ocurre con lo fue el segundo capítulo de aquella tragedia: La Retirada. Porque las decenas de miles de personas que, destrozadas y exhaustas, consiguieron llegar hasta Almería, pronto comprobaron que allí no había comida ni trabajo para ellas. Fueron distribuyéndose a lo largo del levante español, zona aún republicana, y unas quince mil aproximadamente acabaron recalando en Catalunya. Cuando el ejército golpista tomó Barcelona, casi medio millón de personas se vio obligado a cruzar los Pirineos y huir a Francia entre finales de enero y principios de febrero de 1939. Entre ellas estaban quienes habían llegado dos años antes procedentes de La Desbandá. Un segundo éxodo para ellos.

Como recordaba Guillem Martínez en este mismo periódico el año pasado, "la huida fue (también) dramática por las condiciones en las que se llevó a cabo, con bombardeos desde Figueras y en la carretera de Francia". Muchos fueron a parar al campo de concentración de Argelès-sur-Mer y algunos acabaron en Mauthausen." ¿Se puede tener peor suerte en la vida?

En recuerdo de todas estas personas, en 2023 se llevó a cabo una primera caminata, a modo de prueba, para homenajearlas siguiendo las pautas de la marcha Málaga-Almería, cuyos promotores cuentan ya con ocho años de experiencia. El "ensayo" parece que fue bien y así este año, del 3 al 7 de abril, está prevista una nueva edición con escalas en Sant Adrià, Mataró, La Jonquera y Argelès-sur-Mer. Cualquier iniciativa para acabar con el silencio de décadas y activar las conciencias será siempre poca. A ver qué tal se portan esta vez los ayuntamientos. Y el BOE.

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2024-02-26 06:00:49
<![CDATA[Otras miradas - Caso Daniel Alves: ¿reparación o prepotencia?]]> https://blogs.publico.es/otrasmiradas/80580/caso-daniel-alves-reparacion-o-prepotencia/ Caso Daniel Alves: ¿reparación o prepotencia?
El exfutbolista Dani Alves durante un juicio en la Audiencia de Barcelona, a 5 de febrero de 2024, en Barcelona. - EP
Cuando el Sr. Alves le dijo a la mujer a la que terminaría violando "¿Es que no sabes quién soy?", parece que no era tanto una pregunta como la declaración de que él es especial y debería estar agradecida por tener su atención, incluso ser complaciente. Y por los actos posteriores que han sido considerados probados en la sentencia, parece una declaración apuntalada en la idea de que a él no se le aplican las mismas normas que a las demás personas. Parece que daba por hecho que al ser rico y famoso debían abrírseles las puertas y las piernas que él quisiera. Creo que pretendía que la mujer fuera consciente de ello.

Cuando la mujer que violó dijo que no la iban a creer, tampoco hizo una pregunta. Con sus palabras declaró que temía que el sistema judicial, ante la enorme complejidad de un crimen cometido en la privacidad, se quedara en un análisis simple de una palabra contra otra, y no le diera importancia a la suya. Daba por hecho que la importancia se le daría a él, tal vez por ser rico y famoso, tal vez por ser un hombre, tal vez por ambas cosas a la vez.

Uno y otra se equivocaron, y este juicio y la sentencia han sido muy diferentes a los de La Manada de Pamplona, cuyas sombras sobrevolaban. Él se equivocó porque ella se atrevió a denunciar, y el sistema judicial, aunque aún con enormes dificultades, cada vez reacciona más contra la violencia sexual. Ella porque no siempre el entorno de una agresión sexual mira hacia otro lado y en concreto la discoteca Sutton tiene un protocolo de agresiones sexuales que cumplió, lo que probablemente le hizo sentir que no rechazaba automáticamente lo que estaba contando. Y también se equivocó porque los tribunales que intervinieron pudieron contar con evidencias físicas (material genético y lesiones en la rodilla) y psicológicas (sintomatología ansioso depresiva con somatizaciones), y analizaron en profundidad y sin prejuicios la declaraciones de ambos.

Cuando la mujer se decidió a denunciar, inició el camino que lleva de víctima a persona que ejerce sus derechos y se reivindica, un camino que suele ser muy importante a la hora de la recuperación, pero que no siempre es exitoso.

Él también se encontró en la tesitura de iniciar un camino u otro. El camino, legítimo, de negar lo sucedido y por tanto dificultar a la víctima la acreditación de los hechos y su recuperación. O el camino, además de legítimo útil para la sociedad, de reconocer los hechos, pedir perdón y hacer todo lo que esté en su mano para reparar a la víctima, y para transformarse a él mismo. Eligió el primer camino, pero luego, sin salirse de ese camino, lo aderezó con la consignación en el juzgado de 150.000 euros. ¿Su objetivo era verdaderamente reparar a la víctima o exclusivamente conseguir una reducción de la pena?

Nuestro Código Penal ha separado la atenuante de reparación del daño de la atenuante de confesión, de manera que para aplicarse la primera no se necesita la confesión, y viceversa.

Pero, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, consolidada a partir de su sentencia de fecha 27 de diciembre de 2007, en delitos no patrimoniales, como los delitos contra la libertad sexual, "la estimación de una atenuante de reparación del daño tiene que estar plenamente justificada, adecuadamente razonada, e incluso de alguna manera admitida por el perjudicado o víctima del delito, porque la reparación indemnizatoria de los daños morales nunca es completa, ni siquiera, podemos decir, que aproximada, ante la propia entidad del bien jurídico infligido por el delito. Difícilmente pueden repararse con una indemnización de tipo económico, que no resulta más que una mera ficción legal".

La sentencia tiene numerosos méritos que han sido comentados en otros artículos. Pero, en mi opinión, no ofrece suficientes motivos para considerar que hay ánimo de reparar y por tanto para aplicar la atenuante de reparación del daño. Además, dedica pocas líneas a explicar por qué entre la franja de cuatro y ocho años que corresponde al delito de violación cometido durante la redacción inicial de la ley del solo sí es sí cuando se aplica una atenuante no cualificada, condena solamente por cuatro años y seis meses. Escasa pena si se tiene en cuenta que se trata de una violación con violencia y la sentencia indica que no aplica la atenuante en grado de cualificada. No se indica tampoco que se haya escuchado a la víctima sobre en qué medida se considera o no reparada con el pago de 150.000 euros, a pesar de que la víctima debe estar en el centro de todo el procedimiento judicial y de lo que indica nuestra jurisprudencia a la hora de aplicar la atenuante de reparación del daño en este tipo de delitos. No parece que se le haya dado la posibilidad de expresarse, pero sí se recoge en la sentencia que a través de su representación legal manifestó que no quería que se le entregase la cantidad consignada antes de la sentencia, lo cual parece indicar claramente que no se sentía reparada con el dinero. Una cosa es compensar en lo posible el daño y otra reparar.

Tampoco aparece que el acusado haya hecho ninguna declaración que suponga una reparación simbólica de la víctima, ni una mínima garantía de que se aparta de las conductas invasivas en la sexualidad. Normalmente un hombre no se inicia en el camino de la violencia sexual con una violación y no sale el mismo día de ese camino.

En el caso del Sr. Alves no parece que éste se haya esforzado por evitar presiones a la víctima durante el procedimiento judicial, ni haya tenido interés en conocer cómo podría repararla. Su propia madre difundió un video en el que exponía la identidad de la víctima, y proclamaba que a ella nadie podría detenerla ni callarla. Obviamente el hijo no es responsable de sus actos, pero no aparece en la sentencia que intentase pararlos o compensarlos. El propio día del juicio, su defensa protestó porque la declaración de la víctima se fuera a hacer a puerta cerrada y su grabación con distorsión de voz e imagen pixelada, para evitar que, posteriormente se pudiera filtrar su imagen o voz. Y horas después de conocerse la condena, ha publicado la madre del Sr. Alves en sus stories una imagen de su hijo con la camiseta de Brasil y el mensaje "Este no es el final", sin que él pida en redes sociales que se deje actuar a la Justicia con respeto hacia la otra parte. Ninguna de esas conductas parecen compatibles con tener como objetivo reparar a la víctima por los daños ya padecidos ni evitarle nuevos daños.

No sé en concreto qué necesita para ser reparada la mujer que tuvo la fuerza para denunciar al Sr. Alves. Ya más que una víctima es un referente de dignidad y valor. Pero sé que no se le preguntó por el tribunal o al menos no se le dio importancia, ya que no aparece en la sentencia. Y sé que normalmente las víctimas de violencia sexual necesitan ver que la otra parte toma conciencia de que ha causado un daño enorme y siente el peso de ese daño, que se esfuerza en conocer cómo pueden reparar más allá de la necesaria compensación económica, y lo lleva a cabo dentro de sus posibilidades, que toma medidas para reparar la imagen de la víctima y compensar la crisis de reputación -algo especialmente importante en la era de internet- y que aportan garantías de que se aleja de las conductas invasivas en la sexualidad.

Nada de eso aparece en la sentencia. Por eso pregunto: ¿el pago de 150.000 euros es un acto de reparación o de ejercicio abusivo del poder económico? ¿Conlleva deseo de reparar o solo de salir lo más rápido posible de prisión? ¿Por qué no se le ha preguntado a la víctima si se sentiría reparada con ese dinero? Una cosa es que la decisión no sea de la víctima y otra que no se le pregunte y que su postura no forme parte de los razonamientos de la sentencia a la hora de aplicar la atenuante y de reducir tan significativamente la condena.

En mi opinión, con la información que aporta la sentencia, ese dinero no es un acto de reparación que justifique una pena tan escasa, impropia de una agresión sexual con violencia física.

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2024-02-26 06:00:03
<![CDATA[Viñetas - Paz]]> https://blogs.publico.es/vinetas/2024/02/26/paz/ ]]> 2024-02-26 05:50:09 <![CDATA[Dominio Público - Menos lectivas, más calidad]]> https://blogs.publico.es/dominiopublico/59659/menos-lectivas-mas-calidad/ Huelga por la educación en Madrid-. CGT
Huelga por la educación en Madrid-. CGT
No es buena idea la educación al peso. No es buena idea presuponer que tener sentado al alumnado y al profesorado en las aulas muchas horas, va a traer una mejora educativa y una mejor educación. 

En la Comunidad de Madrid el profesorado de infantil y primaria tenemos 25 horas de docencia, más otras cinco horas de trabajo exclusivo para los centros, más 7 y media de trabajo fuera de los colegios. El personal docente de secundaria tiene 20 de docencia directa, más 10 horas complementarias, mas 7 y media de trabajo en casa hasta un total de 37 horas y media de trabajo semanal. Grosso modo esta es la situación. 

En el resto del reino, no es así. Lo normal son dos horas menos, NO DE TRABAJO, sino de docencia directa con el alumnado. 

Consecuencias para el resto del Estado: menos personal interino (por lo tanto, menos precariedad en los contratos), más personal docente contratado, más atención a la diversidad, mejores dotaciones en los cupos por centro educativo, entre otras mejoras para la educación pública. 

¿A quién y por qué se tienen estas ocurrencias? La primera pregunta es fácil, a las diferentes Consejerías de Educación de la Comunidad de Madrid, recordemos gobernada por el PP desde hace veinte años. 

La segunda pregunta se responde con una palabra: mercado. Todo el dinero que desde Esperanza Aguirre hasta Ayuso están restando a la escuela pública madrileña, lo suman al montante de ayudas, cheques, terrenos, etc. que recibe la privada-concertada, el gran negocio en Madrid, que tampoco es lo normal en el resto de España. 

Desde el curso pasado, algunas organizaciones sindicales hemos vuelto a tratar este tema que desde hace años lleva en la agenda sindical. En la Mesa Sectorial la parte sindical representada ha sido incapaz de hacerse valer desde hace trece años para esta reivindicación. Trece años de humillante actitud de cabeza agachada frente a este despropósito que solo es el capricho neoliberal de las sucesivas presidentas de la Comunidad de Madrid. Trece años sin una respuesta contundente después de la malograda Marea Verde. Trece años en los que ya un 34% de docentes piensan que siempre ha sido así. Trece años en los se han perdido 6000 docentes; trece años de Acuerdos Sectoriales siempre empobrecidos por actitudes pactistas que bajo el discurso del miedo, el discurso del esto o la nada, no han plantado cara a la Consejería de Educación. Del Peral, Figar, Ossorio (este último especialmente faltón en sus declaraciones) y ahora Viciana están encantados con esta Mesa. La banca siempre gana. 

El Sindicato de Enseñanza de Madrid de CGT se propuso desde el curso pasado hacer una campaña para exigir la bajada de horas lectivas y dejar 23 para infantil y primaria y 18 para el resto de etapas. Esta campaña se inició con una encuesta en la que se puso de manifiesto que una parte del profesorado está por la labor de movilizarse por este tema. 1.000 respuestas en pocos días con un 90% favorable a una contestación clara y contundente. Se invitó a otras organizaciones sindicales a participar y las que quisieron se sumaron. En este curso, se hizo un especial llamamiento a la Consejería para que negociara presentando 14.000 firmas, pero no se obtuvo respuesta. Se volvió a insistir en prensa que nuestra prioridad es la vuelta a las 18/23 y no llegar a la huelga. Sin respuesta. Sr. Consejero, le quedan pocos días pero aún hay tiempo. Pero por si acaso, CGT, STEM y CNT Educación Pública CAM, ya hemos presentado el aviso de huelga de tres días -27, 28 y 29 de febrero de 2024-. No es la opción preferida por nadie, pero sí es la opción que hay que hacer si queremos recobrar derechos y dignidad en la escuela pública. 

Numerosas asambleas en centros nos estamos reuniendo desde hace meses para organizar la respuesta. Dejar fuera de la reducción de horas a infantil y primaria, ofreciendo la bajada a secundaria, es un insulto y un perverso intento de dividirnos. No entender que el problema de las ratios va más allá de amontonar alumnado es una carencia absoluta de conocimiento de las realidades diarias en los centros. Continuar con el ingente número de tareas burocráticas en vez de emplear ese tiempo en hablar con nuestr@s compañer@s de claustro, para apoyos, desdobles, planificación de sesiones, es un despropósito. Pensar en el aumento de ratios en las aula TEA y diversidad, en las tareas de los equipos de Orientación, en la segregación de centros y su implicación en la educación, seguir con el desajuste salarial que sufrimos en Madrid frente al resto del Estado español, son políticas que no mejoran la escuela pública madrileña, no mejoran la vida de las/os docentes ni del alumnado. 

Terminaremos febrero con tres días de huelga. Hagamos lo que debamos y defendamos la escuela pública y a sus trabajadoras/es. 

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2024-02-26 05:45:41
<![CDATA[Punto de Fisión - Trump, el gran antisistema]]> https://blogs.publico.es/davidtorres/2024/02/26/trump-el-gran-antisistema/ Donald Trump se dirige a sus seguidores este pasado fin de semana tras ganar las elecciones primarias de Carolina del Sur. - Jim Lo Scalzo | EFE | EPA
Donald Trump se dirige a sus seguidores este pasado fin de semana tras ganar las elecciones primarias de Carolina del Sur. - Jim Lo Scalzo | EFE | EPA
La semana pasada, durante un acto de recaudación de fondos para su campaña, Joe Biden llamó a Putin "loco hijo de puta" y se quedó tan ancho. A lo mejor la hemeroteca me corrige, pero creo que se trata de un tono nunca antes visto en las relaciones entre las dos superpotencias, ni cuando Rusia formaba parte de la URSS, ni en los tiempos de Kennedy y Jruschov durante la crisis de los misiles, ni siquiera en la era de Reagan, que gastaba hechuras de vaquero presidencial made in Hollywood con más derecho que Biden.

También es posible que ahora la diplomacia consista en decir lo primero que se le pasa a uno por la cabeza, sobre todo si uno es un anciano senil de ochenta y un años con acceso directo al botón rojo. A la prensa internacional tampoco es que le haya molestado mucho el calificativo lanzado de presidente a presidente, ya porque lo consideran un epíteto, ya porque la prensa internacional no se conmueve con minucias como los genocidios en Gaza o en Congo. El otro día, May Golan, ministra de Igualdad de Israel, dijo en Nueva York que estaba "orgullosa de las ruinas de Gaza y de que cada bebé, incluso de dentro de 80 años, le cuente a sus nietos lo que hicieron los judíos". Con treinta mil muertos a las espaldas del Ejército israelí, miles y miles de ellos niños, las rotativas no se pararon para anunciar que Goebbels se había reencarnado en una señora sionista.

Habría que examinar las reacciones de esta misma prensa rendida al sionismo y al otanismo si, por ejemplo, Donald Trump, un señor sin pelos en la lengua ni filtro alguno entre el cerebro y la laringe, hubiera llamado "loco hijo de puta" a cualquier homólogo extranjero durante su mandato. Aunque nos anunciaron que la presidencia de Trump iba a suponer la Tercera Guerra Mundial, el fin de la civilización occidental y el apocalipsis en tres tomos, lo cierto es que los cuatro años que estuvo en el poder fueron los más tranquilos y pacíficos de la política exterior estadounidense al menos desde los tiempos de Carter.

Da vértigo reconocerlo, sí, pero para Europa, para Hispanoamérica, para África y para Oriente Medio, el espantajo de Trump ha resultado un presidente mucho mejor que el carnicero de Obama, al menos en lo que respecta a conflictos militares. Un tipo que fue la continuación de Bush Jr. por otros medios y al que le regalaron un Premio Nobel de la Paz antes de estrenarse en la Casa Blanca, tal vez para que la dejara más blanca que nunca. Obama ratificó el galardón en Siria, en Honduras y en Libia, a base de centenares de miles de muertos, por no hablar de su impotencia crónica para acabar con el circo de Guantánamo o las deportaciones masivas de inmigrantes.

Entre lo zumbado que está, sus extrañas relaciones con el Kremlin y la pandemia del coronavirus, Trump inauguró una especie de pax anaranjada que duró cuatro años y que por poco se prolonga en imperio gracias a la pantomima de un golpe de Estado interno que intentó promover en el seno de una república que tiene la fea costumbre de derribar gobiernos extranjeros. Fue ponerse Joe Biden a los mandos e incendiarse medio mundo, con la vergonzosa retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, la invasión rusa de Ucrania y la impunidad criminal del Ejército israelí en Gaza.

A Trump han intentado frenarlo por todos los medios, desde los periódicos a los tribunales, pero ya ha arrasado en las primarias de Carolina del Sur y se perfila otra vez como el candidato republicano en las próximas elecciones a la Casa Blanca. Que Trump haya reunido a su alrededor a lo más granado de la fachosfera internacional, de Abascal a Milei, pasando por Bukele, Meloni o Bolsonaro, es un signo más de la confusión de estos tiempos en los que hay gente que cree, a estas alturas de la película, que Rusia es una reedición de la URSS o que Putin es comunista.

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2024-02-26 05:45:31 Donald Trump