Mi televisión y otros animales

De cuando Anómalo no quería trabajar

Anteriormente, en Mi televisión y otros animales:

Resentido como estoy porque hayan quitado El programa de Berto, pensaba destrozar a su sustituta, La hora once...

... la cosa va de un científico, así, en general, que trabaja para el Gobierno resolviendo casos que tengan que ver con la ciencia, también así, en general...

... lo ha cogido Jerry CSI Bruckheimer y se ha marcado un procedimental más. No deja de ser una especie de mitad de camino entre Bones y El mentalista, pero con mucho menos humor... 

... otro procedimental, ni más, ni menos. A mí no me interesa, pero si hay gente viendo tres veces la misma serie porque cambian el decorado de la ciudad, esto puede ser un éxito...

(Margarita) Hombre, a mí es que los procedimentales me gustan...

... El lunes nos cuentas que te ha parecido, como experta...

(Lector MG) Eres del peor tipo de ignorante: de los insolentes...

El último extracto del resumen no es relevante, pero me encanta que me insulten en mi propio blog. También veo El juego de tu vida, ése es el tipo de persona que soy.

Tras los acontecimientos del capítulo anterior y sabedor de que este lunes iba a tener tantas ganas de currar como Josemi de que Belén Esteban organice su fiesta de cumpleaños, le pedí a Margarita que se escribiera unas líneas. Preferiblemente que tuvieran que ver con La hora 11. Así que déjenme que les presente: lectores, Margarita; Margarita, lectores.

Anómalo: Margarita, ¿por qué te presentaste voluntaria?

Margarita: ¿Voluntaria? Dijiste que me ibas a pagar...

Anómalo: Er... Margarita es una gran seguidora de las series procedimentales. ¿Cuáles sigues, mona?

Margarita: Me gustan CSI Las Vegas, Bones, Sin Rastro, y algo menos, Mentes criminales. Caso abierto me aburre muuuuuuucho.

Anómalo: Así, que seas sincera y me busques líos con los amigos de La Sexta. Hablemos de La hora 11.

Margarita: Está entretenida, pero me recuerda a lo peor que me puede recordar este tipo de series: Medical Investigation. Malos malísimos, científicos soltando obviedades sin parar, tramas incongruentes ...

Anómalo: Creo que la expresión que buscas es: "Anómalo, qué razón tenías".

Margarita: (ignorando a Anómalo) Lo de que una flaca de 50 kilos (Marley Shelton) escolte a un mastuerzo de 80 (Rufus Sewell), tiene delito, y además... ¿por ser mujer y policía tiene que estar apretada cual morcilla?

Anómalo: Ya comenté (ejem) que me gustaban más los protagonistas de la versión inglesa, que son Patrick Stewart y Ashley Jensen.

Margarita: También  hay fallos de continuidad (o la camisa que se convirtió en albornoz). Y la entradilla mezclando mirada de Rufus con el tic-tac del reloj... madre mía.

Anómalo: Yo sigo sin entender el título. Al principio pensaba que era una telecomedia sobre la hora del bocadillo de unos funcionarios. En fin, pero yo te traía para que dieras la versión positiva.

Margarita: Me gustó el interrogatorio en la iglesia, pero no estoy segura de quién hacía de poli bueno. ¿Jesús? También, como explicación simple, lo de las uvas y la clonación, y algunos chascarrillos del científico/todólogo...

Anómalo: ¿Y como experta en procedimentales?

Margarita: Tiene momentos buenos pero dan muchas vueltas con la investigación. En el segundo capítulo pasaron por docenas de explicaciones, incluída la de El nombre de la rosa.

Anómalo: Sí, amigos guionistas que nos nos leéis: hay más gente aparte de vosotros que ha leído la novela o visto la película. Si vais a fusilarles cosas, mejor que la citéis para que no pensemos que nos tratáis como imbéciles.

Margarita: Lo mejor fue Rufus Sewell y el niño del corte de pelo espantoso. Promete.

Anómalo: Gracias por tu generosa colaboración voluntaria, Margarita.

Margarita: ¿Te mando la factura o...?

Anómalo: Sí, sí. Tú manda, manda.

Mientras Margarita se tragaba el segundo capítulo de La hora 11, que por cierto ha mejorado el share que dejó Berto, los muy cabr yo me dejé caer por Vidas marcadas, en Antena 3. Metieron un psiquiatra (salido de Gran Hermano) para que nos creyéramos que era un programa terapéutico. Pero como yo soy un tío culto que ha leído El nombre de la rosa y Teo desayuna, no me la cuelan. Es un talk show de higadillos en el que podemos ver como las víctimas de alguna tragedia pasean sus miserias por la televisión. Mi pregunta es por qué era necesario un programa nuevo cuando esto ya se está haciendo en todos los magacines y talk shows de la parrilla.

Y no le dedicaré más de un párrafo, como no le dediqué más de unos minutos. Que ya he dicho que no quiero trabajar.