Opinion · Posos de anarquía

Merkel contra Le Pen

Entraré sin rodeos: ¿No tienen la sensación de que en el Partido Popular (PP) asistimos a un duelo final entre Merkel y Le Pen? Si tuviéramos que hacer comparaciones, Sáenz de Santamaría representaría el conservadurismo de la canciller alemana, mientras que Cospedal reuniría lo más rancio y casposo de la francesa, con lo que ella denomina la ideología del PP, esa a la que tanto le gusta flirtear con el franquismo.

Vaya por delante que en ambos casos me parecen dañinas para España, pues su trayectoria política ha demostrado el perjuicio que pueden infligir al país, por muy cristianas y patriotas que presuman ser. Ambas están llamadas a hacer historia, salvo imprevistos, pues parece que será una de las dos las que terminen liderando el PP. Quien gane será la primera mujer en liderar a uno de los baluartes del bipartidismo.

Bien es cierto que podría darse la sorpresa y que se impusiese algún otro candidato hombre, pero todas las quinielas se encaminan en esta dirección. Así las cosas, Sáenz de Santamaría me parece más peligrosa que Cospedal. ¿Por qué? Porque es más sibilina, con más dobleces, sabe guardar su soberbia y canalizarla para asestar el toque de gracia con más fuerza. Cospedal, en cambio, no es que vaya de frente, pero se ve venir de lejos. Su altanería impertinente es uno de sus peores enemigos, así como su cinismo e hipocresía que ni se molesta en esconder.

Personalmente, creo que en unas primarias como éstas tiene más posibilidades de ganar la Merkel española. Sáenz de Santamaría tiene a su favor haber estado dedicada más al Gobierno que al partido. Esa es una buena baza de cara a la regeneración de un partido degenerado como el PP y si sabe jugarla se presentará veladamente como la menos salpicada por la corrupción.

Cospedal, en cambio, está calada hasta los huesos. Ello, unido a su defensa de los valores de la derecha más retrógrada, puede hacer que pierda los votos de la militancia más moderada que, no lo olvidemos, no es poca. Tendemos a pensar que tanto el electorado como la militancia de los populares presenta un alto porcentaje de extremaderecha, pero no podemos olvidar a esa parte de la sociedad más conservadora que no comulga, por ejemplo, con el franquismo ni con ciertas imposiciones de tiempos pretéritos. Todas esas personas, mirarán más a Sáenz de Santamaría.

Veremos cuál es el resultado final y si l@s dos candidat@s que llegan a segunda vuelta son ellas dos o se cuela otro invitado en la fiesta. Sea como fuere, esta primera experincia de primarias en el PP es muy saludable, aunque se perciba poca regeneración interna. Será interesante también si se les atraganta o no, como ya parece que se la acomenzado a hacer bola a Pablo Casado, echando pestes de que el debate y las valoraciones trasciendan a la mera esfera del PP. Pobre, tan listo para sacar la carrera de Derecho en unos pocos meses y, en cambio, tan poco espabilado para darse cuenta que, en el escenario actual, el estado de salud del PP influye el día a día del país entero.