El ladrón de bicicletas

La vida, el mundo, España, son como una bicicleta, en la que sólo se mantiene el equilibrio si se avanza. El PP y el PSOE, sus embrutecidas políticas económicas entregadas al neoliberalismo más rancio, han hecho, no sólo que la bicicleta no avance, sino que se detenga hasta hacernos perder el equilibrio. El desempleo desequilibra. Los desahucios asesinan a través de suicidios inducidos. Los recortes en educación y en sanidad representan el abandono de lo público hacia su sociedad. Esa cultura de la mezquindad donde todo se malvende y todo se malcompra porque cualquiera es sujeto de mercantilización, está machacando nuestro medio ambiente. Desequilibran las puertas giratorias. Desequilibra la pobreza energética. Desequilibra una dependencia vaciada de derechos. Desequilibra con fiereza la corrupción, toda la cultura que la rodea y la justifica y que hace que, por ejemplo, Mariano Rajoy a pesar de todo, no tenga vergüenza a la hora de representar al partido que representa. Desequilibra la verborrea violenta y siniestra de la heredera de Chaves y Griñán, hoy procesados por el caso de los ere. Todo eso y mucho más desequilibra nuestra bicicleta colectiva. Ahora no estamos avanzando. En ocasiones pedaleamos por inercia, por dignidad, por no sentir la desesperanza. Pero a veces esto es muy complicado. A veces resulta imposible zafarse del desánimo. Desequilibra hasta lo indecible vivir un tiempo sin perspectivas de futuro.

Esto es, precisamente, lo que le pasó a Adrián Manuel Moreno, condenado a seis meses de cárcel por robar una bicicleta del servicio público de Sevilla. De nada han servido los informes de inserción de aquel joven desesperanzado por una realidad saqueada por los auténticos ladrones y cuyo botín no es otro que el futuro: el suyo y el nuestro. De nada ha servido tampoco que aquel joven avanzara, abandonando el submundo de la pequeña delincuencia y rehiciera su vida. Hoy comparte historia con su mujer y su hijo y tiene trabajo.

Apenas unas horas después de que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz fijara una fianza de 300.000 euros para que Mario Conde saliera de la cárcel, este joven andaluz entrará en prisión ante la indolencia de un medio judicial enfermo y la indiferencia de una cohorte de ladrones de futuro. Estos chorizos de tripa blanca andan algo atribulados estos días, ante la posibilidad de que nuevos ciclistas avancen sin dejarse arrebatar la dirección de cambio.

El futuro social no es una consecuencia cronológica determinada, es la opción esforzada por la necesidad imperiosa de mejorar. El principio de esperanza reside en la posibilidad real de ese cambio. Momentos extraños estos en los que la honestidad es un valor revolucionario.