La honra de una mocita se mancha y no brilla más

Dependiendo de tu código postal, una gamberrada puede ser un delito que te lleve a la cárcel o mirarse como una simple equivocación que solventan abogados caros o un juez comprensivo. No es igual que vivas en un barrio popular o en una urbanización de lujo ni para que te de un infarto ni para que fumes porros en la plaza de abajo ni para que robes una bicicleta o rompas una farola.

Dependiendo del color de tu piel, puede ser que digas algo contra los policías y te acosen y denuncien señalándote como un saco de odio al que hay que expulsar de España o puede que te ensalcen como defensor de las esencias patrias que recuerda a la policía que no están para detener gerentes del FMI ni investigar la corrupción. Dependiendo del color de tu piel, puedes ser un delincuente que vende un bolso falsificado o alguien elegante que lo lleva al hombro a una cena de gala.

Dependiendo de tu sexo, una violación es algo que se mide por el sentido del honor de los hombres o un horror que te pega el miedo al cuerpo para toda tu vida. Dependiendo de tu sexo, regresar en soledad a casa por la noche puede ser un acto de normalidad o un acto de valentía, salvo si te pasa algo, porque entonces puede ser que, dependiendo de tu sexo, encima te echen la culpa por temeraria.

Hoy han salido las estudiantes en toda España a decir que si cinco energúmenos te acorralan en un portal hay intimidación porque ellas son las que saben lo que es estar intimidada. Hoy han salido las estudiantes de toda España a decir que ese concepto machista del honor de la mujer, a la que solo se la mancilla penetrándola vaginalmente y con un cuchillo en el cuello, es una continuidad de la barbarie que entiende a las mujeres como una propiedad masculina y que algo de culpa siempre tienen. Han salido a protestar contra una manera de estar en el mundo que no entiende la violación como un daño causado a las mujeres sino que la entiende como un daño hecho al honor de los hombres a las que pertenecen.

Quedaba un año para que por fin se muriera Franco y Los chichos, un grupo de éxito, cantaban:

Porque tu te ves bonita, tu te pones orgullosa,.
más bonitas son las rosas, viene el tiempo y las marchita.

Y diciendo que se iban a poner feas, porque no veías ningún otro valor, te vengabas de la chica que no te hacía caso.

La canción seguía:.

El cristal cuando se empaña se limpia y vuelve a brillar,
la honra de una mocita se mancha y no brilla más.
se mancha y no brilla más cuando un hombre se la quita,
el cristal cuando se empaña se limpia y vuelve a brillar.

Estamos en 2018 y escucho a Rajoy diciendo que recordar que Cospedal y Sáenz de Santa María se odian resulta que es machismo. No la sentencia de la manada  ni la falta de fondos contra la violencia de género. O escucho a otro idiota de Ciudadanos decir que lo contrario del machismo es el feminismo. Y me estremece ver que uno de los nuevos partidos es tan machista como el viejo al que venía a regenerar.

Y me acuerdo del estribillo de aquella canción, ni más ni menos, ni más ni menos y me pregunto ¿de verdad ni más ni menos?