Opinion · Otra vuelta de tuerka

Organizarse para ganar: la propuesta de “Claro que Podemos”

Hace tiempo que no escribo en este blog. De abril a esta parte han pasado muchísimas cosas, tantas que no tendría sentido enumerarlas, muchas de las cuales me han impedido sentarme y escribir algo.

 

Hay sin embargo dos cosas relacionadas con Podemos que me han animado a escribir hoy: en primer lugar, los debates que están teniendo lugar en Plaza Podemos, en los círculos y en otros muchos espacios, sobre el modelo organizativo de Podemos y sobre qué hacer de cara a las municipales y autonómicas. En nuestra propuesta de organización hemos puesto por encima de todo tres principios:

 

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1) Escapar de los modelos burocráticos de los partidos tradicionales, plagados de delegados, de instancias intermedias que acumulan más poder del que inicialmente se les había conferido, en fin, todo lo que conocemos por las peleas del PP y del PSOE, y no sólo ellos, entre territorios y áreas, entre barones, baronesas y ejecutivas impermeables. Este entramado, siempre denso y complejísimo, favorece además que pocas personas puedan seguir el ritmo y que, finalmente, sólo ellas participen en las decisiones importantes. necesitamos una organización ágil, fiable y clara. esta apuesta por la mínima burocracia tiene algo que ver con el segundo punto.

 

2) Muchos pensamos que una de las claves de Podemos debe ser que todas las decisiones importantes recaigan en las personas, en la gente, independientemente de su nivel de implicación en Podemos o de las vías a través de las cuales participen (Círculos, Plaza Podemos, Appgree, etcétera), respetando y dando cabida a los distintos niveles de implicación de los y las participantes de la construcción de este instrumento político que es PODEMOS. Apostamos por tanto por la mayor autonomía posible de los círculos y, al mismo tiempo, por el control ciudadano de la organización. También apostamos por reducir al mínimo la vieja distinción militante/ciudadano, que es muy característica de la vieja política (unos se enteran, los militantes, y otros no, los que están a más cosas, es decir, la mayoría de nosotros) y ya no responde a la nueva composición de la sociedad. Podemos debe ser una herramienta de la gente para la gente.

 

Quienes nos vemos en los círculos no obstante somos la columna vertebral de la organización, los que por una razón o por otra disponemos de más tiempo y energía para dar los debates más complejos, para hacer avanzar los consensos sociales. Somos por tanto los llamados a  ser más generosos, los que desde la cotidianeidad de la organización la  hacemos funcionar en cada municipio, pero no para exclusivizar las  decisiones, sino para ofrecerlas a la ciudadanía. Somos aquellos que disponemos las líneas rojas de la organización, los que trazamos los  posibles caminos y usos de este instrumento político, pero es la gente la que finalmente elige entre ellos. Sólo confiando en  la gente podremos  restaurar la confianza perdida en las herramientas políticas, y esto se aplica, en mi opinión, a todas las escalas organizativas. Por eso nuestro modelo organizativo pone como actor principal a los círculos para la propuesta de debates internos, referendos abiertos a los  inscritos, consultas preceptivas sobre temas de su interés territorial o sectorial, etc.

 

3) Finalmente, nuestra propuesta pone en el centro, además de las decisivas competencias de los Círculos y del Consejo Ciudadano, la necesidad de una dirección, claro, pero también de un control democrático absoluto: la democracia no debe estar reñida, y de hecho no lo está, con la eficacia y capacidad de decisión. Por eso proponemos la posibilidad de revocación como control democrático permanente, las iniciativas legislativas desde los círculos y la ciudadanía (un porcentaje de los inscritos o de los círculos pueden proponer toda clase de medidas), y, por último, una relación intensa entre los grupos de trabajo de los Círculos y los responsables de área del Consejo Ciudadano para trabajar línea política, movilización ciudadana, etcétera, de manera coherente y colectiva.

 

Por último, también me parece importante recordar el trabajo enorme que las compañeras y compañeros de Finanzas han venido haciendo desde hace meses para presentar informes trimestrales en los que se incluye hasta el último duro que hemos gastado. Hace unos días se acercaron al Tribunal de Cuentas para presentar las cuentas de Podemos. Pocas cosas pueden hacernos sentir tan orgullosos como la transparencia de dichas cuentas, tanto de la campaña de las Europeas como del partido, y, por supuesto, de los cinco eurodiputados que trabajamos entre Bruselas y Estrasburgo.

 

Pronto me pondré a escribir sobre cuestiones políticas bastante candentes que han generado muchos debates, muy especialmente sobre las diferentes estrategias propuestas con vistas al ciclo municipal de esta primavera. Podemos será protagonista en las elecciones municipales, de una u otra manera. También en las autonómicas. De eso no puede dudar nadie.