Opinion · Quien quiera oír, que oiga

LOS INTOCABLES Y LAS PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Existe en nuestro país un grupo de intocables que no va a responder ante el pueblo por su responsabilidad en el origen y en las consecuencias de la crisis financiera. Un grupo de vacas sagradas que no va a dar explicaciones por las medidas que tomaron y por cómo entregaron la soberanía del país a los grandes capitales internacionales.

Presidentes del Gobierno y de las principales entidades financieras. “Los de arriba”, como decía Elena Salgado este jueves en la Comisión de Investigación de la Crisis financiera, la lugarteniente socialista que tuvo en sus manos la gestión de la crisis como ministra de Economía y Hacienda primero, y vicepresidenta de Asuntos Económicos después durante los últimos años de Zapatero.

A ella le ha tocado hacer acto de presencia en sede parlamentaria para explicar unas medidas que bien podrían valerle los títulos de “Señora de los Recortes”, “Ministra del 135” o “Reina de las puertas giratorias”. Y digo le ha tocado porque el PSOE sigue rememorando esos días de pactos en la sombra con el PP, cuando lo mismo acordaban una reforma constitucional con nocturnidad y alevosía, que un tijeretazo salvaje a la inversión pública. Ahora ha sido el blindaje de sus presidentes, que no han tenido a bien rendir cuentas por su labor de vendepatrias, después de poner la democracia y la soberanía popular al servicio de unos buitres que saben recompensar a sus cipayos con jugosos puestos en los consejos de administración.

Sin embargo, como ya viene siendo habitual en esta comisión, la señora Salgado eludió responder a preguntas como las siguientes, cuyas respuestas deberían ser conocidas por el conjunto de la ciudadanía, la que sufre los recortes y una vida de precariedad producto del saqueo de las élites financieras y políticas.

1- ¿Cómo llegaron a la conclusión de que las medidas de recortes salvajes contra la mayoría social del país supuestamente ayudarían a la recuperación económica?

2- ¿Por qué en España se realizó una reforma constitucional mientras en Francia sólo se hizo una Ley? ¿Por qué blindaron la posibilidad de que el pueblo español eligiese a un Gobierno que no fuese austericida, quebrando la democracia?

3- ¿Cómo negociaron con el PP la quiebra de la Constitución que supuso la reforma del 135? ¿Por qué hubo ese secretismo y por qué privaron al pueblo de decidir sobre la reforma? ¿Tuvo algo que ver con el cambio que se empezaba a ver en las calles de nuestro país, cuando se escuchaba que no somos mercancía en manos de políticos y banqueros?

4- Sobre las medidas que ‘recomendaban’ el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en la carta conjunta que enviaron a su Gobierno días antes de la reforma de la Constitución, ¿puede decirme cuáles aplicaron ustedes y cuáles el ministro Montoro?

5- ¿Por qué se convirtió usted en adalid de los opositores de la dación en pago?

6- ¿Por qué no se implementaron medidas de rescate para el conjunto de la ciudadanía afectada por la crisis en nuestro país?

7- ¿No considera que la concentración de riesgos y la creación de un oligopolio financiero es un peligro para el sistema financiero?

8- ¿Cómo fue posible que usted llegase al Consejo de Administración de Chilectra, filial de Endesa, y por qué siguió cobrando su compensación como exministra durante dos años?

9- ¿Cuál fue el criterio por el que ustedes indultaron al señor Alfredo Sáenz, directivo del Banco Santander, después de haber participado de un procedimiento judicial fraudulento?

“Fue una medida con coste social nulo”, afirmó Elena Salgado sobre la reforma del Artículo 135. Parece olvidar que esta medida permitió mantener la lógica de recortes y saqueo a los sectores populares, e impidió que el pueblo eligiese un Gobierno contrario a las políticas austericidas de Merkel. Aún estamos padeciendo el alto coste social y democrático de esta reforma.

Tampoco ofreció muchas explicaciones de su paso por las puertas giratorias. Con los cargos de ministra de Economía y Hacienda y vicepresidenta de Asuntos Económicos en su currículum, y sólo 3 meses después de su salida del Gobierno, fichó por Chilectra, una empresa filial de la eléctrica Endesa, y sin renunciar a seguir cobrando el sueldo de exministra, un salario que se estableció precisamente para compensar a los ex altos cargos por los trabajos que no pueden aceptar una vez que dejan el Ejecutivo.

¿Su respuesta? “No tengo nada de lo que arrepentirme, creo que en el Gobierno deben estar las personas más preparadas”. Personas preparadas sí, pero omite la señora Salgado la obligación de estar también comprometidas con nuestro pueblo, porque lo más importante para quienes ejercen responsabilidades públicas es saber para qué intereses trabajan. Queda claro que el PSOE y el PP lo hicieron y lo siguen haciendo al servicio de los especuladores financieros y en contra de la mayoría social. El blindaje de los intocables y los desplantes en la comisión de Elena Salgado, y Rodrigo Rato unos días antes, dan buena cuenta de ello.