Opinion · Asaltar los Suelos

El miedo del PP a las municipales

En las últimas elecciones municipales el Partido Popular arrasó: se convirtió en el partido con mayor poder municipal desde 1978. Sin embargo, cuatro años después, los sondeos muestran que en las próximas elecciones podría perder una parte considerable de este poder. Y esto les inquieta.

Ante este problema, han encontrado una solución: modificar la legislación electoral para introducir la elección directa de alcalde por la lista más votada. Para llevar a cabo este cambio les basta con la mayoría absoluta que tiene en el Congreso de los Diputados y no necesitan llegar a un consenso con otras fuerzas. Pero, ¿por qué modificar esta legislación ahora?, ¿por qué tantas prisas?, ¿por qué tanto miedo a perder poder?

La mayoría de las alcaldías de este país están gobernadas por el PP o por el PSOE. La gran parte de los cambios municipales que se han dando en los últimos años se han limitado a la alternancia entre estas dos fuerzas políticas. Esto puede haber llegado a su fin. La aparición de Podemos en las pasadas elecciones europeas ha roto el mapa político y ahora existe la posibilidad real de romper este bipartidismo. Podemos, IU o iniciativas ciudadanas como Guanyem Barcelona pueden tener las llaves de muchos ayuntamientos. Esto es lo que verdaderamente le da miedo al PP.

¿Por qué este miedo? Hay un ejemplo que lo ilustra muy bien: pongamos que hablo de Madrid.

Los 24 años de Gobierno del PP en el consistorio madrileño han dejado a esta ciudad en un estado calamitoso. Lo que pretendió ser una “faraónica” etapa política, ha hecho de Madrid una ciudad en la que no es sencillo vivir: una de las ciudades más sucias de España, difícil acceso a la vivienda, precarización progresiva del transporte público, altos niveles de contaminación, grandes infraestructuras poco (o nada) útiles para la ciudadanía, peligroso abandono de parques y jardines, y una deuda que cercena las posibilidades de poner en marcha cualquier actuación que mejore estos aspectos. Además esta deuda se usa como coartada para recortar todavía más los servicios públicos, privatizarlos o para expoliar el patrimonio público.

Pues bien, ¿se imaginan que auditamos el uso del dinero público que ha hecho que Madrid llegue a esta situación? Esto se llama auditoría de la deuda y es una de las medidas que podrían aplicar las fuerzas que amenazan con romper el bipartidismo en la capital.

Un ejemplo de posibles consecuencias para los dirigentes del PP, es la denuncia recientemente admitida a trámite contra Ana Botella por la venta de viviendas de la EMVS a fondos buitre, en la que se está investigando si ha habido delito de malversación de caudales públicos. Una auditoría de la deuda “desde dentro” investigaría tanto el caso de la venta de vivienda pública, como el resto de las actuaciones de la EMVS que también podrían incurrir en este delito. Además investigaría el resto de empresas públicas, conciertos con empresas privadas o privatizaciones. Toda la deuda que asfixia a esta ciudad, quien la ha generado, que beneficio social ha tenido y quien se está beneficiando de ella.

Hay que decir que la denuncia a Ana Botella la ha interpuesto el PSOE, pero… ¿este partido estaría dispuesto a revisar todas las actuaciones que ha llevado a cabo el Ayuntamiento, incluso aquellas para las que él mismo ha dado el visto bueno? El mayor miedo es que lleguen fuerzas, sin deudas ni pactos que condicionen su gestión, como es el caso de Podemos. Esta es la verdadera amenaza tras el posible hundimiento del bipartidismo.

Este es el caso de Madrid, pero no es muy atrevido decir que podría darse la misma situación en otras ciudades como Santiago de Compostela, en la que la dimisión de nueve concejales imputados y condenados por corrupción hizo dimitir al alcalde; o Valencia con Urdangarin de por medio en el caso del Valencia Summit.

No es sólo miedo a perder el poder lo que tiene el PP. Es miedo a la posibilidad real de que se rompa el bipartidismo que les protege de rendir cuentas a la ciudadanía por sus acciones. Esta ruptura puede hacer que los ayuntamientos sean gestionados por nuevas fuerzas políticas, libres de “pactos” que les condicionen y que destapen todo lo que ha ocurrido durante su mandato. Eso sí que sería una regeneración democrática. Esto es lo que les da miedo, y parece que van a hacer todo lo posible por evitarlo. Cueste lo que nos cueste.