La ciencia es la única noticia

Todos podemos ser una red social

VIDA 3.0 //JUAN VARELA

* Director del blog periodistas21.com

En la economía de la abundancia lo más escaso es la atención. Lo más valioso sigue siendo el consejo de un amigo, de una persona con los mismos intereses. En un mundo donde las identidades digitales se relacionan a través de las pantallas lo más necesario es encontrarse y confiar. La era de la explosión de los contenidos comienza a llegar a su fin. Tanta abundancia abruma. Desde la información a la música pasando por el código informático y hasta el ADN se convierten en un commodity donde la ignorancia y la banalidad amenazan la prometida sociedad del conocimiento. Por eso muchos buscan lugares cómodos, donde encontrar amigos y sus recomendaciones. No basta con participar en varias redes sociales. Si tu reputación lo vale y eres capaz de llamar la atención puedes construir tu propia red social. Crear una comunidad y ser su líder a través de los contenidos, el criterio social y la interactividad.

Es la economía de la reputación multiplicada por el poder difusor de internet y el llamado rizo viral (viral loop): ingeniería de las relaciones sociales con poder de autorreplicación por la inclusión de las opiniones y criterios de los usuarios.

La diferencia con el tradicional marketing viral es la participación activa. Enviar un vídeo o una foto es pasivo. Eres un canal. Cuando participas en un rizo de expansión viral te involucras y contribuyes con algo que lo distinga de la maldición del spam.

Es la enésima revolución de Internet y la promesa de los nuevos negocios en la economía de la atención y la larga cola. Por eso muchas marcas, medios, personajes o artistas construyen sus propias redes sociales. No se trata ya de participar en las de otros, sino de construir espacios donde relacionarse con los más próximos alrededor de ciertos intereses y, cómo no, de controlarlos y, algún día, rentabilizarlos.

En el principio las redes estaban acotadas. Luego nacieron los navegadores para adentrarse en un mundo digital explorable. La era de la abundancia rompió el paradigma de la escasez. Llegaron los buscadores, imprescindibles para tanto volumen. Y la gente se volcó en Internet con la web 2.0. Llegó la democratización del contenido. Con las redes sociales vuelve el toque humano.

Para escapar de la saturación se revitaliza la interactividad como participación de calidad. Con tantos internautas activos es necesario encontrar lugares y grupos donde reencontrarse con uno mismo y los intereses propios a través de la afinidad.
Ahora se democratizan las redes sociales. Nuevos servicios y compañías permiten no sólo difundir tu personalidad virtual sino agrupar a otros usuarios en tu entorno. Y ser al mismo tiempo un líder, una celebridad, un conductor…

Somos iguales lo que dura el sueño. Lope de Vega