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Atapuerca en París

 ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Este miércoles 14 de enero se inaugura en París la exposición Primeras trazas de la población europea en los yacimientos de Atapuerca, patrocinada por la Junta de Castilla y León. Será la última exposición temporal que se realizará en el Museo del Hombre de París, antes de cerrarse al público para una reforma más que necesaria.

Cuando se visitan las instituciones parisinas que han albergado investigaciones sobre ciencias naturales y en particular sobre evolución humana, como el Instituto de Paleontología Humana, se puede percibir en el ambiente el aroma de una tradición científica centenaria. Al fin y al cabo, la mayor parte de prehistoria se ha escrito en Francia hasta más allá de la mitad del siglo XX. Causa un gran placer pasear por el Campus Universitario de Jussieu, que alberga instituciones como el Jardín de Plantas o el Museo de Historia Natural y observar cómo sus calles están dedicadas a los grandes naturalistas franceses del siglo XIX. ¡Que inventen ellos!... ¡Sana envidia!

Por suerte, y más vale tarde que nunca, hemos empezado a incorporarnos con timidez a muchos campos de la ciencia, aunque todavía lejos de los países más innovadores de Europa. En evolución humana nos hemos puesto a tirar del carro y ya formamos parte de una pequeña élite de países que publican con regularidad en las mejores revistas científicas de la especialidad.  Además, la fortuna nos ha sonreído con hallazgos espectaculares, como los de la burgalesa Sierra de Atapuerca o los de la Cueva del Sidrón, en Asturias. Bien es verdad que nos hemos incorporado de manera sistemática hace tan solo 30 años a este tipo de investigaciones y todavía quedan muchos yacimientos por descubrir. La evolución humana de Europa ya se escribe en España, aunque no queda más remedio que hacerlo en inglés, para que nos puedan leer.

Los primeros europeos se instalaron en la templadas tierras del mediterráneo, por lo que no es de extrañar que los yacimientos más antiguos se encuentren en países como el nuestro. El gran esfuerzo investigador que realizamos en este ámbito de la ciencia desde hace algunos años ha dado sus frutos y ya estamos en disposición de exponer en París, como lo hicimos en 2003 en Nueva York y no tardaremos en hacerlo en otras capitales del mundo.
Los parisinos podrán ver el conocido Cráneo 5 y el famoso bifaz Excalibur de la Sima de los Huesos, los restos del Chico de la Gran Dolina, uno de los ejemplares Homo antecessor, así como el último fósil humano descubierto en Atapuerca el verano de 2008, de 1,3 millones de años de antigüedad. Un aperitivo de lo que será el centro de interpretación sobre evolución humana más grande del mundo. Pero tendremos que esperar todavía a 2010 para contemplar estos y otros fósiles espectaculares. Y no será necesario viajar a París, sino que tendremos que visitar la ciudad de Burgos, donde se construye ese gran templo de la evolución.