Opinion · Posos de anarquía

1-O: Aniversario de la represión

Barcelona 01 09 2017 referendum 1-O policia nacional en la escola ramon llull Foto Ferran Nadeu

Hoy es el aniversario de aquel fatídico 1 de octubre, el día que el régimen de Rajoy se descubrió ante el mundo y buena parte de los medios de comunicación internacionales vieron la represión de los conservadores. Aquel día, la mala noticia no fue la celebración de un referéndum ilegal; la mala noticia fue que un gobierno democrático avalara y fomentara el abuso policial de la fuerza.

Afortunadamente para la democracia, no quedan hoy en el poder quienes hace un año marcaron una de las páginas más negras de las Historia reciente de España. Por muy incorrecto que fuera aquel referéndum, la violencia desmedida que desplegó la Policía Nacional, convirtiendo a sus antidisturbios en matones de pacotilla, es injustificable.

El Gobierno de Rajoy quiso aplastar un acto de desobediencia civil por la fuerza y, al hacerlo, provocó el efecto contrario al buscado. Buena parte del Ejecutivo, desde el ministro de Interior, al de Exteriores o Justicia defendieron la actuación de la Policía Nacional, negando cualquier tipo de violencia a pesar de que los vídeos de sus cargas injustificadas inundaron las redes sociales. Un año después, las imágenes grabadas por las cámaras que la misma policía portaba salen a la luz de la mano de eldiario.es y no hacen más que ratificar que aquel día Gobierno y Fuerzas del Orden perdieron el norte enfrentándose, incluso, con la prensa.

No podemos obviar que los antidisturbios no tenían una labor sencilla aquel día, pero casi el millar de heridos que provocaron era perfectamente evitable. Más allá de lo que he venido denunciando en muchas de mis columnas -la necesaria depuración de los antidisturbios, donde hay agentes ‘de porra fácil’-, el ambiente de tensión de aquellos días, como lo es de hoy, estuvo espoleado por la derecha. Tanto PP como Ciudadanos fueron los grandes responsables de que aquel 1 de octubre España fuera una vergüenza internacional.

Un año después, ambos partidos continúan fomentando la violencia en Catalunya, echando gasolina a una pira que ya arde por sí sola y supone todo un reto extinguirla. Ambos partidos han activado sus ramas más ultraconservadoras y, bien queriendo imponer otro artículo 155, bien negando el diálogo o, incluso, vulnerando el derecho constitucional de libertad de expresión están contribuyendo a meter más palos en las ruedas.

¿Es esta columna una defensa incondicional del modo en que actuaron los independentistas catalanes? En absoluto, entre otras cosas y esto es algo que ni Rajoy, ni Casado ni Rivera o Arrimadas han sabido ver, muchas de las personas apaleadas por la Policía Nacional aquel día ni siquiera eran independentistas; tan sólo querían ejercer su derecho a decidir: se les apalizó por querer votar. Esa es la vergüenza de PP y C’s.