Posos de anarquía

Esta sede es una ruina

La sede del PP desierta. REUTERS/Juan Medina

Pablo Casado anunció ayer que el Partido Popular (PP) se muda de Génova 13 para dar carpetazo a la corrupción, como si el inmueble estuviera maldito, como si quienes pisan aquellas oficinas entraran cuales querubines inocentes y salieran como las sabandijas avariciosas y corruptas que reparten sus huesos entre Soto del Real y Estremera. Quizás no se trata tanto de un golpe de efecto anticorrupción como de que la contabilidad del PP está bajo mínimos. Hay que hacer caja.

En 2018, el propio Casado ejercía de Perogrullo indicando que atajar la corrupción del partido no tenía nada que ver con mudarse al edificio de enfrente. Todo eso parece haber cambiado, aunque continúe siendo tan absurdo como él mismo admitía hace tres años. Y es que, la mudanza de Génova 13 es más una cortina de humo que otra cosa, porque el móvil real que se oculta detrás de esta operación no es otro que salir de los números rojos.

La debacles electorales que sufre el PP desde la llegada de Casado han dejado las finanzas del partido en una situación dramática. La pérdida de subvenciones ordinarias que reciben las formaciones políticas en función del número de diputados y diputadas con que cuenta se han desplomado, a nivel nacional y autonómico. Un desastre que provocó que se produjeran despidos, recortes y se comenzaran a cobrar los cafés en Génova 13. Como guinda del pastel, desde que apareció Vox, los ingresos que han aportado sus afiliados se han reducido en más de 600.000 euros.

Dicho de otro modo, las deudas acorralan al PP y los vaivenes de Casado no ayudan a aliviar la situación. El cambio de opinión de Casado de vender o no vender la sede de Génova le va a costar cerca de 14 millones de euros. Esta es la diferencia entre lo que se tasó el inmueble en 2018, esto es, unos 50 millones de euros, y en lo que se tasa ahora, 36 millones. Un año más tarde de aquella tasación, el PP barajaba incluso el alquiler parcialmente la sede para hacer algo de caja para aliviar la asfixia económica que arrastra.

Así pues, Casado vuelve a querer atajar la corrupción con más mentiras, obviando que la situación económica del PP tiene más que ver con su mudanza que con la corrupción, aunque, por ese lado también se han perdido unos cuantos millones, dado que la financiación ilegal del partido está probada judicialmente y a ver quién es el valiente que suelta ahora sobres...