Posos de anarquía

Nuevo retraso en la ley contra la trata, nuevo traspiés del Gobierno

Marlaska y Montero. - Ballesteros (EFE) / Alberto Ortega (Europa Press)

La Ley de Trata (que debería denominarse Ley contra la Trata) tampoco se aprobará en el Consejo de Ministros de hoy martes. Tendría que haberlo hecho hace una semana, pero el contagio de COVID-19 de la ministra de Justicia, Pilar Llop, lo impidió... dijeron, porque lo cierto es que a pesar de que las pretensiones iniciales eran que esta ley hubiera ido inserta en la de 'sólo sí es sí', los socios de gobierno PSOE y Unidas Podemos (UP) continúan sin ponerse de acuerdo en puntos esenciales.

Hay miedo, inquietud. Tras el estreno  de la ley 'sólo sí es sí' y la negativa por parte del ministerio de Igualdad a retocar una sola coma del texto, PSOE y UP andan con pies de plomo y puntos que antes de la polémica ya eran espinosos ahora son aún más peliagudos. Mientras se demora su tramitación, las víctimas de la trata  y la explotación sexual siguen desamparadas, sin una protección efectiva que ni siquiera las protege realmente de sus proxenetas.

Uno de los puntos de disenso entre los socios de coalición se concretaba en las multas a los puteros. Sorprendentemente, UP se niega a la sanción, inclinándose más por medidas educativas y de concienciación, incluyendo a los medios de comunicación, cómo si éstas no fueran complementarias a la sanción. El PSOE, en cambio, sí está a favor de multas de doce a veinticuatro meses. No parece que únicamente con medidas educativas se pueda atajar el problema que nos ha llevado a liderar los ránking mundiales de puteros.

El segundo gran punto de colisión viene motivado por conceder o no el permiso de residencia y trabajo a las víctimas de trata. En esta ocasión, UP sí está a favor, dado que buena parte de las víctimas prostituidas son migrantes y poder tener legalizada su situación en España es esencial para poder reconstruir sus vidas una vez rescatadas de la trata. El ministro Fernando Grande-Marlaska, que ya ha demostrado su calaña con la masacre de Melilla, se opone.

Si incomprensible era la postura de la formación morada en el primero de los puntos, la resistencia del PSOE con el segundo es absolutamente abominable. Privar a las víctimas de trata de un reseteo real a partir del cual poder acceder a un trabajo digno, una vivienda... ser autosuficiente, en definitiva, es absurdo y condena a las víctimas a la deportación o la clandestinidad. ¿Qué pretende Marlaska adoptando un posicionamiento tan inhumano?

Encontrarnos a punto de contar con una ley contra la trata es una muy buena noticia, especialmente porque durante demasiados años los principales partidos, esto es, PP y PSOE, se han resistido a meterle mano a esta cuestión que no debería plantear ningún titubeo y que, sin embargo, nadie encaraba por temor a dejarse pelos en la gatera. Quizás ese temor continúa latente y se ha reavivado con la controvertida puesta en marcha de la ley 'sólo sí es sí', pero ni siquiera por ello se justifica la demora en tramitar una ley tan necesaria como esta.

En esta recta final de legislatura, al llamado gobierno más progresista de la democracia le restan unas cuantas asignaturas pendientes (ley mordaza, ley de la vivienda...) y más le vale ir engrasando la maquinaria interna de la coalición o les penalizará con un aumento de la abstención: la ciudadanía sentirá que les han fallado en asuntos esenciales por una mera cuestión partidista.