El derecho humano al agua

CARMEN MAGALLÓN

El Foro Mundial del Agua celebrado recientemente en Estambul se ha cerrado sin llegar a un consenso sobre la declaración del acceso al agua potable como derecho humano. No obstante, 20 países, entre ellos España, han apoyado esta declaración. Podemos felicitarnos de que nuestro país se haya alineado con gran parte de América Latina, buena parte de África y algunos países asiáticos en una reivindicación tradicionalmente defendida por el Foro Alternativo.
Fue en el anterior Foro del Agua, celebrado en 2006 en México, cuando conocí a las mujeres mazahuas. Me impresionó verlas desfilar con sus vistosos trajes en la marcha que abría el Foro Alternativo. Con fusiles de madera al hombro y pancartas, reclamaban su derecho al agua. Más tarde, pude leer el minucioso trabajo de la antropóloga Anahí Copitzy Gómez sobre el problema que creó el sistema Cutzamala, una enorme y compleja obra hidráulica que abastece a la ciudad de México captando agua del territorio mazahua.

Las expropiaciones, daños ambientales y, sobre todo, la carencia de abastecimiento de agua en sus comunidades, levantaron un movimiento que en 2004 llevaría a las mazahuas a constituir el Ejército Zapatista de Mujeres por la Defensa del Agua. En estos días, lejos de los debates de Estambul, pero en su estela de preocupaciones, y de la mano de Anahí, he visitado algunas comunidades mazahuas en el Estado de México: Loma de Juárez, Los Berros, Salitre del Cerro y San Isidro. Lo primero que impresiona es su profunda hospitalidad: lo dejan todo para acompañarte. Las mayores vienen a la reunión con sus bellos trajes, nos enseñan las piletas de agua potable y el invernadero conseguido tras las luchas, y nos hablan de las promesas pendientes. Tanto el nombre del grupo como el portado de armas, dicen, son símbolos, pues, aun sin contactos con el zapatismo, se identifican con él. Pero es a través de sus acciones colectivas, de corte no violento, como han logrado empoderarse para finalmente poder dialogar. Las marchas, plantones, entrevistas y bloqueos en la principal planta potabilizadora forzaron finalmente la firma de un convenio con el Gobierno federal, que incluye diversos proyectos de desarrollo y el reclamado abastecimiento de agua.

El caso de las mazahuas es paradigmático de una realidad que se repite en muchos lugares del mundo: derechos de pueblos originarios son avasallados en beneficio de la gran urbe. El Foro Alternativo del Agua, que surgió frente a las políticas privatizadoras impulsadas por el Banco Mundial y el poderoso lobby transnacional europeo, ha venido siendo altavoz de las necesidades de afectados por conflictos del agua, similares a las del pueblo mazahua. Este año, en Estambul, además de sumar fuerzas en pro del agua como derecho humano, se han puesto sobre la mesa los graves impactos sociales y ambientales que acarrea la construcción de grandes presas. Y se ha cuestionado la legitimidad de un foro oficial que, por la naturaleza de los problemas a tratar, debería ser organizado por la ONU y no, como es el caso, por las principales empresas privadas de agua del mundo.

Carmen Magallón  es Doctora en Físicas y directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz