Dominio público

Seguridad alimentaria

Miguel Ángel Moratinos

MIGUEL ÁNGEL MORATINOS

dominio-25-01.jpgLa situación de hambre y desnutrición que viven cerca de 1.000 millones de personas empeora en la actualidad. Según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 65% de esos 1.000 millones se concentra en siete países de Asia y de África Subsahariana, región en la cual una de cada tres personas sufre desnutrición crónica). Las subidas de los precios de las materias primas del año pasado y las incertidumbres generadas por la crisis económica internacional han conducido al agravamiento de la crisis alimentaria internacional. Pese a las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que apuntan a una reducción de la inflación internacional durante el año 2009, la FAO ha señalado que los precios de los alimentos básicos seguirán altos, con las terribles consecuencias que esto puede acarrear a las poblaciones de numerosos países socios.

Paradójicamente, la coyuntura actual del incremento de los precios de los alimentos, unida a las tendencias globales a largo plazo de demanda de alimentos y productos agroindustriales, representan una gran oportunidad para luchar contra el hambre y la pobreza, si se combinan adecuadamente medidas de emergencia a corto plazo –con la revisión de las políticas agrícolas y de los modelos actuales de consumo y producción global– y a medio y largo plazo desde una perspectiva sostenible y basada en el derecho a una adecuada alimentación, según la Declaración de Roma sobre Seguridad Alimentaria Mundial de 1996.

La respuesta por parte de la comunidad internacional no se ha hecho esperar. Tras la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria mundial de la FAO celebrada en Roma en junio de 2008, los países donantes han aumentado de forma considerable las contribuciones financieras al sector, de manera bilateral y a través de los organismos internacionales especializados, tales como la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Banco Mundial o el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Por su parte, la Unión Europea ha aprobado recientemente una partida urgente de 1.000 millones de euros adicionales destinada a apoyar la agricultura y la seguridad alimentaria de los países más afectados por el hambre con el objetivo, además, de seguir avanzando en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Esta respuesta internacional ha quedado reflejada en el "Marco ampliado para la Acción", elaborado de manera conjunta y coordinada por las principales agencias del sistema de Naciones Unidas y que ha sido refrendado por los países del G8 y por la Unión Europea. En el mismo, se enmarca la estrategia y las medidas a corto y medio plazo para hacer frente a los retos actuales que plantean la agricultura y la seguridad alimentaria.

España ha asumido un firme compromiso en la lucha contra el hambre y la pobreza, y mantiene su objetivo de alcanzar el 0,7% del PIB en ayuda oficial al desarrollo en 2012. Según señaló el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su discurso en la Cumbre de la FAO en junio de 2008, los objetivos fundamentales que tiene ante sí la comunidad internacional son dos: por un lado, las NNUU deben mostrar su liderazgo en la gestión e intervención ante la grave crisis alimentaria que afrontan decenas de países en desarrollo; por otra parte, y ante la crisis alimentaria actual, los países donantes no deben reducir la ayuda financiera en cooperación al desarrollo, sino aumentarla, siempre que fuera posible, con el firme propósito de consolidar las políticas de cooperación vigentes entre países donantes y países receptores.

La reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria que tendrá en lugar en Madrid los próximos días 26 y 27 de enero servirá de escenario para dar continuidad al Plan Global de Acción de NNUU y tendrá como principal objetivo revisar el cumplimento de los compromisos adquiridos en Roma por parte de todos los actores implicados y avanzar en la formulación de iniciativas y medidas concretas en el sector de la agricultura y de la seguridad alimentaria de forma eficaz y coordinada y tomando cono eje vertebrador el Derecho a la Alimentación.

La reunión de Madrid no puede ser una reunión más. No podemos salir sin avances sustanciales. El mundo necesita un mensaje claro de que la crisis de 2008 no fue coyuntural, sino que tiene causas estructurales, ligadas a una marginación creciente durante 30 años del sector agrícola, reflejadas en caídas constantes de la inversión en investigación agrícola y en infraestructuras que afectan al sector rural.

El compromiso de todos los actores es totalmente necesario para combatir de forma efectiva las consecuencias de la crisis financiera y la inseguridad alimentaria en las zonas más vulnerables del mundo. Por eso el Gobierno de España impulsará para que la reunión de Madrid formalice el lanzamiento de una alianza global por la agricultura y seguridad alimentaria que involucre a todos los actores implicados en el sistema de producción y distribución de alimentos, a los países donantes y receptores, a la sociedad civil y al sector privado. Una alianza que permita trabajar conjuntamente, con un compromiso renovado de rendición de cuentas mutua, para lograr una respuesta internacional comprehensiva y coherente al hambre y malnutrición en el mundo actual y para el futuro.

El desafío más importante de la humanidad es erradicar el hambre y la pobreza extrema, principales causas de la inestabilidad y de la violencia en nuestro mundo. Por primera vez en la historia los avances científicos y tecnológicos de las últimas décadas permiten que hoy esto sea posible. Pero para ello se requiere el compromiso de todos, países ricos y pobres, unidos en torno a esta causa fundamental. Confiamos en que la próxima reunión de Madrid sirva para dar un impulso decidido a esta causa.


Miguel Ángel Moratinos es Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación 

Ilustración de Miguel Ordóñez