Dominio público

La violencia de extrema derecha en España está más organizada y dirigida hacia sus oponentes políticos que en el resto de Europa Occidental

Anders Ravik Jupskås

Director adjunto del Center for Research on Extremism (C-REX), Universidad de Oslo (UiO)

Carles Viñas

Analista del Center for Research on Extremism (C-REX), Universidad de Barcelona (UB)

Manifestantes de ultraderecha en Varsovia, participando en su marcha anual coincidiendo con el Dia Nacional de Polonia. REUTERS
Manifestantes de ultraderecha en Varsovia, participando en su marcha anual coincidiendo con el Dia Nacional de Polonia. REUTERS

Pocos estados de Europa occidental experimentan una violencia de extrema derecha tan severa como en España. Sin embargo, la naturaleza de la misma difiere de la existente en la mayoría de países, ya que parece estar más relacionada, no con los nuevos conflictos políticos, sino con los pretéritos.

En 2018, la policia española detuvo a un hombre de 63 años relacionado con la extrema derecha como sospechoso de conspirar para asesinar al presidente Pedro Sánchez. Del mismo modo, en febrero de 2019, las fuerzas de seguridad arrestaron a otro hombre de mediana edad (44 años) por incitar al odio y la violencia contra musulmanes e inmigrantes a través de Facebook y las redes sociales. En su domicilio, la policia halló numerosas armas con inscripciones neonazis y otros símbolos de ultraderecha. Además, en varias ocasiones a lo largo de 2019, militantes de extrema derecha atacaron violentamente a activistas de izquierda.

Un nuevo informe

Es evidente que la violencia de extrema derecha sigue constituyendo un desafío para la sociedad contemporánea española. De hecho, un reciente informe del Center for Research on Extremism (C-REX) de la Universidad de Oslo, muestra que pocos países de Europa Occidental han experimentado una violencia de extrema derecha tan grave como la española. El informe se basa en una base de datos sobre Terrorismo y violencia de extrema derecha (RTV), desarrollada por C-REX, que tiene como objetivo cubrir todos los ataques y complots violentos relevantes de la extrema derecha en Europa Occidental desde 1990. Esto incluye los casos en los que se pretende infringir lesiones mortales o físicamente incapacitantes a sus víctimas. Dada la existencia de muchos ataques menos graves, el conjunto de datos solo cubre "la punta del iceberg". Sin embargo, lo hace de forma sistemática, lo que nos permite comparar los niveles de violencia de forma cronológica con los existentes en otros países.

El informe muestra que, si bien a lo largo del 2019 en muchos países no se registró ningún caso grave o escasos ataques o complots violentos de extrema derecha, en España se produjeron por lo menos 16 sucesos de este tipo. Casi la mitad tuvieron lugar en Barcelona y localidades próximas, como Sant Boi de Llobregat, El Masnou, Mataró y Badalona. Sin embargo, también hubo casos en otras ciudades importantes como Madrid, Valencia o Mallorca (protagonizado por dos neonazis alemanes), así como en poblaciones más pequeñas.

Más organizada

La violencia de extrema derecha en España suele estar más organizada que en el resto de Europa Occidental, especialmente si se compara con otros países con más casos como el Reino Unido y Alemania, en los que se considera con mayor frecuencia a los actores como "lobos solitarios". De hecho, en 2019 los "lobos solitarios" no eran solo el tipo de perpetrador  más común en Europa Occidental, sino que la tendencia a largo plazo es que los ataques de la ultraderecha con resultados fatales sean cometidos cada vez más por este tipo de perfiles. Sin duda, muchos de ellos son ‘solitarios’ sólo en un sentido relativo, lo que significa que se inspiran en otros, como Brenton Tarrant que asesinó a 51 musulmanes en Christchurch (Nueva Zelanda), o incluso están afiliados a organizaciones como CasaPound Italia. Sin embargo, se diferencian de otros autores porque preparan y llevan a cabo los ataques por sí solos y por iniciativa propia, lo que hace más difícil su prevención.

En España, no obstante, varios casos graves de violencia ultraderechista en 2019 involucraron a un grupo de autores. Esto incluye la brutal paliza a dos jóvenes independentistas catalanes, en diciembre, por parte de una banda de 15 personas y el ataque de un grupo de ultraderechistas a un centro de menores, que albergaba a 50 jóvenes migrantes no acompañados, en julio, con el resultado de cuatro heridos. También incluye a dos miembros del grupo neonazi El Galéon que persiguieron a una pareja en la calle antes de golpear al hombre hasta dejarlo inconsciente, así como el apuñalamiento de tinte homofóbico a un joven de 23 años por parte de dos ultraderechistas.

El objetivo más frecuente es la izquierda

España también difiere de otra tendencia general de la violencia de extrema derecha puesto que los autores de la misma apuntan más frecuentemente a los opositores políticos que a los inmigrantes o las minorías étnicas y religiosas. En Europa Occidental en general, y en particular en la Europa Septentrional, las víctimas tienden a ser minorías étnicas y religiosas, grupos que los ultraderechistas perciben como "extranjeros" no deseados y, por lo tanto, como objetivos legítimos. En los últimos años, los musulmanes en particular se han convertido en el blanco más habitual, aunque también hay ejemplos de ataques contra comunidades judías (como en Halle (Alemania), a finales de 2019). En Europa Oriental, todavía no cubierta por completo por nuestra base de datos, otros informes muestran como la minoría romaní es una víctima frecuente.

En España, los ultraderechistas suelen atacar a sus oponentes políticos, antifascistas e independentistas en particular, aunque hubo al menos dos ataques graves a centros de acogida de menores migrantes. En 2019, ciudadanos y activistas que apoyaban la independencia de Cataluña sufrieron diversos ataques. La razón obvia es el conflicto suscitado a raíz del referéndum de independencia de octubre de 2017.

En marzo, dos miembros de una organización catalana independentista y de izquierdas fueron atacados por una veintena de encapuchados de extrema derecha. Ese mismo mes, en Ferrol un grupo de entre 8 y 10 neofascistas agredieron y golpearon duramente a un hombre, la víctima era miembro de la organización independentista de izquierdas Causa Galiza. Antes de atacarlo, supuestamente exclamaron ‘rojos de mierda, hijos de puta’ indicando claramente que conocían la orientación política de la víctima. En abril, dos ultraderechistas, que gritaban «Viva España» y realizaban saludos fascistas, atacaron a un independentista mientras colgaba carteles electorales de noche. En algunos casos se constató como motivo de las agresiones una combinación de homofobia y anti izquierdismo.

Lecciones aprendidas

En general, el informe muestra que, aunque los países padecen niveles relativamente altos de violencia de extrema derecha, la naturaleza de la misma varía considerablemente de un país a otro. Mientras que los lobos solitarios y los ataques premeditados son más comunes en el norte de Europa, la violencia de la extrema derecha en Europa meridional tiende a ser más organizada y, particularmente en el caso de España, también a menudo espontánea. Además, si bien las minorías étnicas y religiosas son más frecuentemente objeto de ataques en Europa septentrional, y cada vez más también en países como Italia y Grecia, la violencia de extrema derecha en el sur de Europa sigue dirigiéndose contra los rivales políticos en general y, en España, en 2019, contra los independentistas en particular.

La incidencia de dicho conflicto territorial junto al suscitado por el antagonismo izquierda-derecha, con un número de independentistas también involucrados en el activismo de izquierdas o antifascista, muestra por qué necesitamos explicar la presencia de la violencia de extrema derecha de manera diferente dependiendo de la región europea que analizamos. En resumen, en el norte de Europa, los niveles relativamente altos de violencia de ultraderechista parecen estar relacionados con la combinación de una elevada inmigración, un bajo apoyo electoral a los partidos antiinmigrantes y una amplia represión pública hacia los actores y opiniones de extrema derecha. En esos países, la extrema derecha parece ser capaz de movilizar a nuevos seguidores y generar actos de terrorismo y violencia, al menos en parte porque las élites han sido predominantemente pro-inmigración y se las ha percibido como hostiles hacia las personas preocupadas por la inmigración. Así ocurrió en gran medida en Alemania, Suecia y el Reino Unido entre 1990 y 2015.

Sin embargo, en el sur de Europa los niveles relativamente altos de violencia asociada a la extrema derecha parecen estar más relacionados con la combinación de las dificultades económicas, los legados autoritarios, las reivindicaciones nacionalistas y la amplia militancia de izquierdas y, en algunos casos, el terrorismo. Esta combinación intensifica una división ya polarizada entre izquierda y derecha, que en ocasiones da lugar a más violencia ultraderechista. Este es el caso no sólo en Italia y Grecia, sino también en España.