Dominio público

Que pare el ruido contra los derechos trans

Uge Sangil

Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FELGTB)

Alaine Álvarez

Fundación Triángulo

Ana Valenzuela Saenz

Chrysallis Asociación de Familias de Menores Trans*

Más del 10% de las mujeres trans en España ha tenido que dormir en la calle a lo largo de su vida; casi el 80% ha sufrido discriminación laboral; casi la mitad ha ejercido la prostitución y más del 30% ha sufrido violencia física o agresiones sexuales en los últimos 5 años. Estos son datos reales publicados por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA) y la Federación Estatal LGTBI (FELGTB) que nos hacen estremecernos cuando hablamos de la realidad de las personas trans, por no hablar de otras violencias y vulnerabilidades.

Las personas trans somos las más perseguidas, discriminadas y oprimidas del colectivo LGTBI. El no reconocimiento y la no aceptación de nuestra experiencia y nuestra identidad de género nos lleva al acoso, a la discriminación y a la permanente opresión que sufrimos para que callemos y nos acomódenos a la norma, a lo que la sociedad nos ha asignado que debemos ser.

Y es que, al cuestionar la estructura de género profunda de nuestra sociedad (o como diría la derecha religiosa, la biología o "lo natural"), las personas trans nos convertimos en un problema para los estamentos más conservadores. Su reacción es presentarnos como una amenaza o calificarnos como enfermas mentales a diagnosticar, medicar y controlar para afianzar que la realidad sigue siendo como la mayoría cree que es.

Estas reacciones han generado un debate artificial, ya superado entre las instituciones internacionales, profesionales y entre la ciudadanía, que apoya en un 83% que las personas trans puedan cambiar libremente su género, según Eurostat. Sin embargo, es un debate que está incrementando las agresiones y el odio y vinculando las personas trans con la pederastia, las violaciones o cualquier otra monstruosidad.

Agradecemos a todos los actores que están impulsando nuestros derechos, especialmente, el Ministerio de Igualdad y el Gobierno de coalición. Sabemos de los terribles costes que están sufriendo desde el Ministerio de Igualdad por dar la cara por nosotras y, desde aquí, queremos agradecérselo sinceramente.

Tenemos que recordar que no estamos hablando de teorías, ni de posibilidades.  Las personas trans no somos teorías, somos personas reales que, en pleno sigo XXI, seguimos sufriendo porque la sociedad no nos escucha, no reconoce nuestra identidad y nos niega la igualdad legal. Y es que, en España, el Estado, a través del ordenamiento jurídico, nos sigue calificando de enfermas mentales. Mientras esto se mantenga, la sociedad seguirá considerándonos ciudadanas de segunda. Como con el matrimonio, la igualdad legal no es suficiente para la igualdad social, pero es absolutamente necesaria.

Debido a esta injusticia, intolerable por más tiempo, FELGTB, Fundación Triángulo y Chrysallis AFMT, partiendo de diferentes lugares y estrategias, hemos llegado a un convencimiento profundo:  Necesitamos garantizar todos los derechos de las personas trans de la forma más segura posible. Nuestra lucha es por los derechos, no por una, dos o tres leyes, aunque se llamen trans o LGTBI. Las leyes son medios para un fin, no el fin en sí mismo. No reivindicamos una "Ley Trans" o una "Ley LGTBI": pedimos derechos, igualdad y ciudadanía.

Necesitamos derechos, no declaraciones. Necesitamos igualdad, no teorías. Necesitamos hechos, no compromisos. Necesitamos la autodeterminación de género de todas las personas trans y que se reconozca la identidad de género de todas las personas Trans menores de edad, independientemente de su edad, para que dejen de sufrir angustia y miedo cuando van al medico o en el colegio. Necesitamos que se erradique el acoso escolar y que se reconozca la identidad de las personas no binarias.

Necesitamos acciones que garanticen la igualdad laboral del colectivo; que se incluya la atención sanitaria de las personas trans en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y que se garanticen los derechos de las personas trans migrantes. Necesitamos que el Estado incorpore las medidas a las que instó el Consejo de Europa en 2015.

Necesitamos una mayoría política y social unida que apoye nuestra igualdad y nuestros derechos, alianzas con el feminismo y con los partidos progresistas. Entendemos la necesidad de atender las dudas, temores y riesgos, pero no podemos continuar por este camino de descoordinación, caos y búsqueda de intereses con nuestros derechos de fondo. Con este debate de especulaciones teóricas, sin fuentes oficiales y con afirmaciones sin verificar. Necesitamos calma y un debate sosegado e interno, lejos de un twitter que, para nosotras, no representa en absoluto la realidad social. Necesitamos que el ruido cese.