Dominio público

Almeida, un alcalde en caída libre

Rita Maestre

Portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, comparece ante los medios durante la inauguración del nuevo edificio que comparten el Centro Cultural Juan Genovés y el Centro Municipal de Mayores Aravaca, este miércoles. EFE/ Víctor Lerena

Estos días vivo atónita los gravísimos hechos de tramas de espionaje y corrupción en los que el Partido Popular utiliza presuntamente recursos públicos e instituciones para librar una guerra interna de partido. Como si no tuviéramos suficiente con los casos Lezo, Púnica, Gürtel y con que el PP sea el único partido político en España condenado por corrupción, ahora, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso y el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, están haciendo que Madrid pase por uno de los momentos más lamentables de su historia política, metiéndonos de lleno en una profundísima crisis institucional.

No es algo que sorprenda, al menos en el Ayuntamiento de Madrid, porque nuestra ciudad lleva sin alcalde casi tres años. Desde que Almeida aceptó ser portavoz nacional del PP, se ha dedicado en cuerpo y alma a los asuntos de su partido y Madrid no estaba, desde luego, entre sus prioridades. Ni en plena pandemia. Este Ayuntamiento ha sido siempre un escalón en su carrera política. Madrid ha sido una pieza más en el tablero de las guerras de la derecha.

Tras estar escondido cinco días desde que estalló la crisis del PP, Almeida reapareció en el Pleno del Ayuntamiento. No para dar explicaciones honestas por la implicación de sus altos cargos en la trama de espionaje o aclarar qué recursos públicos han usado, sino para abandonar el barco el día que su principal valedor, Pablo Casado, era defenestrado. El ya exportavoz nacional del PP ha dimitido de su cargo mientras discurría el Pleno ante los medios de comunicación actuando, de nuevo, como hombre de partido ignorando su rol de alcalde. Lo ha hecho porque cree que es la mejor forma de salvar su posición en el partido y su candidatura para 2023. No se va porque de repente le importe Madrid.

Insto a los lectores a pensar en un proyecto propio, solo uno, que haya puesto en marcha Almeida en los casi tres años que llevamos de mandato. Inauguraciones como la nueva plaza de España, la flamante biblioteca de San Fermín y decenas de equipamientos en los barrios son proyectos heredados de nuestro mandato. Desde Más Madrid hemos señalado una y otra vez que el hasta ahora portavoz nacional del PP tiene Madrid abandonado. Ignora los graves problemas que padece nuestra ciudad: la contaminación, la basura y la suciedad en las calles o el desastre que dejó Filomena. Siempre ha elegido su silla en Génova y ha dado la espalda a los madrileños.

El colmo ha sido esta trama formada por un grupo de altos cargos públicos nombrados por Almeida, que se ha dedicado supuestamente a espiar a Ayuso con el fin de chantajearla o derribarla. Y para eso se han usado recursos públicos, cargos, estructuras y ya veremos si dinero. Como consecuencia de todo esto, dimitió el director general de Coordinación de la Alcaldía, Ángel Carromero, al que por cierto, no nos dejaron cuestionar en una comisión obstaculizando con excusas burocráticas.  

Esta semana solo se ha acabado de destapar el desgobierno en el que se encuentra Madrid. Ya sabíamos que Almeida no tenía proyecto para la ciudad, que no había gestión y que tampoco tenía principios. Ya no cabe duda de que no tiene la catadura moral que hace falta para estar al frente de esta ciudad. Para ser alcalde de Madrid hace falta tener coraje, principios y valores. 

Depende de todos nosotros traer un gobierno limpio a la ciudad. Esto no va de izquierdas o derechas, va de decencia, de democracia y sobre todo del derecho al futuro de los madrileños. Madrid necesita un alcalde, una alcaldesa que le dé prioridad, que se preocupe por lo que pasa  en sus calles. Por los problemas del acceso a la vivienda, que tome medidas valientes para defender la salud frente a la contaminación, que priorice las preocupaciones de los barrios, la desigualdad, la atención primaria, los derechos, la seguridad. Madrid merece mucho más. Madrid le queda grande a Almeida.