Dominio público

‘Lo de Yolanda’ está a punto de arrancar: minuto y resultado

Sato Díaz

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, en un acto en el Instituto de la Juventud, en julio del año pasado. E.P./Cézaro De Luca
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, en un acto en el Instituto de la Juventud, en julio del año pasado. E.P./Cézaro De Luca

Acaso faltan diez días para que llegue la primavera, otra vez. Y es en primavera cuando Yolanda Díaz quiere iniciar su proceso de escucha a la sociedad. No será hasta abril cuando se dé el pistoletazo de salida. Un primer paso que, según se sabe, constará de un semestre de contactos con diferentes colectivos sociales, agrupaciones profesionales y sindicatos, así como con personas referentes en distintos ámbitos laborales y sociales. Unos meses en los que la vicepresidenta viajará por toda la geografía española y realizará actos en diferentes pueblos y ciudades, robándole algo de foco a Madrid.

Una vez finalizado este primer paso, en el que Díaz quiere otorgar el protagonismo a la sociedad civil y quitárselo a los partidos políticos, llegará el momento del programa. Con los apuntes recopilados durante estos meses, la actual vicepresidenta y su equipo ha de elaborar una propuesta, "un proyecto de país" en sus propias palabras, una carta de presentación a la ciudadanía con los compromisos políticos del nuevo proyecto, el cual se prevé transversal. Esto es, intentará apelar a amplios sectores de la sociedad, ir más allá de ser un propuesta de y para la izquierda.

La política gallega todavía no ha afirmado que vaya a ser candidata a presidir el Gobierno en unas próximas generales. Hasta que no finalice este proceso de escucha que, previsiblemente, se prolongará hasta el otoño, no lo hará. Díaz aspira a evolucionar en la construcción de su espacio sin que los partidos políticos estén en un primer plano, algo que parece complicado de lograr vistas las tensiones de las últimas semanas. Los partidos quieren reconocimiento, lo necesitan, y reclamarán salir en la foto cuando se vaya estructurando el nuevo sujeto político y comiencen los debates por las listas electorales, el quién está dentro y quién está fuera. Esto podría demorarse hasta el año que viene, si no se tuerce el guion antes y el Gobierno de coalición logra terminar la legislatura.

Para ese momento, la gallega necesitará tener un equipo más amplio. Ahora mismo, Díaz deposita toda la confianza en su círculo más cercano del Ministerio de Trabajo y Economía Social, pero no cuenta con una estructura de partido detrás que le sostenga y avale sus decisiones políticas. Por ello, será importante poner los ojos en quiénes vayan adquiriendo un rol protagonista en los próximos meses de andanzas, actos y encuentros con la vicepresidenta.

Un calendario aproximado

Si no hay contratiempos, antes de las generales tendrán lugar otras convocatorias electorales. Las primeras tendrían que ser las andaluzas, que han de celebrarse en este 2022. Las quinielas señalan a después del verano, sin embargo, Juanma Moreno podría apretar el botón del adelanto para que haya comicios antes del parón estival. Díaz habló en una reciente visita a Andalucía de que su proyecto no llegará a estar listo para los comicios andaluces, sin embargo, algo sí que se podría ir construir desde el sur con resonancias estatales. Para ello, tendrían que fructificar las negociaciones entre Unidas Podemos y Andaluces Levantaos (la coalición entre andalucistas y Más País), una vez que Teresa Rodríguez parece haberse descartado de una confluencia con estas otras dos formaciones y ha decidido conformar una candidatura andalucista propia,  bajo el nombre de Adelante Andalucía.

De cómo acabe configurado el espacio andaluz se podrán extraer algunas lecturas para el resto de territorios. Hay que tener en cuenta que en mayo del 2023 se celebrarán elecciones autonómicas en la mayoría de comunidades y, además, las municipales. Si la dinámica en Andalucía es de entendimiento entre quienes estuvieron juntos hace unos años en el mismo proyecto político y se disgregaron, será difícil explicar por qué no lo es en otros lugares unos meses después. No tendría lógica tampoco que se defienda un entendimiento global en las generales sin que antes exista este tipo de ententes en las regiones.

Otro hito importante para el espacio político es el Congreso del PCE que se celebrará en el mes de julio. Hay debates pendientes. La dirección y los críticos no han conseguido consensuar un único documento y se ha presentado uno alternativo. Parece complicado que Enrique Santiago tenga problemas para revalidar su liderazgo como secretario general, pues tiene el apoyo de Andalucía, la principal federación. Su mandato ha estado marcado por la incorporación al Gobierno de coalición (hay bastantes cargos en los ministerios provenientes de la tradición del partido), por forjar la confluencia en Unidas Podemos y por la celebración de un centenario (en el 2021), el del PCE, en el que el partido ha ganó mucha visibilidad.

Sin embargo, los debates estarán relacionados con hasta qué punto estar en el Ejecutivo sirve para llevar a cabo los objetivos políticos del partido, versarán sobre si al volcar tantos esfuerzos en las instituciones se ha abandonado la protesta y la movilización social, también para marcar posiciones sobre temas de candente actualidad y que suponen una contradicción para la militancia comunista como, sobre todo, el papel en la guerra de Ucrania y todo lo relacionado con la OTAN.

Otra cuestión vital para el espacio confederal es crear un espacio de debate interno para volcar las desavenencias en lo que queda de legislatura hasta que se constituya un nuevo sujeto político. La última crisis esta semana por el envío de armas a Ucrania, donde se evidenciaron las diferencias sobre el tema, llevó la tensión hasta el extremo en el propio espacio de Unidas Podemos y en el Gobierno de coalición. El pasado lunes por la tarde, Díaz presidía una reunión en la que participaron ministros y ministras de Unidas Podemos y las personas que están al frente de las secretarías de Estado. Una dinámica que se quiere establecer semanalmente para limar las asperezas.

El camino de Yolanda Díaz para crear un nuevo sujeto político que pretende unir e incorporar a sectores que se fueron cayendo de Unidas Podemos y sumar a nuevos empezará pronto, en abril. Pero ese solo será el principio, y el viaje completo durará, al menos, lo que resta de año. El equipo íntimo de la vicepresidenta tiene un calendario diseñado y una agenda preparada. Pero seguro que surgen cuestiones ajenas que influirán mucho en el resultado final.