Dominio público

El derecho a decidir el modelo educativo

Muriel Casals

Presidenta de Òmnium Cultural

Muriel Casals
Presidenta de Òmnium Cultural

La comunidad educativa catalana defiende el modelo escolar vigente. Somescola.cat, una coordinadora de 36 entidades entre las cuales hay Òmnium Cultural, se movilizó el pasado 11 de febrero ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) y volverá a salir a la calle para defender la inmersión lingüística cuando sea necesario. Para hacer frente a una escalada judicial, la más grave desde la Transición, que tiene como objetivo dividir los niños catalanes en la escuela por razón de lengua. Los cinco directores amenazados por los jueces saben que tienen la gran mayoría de la sociedad catalana a su lado.

Entre las entidades cívicas y educativas que agrupa la plataforma Somescola encontramos los tres principales sindicatos —USTEC, CCOO y la UGT— así como asociaciones de padres y madres. Tienen el apoyo de más de mil consejos escolares y de todos los partidos catalanes excepto el PP y Ciutadans. Esta pluralidad es el mejor reflejo del consenso social que existe en Catalunya en la defensa del modelo vigente. En la defensa del ejercicio de una competencia propia.

¿Qué explica esta posición compartida por la mayoría? ¿Por qué se rechaza hacer el 25% de las clases de un aula en castellano si un solo alumno lo pide? Por un lado, Somescola rechaza la judicialización de los usos lingüísticos en las aulas: dinamitar por la vía judicial el consenso que una sociedad libre y democráticamente ha construido durante 30 años, sin menoscabar ningún derecho humano universal. ¿Cabe recordar que la misma Unión Europea ha reconocido la inmersión escolar catalana como una práctica de éxito?

Por otro lado, la politización de las escuelas pretende romper la inmersión lingüística. Este es, de hecho, un capítulo más de la recentralización y uniformidad del gobierno Rajoy. Una vía para aplanar el camino a la ley Wert, la LOMCE, nacida entre otros motivos para "españolizar a los alumnos catalanes". Pero el ministro de Educación sabe que los alumnos catalanes conocen tan bien el castellano como los del resto del Estado y que cada centro tiene autonomía para reforzar una lengua, tanto en toda la clase como individualmente.

Wert busca el interés ideológico y no el pedagógico. El mismo interés que lleva el gobierno valenciano de Alberto Fabra a querer cerrar 155 unidades escolares, incrementando aún más la falta de oferta en la lengua propia; o el del gobierno balear de Ramón Bauzá, que persigue políticamente a directores que tienen el apoyo de toda la comunidad educativa. Dos ejemplos más que quieren imponerse también en Catalunya a cualquier precio.

Porque, ¿no tiene derecho una sociedad a tener su lengua propia como vehículo de enseñanza en las escuelas? ¿Alguien que viva en Catalunya puede sostener con datos y sin sonrojarse que el castellano es marginal y está perseguido? En muchos barrios catalanes la única presencia del catalán se limita a la escuela. Sin la inmersión desaparecería, como bien saben los propios padres y maestros.

Ellos son los primeros en defender el aprendizaje del catalán, porque saben que es una herramienta más para progresar. Para encontrar un trabajo, para acceder a la universidad y para ganar cultura; o bien, en el caso de los recién llegados, para sentirse también parte de la sociedad de acogida y perder la condición de inmigrante, sin renunciar a sus raíces. Los catalanes tenemos bien presente el mensaje de Els altres catalans, de Paco Candel, ahora que se cumplen 50 años de su publicación.

En Catalunya hoy se hablan más de 200 lenguas, así que no somos una sociedad bilingüe sino multilingüe, como bien analizan y destacan expertos como la lingüista Carme Junyent. Casi el 40% de los catalanes ha nacido fuera de Catalunya y estamos muy orgullosos de una diversidad que ha enriquecido constantemente la cultura de nuestro país. En este contexto, el debate sobre la oficialidad del castellano sigue abierto, como el de la gestión de esta diversidad. Pero sin duda, la lengua castellana no está perseguida ni lo estará.

La mayoría de catalanes defendemos nuestro derecho a decidir el modelo educativo y a fomentar nuestra lengua propia, en convivencia con el resto. Defendemos, precisamente, el catalán como lengua de cohesión social. De puente entre culturas. "Per un país de tots, l’escola en català". Para un país de todos, la escuela en catalán. Este es el lema de Somescola, que tiene claro que ésta es una batalla por nuestro futuro: por una escuela que garantice la cohesión social y la igualdad de oportunidades. Por una escuela que forme ciudadanos capaces de desenvolverse en un mundo global, sin renunciar a la lengua propia ni a un futuro compartido y mejor.