Ecologismo de emergencia

La protección del lobo y el lobby feroz

Nuria Menéndez de Llano Rodríguez

Abogada Derecho Animal y Ambiental - Directora Observatorio Justicia y Defensa Animal - Associate Fellow of the Oxford Centre for Animal Ethics

En estas fechas se cumplen 5 años de la denuncia contra las matanzas de lobos en Asturias que tuve ocasión de defender ante el Parlamento Europeo. Fue una gran responsabilidad pero, como abogada y como asturiana, me sentí en la obligación de que en toda Europa se supiera lo que en mi tierra se está haciendo con el medio ambiente y los animales en general y, en particular, con el lobo ibérico.

Lamentablemente, y a pesar de que nuestros argumentos legales contaban con el aval científico de expertos en grandes carnívoros y también con un amplio apoyo social (que ya supera las 160.000 firmas), las administraciones asturianas involucradas no solo siguen a día de hoy con idénticas prácticas sino que, ahora, aprovechando la coyuntura y los nuevos cargos,  pretenden exportar el modelo asturiano de matanzas a demanda como  sistema ejemplar para la gestión del lobo a nivel nacional. Igual estrategia de presión para frenar la verdadera protección del lobo ibérico están siguiendo otras conocidas Comunidades Autónomas que practican las políticas alimañeras anti-lobo, como Cantabria, Galicia y Castilla y León.

Antes de nada, me gustaría hablarles del ahora pretendidamente laureado "modelo asturiano de gestión del lobo", usado como ejemplo idea a seguir para presionar al Gobierno central. Déjenme que les resuma brevemente en qué consiste este paradigma asturiano perpetuado durante tanto tiempo. La consigna sigue siendo la misma hoy que hace 5 años, cuando fuimos a denunciarlo a Bruselas: matar lobos a demanda de los lobbies ganadero y cazador, aprovechando la excepcionalidad de la norma y convirtiendo las autorizaciones de matanzas en la regla general. ¡Qué gran modelo, verdad!

Las viejas políticas alimañeras están muy arraigadas en el seno de la administración asturiana. Puede que algunas caras hayan cambiado en el Ejecutivo asturiano, mostrándose más "moderno y dialogante", pero la realidad es terca y contumaz y, tanto en el seno de la administración del ramo como en el resto del Ejecutivo asturiano, la tónica general sigue siendo la misma: firmar autorizaciones "excepcionales" para matar a tiros a perros y a lobos. Sí, han leído bien. A los perros también los cosen a tiros en sus autorizaciones para los controles poblacionales de cánidos de las zonas rurales. Y de eso también sabe mucho el actual presidente del Principado, Adrián Barbón, quien fue conocedor en su anterior cargo como Alcalde de Laviana de los citados controles poblaciones dentro del municipio del que era la máxima autoridad. Hasta que llegó el Observatorio Justicia y Defensa Animal y denunció semejante atrocidad, logrando frenarla. He de aclarar que en lo personal aprecio y tengo buena consideración del presidente asturiano. Sinceramente creo que Adrián Barbón es una buena persona y un buen político que, además, en términos generales —con algunas excepciones, como considerar la caza actividad esencial durante la pandemia— ha hecho una gran labor en la difícil tarea de gestionar la crisis del coronavirus en Asturias. Eso no obsta para que crea que yerra profundamente cuando se empecina en seguir perpetuando las nefastas políticas ambientales del anterior Ejecutivo. No se puede vender la idea de ser progresista y moderno para algunas cosas y, mientras, seguir haciendo viejas políticas alimañeras en los despachos, detrás del foco mediático.

Por ello, vamos a seguir denunciando estas atrocidades contra los animales y contra el Patrimonio Natural hasta que cesen. Y no solo en Asturias, sino allá donde haga falta. Para saber si un Gobierno lleva a cabo políticas comprometidas con el medio ambiente y la protección animal debemos someter a juicio tanto sus omisiones como sus acciones, así como sus compromisos presupuestarios asociados a ellas. Y, francamente, las del Ejecutivo asturiano dinamitan por completo los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 asumida por el Gobierno de España.

A modo de ejemplo, ¿sabían ustedes que, además de autorizar matanzas de cánidos, en Asturias no existe ni un solo Centro de Recuperación de Fauna Salvaje? ¿Conocen cómo son las políticas de prevención de incendios intencionados? ¿Saben con qué precarios medios cuentan los agentes del Medio Natural para hacer su trabajo de protección de los espacios naturales en Asturias? ¿Saben que en el Parque Nacional de Picos de Europa, convertido ahora en parque temático ganadero, se siguen matando lobos? ¿Qué nos puede decir de la contaminación ambiental por partículas en suspensión del Paraíso Natural, Sr. Barbón? ¿Por qué no le cuenta a la ministra Ribera, y de paso al resto de españoles, cómo se festeja en Asturias, por ejemplo, la Virgen del Carmen, a las puertas mismas del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias; de la Reserva Natural Integral de Muniellos y de la Reserva Integral Parcial del Cueto de Arbás? ¿De verdad no han oído hablar en su Ejecutivo del negativo impacto ambiental que supone la contaminación acústica? ¿Siendo toda esta zona de alto valor biológico, acaso no es esta suficiente razón como para dejar de autorizar semejante aberración?

En definitiva, vengo a poner de manifiesto, y con claridad meridiana, que, tal y como avalan los científicos, las especies apicales no requieren de controles poblacionales per se, y que el lobo ibérico debe ser protegido sin más dilación y sin una maniobra de distracción más. Y ello pasa por ser incluida como especie en el Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas. Porque lo que el lobo ibérico necesita no es ni caza ni control, lo que necesita es P-R-O-T-E-C-C-I-Ó-N.

De ninguna manera vamos a asumir como un avance el hecho de que, tras anunciar la supuesta protección del lobo ibérico a nivel nacional, nos quieran permutar la inclusión del lobo en los citados catálogos, tal y como avala el dictamen del Comité Técnico, por la exportación e implantación a nivel nacional del modelo asturiano de "control poblacional", porque eso es, simple y llanamente, una tomadura de pelo que no estamos dispuestos a silenciar.

Nos mantenemos expectantes, a la espera de la inclusión del lobo ibérico en el citado catálogo y su publicación en el BOE. Todo lo demás será hacernos pasar por una falsa protección del lobo vía "Estrategia-papel mojado", sin valor jurídico alguno, algo que, en realidad, solo supondrá una cosa: el triunfo de los intereses del lobby feroz y el freno a la verdadera protección del lobo ibérico, que requiere que no haya ni caza ni control.