Caja Madrid era pública. Los correos de Blesa, ahora, también

25 Jun 2015
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Las comunicaciones corporativas que dan cuenta del saqueo de Caja Madrid/Bankia salen a la luz: Xnet lanza un buzón donde están depositados el grueso de los correos de Blesa que permite consultar y seguir tirando del hilo de cómo un rescate bancario se convirtió en una gran estafa. Además, también se pone en marcha una iniciativa transmedia en la que colabora Público para seguir dando cuenta de las filtraciones ciudadanas. 

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Un miembro de la Fiscalía anticorrupción acompaña a Rodrigo Rato, detenido. EFE

Carlos del Castillo

Las nuevas herramientas, cuando se imponen, traen tiempos nuevos. Internet, como vehículo democratizador capaz de albergar y proteger canales continuos de contrainformación, ha traído una nueva forma de contar la historia. Ahora puede contarse desde abajo.

“Lo llaman crisis pero es una estafa” fue uno de los gritos principales del movimiento 15M. Es un resumen de casi dos décadas de corrupción ocultada a la ciudadanía, seguida de un lustro de despertar y lucha por la justicia. Los grandes medios de comunicación no transmitieron esta proclama. Aparecía de fondo en informaciones que trataban la forma —las tiendas de campaña de Sol, los miembros de la PAH formando muros humanos, el camarero que protegía a los manifestantes del 22M de los antidisturbios— y no la esencia: una ciudadanía que se revelaba contra un poder político que le daba la espalda.

Hoy se pone en marcha una nueva forma de contar un capítulo de la historia de España que pretende escapar a dicha lógica. El grueso de los correos de Blesa sale a la luz. “Son parte de la historia de nuestro país, pues contienen la narración de cómo se creó el boquete en la economía española y deben ser accesibles en un archivo susceptible de ser estudiado en  profundidad”, explican los activistas de Xnet, artífices de esta iniciativa. El dinero del mayor rescate bancario de la historia de España era público. Ahora, las conversaciones de aquellos que se enriquecieron gracias a él también lo serán.

Aprovechando el potencial de la Red, los correos han sido depositados en un buzón abierto, distribuido en carpetas y que cuenta con un buscador que permite encontrar rápidamente palabras clave en ellos, como las tristemente famosas “tarjetas black”. Juntos, los mensajes suponen la crónica de una época de “errores humanos y abusos, pero también el dibujo de las formas de organización obsoletas que los han permitido”, aseveran desde Xnet. Esta comunidad protransparencia es una de las plataformas fundadoras de 15MpaRato, la acusación popular que dió caza a Rato, Blesa, Barcoj y el resto de la cúpula dirigente de Caja Madrid/Bankia investigada por la Justicia por saquear la entidad.

Una crónica que no se contará desde algunas pantallas, que seguirán dando pie a que Esperanza Aguirre diga que fue ella quien desveló la trama Gurtel, o a que Mariano Rajoy se refiera a Luis Bárcenas como “esa persona de la que usted me habla”. Ahora, la historia de cómo el rescate bancario que endeudó a todo un país se convirtió en estafa está disponible para todos. Y llega desde abajo. Es un movimiento que considera la información como un bien común de la ciudadanía, no apto para su manipulación por parte del poder o privatización por parte de los medios de comunicación.

En esa línea, la segunda iniciativa que presenta hoy Xnet también pretende escapar a las antiguas lógicas del periodismo de exclusiva. Público, junto a otros medios de comunicación, albergará un blog en el que esta plataforma publicará las nuevas filtraciones que lleguen al Buzón X. Estarán disponibles para su análisis por periodistas, investigadores, o cualquier ciudadano que desee acceder a la información que otros han decidido que no debe seguir oculta. Es el segundo pilar de una estrategia que pretende emular la que ya intentó Julian Assange en 2010, cuando formó una coalición de medios internacionales y les regaló algunas de las mayores filtraciones de la historia del periodismo a través de Wikileaks.

La historia del australiano es de sobra conocida. Fue abandonado por aquellas grandes cabeceras que, una vez saborearon el gusto de la información como bien común, lo escupieron. Terminaron rechazando el estilo de Wikileaks y contando la historia que el poder necesitaba: la de un Assange convertido en héroe caído, gran estafador megalómano y acosador sexual. Los gobiernos más afectados por sus revelaciones se frotaron las manos y consiguieron recluirle en la embajada de Ecuador en Londres, violando el derecho del país sudamericano a concederle asilo. El Ejecutivo de David Cameron roza los 11 millones y medio de libras gastados en mantener el sitio de la embajada, lo mismo que costarían unas 45.000 noches en una cama de hospital o la escolarización de más de 20.000 niños todo un año.

Pese a las trabas, el trabajo de Wikileaks sigue. Este diario es uno de los que mantiene abierto el grifo de las revelaciones, siendo el acuerdo comercial secreto TiSA la última de ellas. Xnet, junto a este y un puñado más de medios digitales, aspira ahora a replicar y mejorar la experiencia colaborativa transmedia. El flujo de contrainformación continúa.