El mercado de los votos

La alta participación no perjudica al soberanismo en Catalunya

Salvador Giménez

A principios de semana, Lluís Orriols planteó que el aumento de la participación probablemente perjudicaría a las fuerzas soberanistas, por entender que este aumento de participación sería fundamentalmente de votantes frontalmente opuestos al procés y con ello se modificarían las posiciones relativas de todos los partidos, en especial de los soberanistas. El candidato del PP, Xavier García Albiol, apuntaba que unas elecciones por encima del 72% era una derrota sin paliativos para el soberanismo.

En JM&A no acabamos de compartir esta opinión, que más bien es un mantra y vamos a explicarnos a partir de los números que hoy publica el Observatorio Continuo para Público. Para empezar, estimamos que el 27S habrá 4 puntos más de participación que en 2012, muy cercana al 72%. El bloque de los partidos (CDC, ERC y CUP) que, en última instancia, han manifestado su intención de promover una Declaración Unilateral de Independencia obtendría, de celebrarse hoy las elecciones, casi 186.000 votos más que en las anteriores elecciones. Por su parte, el bloque de los partidos (C’s y PP) que están contra el derecho a decidir aumentaría en casi 204.000 votos. Como se puede ver, este aumento de participación se repartiría a partes iguales. Y no sólo eso, sino que todo lo que implicase superar una tasa de participación del 75%, de momento una quimera, continuaría repartiéndose en esta misma proporción.

Otra cosa bien diferente es cómo se repartirán los apoyos populares de cada uno de estos bloques entre los partidos que los conforman y cómo, en aplicación de la LOREG y las circunscripciones electorales, se configurará un determinado resultado político en escaños. Acertaba, en este sentido, el mismo Orriols cuando recomendaba contar las elecciones del 27S en votos y no en escaños. Siempre debería de ser así, al menos en la primera lectura, porque si el bloque de los favorables a la declaración unilateral obtiene cerca de 1.950.000 votos y a eso le sumamos los más de 900.000 que conseguiría el bloque por un referéndum pactado con el Estado, tenemos que serán casi 3 millones de votos los que exigirán un referéndum a la escocesa frente a los 900.000 que se opondrían a cualquier movimiento político para darle solución a la cuestión catalana.

También tenemos otra medida, la de sumar por un parte los que, en última instancia, promoverían la declaración unilateral frente a los otros dos bloques, que por razones bien distintas se opondrían. Tendremos así que los partidarios de la secesión, por la mínima, serían mayoría, lo que por otra parte da una medida justa del problema, que requiere de una solución negociada y no cartas intempestivas, ni amenazas que para nada cambiarán las posiciones relativas.

El soberanismo es un movimiento construido de abajo a arriba y no lo para ni el mismísimo Felipe González. Está medido, sus votantes están ahí, Diada tras Diada, por lo que no se esfumarán por mucho que le amenacen con un "se acabó la broma". Demasiada dramatización si lo que persiguen es aumentar la participación, porque las cosas no van así. Mejor sería relajarnos, porque por mucho que aprieten, los números no cambiarán en sus porcentajes. Es más, ¿está seguro el señor García Albiol de que con su salida de tono no estará activando la participación soberanista?

Tras los votos vendrán los escaños; si Mas podrá formar Govern con el apoyo de la CUP; cómo actuará; si Arrimadas será la jefa de la oposición en el Parlament; si UDC logra representación parlamentaria; si el PP queda como farolillo rojo... Esto llenará las páginas de actualidad e incluso provocará más de un dolor de cabeza. Pero lo que nadie, ni la Brigada Aranzandi, podrá negar serán los votos que los partidos, claramente definidos ante unas elecciones excepcionales, han obtenido.

Si 1.950.000 votos es un resultado justo a todas luces para aventurarse en una Declaración Unilateral de Independencia, por no representar a la mitad más uno del censo catalán, sí que lo serán los cerca de tres millones de votantes que tendrán como mínimo común denominador, tras el 27S, la celebración de un referéndum a la escocesa. Para entonces, se habrán celebrado elecciones generales, el PP y el PSOE no sumarán los dos tercios de las Cortes y nadie sumará con nadie.

¿Seguro que se acabó la broma?