Esta noche, gran velada

Este es el escenario del primer debate televisado con los líderes de los tres principales partidos. Se celebra en Manchester y comienza a las 20.30, hora local. A un lado, Gordon Brown, el veterano cabreado que se arriesga a sufrir la derrota que ponga fin a su carrera. Al otro, David Cameron, el joven aspirante (43 años es ser joven en la política británica) que combina el carisma y la inconsistencia. Se encamina a la victoria, pero no parece que nadie lo vaya a recibir con gran entusiasmo. Es un combate a tres bandas, porque también participa Nick Clegg. Los liberales demócratas tienen la oportunidad única de pelear en las mismas condiciones que sus poderosos rivales.

Cameron ya se ha quejado de que las estrictas reglas del debate van a impedir una confrontación directa y obligan a responder a un número reducido de preguntas en los 90 minutos. El típico truco. Los partidos pactan unas normas muy restrictivas y luego se quejan.

Todos dicen que el favorito es Cameron, más carismático y expresivo que Brown, con la posibilidad de que sea Clegg el que se convierta en el robaplanos del debate. Como siempre con estos acontecimientos, la clave es no cometer errores que dominen las informaciones sobre el debate en los próximos días. A veces, la primera impresión es la que cuenta. En otras ocasiones, los periodistas llegan a una conclusión rápida que no se corresponde con el veredicto de la opinión pública.

La expectación es máxima. Este primer debate se emite en la cadena privada ITV. Se espera que unas 20 millones de personas (uno de cada tres británicos) lo vean en algún momento. No hay precedentes en el Reino Unido de un debate así en campaña electoral. Es un territorio hasta ahora no explorado por los partidos. Siempre puede ocurrir que no ocurra nada.

A lo largo del día, iremos contando por aquí las novedades del debate y cómo transcurre.

Iñigo Sáenz de Ugarte