¡Eureka!

La saga De la Cierva y el gen de los inventores

Por Christian González

ciervadet

El sobrino del inventor del autogiro siguió la estela creadora de su tío y la saga De la Cierva ha perpetuado su apellido en el mundo de la innovación hasta nuestros días. A sus 85 años, Juan de la Cierva y Hoces resumió en el Congreso Mentes Brillantes toda una vida dedicada con éxito a la innovación, tras lo cual respondió a las preguntas de Eureka.

Con 18 años inventó la 'foto finish', cuya patente le compró Omega. Años más tarde se convertiría en el primer español en recibir un premio Oscar. La industria del cine estadounidense reconoció así su contribución técnica al séptimo arte por su invento 'Dynalens', un estabilizador que evita que las vibraciones afecten a la imagen al grabar secuencias en movimiento. Dedicó su vida a innovar con sus diferentes empresas, principalmente en el campo militar, y hoy día su cabeza sigue produciendo nuevas ideas.

 

¿Recuerda cuál fue su primer invento?

Sí, fue un registrador de llegadas, que con el tiempo se ha llamado 'foto finish'. Tenía 18 años y por esa época iba bastante al Hipódromo de la Zarzuela con mis amigos y amigas. Era una forma de pasar una tarde al aire libre. Y muchas veces oía que había empates en las carreras y me preguntaba ¿Cómo puede ser que haya tanto empate? Ellos tenían una simple cámara de cine fotografiando la llegada, pero la cámara de cine hace una serie de fotos de 30 o 24 fotogramas por segundo.

A mí se me ocurrió un sistema en el que el eje horizontal era el tiempo. Me fui a hablar con la gente del hipódromo y les ofrecí hacer una cámara especial para resolver el problema. Me dijeron que si la hacía y funcionaba me la pagarían, así que compré una cámara de cine vieja en una tienda de segunda mano, la modifiqué y aquello funcionó. Tuve tan buena suerte que día que la probamos se registró un triple empate y mi cámara resolvió perfectamente primero, segundo y tercero. Fue un éxito y estuvo muchos años allí. Dos o tres años después Omega compró mi patente. Esta empresa es la que todavía hoy hace los registros de llegadas en las Olimpiadas y otros eventos deportivos. Las que hay hoy día siguen basándose en aquella idea.

¿Siempre supo que dedicaría su vida a la innovación?

No, fue a raíz de ese primer invento. Fue muy rentable y además daba expresión a mis ideas. Después hice otro invento que era un totalizador de apuestas. En aquella época no había aún computadoras e inventé un sistema, con bolas de acero, muy complicado y muy caro. Me fui a varios bancos a pedir financiación, pero ellos me veían como un chiquillo de 18 años que les iba a pedir mucho dinero… y claro, no me lo dieron. Todos me decían: "Vaya a ver a su abuela que es muy rica". Efectivamente, me fui a ver a mi abuela, que era la madre del inventor del autogiro y me abuela me dijo: "Hijo, en esta familia ya hemos tenido bastante con un inventor". Poco después conocí en casa de una tía mía al embajador de España en Cuba y me dijo que en Cuba me iría muy bien y que él me presentaría a gente. Así que me fui a Cuba. Allí construí un helicóptero, y otras cosas. Tuve mucha actividad y me fue bien. Hasta que llegó Fidel Castro y me fui a EEUU. Allí pasé muchos años y en esa época desarrollé la mayor parte de mi carrera. En EEUU sí que me financiaron todas las ideas que tuve. Prácticamente todas. Creé una empresa que llegó a tener 500 empleados. Luego vendí la empresa americana y volví a España, donde funde otra empresa en los años 70. En ella desarrollé varias invenciones más que funcionaron muy bien. Eran básicamente sistemas de dirección de tiro. Nunca he dejado de seguir inventando.

Usted es sobrino del inventor del autogiro. ¿El apellido marca o son los genes?

A mí me influyó muchísimo la historia de mi tío. La he seguido de cerca toda mi vida y ha sido siempre mi mentor. Creo que fue un hombre admirable que tuvo una constancia tremenda para desarrollar un sistema complejísimo, porque tío Juan no sólo inventó el autogiro, es que inventó la teoría. Era un gran matemático e inventó la teoría del vuelo en alas giratorias, que es muy complicada y él fue quien la desarrolló.

Recibió el primer Oscar otorgado un español por su estabilizador de imagen Dynalens. ¿En qué consistía ese sistema?

Yo soy ingeniero de telecomunicaciones pero también un apasionado de la óptica. En aquella época tenía una cámara de cine e intenté grabar a mis hijos haciendo esquí acuático, algo a lo que era muy aficionado. La imagen se movía muchísimo y no había forma de que saliera nada bien. Se me ocurrió un sistema para estabilizar la imagen y lo construí. Lo fui perfeccionando, la cosa fue creciendo y acabaron dándome un Oscar. Hoy día hay varios sistemas de estabilización de imágenes en las cámaras y alguno aún se basa en aquella idea que tuve.

Usted tiene cerca de 50 patentes ¿De cuál está más orgulloso?

Supongo que el Dynalens, debido al premio Oscar, que me hizo muy famoso. Pero es que además esta innovación tuvo muchas derivadas en otros proyectos. Se hicieron sistemas más complejos que lo incorporaban. Así que sí, sería uno de los más importantes.

¿Algún ingenio poco conocido pero importante que haya salido de su cabeza?

Hay varios, pero no puedo hablar de ellos porque son militares. Son direcciones de tiro, sistemas de bombardeo... son todos muy secretos y muy técnicos. La mayor parte del trabajo en mi empresa era para el Departamento de Defensa de EEUU, por lo que tampoco podía patentarlos.

¿Hay algún truco para innovar o es simplemente mucho trabajo?

Es mucho trabajo desde luego, pero también tener ideas. Las ideas surgen porque surgen. No se sabe por qué. A veces una concatenación de eventos hace producir una idea nueva. El secreto es tener la constancia de tomar esa idea, que al principio es algo vago, y hacerla realidad. Hacer un modelo matemático que demuestre que es viable y después construir un prototipo.

¿Somos buenos innovadores los españoles?

Yo creo que sí, pero en España la sociedad no tiene ninguna vocación de financiar inventos. En EEUU los inventores somos los héroes nacionales. Allí todo el mundo estima que la potencia del país viene de los grandes inventores americanos, como Edison. Aquí no se aprecia esto y nadie quiere colaborar. Es algo innato que sucede en España, que a pesar de gastar dinero en investigación y desarrollo es todo mentira. La mayor parte de lo que se gasta aquí es en cosas absurdas. ¿Dónde están los productos?

¿Ahora mismo trabaja en algo? ¿Un inventor no se jubila?

Ahora mismo tengo cinco inventos en desarrollo. Uno de ellos es muy futurista: es un tren que va a muy alta velocidad. A 40.000 kilómetros por hora. Tardaría 18 minutos en ir de París a Pekín. Tengo el modelo matemático terminado pero es un proyecto que se tardará 100 años en llevar a cabo… Yo no lo veré nunca. Tengo otro para anuncios de televisión. Consiste en que los anuncios de las vallas de los campos de fútbol puedan verse en diferentes idiomas, en función del país desde donde se vea la retransmisión. Hay otro que es un sistema para utilizar la tecnología de la cámara de foto finish para los detectores de partículas. Yo no me pienso jubilar.

¿Un consejo para los jóvenes que tengan inquietud por innovar e inventar?

Les diría que estudien sobre todo matemáticas. Las matemáticas son una herramienta formidable porque permiten ejecutar tus inventos en un ordenador antes de construirlos. Da una gran ventaja, porque cuando presentes tu invento a cualquiera, tienes pruebas de que funciona. También física y otras cosas, pero principalmente matemáticas.